Nunca Solo

Salmos 139:7 • Juan 15:5

Cuando la soledad me abraza cruel, y el alma siente un hueco, un frío anhelo. Esas personas que quisimos tener, se fueron lejos, dejando un gran desvelo. ¿Adónde huiré de Tu mirada, mi Dios? ¿Adónde iré sin Tu Espíritu, dime, Señor? Este vacío que el tiempo no mitigó, ¿Quién lo llena, quién me quita este dolor?

Pero Tú estás aquí, fiel compañero, Tu presencia inunda cada sendero. No hay distancia, no hay adiós eterno, Contigo nunca, nunca estoy solo, mi alma lo sabe.

Me siento a veces rama, frágil, sin la vid, pensando que Te olvidas de mi andar. Que mis errores, mi tan torpe vivir, me alejan de Tu amor, de Tu mirar. Mas Tú me dices: "Soy la vid, mi hijo amado, sin Mí, nada puedes hacer, no hay fruto." "Mi camino está abierto, no te he olvidado, aunque creas que ya no soy Tu puerto."

Y si mi corazón se ha equivocado, si el arrepentimiento me llama hoy, Tus brazos, oh Dios, nunca me han cerrado. Con un "perdón", a Tus pies me doy. Tu amor no juzga el ayer, solo el hoy, y me levantas, me restauras con Tu voz.

Pero Tú estás aquí, fiel compañero, Tu presencia inunda cada sendero. No hay distancia, no hay adiós eterno, Contigo nunca, nunca estoy solo, mi alma lo sabe.

Contigo estoy, en Ti quiero vivir, unido a Ti, sin miedo a sucumbir. Tu espíritu me envuelve, dulce aliento, en Tu presencia, hallo mi contento. Nunca solo... nunca...