
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En Primera de Corintios capítulos 12, 13 y 14, el apóstol Pablo establece la importancia de conocer acerca de los dones del Espíritu Santo y cómo funcionan en la Iglesia. Pero enfatiza que el amor es aún más importante que los dones, ya que el carácter de Cristo y el fruto del Espíritu Santo son fundamentales en la vida de un creyente. Los dones tienen una función poderosa, pero deben estar bañados en el amor de Dios. Buscar tanto el poder de Dios como el carácter de Jesús es lo que hace que un siervo de Dios sea efectivo y traiga gloria a Dios.
Primera de Corintios capítulos 12, 13 y 14 forman una unidad en la mente del apóstol Pablo y en las intenciones del Espíritu Santo. Pero si leemos estos tres capítulos, vemos que hay una progresión natural de uno al otro, y que estos tres capítulos concernientes al Ministerio del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia son como una totalidad que nos permiten tener una idea muy balanceada y muy completa de este tema tan importante.
En el capítulo 12 de Primera de Corintios, el apóstol Pablo establece la importancia de conocer acerca de los dones, establece que los dones, con toda su diversidad y sus manifestaciones, salen de una misma fuente y un solo espíritu, el Espíritu Santo, ese espíritu, si es de Dios, reconoce que Jesucristo es el Señor, que es el Hijo de Dios, es el mediador entre Dios y hombre, y tiene a Jesucristo, y el Padre, y el Espíritu Trino como su fundamento; cualquier otro espíritu que no sea el Espíritu que reconoce a Cristo como Señor y Salvador no es un espíritu digno de que tengamos relación con él en alguna manera, y por eso el apóstol Pablo aclara esto.
Y también les advierte de tener cuidado de no caer en la mentalidad pagana de creer que son muchos diferentes espíritus haciendo cada uno una cosa diferente, como sucedía con la mitología griega y romana. Y entonces el apóstol Pablo entra también en esa importancia de ver que todas estas manifestaciones son como los diferentes órganos y miembros de un cuerpo, y que entre todos forman una unidad.
Y que así como hay una unidad indisoluble e inseparable entre los diferentes órganos de un cuerpo y los miembros de un cuerpo, así mismo hay una relación indivisible entre los diferentes dones, y cada miembro de la Iglesia tiene que apreciar los dones del otro. Ningún miembro debe sentirse como que es el más especial o el más importante, debe validar a los demás y debe haber un aprecio mutuo de la interdependencia de los diferentes miembros de la Iglesia, cada uno con algo específico que añadir. La persona más humilde, la que limpia el templo o el inodoro por así decirlo del baño de la Iglesia, tiene tanta importancia y dignidad como el Pastor que predica el sermón del domingo, y todos son partes de ese Cuerpo de Cristo, trabajando para avanzar los propósitos de Dios y el Reino de Dios.
Y al final de su presentación en Primera de Corintios capítulo 12, el apóstol Pablo dice algo muy poderoso que nos lleva entonces al capítulo 13 de Primera de Corintios. Pablo dice en el versículo 31 del capítulo 12: "Procurad pues los dones mejores, mas yo os muestro un camino aún más excelente."
Esto de "esos dones mejores" ¿por qué lo dice Pablo? porque sí, cada don tiene su importancia. Pero hay unos dones, que vamos a ver por qué razón en el capítulo 14, son más útiles a veces para los propósitos del Reino de Dios. Y entonces nosotros, como gente que queremos ver el Reino de Dios avanzar, tenemos que preocuparnos de que esos dones sean cultivados y de pedirle al Espíritu Santo que nos dé esos dones.
Pero aquí él dice: ¿sabes qué? pero aún más allá de los dones, hay algo que es todavía más importante y yo quiero mostrarles ese camino. ¿Cuál es ese mejor camino, el camino más excelente que es más importante y duradero que los dones mismos? el capítulo 13 nos da la respuesta. El amor.
Sabemos que el capítulo 13 de Primera de Corintios es ese himno al amor Ágape, el amor en su manifestación más exaltada y más bella, y Pablo entra entonces allí a su alabanza al amor que está por encima de cualquier don, y habla de que: "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, si no tuviese amor vengo a ser como metal que resuena o símbalo que retiñe; y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia, si tuviese toda la fe de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy."
Entonces vemos que aquí Pablo comienza a establecer algo bien importante que tenemos que tener en mente los que nos identificamos con el mover pentecostal de Dios, de todas las manifestaciones del Poder de Dios que se puedan en la vida de una Iglesia, un individuo: el carácter de Cristo, el fruto del Espíritu Santo tiene que ser absolutamente central. Sin eso, los dones son mera paja y leña vacía que no produce el fuego verdadero de la vida de Dios.
Y por eso Pablo usa esta ilustración diciendo: si yo tuviese fe, si yo tuviese profecía, si yo diere todo mi dinero y todas mis propiedades para los pobres, pero no nace de un espíritu amoroso, entonces de nada sirve. Y entonces Pablo continúa en el capítulo 13 hablando de esa belleza del amor, y de que el amor nunca deja de ser.
Pero dice: "Las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará" porque todas estas cosas son temporeras. Todas estas cosas son mientras la Iglesia dura aquí en la Tierra, mientras vivimos esta existencia imperfecta en que el Reino de Dios está en pugna con el reino de las tinieblas, y se necesitan los dones, el Poder de Dios.
Pero Pablo dice: llegará un día cuando todo habrá pasado y ya no se necesitan los dones. Cuando los dones dejan de ser necesarios ¿qué queda? queda solamente el amor. Pablo dice en un pasaje que: las profecías cesarán, la fe cesará, la esperanza porque ya estas cosas no serán necesarias, pero lo único que permanecerá, el mayor de ellos dice en el versículo 13 del capítulo 13, es el amor.
Entonces es importante que nosotros entendamos hermanos que, por más ungida que sea una persona, por más productiva que sea en las cosas del Reino de Dios, todo lo que nosotros hacemos tiene que evidenciar el amor de Cristo. Todo lo que un creyente hace en su vida tiene que estar caracterizado por ese fruto del Espíritu Santo que Pablo muy bien describe en Gálatas capítulo 5: esa bondad, esa benignidad, esa paciencia, ese gozo, esa paz interior que viene de estar en reconciliación con Dios y con nosotros mismos, todo tiene que estar lubricado y saturado con el amor de Dios.
Si nuestras vidas, nuestro carácter no reflejan el carácter de Jesucristo por más dones que tengamos, y vemos que son importantes los dones; Pablo no está diciendo que los dones no sean importantes, lo que está diciendo es que hay algo todavía mayor y más poderoso, que es el amor de Dios, y que los dones tienen que estar bañados en ese carácter de Jesucristo.
Cuando nosotros hermanos tenemos ese carácter de Jesucristo del cual nos habla el apóstol Pablo en Primera de Corintios capítulo 13, entonces los dones tienen una función muy, muy poderosa. Quiera el Señor que nosotros siempre podamos tener en balance, sobriamente, esas dos cualidades, buscar el Poder de Dios pero también buscar el carácter de Jesús. Eso es lo que hace que verdaderamente un cristiano, un siervo de Dios, sea efectivo y traiga gloria y agrado al Dios al cual servimos. Que Dios les bendiga y espero que esto sea de bendición para sus vidas. Amén.