El Alfarero y la Arcilla: un Análisis Exegético y Teológico Exhaustivo de la Dinámica Intertextual Entre Jeremías 18:6 y Romanos 9:20

Jeremías 18:6 • Romanos 9:20

Resumen: La perdurable metáfora del alfarero y la arcilla, fundamental en la escritura judeocristiana, sirve como un marco teológico primordial para comprender la intrincada relación entre la soberanía divina y la agencia humana. Esta profunda imaginería se apoya en dos textos fundamentales: el oráculo profético de Jeremías 18:1–12 y la argumentación apostólica en Romanos 9:19–24. Tradicionalmente, estos pasajes han sido interpretados de maneras distintas, con Jeremías enfatizando la soberanía condicional y Pablo a menudo entendido como afirmando la elección incondicional. Sin embargo, un análisis más profundo revela una compleja dinámica intertextual donde Pablo reinterpreta y expande el mensaje de Jeremías.

Jeremías 18 presenta la soberanía de Dios a través de la observación de un alfarero que rehace una vasija dañada. Este acto simbólico ilustra la respuesta dinámica de Dios a la Casa de Israel. El pasaje declara explícitamente que los planes de Dios para las naciones, ya sea para juicio o bendición, dependen de su arrepentimiento o rebelión. La arcilla, que representa a Israel, no es pasiva, sino que tiene la capacidad de «volver» (arrepentirse), influyendo así en el diseño final del alfarero. Este texto establece firmemente una teología de soberanía condicional, donde el daño de la vasija está directamente ligado al pecado de la nación, y el «rehacer» de Dios es Su respuesta a ese estado moral.

En Romanos 9, el contexto cambia a la incredulidad generalizada de Israel respecto al Mesías y la inclusión de los gentiles. Pablo aprovecha la metáfora del alfarero para afirmar el derecho soberano (*exousia*) de Dios sobre Su creación. Pregunta si el alfarero carece de autoridad para formar «de la misma masa» (*phurama*) vasijas para uso honroso y deshonroso. A diferencia de la única vasija dañada de Jeremías siendo rehecha, Pablo describe la producción simultánea de vasijas distintas. Mientras que las «vasijas de misericordia» son explícitamente preparadas por Dios para gloria, las «vasijas de ira» son descritas como «preparadas para destrucción» con una ambigüedad gramatical que permite su autoculpabilidad, al mismo tiempo que resalta la «mucha paciencia» (*makrothumia*) de Dios hacia ellas.

La interacción entre estos textos revela que Pablo no anula la lógica de Jeremías, sino que la recontextualiza para abordar una nueva etapa en la historia de la salvación. El «daño» de la vasija en Jeremías —que representa el pecado de Israel— proporciona la base para el derecho de Dios de «remodelar» la «masa» del Israel histórico en Romanos. Esta remodelación culmina en una nueva configuración del pueblo de Dios: el Israel incrédulo convirtiéndose en vasijas de ira, soportado con paciencia para facilitar la congregación de los gentiles, y la Iglesia multiétnica emergiendo como vasijas de misericordia. En última instancia, este análisis exhaustivo sugiere que el propósito de Dios no es un determinismo rígido, sino una búsqueda paciente y soberana de un pueblo apto para Su gloria, transformando y redefiniendo dinámicamente Su comunidad de pacto.

1. Introducción

La metáfora del alfarero y el barro constituye una de las imágenes más perdurables y evocadoras dentro de la tradición escritural judeocristiana. Sirve como un locus teológico primario para investigar la compleja interacción entre la soberanía divina y la agencia humana, la prerrogativa del Creador y la responsabilidad de la criatura. Dentro del canon bíblico, esta metáfora está anclada en dos textos fundamentales: el oráculo profético de Jeremías 18:1–12 y la argumentación apostólica en Romanos 9:19–24. En el primero, el profeta Jeremías visita la casa de un alfarero para recibir una revelación concerniente al destino de la Casa de Israel, un mensaje profundamente arraigado en las exigencias históricas del inminente exilio babilónico. En el segundo, el Apóstol Pablo se apropia de esta imaginería en su obra magna, la Epístola a los Romanos, para abordar el angustiante problema teológico de la incredulidad de Israel y la inclusión de los gentiles en la comunidad del pacto.

La relación entre estos dos textos no es meramente una simple cita o un eco alusivo; representa un complejo evento hermenéutico en el que el autor apostólico reinterpreta, expande y potencialmente radicaliza la fuente profética para servir a un argumento soteriológico e histórico distinto. Mientras Jeremías 18 delinea explícitamente una teología de soberanía condicional —donde la remodelación de la vasija por parte del alfarero está supeditada a la respuesta del barro (arrepentimiento o rebelión)—, Romanos 9 ha sido frecuentemente interpretado, particularmente en las tradiciones agustiniana y reformada occidentales, como el establecimiento de una teología de elección y reprobación incondicionales, donde el barro es pasivo y la voluntad del alfarero es determinante e inescrutable.

Sin embargo, la erudición contemporánea ha examinado cada vez más esta dicotomía, sugiriendo que el uso de la metáfora por parte de Pablo es más matizado y profundamente deudor de la matriz más amplia de la literatura judía del Segundo Templo (por ejemplo, Isaías 29, 45, 64; Sabiduría de Salomón 15; Sirácides 33) y de la propia lógica pactual específica de Jeremías. La interrelación plantea preguntas profundas: ¿Invierte Pablo el mensaje de Jeremías de la flexibilidad al fatalismo? ¿Es la "masa" (phurama) en Romanos 9 lo mismo que el "barro" (chomer) en Jeremías 18? ¿Cómo altera la introducción de las "vasijas de ira" y las "vasijas de misericordia" la lógica estructural de la metáfora?

Este informe proporciona un análisis exhaustivo de la interrelación entre estos dos textos fundamentales. Procede a través de una exégesis rigurosa del texto hebreo de Jeremías 18 y del texto griego de Romanos 9, examinando las dimensiones filológicas, históricas y retóricas de cada uno. Luego sintetiza las dinámicas intertextuales, involucrándose en el extenso debate académico sobre la elección corporativa versus individual, la naturaleza del endurecimiento divino y la función retórica de la diatriba. En última instancia, el análisis sugiere que la apropiación de Pablo del motivo del alfarero y el barro no es una negación de la agencia humana, sino una afirmación radical del derecho de Dios a definir los términos del pacto y a remodelar la vasija "estropeada" de Israel en una nueva configuración que incluya a las naciones, cumpliendo así el propósito redentor último inherente al diseño del alfarero.

2. Exégesis de Jeremías 18:1–12: El Alfarero Soberano y el Decreto Condicional

Para entender la trayectoria de la metáfora del alfarero en el Nuevo Testamento, primero hay que anclarla en su contexto profético original. Jeremías 18 no es un tratado abstracto sobre metafísica, sino un oráculo profético entregado en medio de una crisis sociopolítica específica.

2.1. Contexto Histórico y Literario

El oráculo generalmente se fecha en el reinado de Joacim (aprox. 609-598 a.C.), un período que caracteriza el crepúsculo del Reino de Judá. Tras la muerte del rey reformador Josías, Judá había caído nuevamente en la idolatría y la vacilación política entre Egipto y Babilonia. La "palabra que vino a Jeremías" (Jer 18:1) funciona como una advertencia judicial. La metáfora del alfarero se despliega para contrarrestar una presunción teológica imperante: la inviolabilidad de Jerusalén y el pacto davídico. El pueblo creía que el Templo servía como talismán contra la destrucción, haciendo que la protección de Dios fuera incondicional, independientemente de su fidelidad ética o cúltica. La visita de Jeremías a la casa del alfarero rompe esta ilusión de seguridad.

El escenario en sí es significativo. Se le ordena a Jeremías "bajar" (yared) a la casa del alfarero. Este descenso físico al Valle de Hinom, donde probablemente se encontraban los talleres debido a la accesibilidad al agua y al barro, arraiga la metáfora en la cruda realidad de la producción artesanal. No es una visión vista en los cielos, sino una lección aprendida en el polvo.

2.2. El Acto Simbólico y la Metáfora (Jer 18:1–4)

El texto describe una parábola visual. Jeremías observa al alfarero (yotser) trabajando en la rueda (avnayim). La dualidad de las ruedas —superior para dar forma, inferior para el impulso— proporciona el contexto mecánico de la metáfora: movimiento constante y compromiso activo. Mientras el alfarero trabaja, la vasija que estaba haciendo "se estropeó (shachat) en la mano del alfarero" (Jer 18:4). El verbo hebreo shachat implica corrupción, ruina o deterioro. Este término es crítico; es la misma palabra usada en Génesis 6 para describir la tierra como "corrupta" antes del Diluvio.

Fundamentalmente, el texto señala la respuesta del alfarero: no desecha el barro. En su lugar, "la volvió a hacer otra vasija, según le pareció mejor al alfarero" (Jer 18:4, NVI). Esto establece la dinámica fundamental de la metáfora:

  1. El Agente: El Alfarero (Dios) posee la habilidad y la intención necesarias.

  2. El Sujeto: El Barro (Casa de Israel) es el material al que se da forma.

  3. El Conflicto: La resistencia o el defecto dentro del material conduce a un estado "estropeado".

  4. La Resolución: El Alfarero ejerce soberanía no por abandono, sino por reconfiguración.

El deterioro ocurre en la mano del alfarero. El barro no se ha caído de la rueda; todavía está dentro de la esfera de control del alfarero, sin embargo, exhibe un defecto que frustra el diseño original del alfarero para esa masa específica. La "remodelación" (shuv + asah, literalmente "volvió y hizo") significa un cambio en el producto, no un cambio en la intención última del alfarero de producir algo.

2.3. El Oráculo Divino: Soberanía y Condicionalidad (Jer 18:5–10)

La interpretación del acto simbólico en los versículos 5-10 es crítica para establecer la teología "jeremiana" del alfarero. Dios afirma Su derecho: "Oh casa de Israel, ¿no puedo yo hacer con vosotros como este alfarero?" (Jer 18:6). Esta pregunta retórica afirma un poder absoluto. La frase "como el barro en la mano del alfarero" afirma que Israel no tiene una autonomía ontológica que pueda frustrar la capacidad última de Dios para actuar.

Sin embargo, los versículos 7-10 introducen un pivote teológico vital que define la naturaleza de esta soberanía. El texto presenta una doble profecía condicional:

  • Caso A (Juicio a Misericordia): Si Dios declara destrucción ("arrancar, derribar, destruir"), pero la nación "se aparta de su maldad" (shuv), Dios se "arrepentirá" (nacham) del desastre (Jer 18:7-8).

  • Caso B (Bendición a Juicio): Si Dios declara edificación y plantación, pero la nación hace lo malo, Dios se "arrepentirá" (nacham) del bien (Jer 18:9-10).

Los eruditos enfatizan que este pasaje sirve como un locus classicus para la doctrina de la respuesta divina o soberanía condicional. La palabra hebrea nacham (a menudo traducida como "arrepentirse" o "desistir") indica un cambio en la acción administrativa de Dios basado en un cambio en el objeto humano. Transmite un profundo cambio emocional —un suspiro de alivio o de dolor— que lleva a un cambio de política. Lejos de describir un determinismo estático donde el destino del barro está fijado desde la eternidad, Jeremías 18 retrata una interacción dinámica. El deterioro de la vasija en el versículo 4 se interpreta como el pecado de la nación; la "remodelación" de la vasija es la respuesta de Dios a ese estado moral.

Se afirma explícitamente la agencia del barro. El barro puede "volverse" (shuv), y este volverse determina la forma que el alfarero finalmente dará. Como señala un análisis, "Jeremías 18:6 desafía el concepto de libre albedrío autónomo y autodeterminante... Sin embargo, dentro de esa soberanía, la perícopa más amplia afirma una respuesta humana significativa". La tensión se resuelve en el concepto de diálogo pactual: Dios conserva el derecho de juzgar o bendecir, pero Él vincula Su decisión a la trayectoria moral de la nación.

2.4. La Terquedad del Barro (Jer 18:11–12)

La tragedia de Jeremías 18 reside en su conclusión. Cuando se les presenta la opción de arrepentirse y ser remodelados en una vasija de honor, el pueblo responde: "¡Es inútil! Andaremos tras nuestros propios planes, y cada uno hará según la terquedad de su malvado corazón" (Jer 18:12). Aquí, el barro esencialmente se declara "inmanejable" en su estado actual.

La palabra hebrea para "terquedad" (sherirut) implica un retorcimiento o endurecimiento del corazón. El barro se ha calcificado. Ya no es plástico. Esto hace necesario el juicio descrito en Jeremías 19, donde el cántaro del alfarero es roto —un estado de destrucción del que no puede ser reparado, distinguiendo la etapa plástica del barro (Jer 18) de la etapa cocida de la vasija (Jer 19). La interrelación entre los capítulos 18 y 19 es crucial: el capítulo 18 ofrece la posibilidad de remodelación (barro blando); el capítulo 19 declara la inevitabilidad de la rotura (barro endurecido).

Resumen de Jeremías 18: La metáfora del alfarero ilustra el derecho soberano de Dios a juzgar o bendecir a las naciones basándose en su respuesta a Su palabra. Es una defensa de la justicia de Dios al cambiar Sus planes anunciados (desistiendo de la bendición al juicio) ante la rebelión persistente. Es una teología de respuesta dinámica.

3. Exégesis de Romanos 9:19–24: El Alfarero, la Masa y las Vasijas

Cuando nos volvemos a Romanos 9, el contexto cambia del inminente exilio babilónico a la crisis del siglo I del rechazo judío del Mesías. Pablo está lidiando con la teodicea de la incredulidad de Israel. Si el Evangelio es el poder de Dios para salvación, ¿por qué el "barro" de Israel lo ha rechazado en gran medida? Esta sección exige un cuidadoso análisis filológico y retórico para determinar si Pablo está revocando la lógica jeremiana o profundizándola.

3.1. El Contexto de la Objeción (Rom 9:14–19)

El argumento de Pablo en Romanos 9 construye un caso para la libertad de Dios en la elección. Cita las elecciones de Isaac sobre Ismael y de Jacob sobre Esaú (Rom 9:6–13) para demostrar que ser "hijos de la carne" no garantiza ser "hijos de la promesa". Luego cita el endurecimiento de Faraón (Rom 9:14–18) para mostrar que Dios tiene misericordia de quien quiere y endurece a quien quiere.

Esto provoca la objeción de la diatriba en el versículo 19: "Entonces me dirás: '¿Por qué, pues, todavía reprocha? Porque ¿quién ha resistido a su voluntad?'". El objetor infiere determinismo de la enseñanza de Pablo sobre el endurecimiento. Si la voluntad de Dios (boulema) es irresistible, la responsabilidad humana (culpabilidad) parece lógicamente negada. El objetor representa a un interlocutor judío específico que siente el aguijón del argumento de Pablo: si Israel es endurecido como Faraón, ¿cómo puede Dios culparlos por no aceptar al Mesías?

3.2. La Reprimenda Apostólica: "¿Quién eres tú, Oh Hombre?" (Rom 9:20)

La respuesta inicial de Pablo no es una resolución filosófica de la tensión entre determinismo y libre albedrío, sino una reprimenda retórica de la postura de la criatura hacia el Creador. "Pero, ¡oh hombre!, ¿quién eres tú para contender con Dios?" (Rom 9:20a).

El término griego antapokrinomenos (responder/disputar) implica una contradicción litigiosa o contenciosa. Denota una contrarrespuesta, una negativa a aceptar el veredicto. Al dirigirse al objetor como O anthrope ("Oh humano"), Pablo enfatiza el abismo ontológico entre lo finito y lo infinito. Este movimiento retórico está profundamente arraigado en la tradición de la diatriba cínico-estoica, donde un maestro expone la necedad de la pregunta de un alumno antes de responder a su sustancia.

Pablo fundamenta inmediatamente esta reprimenda en la escritura del Antiguo Testamento, fusionando Isaías 29:16 y 45:9: "¿Dirá la vasija al que la formó: '¿Por qué me has hecho así?'". Esta alusión es crítica. En Isaías 29, el contexto es el pueblo que "lo trastorna todo" ocultando su consejo a Dios. En Isaías 45, el contexto es Israel cuestionando el uso de Ciro (un gentil) por parte de Dios para salvarlos. Al invocar estos textos específicos, Pablo no está citando simplemente una verdad obvia sobre la soberanía; está evocando una historia de Israel cuestionando los métodos poco convencionales de redención de Dios —específicamente métodos que implican juicio o el uso de "forasteros" (Gentiles).

3.3. El Alfarero y la Masa (Rom 9:21)

El versículo 21 introduce el paralelo directo con Jeremías 18, pero con modificaciones significativas. "¿O no tiene potestad (exousia) el alfarero sobre el barro, para hacer de la misma masa (phurama) un vaso para uso honroso y otro para uso deshonroso?".

Aquí, se producen cambios filológicos distintivos que distinguen el uso de Pablo del de Jeremías:

  • La Masa (Phurama): Pablo usa phurama (mezcla/masa/aglomerado) en lugar de simplemente "barro" (pelos). Este término aparece en otros lugares en Romanos 11:16 ("si las primicias son santas, también lo es la masa entera") y 1 Corintios 5:6 ("un poco de levadura leuda toda la masa"). Esto implica una masa colectiva de la cual se extraen vasijas distintas. Sugiere al pueblo histórico de Israel o a la humanidad en su estado caído —una entidad singular de la cual Dios extrae diferentes destinos.

  • Honor y Deshonor: A diferencia de Jeremías, donde una vasija se estropea y luego se rehace, Pablo describe la producción simultánea de dos tipos de vasijas de la misma materia prima. Esto se asemeja a Sabiduría de Salomón 15:7, que describe a un alfarero moldeando "vasijas para usos limpios y otras para usos contrarios" de "la misma arcilla". La frase "de la misma masa" es crucial para el argumento de Pablo contra el excepcionalismo judío. Judíos y gentiles, o los elegidos y los endurecidos, provienen de la misma phurama. No hay superioridad ontológica del judío.

  • Derecho/Autoridad (Exousia): El enfoque está en el derecho del Alfarero. La objeción en el v.19 desafió la justicia de Dios ("¿Por qué reprocha?"). Pablo responde afirmando la exousia de Dios para diversificar el destino del barro para Sus propios propósitos.

3.4. Vasijas de Ira y Misericordia (Rom 9:22–24)

Pablo extiende la metáfora a la realidad histórica de su época, pasando del potencial del alfarero (v. 21) a la administración real de la historia (vv. 22-24).

  • Vasijas de Ira: Estas están "preparadas para destrucción" (katertismena eis apoleian). El participio katertismena es perfecto pasivo o medio. Esta ambigüedad gramatical ha alimentado siglos de debate:

    • Pasivo: "Preparadas por Dios" (Calvinista/Determinativo). Dios las prepara para la destrucción para mostrar Su ira.

    • Medio: "Se prepararon a sí mismas" (Arminiano/Reflexivo). Se prepararon para la destrucción por su propia obstinación (como el barro terco en Jeremías 18:12).

    • Adjetival: "Maduras/Listas para la destrucción". Una descripción de su estado sin especificar el agente.

  • Paciencia Divina: Crucialmente, Pablo afirma que Dios "soportó con mucha paciencia" (enengken en polle makrothumia) estas vasijas. Esto hace eco del alfarero de Jeremías trabajando con el barro estropeado. ¿Por qué soportar? ¿Por qué no romperlas inmediatamente? La presencia de makrothumia (longanimidad) sugiere fuertemente un retraso del juicio para permitir una ventana de arrepentimiento o para facilitar un plan redentor más amplio.

  • Vasijas de Misericordia: Estas están "preparadas de antemano para gloria" (proetoimasen). Aquí, se usa la voz activa, atribuyendo explícitamente la preparación a Dios. Esto crea una asimetría: Dios es el autor directo de la gloria de las vasijas de misericordia, pero la destrucción de las vasijas de ira se describe de manera más ambigua, implicando su propio estado y la paciencia de Dios.

Resumen de Romanos 9: Pablo usa la metáfora del alfarero para afirmar la libertad soberana de Dios de dividir la "masa" de Israel (y la humanidad) en vasijas que cumplen diferentes funciones en la historia redentora —algunas para demostrar ira y poder (como Faraón e Israel incrédulo), y otras para recibir misericordia (el Remanente y los Gentiles).

4. Análisis Comparativo: Dinámicas Intertextuales

La "interrelación" entre estos textos revela una sofisticada apropiación teológica. Pablo no solo cita a Jeremías; recontextualiza la metáfora para abordar una etapa diferente de la historia de la salvación. Las diferencias son tan instructivas como las similitudes.

4.1. De la Respuesta al Derecho (Condicionalidad vs. Soberanía)

La diferencia más notable reside en el tratamiento de la condicionalidad.

  • Jeremías 18: La acción del alfarero es reactiva. El barro se echa a perder; por lo tanto, el alfarero lo vuelve a trabajar. La profecía declara explícitamente que si la nación se arrepiente, Dios se arrepiente. La soberanía es flexible e interactiva. El barro tiene un "voto" en su forma.

  • Romanos 9: La acción del alfarero parece de iniciativa o determinante. El texto pregunta si el alfarero tiene el derecho de hacer vasijas diferentes de la misma masa. No menciona explícitamente el arrepentimiento del barro como causa de la distinción en el versículo 21.

Síntesis Académica: Los críticos de la lectura estrictamente determinista argumentan que Pablo espera que sus lectores conozcan el contexto de Jeremías. Si el "barro" en Jeremías representa una nación que puede arrepentirse y ser remodelada, entonces la alusión de Pablo implica que el "endurecimiento" actual de Israel (deshonra) no es un decreto final y fatalista, sino un "deterioro" temporal que Dios soporta con paciencia, esperando que "se vuelvan" para poder remodelarlos. Esto concuerda con Romanos 11:23, donde Pablo espera explícitamente que "si no permanecen en su incredulidad, serán injertados".

Por el contrario, los eruditos reformados argumentan que Pablo está elevando la metáfora. Mientras Jeremías trata con el destino nacional (plantar/arrancar), Romanos 9 trata con la elección soteriológica. Argumentan que Pablo combina Jeremías 18 con Isaías 29/45 para silenciar la afirmación de que Dios está obligado a salvar a todo el Israel étnico. La "masa" está caída en Adán (Rom 5), y Dios tiene el derecho de dejar a algunos en su dureza (vasijas de ira) mientras rescata a otros (vasijas de misericordia) puramente por gracia.

4.2. La Identidad de la "Masa" y las "Vasijas"

  • En Jeremías: La vasija es inequívocamente la Casa de Israel (Jer 18:6). Es una entidad corporativa. La amenaza es el exilio nacional; la promesa es la restauración nacional.

  • En Romanos: La "masa" podría decirse que comienza como el Israel étnico (el contexto de Rom 9:1–5 y la "misma masa" de los patriarcas). Sin embargo, Pablo redefine radicalmente las vasijas extraídas de esta masa. Las "vasijas de misericordia" somos "incluso nosotros, a quienes llamó, no solo de entre los judíos, sino también de entre los gentiles" (Rom 9:24).

  • Perspectiva de Tercer Orden: Pablo usa la metáfora del alfarero para justificar la redefinición del Pueblo de Dios. Así como el alfarero en Jeremías pudo tomar el barro "estropeado" de Israel y hacer "otra vasija" (una forma diferente a la intencionada), Dios está ahora tomando la "masa" del Israel histórico y modelando una nueva vasija: la Iglesia (que comprende a judíos y gentiles). La "vasija de deshonra" corresponde al Israel incrédulo (temporalmente endurecido, Rom 11:25), y la "vasija de honra" corresponde al remanente y a los gentiles creyentes. Pablo valida la inclusión de los gentiles apelando al derecho del Alfarero de remodelar el barro de la historia del pacto.

4.3. El Estado "Deteriorado" y la Paciencia Divina

En Jeremías 18:4, el barro está "estropeado" (shachat) en la mano del alfarero. En Romanos 9:22, Dios soporta con "mucha paciencia" las vasijas de ira. Estos conceptos se vinculan profundamente. La "paciencia" de Dios en Romanos 9 es, podría decirse, la misma paciencia ejercida por el alfarero en Jeremías, quien no desecha inmediatamente el barro estropeado, sino que intenta volver a trabajarlo.

Argumento de Jason Staples (Patos Divino): Staples argumenta que Romanos 9:22 representa el "patos divino". Dios no está creando personas arbitrariamente para el infierno; más bien, está soportando la obstinación de Israel (las vasijas que se preparan a sí mismas para la destrucción) para dar tiempo a que entre la plenitud de los gentiles y el remanente sea salvo. La "paciencia" implica que el alfarero sigue en el torno, trabajando con material resistente. Las "vasijas de ira" no son basura; son instrumentos (skeuos puede significar herramienta/instrumento) usados por Dios para propagar Su nombre (como Faraón) y para facilitar la entrada de los gentiles.

Tabla 1: Filología Comparada de la Metáfora del Alfarero

CaracterísticaJeremías 18:1–12 (TM/LXX)Romanos 9:19–24 (Griego)Implicación Teológica
El MaterialChomer (Heb) / Pelos (LXX) - "Barro"Phurama - "Masa/Mezcla" (también Pelos)Rom 9 implica una masa colectiva (humanidad/Israel) de la cual se extraen destinos distintos.
La AcciónShuv (Volver/Arrepentirse) / Nacham (Arrepentirse)Katertismena (Preparados) / Proetoimasen (Predispuestos)Jer 18 enfatiza la interacción dinámica; Rom 9 enfatiza el propósito teleológico (destrucción/gloria).
El AlfareroYotser (Formador/Alfarero)Kerameus (Alfarero)Ambos enfatizan los derechos del Creador, pero Rom 9 añade el matiz del "modelador" (plasanti).
La VasijaUna vasija estropeada, rehecha en otraDos vasijas hechas de la misma masaRom 9 introduce la dualidad de resultado de una sola fuente (Enfoque monergista).
Término ClaveShachat (Estropeado/Deteriorado)Makrothumia (Paciencia) / Orge (Ira)La paciencia de Dios en Rom 9 es paralela a la labor de reelaboración del Alfarero en Jer 18.

5. Implicaciones Teológicas y Debate Académico

La interacción de estos textos es el campo de batalla para sistemas teológicos en competencia con respecto a la elección. Los fragmentos proporcionados resaltan un feroz debate entre las interpretaciones corporativas e individuales, y entre las lecturas calvinistas y arminianas.

5.1. El Debate sobre la Elección Corporativa vs. Individual

Una corriente importante de la erudición moderna (N.T. Wright, B. Abasciano) argumenta que tanto Jeremías 18 como Romanos 9 se refieren a la elección corporativa, no a la salvación individual.

  • Evidencia: Jeremías 18:7–10 habla explícitamente de "nación" (goy) y "reino" (mamlakah). El contexto es la supervivencia del estado de Judá. En Romanos 9, la conclusión del argumento (v. 24ss) cita a Oseas con respecto a "mi pueblo" (corporativo) y "no mi pueblo".

  • Implicación: Las "vasijas de ira" no son individuos predestinados al infierno antes de nacer, sino la entidad corporativa de Israel incrédulo que cumple un propósito histórico (como Faraón) en la propagación del nombre de Dios. La "vasija de misericordia" es la Iglesia multiétnica.

  • Contraargumento (Schreiner/Moo): Aunque el contexto es nacional, la aplicación es individual. Pablo usa un lenguaje singular ("a quienquiera", "Oh hombre"). Además, la salvación (gloria/destrucción) es una experiencia individual en el Nuevo Testamento. Un grupo corporativo está formado por individuos; uno no puede ser salvo corporativamente sin ser salvo individualmente. Argumentan que Pablo usa ejemplos nacionales (Jacob/Esaú) para ilustrar un principio de elección individual.

5.2. El Argumento de la Libertad Divina (La Perspectiva Reformada)

Eruditos como Douglas Moo y Thomas Schreiner enfatizan que Pablo cita Jeremías 18 no para importar su condicionalidad, sino para extraer el principio de los Derechos del Creador.

  • Perspectiva: Desde este punto de vista, Pablo está empleando un kal vachomer (de menor a mayor) o simplemente un argumento analógico. Si un alfarero humano tiene derechos sobre el barro inanimado, ¿cuánto más el Creador Divino tiene derechos sobre las criaturas humanas? La objeción en Romanos 9:19 ("¿Quién se resiste a su voluntad?") prueba que Pablo está enseñando una voluntad que es irresistible en el sentido último; de lo contrario, la objeción sería irrelevante. La negativa de Pablo a responder con "Tienes libre albedrío" y su recurso a "¿Quién eres tú, Oh hombre?" se ve como la afirmación del compatibilismo o del determinismo duro.

5.3. El Argumento de la Consistencia Intertextual (La Perspectiva Arminiana/Remonstrante)

Eruditos que defienden esta perspectiva (por ejemplo, Picirilli, Walls, Dongell) insisten en que Pablo no puede estar malinterpretando a Jeremías. Dado que Jeremías 18 es enfáticamente condicional, el uso que Pablo hace de él debe asumir ese trasfondo.

  • Perspectiva: Las "vasijas de ira" son aquellos que han resistido persistentemente la mano del Alfarero (como el barro en Jeremías 18:12). El "hacer" de Dios de ellos en vasijas de deshonra es un endurecimiento judicial en respuesta a su obstinación previa (Rom 1:24-28). El "derecho" del alfarero es el derecho a juzgar a los rebeldes y a tener misericordia de los humildes, contrario a las expectativas judías de un derecho étnico. Dios es libre de dispensar misericordia según Sus términos (fe), no los de ellos (linaje).

5.4. La Conexión con la Sabiduría de Salomón

Los fragmentos resaltan la importancia de Sabiduría de Salomón 15:7 como un texto puente. En Sabiduría 15, el alfarero hace "vasijas que sirven para usos limpios y otras para usos contrarios" de la misma arcilla. Sin embargo, en Sabiduría, esto es una crítica a la idolatría: el alfarero hace un ídolo y un orinal del mismo barro. Pablo adapta esto a la soteriología. Al aludir a esto, Pablo podría estar criticando sutilmente la idolatría de Israel (de la ley o la etnicidad) que los ha convertido en una "vasija para uso deshonroso".

6. Síntesis: La Paciencia del Alfarero y la Nueva Vasija

La síntesis más robusta de Jeremías 18:6 y Romanos 9:20 reconoce tanto la soberanía del Alfarero como la crisis histórica del Barro.

Pablo apela a Jeremías 18 para establecer que Dios no está atado por la "forma" del Israel étnico. El hecho de que Él haya comenzado a formar la vasija de Israel para gloria no significa que no pueda "remodelarla" si se echa a perder por la incredulidad. El "deterioro" (rechazo de Cristo) le da al Alfarero el derecho de reformar la masa.

Esta remodelación resulta en una nueva configuración sorprendente:

  1. Vasijas de Deshonra: La mayoría incrédula de Israel, endurecida para facilitar la crucifixión y la propagación del Evangelio (Rom 11:11). Son "soportados con paciencia" (Rom 9:22) porque su endurecimiento es instrumental para los gentiles.

  2. Vasijas de Honra: Los "llamados" (Rom 9:24), que comprenden el remanente judío y los gentiles creyentes.

Esta lectura armoniza la libertad del Alfarero (Romanos 9) con la capacidad de respuesta a la condición del barro (Jeremías 18). Dios es libre de cambiar Su método de tratar con Israel porque Israel ha cambiado su postura hacia Él. La "masa" (el pueblo del pacto) está siendo remodelada en la Iglesia, una vasija que contiene las "riquezas de Su gloria".

7. Conclusión

La interacción entre Jeremías 18:6 y Romanos 9:20 es una clase magistral de intertextualidad bíblica. Pablo se basa en la rica tradición profética del Alfarero para desmantelar el derecho de sus parientes. Les recuerda que ser "barro" en la mano de Dios no es una garantía de seguridad estática, sino un llamado a la maleabilidad y la sumisión.

Jeremías 18 establece que la obra del Alfarero es dinámica y responde al arrepentimiento. Romanos 9 amplifica esto al afirmar que cuando el barro se vuelve obstinado, el Alfarero se reserva el derecho de mostrar Su ira y poder a través del juicio, o de modelar nuevas vasijas de misericordia de la misma masa. Lejos de representar un determinismo mecanicista, la metáfora, cuando se lee a través de la lente de ambos testamentos, revela un Dios que persigue incansablemente una vasija apta para Su gloria, soportando con paciencia las formas deterioradas de la historia hasta que puedan ser reformadas a la imagen de Su Hijo.

El "Oh Hombre" de Romanos 9 es silenciado no meramente por el poder bruto, sino por el reconocimiento de que el diseño final del Alfarero —la inclusión de los gentiles y la salvación del remanente— manifiesta una sabiduría y misericordia que trasciende con creces la perspectiva limitada del barro.

Tabla 2: Ecos Intertextuales en Romanos 9:20–21

Pasaje del ATParalelo TextualFunción en Romanos 9
Isaías 29:16"¿Será el alfarero considerado como el barro... Él no me hizo?"Establece el absurdo ontológico de la creación juzgando al Creador.
Isaías 45:9"¿Dirá el barro al alfarero: '¿Qué haces?'?"Fuente directa para Rom 9:20b. Reprimenda de la actitud del objetor respecto al uso que Dios hace de agentes extranjeros (Ciro/Gentiles).
Jeremías 18:6"¿No puedo yo hacer con vosotros como hace este alfarero?"Establece el derecho de Dios a remodelar la nación/el pueblo basándose en Sus prerrogativas soberanas.
Sabiduría 15:7"Moldeando de la misma arcilla vasijas que sirven para usos limpios y otras para usos contrarios."Paralelo más cercano a Rom 9:21 (Honra/Deshonra de la misma masa).

8. Análisis Detallado de Términos y Conceptos Clave

8.1. Phurama vs. Chomer: La Naturaleza del Barro

El cambio de chomer (barro crudo) en Jeremías a phurama (masa amasada/pedazo) en Romanos es significativo. Phurama en la LXX (por ejemplo, Núm 15:20) a menudo se refiere a la ofrenda de las primicias. Al usar phurama, Pablo podría estar vinculando la discusión a Romanos 11:16 ("si las primicias son santas, también lo es la masa"). Esto sugiere que la "masa" es la promesa Patriarcal. Las "vasijas de ira" son aquellos dentro del linaje del pacto que se han "deteriorado" (judíos incrédulos), mientras que las "vasijas de misericordia" son el pueblo del pacto reformulado. Esto mueve la metáfora de la creación ex nihilo (hacer al hombre del polvo) a la reforma pactual (rehacer a Israel).

8.2. El Debate sobre la "Voz Media" en Katertismena

Como se señaló en el fragmento y , la traducción de katertismena en Romanos 9:22 es fundamental.

  • Perspectiva Pasiva: "Preparados [por Dios] para destrucción." Esto apoya la doble predestinación.

  • Perspectiva Media: "Se prepararon a sí mismos para destrucción." Esto se alinea con el trasfondo jeremiano donde la resistencia del barro causa el deterioro.

  • Resolución: Gramaticalmente, puede ser cualquiera. Sin embargo, la asimetría con el versículo 23 (donde Dios es explícitamente el sujeto de proetoimasen) sugiere que Pablo es cuidadoso en no hacer de Dios la causa eficiente directa de la destrucción de la misma manera que lo es de la gloria. Este matiz "pasivo/medio" preserva el misterio de la culpabilidad humana dentro de la soberanía divina.

8.3. La Diatriba y el "Oh Hombre"

La identidad del "Oh Hombre" (O anthrope) a menudo se universaliza, pero el fragmento sugiere un interlocutor judío específico. La objeción "¿Por qué, pues, inculpa todavía?" tiene sentido viniendo de un judío que cree que su estatus pactual debería eximirlo del endurecimiento. El uso que Pablo hace de la forma diatriba le permite desmantelar la lógica del derecho. El "Oh Hombre" es la persona que afirma que Dios debe actuar según los estándares humanos de justicia (es decir, salvando a todos los judíos), en lugar de según Su propio propósito de elección.

8.4. El Papel de Makrothumia (Paciencia)

La presencia de "mucha paciencia" en Romanos 9:22 es el vínculo más fuerte con el carácter del alfarero en Jeremías. En Jeremías, el alfarero no rompe el barro en el momento en que se estropea; intenta volver a trabajarlo. En Romanos, Dios soporta las "vasijas de ira" con paciencia. Esto sugiere que el "endurecimiento" no es un acto instantáneo de reprobación, sino un largo proceso de resistencia divina al pecado humano (cf. Rom 2:4). La paciencia de Dios sirve a un propósito redentor: esperar la plenitud de los gentiles (Rom 11:25).

9. Síntesis Final: Una Hermenéutica Pactual

La investigación lleva a la conclusión de que Pablo está operando con una hermenéutica pactual. Él ve al Alfarero no como un hilador de destino distante, sino como el Señor del Pacto que tiene el derecho de definir quién pertenece al pacto.

  • En Jeremías, la amenaza era: "Si no os arrepentís, os remodelaré como una vasija para desastre (exilio)".

  • En Romanos, la realidad es: "No os arrepentisteis (no aceptasteis a Cristo), así que os estoy remodelando como una vasija para deshonra (endurecimiento) para dejar entrar a los gentiles. Pero, si no persistís en la incredulidad, puedo injertaros de nuevo (remodelaros otra vez)".

Así, la interacción de Jeremías 18 y Romanos 9 es una trayectoria teológica coherente. Afirma que Dios es el Señor de la Historia que crea, deconstruye y reconstruye a Su pueblo para asegurar que Su propósito final —misericordia sobre todos (Rom 11:32)— se logre. El barro no puede quejarse de la forma en que está, pues el Alfarero tiene un plan que se extiende más allá del momento inmediato del "deterioro" hacia un futuro de "gloria".