El Altar y el Nido

Salmos 84:3 • Mateo 8:20

La luz azul parpadea en la cuenta Un nudo aprieta y la ansiedad aumenta Apilamos ladrillos de papel y plata Buscando un refugio que nunca dilata Castillos de polvo, muros de temor Viendo el óxido comerse el portón Preguntando al silencio si nos bastará Cuando la tormenta al fin llegará

Pero mira hacia arriba, en la vieja viga Un ala frágil, una pequeña amiga La golondrina teje su nido de ramas Justo donde arden las sagradas llamas Pone a sus crías cerca del calor Un santuario dulce, ajeno al dolor El mendigo más leve encuentra lugar Mientras tú no paras de trabajar

Ay, las zorras cavan hondo en la tierra El cuervo reclama su rama en la sierra Pero el Arquitecto de cada estrella Vaga en el polvo, sin dejar huella El Rey de Gloria no tiene almohada Ni techo que cubra su fiel mirada El Creador, menos seguro que su creación Pagando la deuda de nuestra redención

Pasó de largo cada puerta y mesón Para ser el más pobre en su condición Subió la colina de muerte y espanto Para hallar el sitio de su quebranto No en plumas suaves, ni en seda fina Sino en la madera, sangre y espina La Cruz fue su nido, el extraño alivio El Altar donde Dios dejó su exilio

¡Que se rompa la urna, que ruede el dinero! Cambiamos el miedo por algo sincero Tu futuro comprado con sangre y hueso ¡No necesitas piedras, ni un solo peso! La obra acabada, la cuenta saldada ¡Ya no hay lugar para el alma asustada!

Ay, las zorras cavan hondo en la tierra El cuervo reclama su rama en la sierra Pero el Hijo del Hombre halló su final Sobre los maderos, su nido real Se hizo el exiliado para que entremos Y en su Reino por fin descansemos

Un descanso que el oro no puede comprar Bajo la sombra del santo Altar El gorrión lo sabe. La golondrina lo sabe. Mi alma lo sabe. Hogar.