Siervo Inútil

Job 35:7 • Lucas 17:9

¿Qué podemos darte, oh Señor, que no sea ya tuyo? ¿Qué beneficio espera tu mano de nuestro afán? Nos preguntamos con el alma: ¿Cuál debe ser nuestro rumbo? ¿Con qué auto-imagen nos postramos ante tu altar? ¿Acaso el siervo que labra y cuida tu rebaño espera gratitud por cumplir su voluntad?

Siervo inútil soy, mi Dios, es mi verdad. Solo hice lo que Tú, mi Rey, mandaste hacer. No tengo derechos, mi vida es tuya, Majestad. Mi honor es servirte, mi gozo en obedecer. Humilde me presento, bajo tu gran señorío. Mi grandeza reside en tu perfecto querer.

Como un "doulos", Señor, ante tu gran grandeza, sin nada propio, ni voz, ni rumbo que elegir. Mi voluntad se rinde, mi alma halla firmeza al comprender que tuyo soy, aquí y por venir. No hay orgullo en mi servicio, ni espera de aplauso, solo la dicha de saber que cumplo tu pedir.

Tú tienes el derecho total sobre mis días. Tu soberanía es la brújula de mi ser. Y en esta entrega, se abren nuevas vías, un ministerio fructífero, un gozo al florecer. Paradójica verdad: mi dignidad se eleva cuando mi espíritu se humilla y te obedece.

Siervo inútil soy, mi Dios, es mi verdad. Solo hice lo que Tú, mi Rey, mandaste hacer. No tengo derechos, mi vida es tuya, Majestad. Mi honor es servirte, mi gozo en obedecer. Humilde me presento, bajo tu gran señorío. Mi grandeza reside en tu perfecto querer.

Sí, mi grandeza reside en tu perfecto querer. En tu santa voluntad, mi ser. Soy tuyo, Señor. Amén.