Acercados

Salmos 107:3-8 • Efesios 2:12-13

Vagaba en el desierto, sin rumbo, sin lugar, Hambriento y sediento, mi alma desfallecía sin cesar. Lejos de casa, sin paz, sin un destino, Extraño a la promesa, perdido en mi camino. Sin esperanza y sin Dios, así vivía yo, En la sombra, la angustia mi espíritu ató.

¡Oh, qué milagro, mi alma hoy canta! ¡De la angustia Él me libró, mi pena Él levanta! Por Su sangre fui acercado, de la oscuridad a Su luz, Gracias, Señor, por Tu amor, por Tu santa cruz. ¡Qué maravilla, estar cerca, nunca más lejos! ¡Den gracias al Señor por Sus consejos!

Desde el este y el oeste, del norte y del sur, Nos ha reunido Su gracia, con tierno amor. Ya no somos extraños, ni ajenos sin hogar, Ciudadanos de Su reino, en Su casa, un lugar. De esa dispersión profunda, Él nos vino a buscar, Para en Su presencia, por siempre morar.

Pero ahora, en Cristo Jesús, la historia cambió, Su sacrificio rompió el velo, Su amor nos acercó. Somos Su obra maestra, piedras vivas, templo en Su verdad, Con Él moramos, con Él andamos, en dulce intimidad. Él disolvió barreras, pagó nuestra deuda, Nos sacó del caos a Su mano que nos ayuda.

¡Oh, qué milagro, mi alma hoy canta! ¡De la angustia Él me libró, mi pena Él levanta! Por Su sangre fui acercado, de la oscuridad a Su luz, Gracias, Señor, por Tu amor, por Tu santa cruz. ¡Qué maravilla, estar cerca, nunca más lejos! ¡Den gracias al Señor por Sus consejos!

Nunca olvidaré dónde Su amor me halló, Mi corazón es un himno por lo que Él obró. ¡Alabado sea Su nombre, por Su gran bondad! Cerca de Él para siempre, por la eternidad. Cerca de Él, Su Espíritu en mí, Gracias, oh Padre, por amarme así.