Más Que un Esclavo

2 Samuel 9:1 • Filemón 1:8-9

Una carta... Una joya antigua... Escucha la historia.

Pablo el anciano, prisionero del Señor Escribe a Filemón con tacto y con amor Podría mandarte, con autoridad real Podría exigirte, como padre espiritual Pero prefiero rogarte, prefiero suplicar Que el amor sea la fuerza que te mueva a actuar.

Dios podría tratarnos como siervos nada más Exigir su derecho, sin mirar atrás Pero nos trata con delicadeza Nos sienta a Su lado, en la cabecera de la mesa. No como esclavos, sino como hermanos Esa es la gracia que tenemos en las manos.

Aquí está Onésimo, el que huyó ayer Era inútil, perdido, sin nada que ofrecer Pero ahora regresa, nacido de mi prisión Recíbelo a él como a mi propio corazón. Si algo te debe, si daño causó Cárgalo a mi cuenta — Pablo lo pagó. Esa doble imagen, mírala bien La deuda borrada, el favor también.

Él era esclavo, fugitivo y ladrón Tú eres el amo, con la ley y la razón Pero la gracia rompe la cadena social Y crea una familia, un lazo celestial. No por necesidad, sino por voluntad Así nos ama Dios, en Su inmensa bondad.

Dios podría tratarnos como siervos nada más Exigir su derecho, sin mirar atrás Pero nos trata con delicadeza Nos sienta a Su lado, en la cabecera de la mesa. No como esclavos, sino como hermanos Esa es la gracia que tenemos en las manos.

Más que un esclavo. Un hermano amado. Tanto en la carne, como en el Señor. A la mesa del Rey.