
Autor
Paul Taylor
Resumen: Dios llama a León de Judá a ampliar su visión, hacer lugar para un ministerio mayor y extender su alcance más allá de las reuniones de la iglesia, hacia el ámbito laboral y las naciones. No somos llamados simplemente a ir a la iglesia, sino a ser la iglesia, edificando el reino de Cristo con lo que él ya ha provisto. Así como Judá reconoció a David en Hebrón, la congregación debe unirse en comunión y fe, reconocer y apoyar a sus líderes, y asumir su responsabilidad de vencer la oposición y conquistar territorio espiritual. Esta confianza no se basa en sentimientos ni en opiniones humanas, sino en la palabra y el poder de Dios.
La iglesia davídica se contrapone al reino religioso de Saúl: la relación viva, la adoración y el poder reemplazan las formas vacías y el deseo de agradar a la gente. Sin embargo, no debemos celebrar el fracaso de otras iglesias ni el de nuestros enemigos; la misericordia nos llama a lamentar lo que podrían haber llegado a ser. Dios está liberando cinco provisiones para la obra venidera: guerreros; adoradores e intercesores; sabiduría para discernir los tiempos y la estrategia; personas equipadas como armas eficaces en cada vocación; y riqueza, entendida especialmente como influencia, promoción y el botín de la victoria espiritual. Trabajar juntos con una fe humilde y sinérgica permite que la congregación logre más de lo que los individuos pueden alcanzar por sí solos.
Quiero invitar al reverendo Paul Taylor a que pase al frente para bendecirnos nuevamente esta tarde. Espero… por cierto, ¿todos los que necesitan la traducción tienen audífonos?, ¿alguien los necesita? Hermanos, relájense, hoy no hacen falta audífonos. Paul Taylor tiene una visión regional, realmente tiene una mentalidad del reino y una unción que lo lleva por distintas partes de la región y de los estados, portando esta visión de la oración y de la unción profética, y es sencillamente un ministerio maravilloso, el Centro de Oración del Nordeste, que reúne a las iglesias y promueve esta visión de avivamiento y renovación entre el pueblo de Dios. Es un amigo personal, un hombre que ha traído alegría a mi vida con su amistad, su visión y también su unción, las cuales sé que serán parte de lo que viviremos hoy. Démosle la bienvenida hoy a Paul Taylor a nuestra iglesia.
Alabado sea el Señor. Es maravilloso estar aquí hoy. Alguien me preguntó: «¿Entiendes algo de lo que se está diciendo?». Los conozco por el Espíritu; no tengo que entender las palabras. En el cielo hay un solo idioma y lo hablaremos. Gloria a Dios. No importa adónde vaya, y voy a muchas iglesias brasileñas, entiendo y sé por el Espíritu. Y es maravilloso estar aquí en la presencia de ustedes, pero, sobre todo, estar en Su presencia. Percibo una unción maravillosa aquí esta mañana, y ya vivimos un servicio maravilloso anteriormente.
Vine hoy porque fui invitado, pero también vine hoy porque fui enviado, y ser enviado por Dios es de vital importancia, porque creo que tengo un mensaje que comunicarles hoy. Creo que Dios los está introduciendo en un tiempo muy especial. Creo que su visión es demasiado pequeña y que necesitan prepararse para hacer lugar para más: más personas, más unción, un edificio más grande, ministerios mayores. Hay personas sentadas aquí hoy que serán lanzadas al ministerio, algunas al ministerio de la iglesia, pero muchas al mercado. Jesús murió por el mundo y nos ha llamado a alcanzar al mundo. ¿Pueden decir amén?
Por eso, nuestra visión debe ampliarse mucho; debe ir más allá de ir a la iglesia, porque ustedes no fueron llamados a ir a la iglesia, sino a ser la iglesia. Amén. Nuevamente le doy las gracias al pastor Roberto por brindarme esta oportunidad.
He estado aquí varias veces; hace un año nos abrieron sus puertas cuando celebramos aquí una convocatoria de oración. ¿Cuántos de ustedes estuvieron aquí en aquella ocasión? Amén. El anhelo de nuestro corazón en nuestro ministerio es formar y equipar a las personas y enviarlas, a muchas a sus propias iglesias y a muchas a ministerios en el mercado; pero nuestro ministerio es un Centro de Oración del Nordeste, es profético en la intercesión estratégica, y quizá en otra ocasión venga a enseñar acerca de lo que es un verdadero intercesor. Amén. Esta mañana tengo un mensaje diferente. Había invitado a su pastor a acompañarnos a Perú en junio; se lo menciono ahora para pedirles que oren por nosotros. Ya hemos estado en Perú; esta será nuestra tercera vez. Para este viaje de junio, los líderes nacionales de la iglesia nos han pedido que vayamos a enseñar y capacitar a sus pastores y líderes en el ámbito de la intercesión, con el propósito de conquistar la tierra.
¿Cuántos de ustedes saben que fuimos llamados a conquistar la tierra? Somos llamados a conquistar territorio. Somos un pueblo que conquista territorios. Estamos cansados de que el diablo nos quite lo nuestro. Es hora de que recuperemos lo que el diablo nos ha quitado. Así que el Señor ha abierto la puerta; pensábamos que era tan solo una puerta pequeña, pero se ha convertido en una puerta muy grande. Pensábamos que tal vez habría cien pastores y líderes, pero hace poco le entregué a su pastor un folleto que nos enviaron, una publicidad que difundieron; esperamos ministrar a entre trescientos y quinientos pastores y líderes de distintas denominaciones, y de hecho han alquilado un lugar con capacidad para mil personas. A esto me refiero cuando digo que amplíen su visión. Creemos que sacudiremos el país, la nación de Perú. ¿Creen que podemos hacerlo? Yo creo que podemos, especialmente si nos unimos y oramos juntos. Hemos estado orando por sus planes de construcción y sabemos que tienen la victoria. Amén.
¿Hay algún peruano aquí hoy? Iremos a la ciudad de Iquitos, y será durante sus días sagrados en Iquitos. Necesitamos que nos cubran con sus oraciones. Ellos celebran una fiesta de tres días dedicada al dios Sol, y nosotros celebraremos una fiesta de tres días dedicada al Dios Hijo, y creeremos que sucederán cosas grandes y poderosas.
También tengo aquí una serie de CD que los ayudará a pasar de la iglesia al reino, porque Dios nos ha llamado a todos a formar parte del Reino de Dios. ¿Cuántos de ustedes saben que Dios los ha escogido para edificar Su iglesia? Y no me refiero solamente a León de Judá, sino a la iglesia de Jesucristo. Y es maravilloso, como dije, formar parte de lo que ocurre aquí hoy, porque hay una unción increíble sobre su pastor y sobre esta iglesia, y al unirnos impactaremos esta región para el Reino de Dios.
Uno de los mensajes de esta serie les enseñará que hay algunas cosas que Dios no puede hacer, porque se las ha encomendado a ustedes. Amén. Así como el rey David no pudo construir el templo, sino que su hijo Salomón lo construyó. La Palabra de Dios dice que fue «porque David era un hombre de sangre». ¿Cuántos de ustedes saben que Jesús fue un hombre de sangre? Él derramó Su sangre por ustedes y por mí. Y Jesús no puede edificar esta iglesia, sino que les ha encomendado a ustedes que la edifiquen. ¿Pueden decir amén? Y así como David venció a todos sus enemigos, sometió al enemigo, proporcionó todos los materiales para Salomón y le dio a Salomón todo lo que necesitaba para construir el templo, del mismo modo, puesto que Jesús sometió a todos sus enemigos, Él les ha proporcionado todo lo que ustedes necesitan y todo lo que yo necesito para edificar Su iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ustedes. Esto los ayudará a comprenderlo.
Inclinemos la cabeza por un momento y pidámosle al Señor que venga y bendiga este tiempo. Porque Dios va a hacer algo muy especial esta mañana. He sido enviado con un mensaje y estoy muy agradecido de que Dios hable a nuestros corazones. Porque no fue hasta esta mañana cuando el Señor abrió mis ojos para comprender el panorama más amplio de por qué estoy aquí. Así que, Señor, ahora te pedimos: Espíritu Santo, ven, prepara nuestros corazones, abre nuestros oídos para oír y nuestros ojos para ver lo que quieres hacer en este día; no solamente en este día, sino hasta que vengas a nosotros, hasta que termines la obra que has comenzado. Padre, oro ahora mismo para que el Espíritu Santo descienda sobre cada persona que se encuentra en este lugar, tal como cantamos aquella canción esta mañana: «Abre los ojos de mi corazón, Señor; abre los ojos de mi corazón, Señor, para que pueda verte». Anhelamos verte esta mañana; en el nombre de Jesús oramos. Amén.
Quiero llevarlos al primer libro de Apocalipsis, capítulo once, versículo 15. Dios quiere derramar hoy sobre ustedes una unción y dones. Quizá muchos de ustedes ni siquiera sepan que su pastor acaba de ser apartado como uno de los apóstoles de la ciudad de Boston. ¿Cuántos de ustedes lo sabían? Y Dios me ha llamado a venir hoy aquí para un tiempo como este, a fin de comunicar este mensaje para que reconozcan la unción que hay sobre la vida de su pastor, pero también para que reconozcan la unción que hay sobre sus propias vidas. Este hombre solo puede llegar hasta donde ustedes lo ayuden a llegar. Él y su esposa —me alegra tanto que ella esté aquí esta tarde—, y al final del servicio les impondremos las manos y pediremos que la unción de Dios venga de manera poderosa, porque Dios los ha apartado.
Hay un propósito detrás del nombre León de Judá: la tribu de Judá siempre salía primero. Judá es una tribu apostólica, con una unción apostólica; se la llama la unción del que abre brecha. Una unción que permite atravesar las líneas enemigas y liberar a los cautivos. Quizá ni siquiera se hayan dado cuenta, pero a eso han sido llamados. Quiero que comprendan hoy que con esta unción viene una gran responsabilidad, pero ustedes pueden hacerlo. Díganle a la persona que tienen al lado: «Podemos hacerlo». Cuando se miraron al espejo esta mañana, ¿qué vieron? Quiero que se acostumbren a decir cuando se miren al espejo por la mañana: «Tú, poderoso hombre y poderosa mujer de Dios». Vamos, practiquemos. «Tú, poderoso hombre y poderosa mujer de Dios».
La Palabra de Dios dice que tal como piensa el hombre, así es él. Amén. Por eso tienen que decir continuamente: «Soy un poderoso hombre de Dios». Pero no me siento como un hombre poderoso. No andamos por sentimientos; andamos por fe. Andamos conforme a lo que Dios dice. No andamos conforme a lo que dicen los hombres. No andamos conforme a lo que dicen mamá y papá. No andamos conforme a lo que la gente ha dicho en la vida de ustedes. Vamos, esta mañana vamos a romper algunas cosas. Andamos conforme a lo que Dios dice. Dios dice que eres un poderoso hombre y una poderosa mujer de Dios. No eres débil; eres fuerte. Fuiste llamado a ser cabeza y no cola. Fuiste llamado a estar arriba y no abajo. ¿Me entienden hoy? Vamos a romper estas mentalidades……… porque esta iglesia avanza, este hombre y esta mujer de Dios avanzan, y necesitan personas victoriosas detrás de ellos. Y eso es lo que Dios va a hacer esta mañana.
Apocalipsis 11:15, y la Palabra de Dios dice: «El séptimo ángel tocó la trompeta, y hubo grandes voces en el cielo que decían: Los reinos de este mundo han venido a ser los reinos de nuestro Señor y de Su Cristo, y Él reinará por los siglos de los siglos, y Él reinará por los siglos de los siglos». Esta mañana voy a presentarles una imagen profética de dónde nos encontramos como iglesia de Jesucristo. Les digo que los reinos de Dios están comenzando a alinearse, y los reinos de este mundo doblarán sus rodillas ante el reino de nuestro Dios y de Su Cristo. Toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es el Señor. Para eso está Dios preparando a Su pueblo.
Bien, vayamos a Segundo de Samuel, capítulo dos, versículo uno. ¿Cuántos de ustedes conocen la historia del rey David? Les daré muy rápidamente algunos antecedentes. Deben comprender lo que estaba sucediendo. Antes de aquel tiempo, los hijos de Israel decidieron ser como todas las demás naciones, de modo que le dijeron al profeta Samuel: «Danos un rey». Samuel guardó luto y lloró por eso. Les dijo: «Dios es su rey». Ellos dijeron: «No, queremos ser como todas las demás naciones». Estoy aquí para decirles hoy que nosotros no somos como todas las demás naciones. No somos como todos los demás pueblos. No estoy hablando de Estados Unidos; estoy hablando de Israel, del Israel espiritual.
Ustedes no son meros hombres y mujeres; están llenos del poder del Espíritu Santo. Han sido investidos de autoridad y poder, y son llamados a edificar el Reino de Dios. Así que Israel escogió a un hombre llamado Saúl. De hecho, Saúl significa «pedido» en hebreo. Ellos pidieron, y Dios les dio a Saúl. Pero, si estudian las Escrituras, Saúl representa la religión. Saúl representa lo que los hombres pueden hacer, y durante un breve período Saúl sirvió a Dios, pero la religión fue establecida para el hombre, no para Dios. Saúl deseaba agradar a los hombres más que a Dios, así que se apartaron y se alejaron de Dios. Entonces Dios habló a Samuel y le dijo: «Ve y escoge a otro hombre, un hombre conforme a Mi corazón, un hombre que me sirva con todo su corazón». Así que Samuel fue y ungió a David.
David es el único de quien las Escrituras dicen que tenía el corazón de Dios. Cuando David aparece en escena, Saúl siente celos de David. La religión siempre debe sentir celos de…….; los religiosos perseguirán a la iglesia de Dios, al pueblo de Dios. Y finalmente llegamos a este momento de las Escrituras. Saúl muere; Saúl es asesinado por el enemigo. Estoy aquí para decirles hoy que la religión está muriendo, que la religión está muerta, que la gente no quiere religión; quiere una relación con Jesús. Quiere hombres y mujeres que tengan un corazón conforme al corazón de Dios. El reino de Saúl tiene apariencia de piedad, pero niega su poder. La gente del mundo no quiere iglesia. Quiere algo que transforme su vida. Les digo hoy que Dios está avivando a Su iglesia, está llamando a Sus hombres y mujeres, y ellos no tendrán una mera apariencia de Dios, sino que, como dijo el apóstol Pablo: «No vengo solamente con palabras, sino que vengo con poder». Y Dios está levantando a un pueblo como ustedes. Digo: como ustedes; digo: poderosos hombres y mujeres de Dios que harán grandes proezas. ¿Lo creen? Tienen que creerlo. Amén.
Así que Saúl muere y, cuando Saúl muere, David acude al Señor y le pregunta: «¿Subiré?». Y Dios habla al corazón de David y le dice que suba. Léanlo en el versículo uno: «Dios le dice que suba, y él pregunta: “¿A qué ciudad subiré?”, y Dios responde: “Sube a Hebrón”». Les pido que estudien un poco. Cuando lleguen a casa, quiero que le pregunten a Dios: «¿Por qué Hebrón?». Voy a darles un poco de información, pero hay mucha información. ¿Cuántos de ustedes saben que hay que cavar, que hay que cavar en la Palabra de Dios para descubrir el verdadero significado de lo que Dios está diciendo? ¿Por qué no Jerusalén? ¿Por qué no Betel? ¿Por qué no Gabaón? Había muchas ciudades en Israel. ¿Por qué Hebrón?
Les diré por qué Hebrón. En hebreo, Hebrón significa la sede de la asociación; es el lugar de la comunión. En Hebrón fueron sepultados Abraham, Isaac y Jacob. Hebrón fue la ciudad que le fue entregada a Caleb. Caleb fue uno de aquellos espías que regresaron con Josué y dijeron: «Podemos conquistar la tierra». Caleb era un hombre de un espíritu diferente. Espero que comprendan adónde quiero llegar esta mañana. Es necesario que la iglesia vaya a Hebrón. Es necesario que ustedes vayan a Hebrón antes de que podamos ir a Jerusalén, la ciudad de paz; primero debemos ir a Hebrón. Es el lugar de la fe sinérgica. Es el lugar donde Abraham, Isaac y Jacob recibieron las promesas. ¿Comprenden eso hoy? Cada una de las promesas de Abraham es mía. Cada promesa de Jacob es mía. El espíritu de Caleb es mi espíritu. Dios está llamando a un pueblo que se levante en este día y diga: «Podemos conquistar la tierra». Yo digo: «Podemos conquistar la tierra, podemos conquistar la tierra». Dios está llamando a esta iglesia a ser una iglesia ungida por Dios, con un hombre y una mujer de Dios ungidos, con un pueblo que crea que las promesas de Abraham, Isaac y Jacob son mías; que, así como Él le prometió una nación a Abraham, también les ha prometido a ustedes las naciones; así como le prometió la ciudad a Caleb, también les ha prometido a ustedes la ciudad.
Escuchen, el diablo no puede detenernos. Hoy nos mantendremos firmes sobre la palabra de Dios; ese mismo Espíritu que levantó a Cristo de entre los muertos mora en mí, mora en ustedes. ¿Saben dónde está el Reino de Dios? Así es. Justo aquí. Está dentro de ustedes, no allá afuera; todo el mundo está buscando el reino allá afuera. Les digo que el Reino de Dios está en ustedes y que Dios está esperando que ustedes lo liberen, y lo liberaremos por medio de la fe. Transferimos el cielo a la tierra mediante la moneda de la fe. Amén.
Y así, Dios está tratando de ayudarlos esta mañana. Quiero edificar su fe, quiero alentar su corazón. Quiero que sepan, sin la menor sombra de duda, que han sido llamados, que han sido apartados y que hay una unción y una autoridad en su vida para hacer todo, todo lo que Él ha puesto en su corazón.
Escúchenme, algunos de ustedes han estado soñando sueños; algunos tienen visiones de cosas que quieren hacer para Dios. El reino de Saúl siempre les dirá que eso es ambición, les dirá que tienen que quedarse callados, les dirá que no pueden hacerlo; pero ese no es el Reino de Dios. El Espíritu del Dios viviente está soplando sobre ese sueño, y David está diciendo —el espíritu de David se está levantando en la iglesia— y está diciendo: «Todo lo que les he hablado, pueden hacerlo». Esos sueños vienen de Dios. Digo que esos sueños vienen de Dios. No dejen que el diablo les diga que no vienen de Dios. Algunos de ustedes piensan que surgieron por haber comido demasiado arroz; en Estados Unidos decimos pizza, pero eso no es verdad.
¿Cuántos de ustedes saben de los 7 años, o los 9 años, durante los cuales David huyó de Saúl? Samuel ya lo había ungido rey. Estudien la vida de David. Sus hermanos se acercaron a él y le dijeron: «¿Qué te pasa? Eres una mala persona. No eres más que un soñador. No eres más que un pastorcito; ¿dónde están esas ovejas tuyas?». ¿Entienden lo que estoy diciendo hoy? El enemigo siempre tratará de menospreciarlos. David sabía, en lo más profundo de su ser, que había sido escogido para ser rey. Amén.
Quiero que sepan que han sido escogidos, que son real sacerdocio, que son personas poderosas, hombres y mujeres poderosos de Dios, y que han sido llamados a realizar proezas. Dije proezas. Dije cosas que superan lo que ustedes pueden lograr. Voy a desafiarlos esta mañana; dentro de unos minutos vamos a liberar unción aquí. Tienen que dejar de hacer lo que pueden hacer. Dije que tienen que dejar de hacer lo que pueden hacer y comenzar a intentar únicamente aquellas cosas que Dios puede hacer. Amén. Cuando hacen lo que pueden hacer, Dios no recibe ninguna gloria; pero cuando dan un paso de fe y hacen lo que solo Dios puede hacer, entonces Dios recibe toda la gloria. Es hora de que la iglesia entre en las cosas de Dios, en las cosas más grandes, en las cosas de la fe. Amén.
Versículo uno, capítulo 3. Les digo que el reino de David se hace cada vez más fuerte y que esa Escritura dice que el reino de Saúl se hace cada vez más débil. Les digo que la iglesia sobre la cual Dios está soplando ahora, la iglesia que tiene el corazón de Dios, es la iglesia davídica, es una iglesia que adora, es la iglesia de la llama de fuego, es la iglesia León de Judá, es la iglesia sobre la cual Dios está soplando hoy. Se hace cada vez más fuerte. El reino de Saúl se hace cada vez más débil. Ahora escuchen, les digo esto: cuando Saúl murió, David no se alegró. David lloró la muerte de Saúl. No estoy diciendo estas cosas para que la iglesia carismática, evangelística y pentecostal que está prosperando pueda mirar a otras iglesias y decir: «Se lo tienen bien merecido». Cada vez que vemos cerrar una iglesia, necesitamos llorar. Necesitamos derramar lágrimas. David lloró por lo que Saúl podría haber sido, en vez de alegrarse por lo que no fue. ¿Me están escuchando hoy?
Escúchenme, es un buen ejemplo para ustedes. Algunos de ustedes se alegran por los fracasos de sus enemigos en vez de llorar por lo que deberían ser. ¿Entienden eso? Hay personas en el trabajo por cuyos fracasos sería fácil alegrarse; quizá los persiguieron, quizá se burlaron de ustedes. No podemos alegrarnos; debemos llorar, porque cuando lloramos, Dios actúa. Porque la misericordia triunfa sobre el juicio. Y debemos decir: «Allí estaría yo de no ser por la gracia de Dios». Así que David sube a Hebrón; una tribu escoge a David y 11 tribus deciden permanecer con el reino de Saúl. Esa única tribu es... ¿Cuál es? Judá. Amén. El León de la tribu de Judá. Judá escoge a David. Creo en este simbolismo profético que hay aquí.
Los líderes de esta ciudad han escogido a su pastor para que sea apóstol de esta ciudad. Él pastorea la iglesia León de Judá. Judá debe ir primero. Judá, ustedes, ustedes deben ir primero. Es hora de levantarte, Judá. Es hora de que escojas, Judá. ¿En el reino de quién vivirán? Es fácil permanecer en el reino de Saúl. En el reino de Saúl no son presionados; pueden sentarse y estar cómodos en el reino de Saúl. Pero cuando se unen al reino de David, es un reino con una unción que abre brecha, es un reino que conquista territorios, es el reino de un equipo ganador. Puedo decirles ahora mismo que estos hombres no salen para perder. No. Van a ganar. Dios está llamando al equipo Judá a levantarse, a apartarse para el líder davídico, el líder apostólico de esta región, y a apoyarlo. Cinco cosas que Él va a liberar sobre la casa esta mañana. Ya casi terminamos.
Primera de Crónicas, capítulo 12, versículo 23. Cinco cosas que vemos que Dios libera a David mientras está en Hebrón durante siete años y medio. Solo una tribu reconoce plenamente a David, pero durante ese período de 7 años y medio vienen 340.000 hombres de las otras 11 tribus; ellos reconocen la unción sobre la vida de David. Les digo hoy que están reconociendo la unción sobre la vida de ese hombre. Les digo hoy que vienen; dije que vienen. Díganle a quien está a su lado: «Vienen». Han sido liberados del reino de Saúl. Dios está obrando en sus corazones ahora mismo; hay personas que ahora mismo están esperando ser liberadas para poder pasar al reino de David, al orden davídico, a la unción davídica, porque ese es el reino que está siendo restaurado hoy. ¿Dicen amén?
Pueden leerlo en el libro de los Hechos. Hay un tabernáculo que Dios está reconstruyendo; no es el tabernáculo de Moisés, no es el templo de Salomón. ¿Cuál es? Es el tabernáculo de David. Para un tiempo como este, quédense conmigo unos momentos más. Cinco dones, 5 cosas que Dios quiere liberar en sus vidas para que esta iglesia pueda avanzar, para que ustedes puedan avanzar. ¿Cuántos de ustedes creen que tienen un destino sobre su vida? Tienen un destino, tienen un propósito. Necesitan esta unción para alcanzar ese destino, y eso es lo que yo hago. En eso consiste todo nuestro ministerio: en impartir una unción para ayudarlos a alcanzar su destino, y en enseñar la palabra de Dios de una manera que los capacite para alcanzar su destino.
Versículo 23. Estos eran los números de las divisiones que estaban equipadas para la guerra y vinieron a David en Hebrón para entregarle el reino de Saúl, conforme a la palabra del Señor. Hoy estoy aquí con gran confianza; estas no son mis palabras, estas palabras son conforme a la palabra del Señor. ¿Por qué terminó el reino de Saúl pasando al reino de David? Porque era la palabra del Señor. Hoy les estoy dando la palabra del Señor. Sucederá. Dije que sucederá. ¿Creen que sucederá? ¡Aleluya!
Cinco cosas, comenzando con el versículo 23. Número uno: lo primero que Él está liberando en esta casa son guerreros, guerreros. Dios está liberando guerreros en esta casa. Ahora escúchenme, deben entender que estamos en guerra. Dije que estamos en guerra. ¿Cuándo entenderá la iglesia que estamos en guerra? Satanás está robando a nuestros hijos, Satanás está apoderándose de nuestra tierra, Satanás está invadiendo nuestras escuelas, y la iglesia continúa cruzada de brazos sin saber qué hacer. Les digo que hay un David que se está levantando. Dije que hay un David que se está levantando; puede que su nombre sea Roberto. Pero hay un David que se está levantando y está diciendo: «Estamos cansados de quedarnos cruzados de brazos. Estamos cansados de que los filisteos se apoderen de nuestra tierra. Estamos cansados de que Satanás robe a nuestros hijos». ¿Están conmigo hoy? Es hora de que se levante el espíritu guerrero, y ese espíritu está siendo liberado hoy en sus vidas. ¿Lo recibirán? ¿Recibirán el Espíritu del Dios viviente? Es un espíritu guerrero que dice que las puertas del infierno no prevalecerán, que Dios regresa por una iglesia victoriosa, sin mancha ni arruga.
Número 2, versículo 27. Joiada, líder de los aaronitas, y con él 3700. Versículo 28: Sadoc, un joven, guerrero valiente, y de la casa de su padre, 22 capitanes. Sadoc llegó a ser el sacerdote, el sumo sacerdote del reino de David. Les digo que ustedes son una casa de sacerdotes, son una casa de intercesores. Los sacerdotes interceden, los sacerdotes suben al muro y caminan. Los sacerdotes se ponen en la brecha y dicen: «No avanzarás más». Los sacerdotes eran los adoradores que David estableció en su tabernáculo. Así que el segundo don es sacerdotes que deben adorar, adoradores. Esta iglesia es una iglesia que adora; es su adoración la que ganará la guerra. Fueron los adoradores de Josafat quienes derrotaron al enemigo. Deben comprender la guerra que se libra mediante su adoración, así que conviértanse en adoradores. Dije: conviértanse en adoradores. Adoradores de Cristo enfermos de amor, apasionados por Jesús. Adórenlo con todo su corazón.
Número tres, versículo 32: de los hijos de Isacar, entendidos en los tiempos, que sabían lo que Israel debía hacer. Sus jefes eran 200, y todos sus hermanos estaban bajo sus órdenes. Dios ha liberado su sabiduría en esta casa. ¿Cuántos de ustedes necesitan sabiduría hoy?
Salmo 24:3. Dice: «La sabiduría edifica la casa y mediante el entendimiento se establece». Dios está liberando sabiduría sobre ustedes. Sabiduría para la estrategia. Sabiduría para conocer la temporada y los tiempos. Sabiduría para saber cuándo avanzar y cuándo mantenerse firmes. ¿Entienden lo que estoy diciendo? Dios nunca llega demasiado tarde ni demasiado temprano. Debemos movernos en el tiempo de Dios. Eso solo se conocerá mediante la sabiduría de Dios.
Don número 4, versículo 33: de Zabulón había 50.000 que salían a la batalla, expertos en la guerra con todas las armas de guerra, hombres de corazón firme que podían mantener la formación. Dios está liberando armas en esta casa. ¿Cuántos de ustedes dicen: «Yo soy uno»? Vamos, jóvenes, ni siquiera lo saben. La palabra de Dios dice que los hijos son como flechas en las manos de un hombre poderoso. Ustedes son las armas. Ustedes son las armas. Dios está liberando armas en esta casa, está trayendo personas a esta casa. Van a ser expertos en lo que hacen. Algunos de ustedes serán analistas informáticos, artistas gráficos, carpinteros y albañiles, abogados, amas de casa. Vamos, amas de casa. Algunas de mis mejores intercesoras son amas de casa. Vamos, esposos, liberen a sus esposas. Liberen a sus esposas. Permitan que se conviertan en armas en las manos de un hombre poderoso. Permitan que sean liberadas. No hay nada como las oraciones de una madre. Son fervientes y eficaces, y dan en el blanco. Dios está liberando armas en esta casa.
Último don, versículo 40, la palabra de Dios dice que Él liberó abundancia para el reino de David. Vinieron de Zabulón y Neftalí, y trajeron toda clase de productos en gran abundancia porque había gozo en la casa de Dios. Dije que había gozo en la casa de Dios. Dios está liberando riqueza en esta casa. Veo que Dios está liberando riqueza. ¿Cuántos de ustedes quieren riqueza? Pónganse de pie. Esa riqueza vendrá por medio de ustedes. Ahora bien, lo que deben entender... ¿Cuántos de ustedes conocen la Escritura? La palabra de Dios dice que Él está transfiriendo o trasladando la riqueza de los impíos a las casas de los justos. ¿Cuántos creen eso? Amén. ¿Cuántos creen que los impíos simplemente se acercarán a ustedes y les darán su dinero? No va a suceder exactamente así. Estudien la palabra riqueza; es la palabra hebrea «chaiel», que significa influencia.
Dije que Dios aumentará su influencia. Dios les dará ascensos. Dios los colocará en posiciones estratégicas. Dios está levantando Josés en esta casa que serán colocados en la casa del faraón. ¿Me están escuchando? Para un tiempo como este, Dios está levantando Danieles, llenos de sabiduría, y habrá una transferencia de influencia. No solo significa influencia, sino también el botín de guerra. Amén. Estoy listo para el botín de guerra. Estoy listo para conquistar el territorio del enemigo, porque todo lo que hay en ese territorio es mío. Vamos, díganmelo. Mío. El diablo lo ha robado de nuestras manos; esa transferencia viene. Él está movilizando guerreros en esta casa. Está movilizando adoradores en esta casa. Está trayendo sabiduría a esta casa. Está movilizando armas en esta casa. Y también está trayendo riqueza a esta casa.
Si lo creen, levanten las manos. Vamos, levanten las manos. Ahora mismo voy a pronunciar una oración sobre ustedes. Creo que Dios me ha enviado aquí para liberar esta palabra. Esto es apenas el comienzo. Digo que lo mejor está por venir. Hay cosas mejores por delante. No se conformen con lo que tienen, porque Dios tiene grandes cosas para ustedes. Padre, ahora mismo pronuncio esta palabra profética sobre esta iglesia, sobre estas personas, porque estas son personas extraordinarias. Dije que estas son personas extraordinarias y recibirán el territorio. Recibirán todo aquello a lo que pongan sus manos. Ahora mismo libero el don de la fe sobre esta iglesia y este cuerpo, para que comiencen a creer que hay cosas mayores por delante, que ojo no ha visto, ni oído ha oído, ni han entrado en sus corazones las cosas que Dios ha preparado para ellos. Y Padre, te pido ahora mismo: libera hoy las cosas que hay en tu corazón, libera hoy las cosas que hay en tu corazón y comienza a liberarlas sobre estas personas.
Padre, para cada persona que está abatida o desanimada, libera esperanza ahora mismo. Libera fe para creer; dales ojos para ver, oídos para oír y un corazón para entender. Hazles saber que están en una temporada en la que está ocurriendo un cambio, en la que están reconociendo al ungido. Han sido traídos a este lugar, León de Judá, a esta iglesia, porque tú los has atraído. No hay ni un solo error aquí esta mañana, ni un solo error aquí; ustedes no están aquí por error, están aquí por designio divino …... Están aquí para sostener en alto las manos de este hombre; están aquí para ser una unción de rompimiento. Están aquí para tomar el territorio en la ciudad de Boston, en el estado de Massachusetts, en la región de Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos de América, y Dios les está dando las naciones.
Ahora mismo, Dios dice: pidan y recibirán. Él está esperando que ustedes pidan. Lo único que tienen que hacer es pedir. Quiero ser un guerrero. Quiero ser un adorador. Quiero tu sabiduría. Quiero que me sean liberadas armas. Haz de mí un arma hoy, Dios. Libera influencia y riquezas, y yo las usaré para tu reino. Y Él dice: ahora son tuyas. Dije que ahora son tuyas. Ahora son tuyas. Regocíjense y reciban la bondad del Señor. Amén. Amén. ¡Aleluya!
Voy a pedirles a su pastor y a su esposa que vengan aquí abajo. Vamos a ungirlos; los ungimos en el primer servicio. Es muy, muy importante, tal como Israel o Judá reconoció la unción de David. ¿Me oyen? Fue mediante el reconocimiento que se liberó la unción para que David fuera rey. Hoy los hombres, los líderes de esta ciudad, han reconocido a su pastor como apóstol. Ahora es importante que ustedes reconozcan a su pastor y a su esposa como líderes en esta región. Al hacerlo, mientras oramos, la unción del reconocimiento será liberada en su vida. Él no sabía que yo venía a hacer esto hoy; yo no sabía que venía a hacer esto hoy hasta esta mañana. Pero este es un momento importante y decisivo para esta congregación, porque ustedes saben que Dios ha llamado a esta congregación a algunas cosas muy importantes. No nos jactamos de nosotros mismos; todo está en Él, todo está en Él.
El presidente Bush dijo esto cuando recibió a los New England Patriots en la Casa Blanca: ustedes conocen a los Patriots; son reconocidos por su mentalidad de equipo, sin superestrellas, simplemente todos trabajando juntos. ¿Pueden decir amén? Ese es el cuerpo de Cristo. El presidente Bush dijo esto: cuando las personas deciden trabajar juntas por algo más grande que ellas mismas, todos son ganadores. Todos son ganadores.
Este cuerpo, ustedes han decidido trabajar juntos por algo más grande que ustedes mismos. Les digo en este día que esta iglesia impactará esta ciudad, impactará este estado, impactará esta región; será oída, el sonido está saliendo, David ha sido ungido y la gente está llegando. Dije que la gente está llegando.
Oremos. Líderes, vengan; pueblo, venga. Manténganse enfocados ahora mismo, manténganse enfocados. Deben unirse a esta oración; los invito, hombres, mujeres, vengan. Es la oración de ustedes. Esta mañana me siento como Samuel. Ungiendo a un nuevo rey. Ungiendo a un hombre y a una mujer de Dios. Liberen, liberen al Dios que está en ustedes. Que todo se una en una fe sinérgica, tal como Abraham, Isaac, Jacob y David se unieron con esa fe; así también hoy la fe de ustedes se está uniendo y está siendo liberada, y juntos podemos hacer más de lo que podemos hacer individualmente. Ese es el poder de la sinergia. Uno …..podía hacer huir a mil, dos a diez mil, no a dos mil; así que oremos.
Padre, ahora mismo unjo a este hombre y a esta mujer de Dios. ¡Aleluya! Señor, así como se han humillado delante de ti, Señor, así como han estado dispuestos a pagar el precio, mientras continúan manteniéndose humildes delante de ti, declaro la liberación de una unción mayor, no solo una unción sacerdotal, sino también una unción del reino, autoridad para enfrentarse al enemigo, para que se libere estrategia en esta región y en tu reino. Padre, ellos guerrean por ti, guerrean en el nombre del Señor, guerrean en tu nombre, por tu reino; y así como David avanzó y derrotó a todos sus enemigos, así también en este día digo que todos sus enemigos, digo que todos los enemigos del Reino de Dios caerán delante de este gran hombre y esta gran mujer de Dios. Oro para que esta unción sea liberada en esta casa, para tomar el territorio y reclamar todo lo que nos has dado; es liberada en este día. Pónganse de acuerdo en este día. Tú dices que donde 2 o 3…… cualquier cosa en tu nombre, creyendo con fe, ……. la recibirán. Te damos gracias por ello. En el nombre de Jesús oro. Amén.
Esto es para Roberto: es tiempo de ensancharse, es tiempo de ensancharse. Veo ríos, grandes ríos que no solo….. pozos, sino que hay un río de Dios que está siendo liberado. Dios dijo que no solo habría pozos que serían liberados, sino que dijo: de tu vientre fluirán ríos de agua viva. Y en este día ha sido liberado un río, no solo un pozo, un río para ti y tu esposa. Padre, hago una oración de protección alrededor de esta pareja. Oro por protección para esta casa; levanta guerreros de oración, levanta intercesores, para ….. la guerra, para levantar un cerco de protección alrededor del pastor, de su esposa y de su familia en este día. Y te digo a ti, Satanás: ….. esta noche, …… esta noche, no entrarás ni echarás a perder el plan que Dios tiene para este hombre y esta mujer en esta casa, en el nombre de Jesús. Amén.