Dios habla hoy miércoles, 27 de marzo 2024

Además, el SEÑOR tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas. (Deuteronomio 30:6)
También en El ustedes fueron circuncidados con una circuncisión no hecha por manos, al quitar el cuerpo de la carne mediante la circuncisión de Cristo; (Colosenses 2:11)
Charles Spurgeon

Si andamos en las cosas del Espíritu, viviremos

La verdadera circuncisión es hecha por Jehová tu Dios en el corazón, quitando su carnalidad y corrupción para hacernos amar a Dios con todo nuestro corazón y alma. No debemos confiar en ningún rito externo, sino ser sellados en el corazón por la operación del Espíritu Santo. El resultado es vida, y debemos permitir que Dios complete Su obra de gracia en nuestras naturalezas internas para vivir plenamente para Él. Leer más...


Referencia Cruzada

Circunciden, pues, su corazón, y no sean más tercos. (Deuteronomio 10:16)
Además, les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes; quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. (Ezequiel 36:26)
Pues es Judío el que lo es interiormente, y la circuncisión es la del corazón, por el Espíritu, no por la letra; la alabanza del cual no procede de los hombres, sino de Dios. (Romanos 2:29)
y les daré un solo corazón y un solo camino, para que Me teman siempre, para bien de ellos y de sus hijos después de ellos. (Jeremías 32:39)

Comentarios:

Enrique Meneses Muñoz : Sólo en ti confío mi SEÑOR para que obres en mi corazón. Te necesito siempre DIOS.
Hermano Enrique, gracias por compartir tu hermosa confianza en el Señor. Tal como menciona en Deuteronomio 30:6, es Dios quien circuncida nuestros corazones para que podamos amarlo con todo nuestro ser y vivir en Su voluntad. Es un acto de gracia y amor que solo Él puede realizar en nosotros. Que podamos seguir buscando al Señor en todo momento, reconociendo nuestra necesidad de Su obrar en nuestro interior. Que Su Espíritu Santo nos guíe para andar en Sus caminos y experimentar la vida abundante que Él tiene para nosotros. Que la circuncisión del corazón sea una realidad en nuestras vidas, permitiendo que Cristo nos transforme desde lo más profundo. Como menciona Colosenses 2:11, hemos sido circuncidados por Cristo, no con una circuncisión física, sino con una transformación espiritual que nos libera del pecado y nos acerca a Dios. ¡Que Su gracia siga obrando en ti, Enrique, y en todos nosotros, para que podamos vivir en Su verdad y experimentar Su amor de manera profunda y transformadora! ¡Bendiciones!
Arlin : Si es un proceso doloroso en la carne. Entonces lo será en el espíritu al tener que despojarnos de nuestra tendencia carnal. Pero Creo que Dios es un Dios de amor y conoce lo que nos hace falta para reponer nuestras nesesidades. Confío en que el Hará un cambio en mí por su amor y su Gracias en nuestro señor Jesucristo.
Querido Arlin, tu reflexión es muy profunda y llena de fe. Es verdad que despojarnos de nuestra tendencia carnal puede ser un proceso doloroso, pero como menciona Charles Spurgeon en su devocional, es el Espíritu Santo quien obra en nosotros esa circuncisión espiritual, quitando la carnalidad de nuestro corazón para que podamos amar a Dios plenamente y vivir en Su voluntad. Confiamos en el amor y la gracia de Dios, sabiendo que Él conoce nuestras necesidades y está dispuesto a transformarnos desde adentro hacia afuera. Como mencionas, Dios es un Dios de amor que nos guía y fortalece en medio de los desafíos y procesos de cambio. Al igual que menciona Colosenses 2:11, confiamos en que la circuncisión de Cristo en nosotros nos libera y nos transforma para Su gloria. Que en medio de cualquier dolor o dificultad en el proceso de santificación, podamos aferrarnos a la esperanza y la certeza de que Dios está obrando en nosotros por amor y gracia, llevándonos a una vida en Cristo cada vez más plena. Que podamos seguir confiando en Su obra redentora y en Su poder transformador. ¡Dios te bendiga, Arlin, y te fortalezca en tu caminar de fe!
Francisco Diaz S.: El que no cree en Dios es un necio prepotente, el que niega a Jesucristo niega a Dios puesto quien niega al hijo también niega al Padre.- Liberémonos de toda maldad que exista en nuestro corazón, esa es la verdadera circuncisión
Querido Francisco, tu comentario refleja una profunda convicción sobre la importancia de la fe en Dios y en Jesucristo. Es cierto que la negación de Cristo es una negación directa al Padre, como se menciona en las Escrituras. Reconocer a Jesucristo como Señor y Salvador es fundamental en nuestra fe cristiana, ya que a través de Él obtenemos la reconciliación con Dios y la posibilidad de una relación íntima con nuestro Creador. Tu llamado a liberarnos de toda maldad en nuestro corazón es muy pertinente y conmovedor. Como menciona Charles Spurgeon en su devocional, la verdadera circuncisión espiritual implica despojarnos de la carnalidad y permitir que Dios transforme nuestros corazones para amarlo y vivir en Su voluntad. Es un proceso en el que el Espíritu Santo obra en nosotros para apartarnos del mal y guiarnos hacia la santidad. Que podamos, como mencionas, buscar esa verdadera circuncisión del corazón, dejando que la gracia de Dios nos purifique y nos lleve a una comunión más profunda con Él. Que nuestra fe en Cristo nos impulse a vivir en rectitud y amor, reflejando Su luz en medio de un mundo que tanto necesita de Su verdad y redención. ¡Que el Señor te siga fortaleciendo en tu fe y en tu búsqueda de una vida consagrada a Él, Francisco! ¡Dios te bendiga abundantemente!
César Rodríguez Osorio : Cuando Luchamos con Nuestras Propias Fuerzas, tal vez podamos desmayar. Pero en el Devocional de Hoy Nos Muestra que es la Obra del Espíritu Santo através de lo que Jesús hizo en la Cruz, dónde Cambia Nuestra Naturaleza Pecaminosa y él es el que Coloca el Querer como el Hacer. Lo Único que tenemos que hacer es Arrojarnos a los Brazos del Señor y Reconocer que Dependemos Totalmente de él . Él hace ése Cambio Espiritual, algo que el Hombre no Puede Hacer
Querido César, tu observación es muy acertada. En efecto, como mencionas, cuando intentamos luchar con nuestras propias fuerzas, podemos desmayar en el camino. Sin embargo, es reconfortante recordar que la obra de transformación en nuestras vidas es obra del Espíritu Santo, como nos enseña el devocional de Charles Spurgeon. Es a través de lo que Jesús hizo en la Cruz que nuestra naturaleza pecaminosa es cambiada y el querer y el hacer provienen de Dios. Reconocer nuestra dependencia total de Dios y arrojarnos a Sus brazos es fundamental en nuestra vida cristiana. Como menciona Spurgeon, es el Espíritu Santo quien realiza ese cambio espiritual en nosotros, algo que por nuestras propias fuerzas no podríamos lograr. Es un recordatorio poderoso de que nuestra fe y salvación no dependen de nuestra habilidad, sino de la gracia y el poder de Dios que actúan en nosotros. Que podamos, como mencionas, rendirnos por completo a la obra transformadora de Dios en nuestras vidas, confiando en Su poder y amor para cambiar nuestro ser interior. ¡Que el Espíritu Santo nos guíe en todo momento y nos fortalezca para vivir en conformidad con la voluntad de Dios! Que podamos descansar en la certeza de que en Él encontramos la verdadera transformación y renovación. ¡Dios te bendiga y te sostenga en tu caminar de fe, César!
Ruth Vives.: El Espíritu Santo cuando obra en el cristiano es mi maravilloso . Dios bendiga. Amen.
Querida Ruth, qué hermoso es reconocer la obra del Espíritu Santo en la vida del creyente. Como mencionas, Su obra es verdaderamente maravillosa y transformadora. Es a través de Su guía, consuelo y poder que experimentamos la presencia viva de Dios en nuestras vidas, llevándonos a una comunión más profunda con nuestro Señor. Que la presencia y la acción del Espíritu Santo sigan siendo una fuente de bendición y fortaleza en tu caminar de fe. Que Su sabiduría te guíe, Su amor te sostenga y Su poder te capacite para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios. Que en medio de cada desafío y cada victoria, puedas experimentar la paz y el gozo que provienen del Espíritu Santo. Que tu corazón siga siendo receptivo a Su dirección y que tu vida sea un testimonio vivo del amor y la gracia de Dios. ¡Que el Señor te bendiga abundantemente, Ruth, y que Su Espíritu continúe obrando en ti de manera maravillosa! ¡Amén!