Después que hayas sufrido un poco de tiempo...

Omar Soto
(: )

: El versículo de Isaías 41, del 10 al 13, nos recuerda que no debemos tener miedo porque Dios está con nosotros y nos sostiene. Debemos confiar en él y no desmayar en nuestra causa porque él nos dará la fuerza y el apoyo que necesitamos. Nadie que se enoje o intente dañarnos prosperará porque Dios nos protege. Debemos levantar nuestra mano derecha y agradecer a Dios por su sostén en nuestras vidas.

También debemos recordar que el padecimiento es parte del plan misterioso de Dios para nuestras vidas y nos ayuda a crecer y madurar en nuestra fe. Aunque el padecimiento puede ser difícil, debemos tener paciencia y confiar en que Dios nos perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. Debemos resistir firmes en la fe y recordar que no estamos solos en nuestros padecimientos, sino que otros hermanos en todo el mundo también están pasando por situaciones similares. Debemos echar toda nuestra ansiedad en las manos de Dios y confiar en que él tiene cuidado de nosotros.


No estás solo en tu sufrimiento, hay otros que también sufren y Dios se está glorificando en ellos. Dios te perfecciona, te afirma, te fortalece y te establece en el lugar que él tiene para ti. Todo esto es para su gloria.


Isaías 41, del 10 al 13 dice: "…No temas porque yo estoy contigo. No desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos, sea principado, sea potestad, todos los que se enojen en contra de ti, todos los que traten de atentar en contra tuya serán avergonzados…"

Alguien en internet necesita recibir esta palabra. Para que me vean bien. Mira como el Señor te dice, no temas porque yo estoy contigo. Así sea quien sea que esté mirando ahora mismo esta palabra es para ti. No temas porque el Señor está contigo. No desmayes, no desmayes en tu causa porque el Señor es tu Dios que te esfuerza, siempre te ayudará, siempre te sustentará con la diestra de su justicia. Eso es palabra para ti, no tan solamente para nosotros aquí, es palabra para ti también. Recibe esa palabra hoy. Yo lo creo así, esa palabra te llegó.


Buscarás a los que tienen contienda contigo y no los vas a encontrar, serán como nada y como cosa que no es aquellos que te hacen la guerra, porque yo, Jehová, soy tu Dios, quien te sostiene de tu mano derecha.


Levanta tu mano derecha y apriétale la mano a Dios, y dile gracias, Señor, porque me sostienes, gracias Señor porque tu eres quien nos sostiene, Dios. Tu eres el que nos sostiene de nuestra mano, Señor, nunca nos dejas, no permites que desmayemos, Señor. Tu estás ahí para levantarnos, para alentarnos, Jesús. Y gracias te doy por haber por haber inquietado a mi hermana Mercedes, Señor, y traer esta palabra para sellar con broche de oro este tiempo de oración que hemos tenido, Jesús. Esta palabra ahora mismo nos da paz, nos da confianza, Jesús, y así lo recibimos de parte tuya. Gracias porque tu eres quien nos sostiene, Señor, y lo seguirás haciendo por el resto de nuestros días hasta que tu decidas a volver y llevarnos contigo, Señor. Y aún allá, tu presencia nos envolverá por completo, Jesús. Gracias te damos, por tu Hijo Jesús. Amén, amén. Gracias, Señor. Gracias Jesús.


John, tu ibas a decir algo? Solamente quería compartir con las mujeres que Dios está contigo. Amén. La Biblia dice que ningún forjada en contra tuya prosperará. Amén. Y que cada lengua que se levante en contra tuya, Dios la llevará a juicio. Así que te quiere comunicar en el espíritu del Señor hay libertad, hay libertad, hay libertad. Amén. Gloria a ti Señor. Yo les digo, vayan a este retiro de mujeres con fe, con firmeza, el enemigo está bajo la planta de tus pies. Así que el Señor sea con cada uno de ustedes. Y que Dios, que el Señor, las cubra con su sangre en el nombre de Jesús. Amén. Amén. Gracias te damos.


Pueden sentirse libres de pasar acá adelante y entregar sus ofrendas al Señor. Dios, en esta atmósfera, Señor, solamente te queremos dar las gracias. Gracias Señor por la visitación tuya en medio nuestro. Gracias Señor por la forma en que tu te mueves, en la forma en cómo tu nos afirmas, Jesús, en tus propósitos, en tus llamados sobre nuestras vidas, en tus verdades sobre nuestras vidas, Jesús. A ti te damos la gloria y el honor por siempre, Jesús, recibe estas ofrendas que estamos trayendo delante de ti, Señor, que suban como un olor grato ante tu presencia, Jesús, y que en tus manos sean multiplicadas, mi Dios, para la expansión de tu reino, aquí donde tu nos has puesto y dondequiera que tu nos lleves también. Bendecimos a cada uno de nuestros hermanos a medida que dan, Jesús, y declaramos que tu eres nuestro proveedor en todo momento, en todo tiempo, Señor, tu eres quien provee a nuestra necesidad. Gracias te damos, Jesús. Gracias te damos, Señor. Amén y amén.


Yo les digo, la verdad que Dios es un ser tan interesante, tan misterioso, a Dios no se le escapa una. Hoy durante el día yo estaba bandeándome al Señor, qué mensaje puedo traer esta noche? Qué puedo predicar? Estaba verificando mis notas y yo me decía, ah, yo tenía un mensaje pendiente desde hace 3 semanas atrás, pero no, eso no fue lo que Dios quiso.


Dios me llevó, mis hermanos, a un himno que nosotros conocemos muy bien. Es el himno que dice, ‘más el Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna, nos perfeccione y afirme, fortalezca y establezca…”


Todos conocemos ese himno, ¿verdad? saben que este himno está inspirado en un verso bíblico. Quisiera llevarlos ahí. Por alguna razón el Señor me puso a meditar en este pasaje. Es un himno tan precios, mis hermanos, cada vez que lo cantamos nos transportamos, como quien dice, al séptimo cielo, nos transportamos a la presencia de Dios. Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna, rápido nos imaginamos un cielo precioso, esa gloria eterna de Dios, ah, cuántos quisiéramos estar allá. Le damos toda la gloria al Señor, ¿verdad?


Pero ¿Saben qué? El Señor me dirigió mi atención a una parte de ese texto bíblico, en un segmente de ese texto bíblico que esta canción como que la omite, la obvia, no la canta, y es como que usted va y de repente… como que choca. Mire cómo dice Primera de Pedro, capítulo 5, el verso 10 dice:


“….Más el Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo…”


Qué es lo que dice? “…Después que hayas padecido un poco de tiempo…” Ahí está el frenazo, ahí está el… Suena bien bonito, ¿verdad? El Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, y de repente, después que hayas padecido un poco de tiempo. Ay!


Él mismo los perfeccione, afirma, fortalezca y establezca. Tenemos que revisar esta canción. A los miembros del avance de oración, tenemos que revisar esta canción, de alguna manera u otra tenemos que añadir esa parte del verso en esa canción. Saben por qué? Porque esa parte del verso tiene un mensaje sumamente importante. En esta carta de Pedro esa idea de padecer por está all over, por todos lados en esa carta, desde el primer capítulo hasta el número 5 al final, están ahí.


Y yo me puse a meditar, yo me decía, guau, Señor, qué es lo que tu tienes aquí? Y yo me puse a romper este texto, más el Dios de toda gracia, una gracia inmerecida, una gracia que nos alcanzó en el momento en que peor nosotros nos encontrábamos, una gracia no merecida, un favor que alguien te extendió, que tu ni lo estabas buscando, como dice la Biblia, todavía estábamos nosotros hundidos en nuestros pecados y aún así Cristo murió por nosotros. Tu no estabas ni pensando en Dios y Dios ya había pensado en ti y te extendió su gracia, te extendió su favor. Eso es gracia, no es que te está diciendo muchas gracias, él te está extendiendo un favor. Te está poniendo en un lugar especial. Te está dando un sentido, te está dando un valor que nada ni nadie te puede dar a ti, y eso es algo que él lo hace a través de su gracia.


Que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo. Miren eso. Dios nos invita a compartir de uno de los atributos más grande que lo definen a él, un Dios eterno. Cuántos se acuerdan de lo que sucedió hace un mes atrás? Tal vez si ustedes como yo no nos acordamos mucho, pero Dios está allá, Dios está aquí ahora mismo y Dios te está esperando mañana. Dios está, Dios es eterno, y te invita a ti a compartir con él en todo ese espacio de tiempo. Yo no sé cómo, es algo misterioso. Obviamente yo no puedo estar en el pasado, Dios quiere que yo viva el presente y que vaya confiado en fe hacia el futuro, hacia lo que él tiene guardado para mí. Pero de alguna manera u otra Dios está en todo, ahí, activo, presente. Y te invita a compartir con él de toda esa eternidad, que tu puedas disfrutar de todos los beneficios de la eternidad gloriosa de Dios, desde ya hasta lo que viene por delante.


Pero no sin antes padecer un poquito. Le tuve que añadir una sombra a la pintura que les estaba haciendo. Por qué? Por qué ustedes creen, mis hermanos? Por qué el padecer? Sin duda, los padecimientos es lo que nos ayudan a nosotros a crecer y a madurar en nuestra vida de fe. Si usted vive una vida libre de padecimientos, guau! Usted sería un alien, por así decirlo, usted sería algo fuera de este mundo. Para serle honesto, ni quisiera ser amigo de usted, porque va a ser tan raro que… va a ser una persona bien aburrida.


Cómo me voy a identificar con alguien que no ha sufrido, sentido, al menos lo mismo que yo he sentido? Cómo usted me va a poder aconsejar? No voy a tener nada que hablar con usted, sin duda alguna. Ahora, pero si usted es como yo, que hemos tenido nuestras luchas, que hemos tenido nuestros padecimientos y que hemos visto padecimientos en distintos niveles en nuestra vida, hay veces que el padecimiento se ve a nivel interno, a nivel personal, y uno lo puede tolerar hasta cierto nivel.


Ojo, pero cuando el padecimiento, el sufrimiento viene con otros seres queridos, la cosa coge un rumbo totalmente distinto. Esos padres y madres que tienen que sufrir por padecimientos de sus hijos o hijas, es duro, es difícil. Eso un padecimiento que muchas veces uno tiene que experimentar con personas alrededor de uno que tal vez, o intencional o desintencionalmente pero te causan una serie de frustraciones que uno dice, como que,… por qué ahora? Por qué este? Por qué esta? Por qué tengo que lidiar con él o con ella? Más sin embargo, es parte de… es parte de. Está en el diseño del plan misterioso de Dios para tu vida y para la mía, que tal vez no lo vamos a poder explicar detalladamente con palabras, no lo vamos a poder decir, más sin embargo, está ahí.


Esa enfermedad, ese padecimiento, ese accidente que sucedió, todo eso de alguna manera u otra si creemos la palabra de Dios fielmente, todas las cosas obran para bien, para aquellos que aman a Dios.


Miren cómo dice Santiago, este pasaje de Santiago yo sé que muchos de nosotros lo conocemos, Santiago, capítulo 1, dice:


“…Hermanos míos, tenga por sumo gozo cuando se hallen en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de su fe produce paciencia más tenga la paciencia su obra completa, para que sean perfectos y cabales sin que les falte cosa alguna…”


Perfectos y cabales en el ser interior, no está diciendo para que no te falte carro, para que no te falte casa o una tostada y un cereal que comerte. No necesariamente está diciendo eso. Es que no te falte nada a nivel interno, a nivel de tu ser, nivel de tu mente y de tu corazón, que tu puedas estar tan equipado, tan equipada que cualquier cosa que pueda venir a tu camino, tu sepas cómo sacarla fuera del parque. Porque no te falta nada aquí ni acá, estás completa, estás completo, porque has tenido tus padecimientos, tus sufrimientos, y Dios se ha glorificado a través de eso y te ha hecho el hombre y la mujer que tu seas, no que tu quieres que seas, el hombre que él quiere que tu seas, la mujer que él quiere que tu seas.


Ahí mismo en Pedro, como yo les dije, Pedro habla acerca de esto, de la prueba, en distintas maneras. Él habla de Jesús, de cómo Jesús soportó la prueba de la cruz, más sin embargo, miren cómo salió victorioso al otro lado de la tumba.


En el capítulo 4 justamente antes del capítulo 5 que estamos leyendo ahora, él dice:


“…Amados no se sorprendan del fuego de prueba que ha sobrevenido, que les sobrevenido, como si alguna cosa extraña les aconteciese…”


Oh, por qué esto me viene a suceder a mí ahora? Oh, por qué se murió? Oh, por qué me dejó? Obviamente yo sé que hay cosas que sorprenden a uno sin duda alguna, pero miren cómo es la palabra de Dios que ya se adelanta y te lo dice:


“No te sorprendas cuando te encuentres de frente a ese fuego, cuando te encuentres de frente a esa prueba, no te sorprendas sino gózate porque eres partícipe de los padecimientos de Cristo para que también en la revelación de su gloria se gocen con gran alegría…”


Miren eso. Ah, pero cómo me voy a gozar ahora? Ese pasaje está hablando de un tiempo futuro. No. Qué fue lo que dije? Dios es eterno. Y esa gloria de Dios se está manifestando ayer, se está manifestando hoy y se va a manifestar mañana. Esa es la gloria a la cual Dios quiere que nosotros podamos entrar y disfrutar.


Un último texto, ahí mismo, en el capítulo 5, miren cómo dice:


“…Humillaos pues, bajo la poderosa mano de Dios – verso 6 – para que él los exalte cuando fuere tiempo, echando toda tu ansiedad sobre él porque él tiene cuidado de nosotros…”


Mire, haga así. Haga así. Eche su ansiedad en las manos del Señor. Eche su ansiedad en las manos del Señor porque él tiene cuidado de ti. Una advertencia: sed sobrios, sean entendidos y velad por qué? Porque hay alguien por ahí que quiere tirarte la zancadilla y hacerte caer. Pero ya le dimos dos o tres patadas aquí así que tranquilo, tranquila. Dios está contigo.


Qué tenemos que hacer? Verso 9.


“…Resistirlos firme en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en nuestros hermanos alrededor de todo el mundo…”


Mira tu no sufres solo, tu no sufres sola. Hay otros que sufren igual que tu. Y en esos otros Dios también se está glorificando ahora mismo, ahora mismo igual que tu puede haber un hijo, una hija de Dios allá en Sídney, Australia, que está recibiendo la mala noticia de un ser querido que está enfermo, y allá mismo también hay un pueblo, hay un cuerpo de Cristo que están orando por esa familia ahora mismo para que el poder de Dios se glorifique allá en ellos.


Dime tu si Dios tiene límites o no? ahora mismo como hemos orado aquí, en las pantallas, quién sabe si alguien en Argentina que o está escuchando o va a escuchar este mensaje, en algún momento, y aunque sea tres, 4, 5 horas después que lo oiga, esta palabra va a tener su efecto en esa vida, va tener ese efecto en ti, lo va a tener. Créelo, recíbelo que va a tener su efecto en ti. Y eso es Dios.


Así que no estás sufriendo solo, no estás sufriendo sola, nosotros también sufrimos y estamos todos en el mismo barco, pero ese barco no se hunde, porque hay alguien que está con nosotros en ese barco. Escúchalo bien. Hay alguien que está con nosotros en ese barco y podrá parecer que está durmiendo, pero no lo está, él está muy pendiente a tu situación, a tu condición, yo no sé cómo, no me preguntes, pero él tiene cuidado de ti.


Dime tu ahora si podemos cantar igual? Más el Dios de toda gracia que nos llamó a su gloria eterna aún cuando tengamos que padecer por un poco de tiempo, él nos perfecciones, nos afirme, nos fortalezca y establezca. Miren esto, voy a ir terminando aquí.


Te perfeccione, qué significa eso? Perfeccionar algo significa completar algo. Establecer, definirlo como Dios lo tiene intencionado. Eso significa perfeccionarlo. Dios te perfecciona. Dios te afirma, qué significa que te afirma? Que hace de tu mente, de tus pensamientos algo constante y no estás titubeando ni vagueando por ahí, sino que hace tu pensamiento algo constante. Ahí es donde viene la firmeza, la afirmación de Dios, en que esos principios de tu fe, queden bien cimentados ahí en tu mente, en tu corazón, cosas que cuando venga la prueba tu puedas estar afirmado, afirmada y nada ni nadie te vaya a poder confundir acá arriba.


Te fortalezca, ahí es donde se ve la manifestación del poder de Dios en tu cuerpo. Se mete por tus venas y coge tu sangre y tus músculos, y tus tendones, tus huesos, todo y donde había dolor antes ahora es como que… una fuerza que solamente Dios puede dar y te establezca, te posiciones en el lugar que él tiene para ti. No el lugar que otro determinan para ti, es lo que él ha determinado para ti. Él te va a posicionar a ti, él te va a establecer a ti.


Yo no sé cómo eso se pueda manifestar en tu vida, tal vez tu estás pensando que te establezcan en un trabajo, que te establezca en una casa nueva, que te establezca en una relación, que te establezca en un ministerio en la iglesia, sea como sea que eso se pueda dar, él mismo te perfeccione, te afirme, te fortalezca y te establezca, a él, a él, no es a mí, no es a ti, a él, sea la gloria, por todos los siglos y por siempre. Amén.

"Después que hayas sufrido un poco de tiempo...":

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