Y Gedeón dijo a Dios: "No se encienda Tu ira contra mí si hablo otra vez. Te ruego que me permitas hacer otra vez una prueba con el vellón. Que ahora quede seco el vellón y haya rocío en toda la tierra." Así lo hizo Dios aquella noche, porque solamente quedó seco el vellón y había rocío en toda la tierra. — Jueces 6:39-40
En verdad les digo que cualquiera que diga a este monte: 'Quítate y arrójate al mar,' y no dude en su corazón, sino crea que lo que dice va a suceder, le será concedido. — Marcos 11:23

Autor
E. M. Bounds
Resumen: La fe y la petición deben ser específicas y definidas para recibir lo que pedimos. La garantía de respuesta es ilimitada en calidad y cantidad. Cristo suplirá todas las demandas de la oración de fe si se presenta de forma clara y definida.
La fe debe ser definida, específica; encerrar en sí una petición inequívoca y precisa de las cosas por las cuales rogamos. Hemos de tener mucho más que una creencia abstracta en la capacidad y la voluntad de Dios para obrar a favor nuestro. Nuestras peticiones deben ser específicas y definidas, esperando recibir las cosas por las cuales pedimos.
Siempre que la fe y la petición son definidas, también lo será la respuesta: “lo que diga le será hecho”. La garantía es ilimitada, tanto en calidad como en cantidad.
La fe y la oración seleccionan las cosas que se han de pedir, determinando por lo tanto lo que Dios ha de hacer. Cristo suplirá exacta y completamente, todas las demandas de la oración de fe. Si presentamos la petición ante Dios en forma clara, específica y definida, Dios la cumplirá, exactamente de acuerdo con los términos presentados.
Fuente: La necesidad de la oración