Amor y respeto en el matrimonio

Gregory Bishop

Autor

Gregory Bishop

Resumen: En este mensaje, el pastor habla sobre la sumisión en el matrimonio según la Biblia. Él enfatiza que la sumisión no significa aceptar el abuso o la maldad, y que la sumisión es una actitud de respeto y honra hacia los demás, especialmente en el matrimonio. El pastor propone una lectura del texto que llama "compañerismo complementario", que enfatiza la relación complementaria entre el hombre y la mujer en el matrimonio. Él explica que la esposa debe respetar al esposo y el esposo debe amar a la esposa, ya que ambos tienen necesidades diferentes. El mensaje también aborda la importancia de ser rebeldes contra el pecado y la maldad en la sociedad.

El hombre debe amar a su esposa y la esposa debe respetar a su esposo, porque Dios sabe lo que necesita cada uno. El papel del hombre es ser líder en la familia, pero como Jesús, que entregó su vida por la iglesia, no como un jefe que controla. La sumisión de la esposa se expresa con respeto por el hombre, lo que lo anima y lo hace sentir significativo. El hombre debe amar a su esposa como Cristo amó a la iglesia, incluso si ella no lo respeta. Cada persona tiene su propio lenguaje de amor y es importante que la pareja lo aprenda para expresarse amor de manera efectiva.

En este sermón, el pastor habla sobre la importancia del amor y la sumisión en el matrimonio. Los hombres deben aprender a amar a sus esposas de la manera que ellas necesitan y valorar sus intentos de mostrar amor, mientras que las mujeres deben respetar y agradecer los esfuerzos de sus esposos. También se habla sobre cómo el amor de un hombre como cabeza de la casa no se siente amenazado cuando su esposa brilla en Cristo, sino que se siente orgulloso. Se alienta a todos a enfocarse en su novio espiritual, Cristo, y a aceptar su amor y cuidado. Se pide una renovación del amor y el respeto en los matrimonios y se invita a la iglesia a responder al amor de Dios como una novia enamorada.

Estamos hablando del libro de Efesios, terminamos la semana pasada en Efesios 5 hablando de la vida llena del Espíritu Santo, una vida ungida porque los días son malos y nosotros tenemos que andar con una intencionalidad porque sino, si nos dormimos vamos volando como ese camarón dormido. Amén.

Tenemos que andar a propósito buscando de Dios con un espíritu de adoración, cantar al Señor, aquí en la iglesia y también en la vida diaria. También una acción de gracias que la queja apaga la unción y queremos vivir agradecidos.

El último es someterse el uno al otro por reverencia al Señor. Dice en Efesios 5, ves 21, “someteos unos a otros en el temor de Dios.” vivir una vida respetuosa de la gente alrededor. Después habla de cómo demostrar su misión y respeto en la casa entre esposos, con padres e hijos y también en el lugar de trabajo, también con los amos y los siervos, que significa vivir una vida de reverencia al Señor en mi trato con los demás. Así que por esto hoy vamos a hablar específicamente del matrimonio.

Yo sé que estoy entrando en tierras súper delicadas porque muchos de ustedes ya pasaron el día de San Valentín, cumplí y ya no más, o tal vez solteros que están diciendo, ya pasó el día de San Valentín y a punto de olvidarlo ya estás hablando de esto otra vez. También cuando hablamos de relaciones en la casa tocamos áreas de mucho dolor muchas veces, de heridas profundas que todos tenemos en alguna manera. Y yo sé que estamos entrando en tierra sagrada.

Pero gracias a Dios su palabra es palabra de vida. su palabra es para todos nosotros. Lo que vamos a hablar en el día de hoy no es solamente para los casados, porque hay personas, muchas personas solteras en nuestra congregación llamados por el Señor que no están casados en este tiempo. Yo quiero que sepas que esta palabra también es para ti porque tal vez conoces a alguien casado, tal vez conoces a alguien y Dios te puede usar para ayudarlos a ellos a llevar una vida según la palabra de Dios.

Muchas veces son los amigos y amigas que hacen más daño que bien. Uno se queja, mi esposa hizo esto y lo otro. Y el hombre, el amigo dice, bueno, pues tu tienes que enseñarle quién es el jefe de la casa. Y da consejos que hacen más daño que bien. Así que esta palabra es para todos los que queremos promover paz y bendición en la sociedad y especialmente en la iglesia.

Me sentí tocado cuando estábamos hoy orando por lo que pasó en la Florida. No he estudiado el caso específico del joven que cometió este crimen tan horrible pero yo puedo imaginar que no viene de un hogar sano. Queremos cuando nosotros animamos a esposas y esposos a andar según la palabra de Dios, bendecimos a la sociedad y también promovemos una unción en la iglesia porque eso es parte de caminar bajo la unción del Espíritu Santo.

Pero más que eso, esta palabra es para todos, casados y solteros, porque todos nosotros, soltero, casado, hombre o mujer, somos parte de la novia de Cristo. Estamos viviendo en tiempos proféticos cuando Dios está preparando una novia para los últimos días, para su regreso a este mundo. Y yo creo, estoy de acuerdo con lo que el pastor está sintiendo, que estamos en el umbral de algo especial, al punto de vivir una época nueva en la iglesia.

Dios está preparando una novia gloriosa. Y esta palabra aunque tiene su aplicación directa a personas, hombre y mujer, también tiene aplicación a todos nosotros si tenemos un corazón para escuchar lo que el espíritu nos dice. Así que oramos y pedimos a Dios sabiduría. Ora conmigo, Padre, en el nombre de Jesús, te pido Espíritu Santo que nos hables en el día de hoy palabras de vida, palabras de tu palabra, palabras de consejo. Te pido, Señor, que tu como el buen pastor que tengas un encuentro con nosotros en este dialogo que vamos a tener. Bendice esta palabra, te pido en el nombre de Jesús. Amén.

La sumisión. Vamos a comenzar con Efesios 5, versículo 21 en adelante, dice lo siguiente:

“Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo y él es su salvador. Así que como la iglesia está sujeta a Cristo así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos.

El que ama a su mujer a sí mismo se ama porque nadie aborreció jamás a su propia carne sino que la sustenta y la cuida como también Cristo a la iglesia. Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos y por esto dejará el hombre a su padre, a su madre, se unirá a su mujer y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio más yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo. La mujer respete a su marido.”

Que el Señor bendiga su palabra. La sumisión. A cuántos les gusta esta palabra? Algunos dicen que sí y no voy a dudar de su veracidad. Para muchos esto despierta toda clase de ansiedad porque en este mundo muchas veces hemos aprendido que los que tienen poder abusan de los que están bajo su autoridad. Cuántos han vivido esto en la sociedad, en el trabajo? Y por esto nosotros tenemos que saber que servimos a un Dios que en Cristo puede cambiar todo diferente y hacer todo nuevo en él.

Jesús dijo que los jefes de los gentiles se enseñoreen el uno sobre el otro, se impongan el uno sobre el otro, y él dice, no así con ustedes. Con ustedes va a ser todo diferente. El que quiere ser grande entre vosotros será el último. El que quiere ser el más grande va a ser el más pequeño. El que tiene autoridad como el que sirve, así que es todo diferente en Cristo lo que vamos a hablar.

El Señor pone todo patas arriba para bien porque vivimos en un mundo loco y trastornado. Así que vamos a prepararnos para una perspectiva diferente que el Señor tiene para nosotros. Y quiero decir algo también comenzando, curándonos en salud, que la sumisión no es lo mismo que… sujetarse no es dejarse abusar por otra persona o por la sociedad. Esto no es su misión cristiana.

Juan el Bautista habló unas palabras muy fuertes a Herodes por su pecado. No fue tan sumiso que no se atrevía a decirle su pecado. Jesús no se sometió al pecado de los fariseos. Tenemos que ser a veces rebeldes contra la maldad. La sumisión nunca es aceptar la maldad y colaborar con el pecado en la sociedad.

Yo le doy gracias a Dios por unos cristianos sumisos a Cristo pero rebeldes al pecado de la sociedad que pasó en este país hace 150 años atrás. La esclavitud existía en este país y había cristianos aquí en la ciudad de Boston que bajo una avivamiento tremendo sabían que el cristiano no debe someterse a la esclavitud. Esto no es de Dios. y estaban orando para cambiar la sociedad. Aquí en el mismo Tremont Temple oraban y había cambios cuando se declaró la libertad de los esclavos y se peleó la guerra civil.

Tenemos a veces que ser rebeldes contra el pecado. Sumiso al Señor pero rebelde contra el pecado pero con un corazón respetuoso y honrado hacia los demás. Martin Luther King es un ejemplo excelente de eso. él hablaba de la no cooperación apacible. Ser un hombre de paz pero un hombre firme, un hombre que dice que sí al Señor y que ama a los demás pero que también niega obedecer una ley pecaminosa. Así que no estamos hablando de siempre decir que sí, que sí, que sí a todo porque soy una persona sumisa. Esto no es sumisión, esto es debilidad.

La sumisión al Señor es algo muy diferente. La sumisión al ser humano apropiado también es algo muy diferente. Y vamos a hablar de eso. También quiero decir que la sumisión cristiana nunca es una excusa para dejarse ser abusada por otra persona. A veces algunos pastores bien intencionados que enseñan a una mujer abusada físicamente que tiene que someterse al abuso porque así dice la palabra. Eso no es lo que dice la palabra.

La palabra habla de la sumisión en un contexto cristiano y vamos a hablar de lo que significa, pero nunca significa aceptar que alguien te trate como menos de un ser humano. Sumisión no es someterse a abuso ni infidelidad. Si uno acepta la maldad y lo somete, somete a la maldad, se vuelve a hacer un habito que es casi imposible de parar porque ahí un ciclo de maldad viene.

No quiero en todo lo que vamos a hablar en el día de hoy que nadie tome lo que vamos a hablar como una justificación para dejarse estar en una situación abusiva. Esto no es consejo ni de la palabra de Dios ni de esta iglesia. Amén. Es muy importante decirlo. Y entendemos que el matrimonio es un área muy delicada para todos y muy personal.

Yo recuerdo que cuando yo fui con mi prometida, en esa época, hace 15 años atrás, para consejos pre matrimoniales. Algunos aquí lo han hecho? Tenemos unos consejeros pre matrimoniales fantásticos, fenomenales aquí. Pero yo fui a uno que estaba en otro estado porque vivía en California y ahí en la cita con el pastor yo ahí sentado sintiéndome tan incómodo, tan expuesto, y yo me sentí tan vulnerable porque no hay nada más íntimo y personal que la familia, el matrimonio de uno.

Así que el Señor me enseñó, así, no te olvides de eso, la próxima vez que una pareja venga a hablar contigo acuérdate de cómo es estar en el otro lado de la conversación para que siempre tengamos respeto y saber que estamos en tierra sagrada cuando estamos hablando de la familia o el matrimonio de una persona. Así que yo entiendo que estamos hablando de algo súper sensible, súper importante y personal para todos. Así que lo hacemos con mucho respeto.

Sumisión. Entonces, qué significa la sumisión? Algunos leen eso y dicen, mirando el versículo 21, “someteos unos a otros en el temor de Dios,” y enfatizan que esto es su misión entre todos, que todos nos tenemos que someter el uno a otro. “Someteos el uno al otro en el temor de Jehová.” Y yo creo que hay mucha verdad en eso.

Eso es un contexto que todos estamos en esto juntos, y algunos enfatizan que, pero si dice que tienen que someterse todos después también dice esposas a esposos, hijos a padres y siervos a sus amos. Vamos a hablar de eso otro día, qué significa todo eso.

Así que hay una orden en el trabajo, en la familia y la sociedad y que el cristiano tiene que ajustarse a eso y someterse. Y algunos toman eso y dicen que así el esposo es el encargado de la casa y que todos ahí tienen que regirse a lo que él diga. Y vamos a ver que esto puede ser una interpretación no tan correcta según la palabra porque con eso entran a veces muchas complicaciones.

Así que yo quisiera proponer una lectura de este texto que yo llamo compañerismo complementario. Que el hombre y la mujer no son como padre e hijo, no son como amo y empleado y siervo. Mira conmigo, versículo 33, donde dice lo siguiente, “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo y la mujer respete a su marido.”

Después en 6:1 dice, “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres porque esto es justo.” Los hijos son llamados obedecer a los padres. Las esposas son llamadas a respetar al esposo, porque la esposa no es una niña, es un adulto, es una persona que no es un niño.

Después dice que, en versículo 6:5; “Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales con temor y temblor.” Los siervos tienen que obedecer a sus amos, a sus jefes. Si tu tienes un jefe que te pide hacer algo si quieres un trabajo tienes que obedecer. Pero la esposa es llamada a respetar a su esposo porque la esposa no es una sierva, es una compañera. Es una compañera complementaria.

En nuestra sociedad muchas veces quieren cambiar las diferencias entre los hombres y las mujeres. Quiere decir que el género humano es inventando, es un invento social y subestiman las diferencias entre hembra y varón. La sociedad quiere inventar, quiere cambiar las diferencias entre los hombres y las mujeres. Cristianos creemos que Dios nos hizo hembra y varón, hombre y mujer, y las diferencias no son malas, son buenas, gracias a Dios.

No queremos que todos sean igualitos. Queremos ser quien Dios nos ha hecho para ser. Y hay relación complementaria entre los dos, son diferentes, tienen necesidades diferentes. Mira lo que dice en 5:33 otra vez, dice: “Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo y la mujer respete a su marido.”

Una pregunta, dice que el hombre tiene que amar a la esposa y la esposa tiene que respetar al esposo, por qué no dice que la esposa tiene que amar a su esposo también? La esposa tiene que amarlo? Y por qué no dice que el hombre debe respetar a su mujer? Debe respetarla? Por qué no lo dice? Por qué dice hombres aman, mujeres respetan? Yo creo, y siempre he creído, que Dios no hace errores, que eso está aquí a propósito porque Dios sabe lo que necesita el hombre y lo que necesita la mujer, que aún más que ternura y amor el hombre necesita ser respetado para ser feliz y para cumplir lo que Dios le ha dado.

La mujer, claro que debe ser respetada, claro, pero desea, anhela ser amada, valorada como una joya de gran valor. Hombres, ámenlas, mujeres, respétenlos. Es lo que necesitan. No está hablando aquí tanto de una cadena de autoridad sino de un baile que cada uno tiene sus pasos diferentes. Es un baile. Si no se reconoce que hay pasos diferentes, se trepan el uno sobre el otro y terminan bailando como yo baile y no quieres esto. Cada uno tiene su paso, su parte, dar y recibir, give and take. Iniciativa y respuesta.

No es mando y control, sino iniciativa y respuesta. No somos iguales. Yo niego aceptar que no hay diferencia entre hombre y mujer. Somos diferentes. Hay papeles diferentes. La palabra de Dios tiene una sabiduría que es más allá de la sociedad, dura para siempre. Que hay un baile que el Señor quiere enseñarnos. Pero somos iguales en el proceso. Los dos son adultos, compañeros, complementarios.

El esposo cumple el papel en el baile de cabeza, como Cristo es la cabeza. Mire conmigo, versículo 22 dice, “Las casadas estén sujetas a sus propios maridos como al Señor porque el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo.”

Qué significa que el marido es cabeza de la mujer así como Cristo es la cabeza de la iglesia? Significa que él es, como se dice en inglés, he is the brains of the operation, él es el cerebro de la familia? Si es así, estamos en grandes problemas en mi casa. Significa que él es el jefe del negocio, él toma las decisiones y los demás deben obedecer. Yo propongo que somos llamados a ser cabeza, no cabezón, amén, que hay una diferencia.

Pero tenemos a mirar qué es la relación de Cristo en la iglesia. Cristo, él es el rey de la iglesia, ¿verdad? Es el rey. Es el capitán de la iglesia, ¿verdad? Como miembros de su reinado nosotros somos responsables de obedecerlo sin cuestionar. Amén. Él es el rey. Cuando dice que Cristo es la cabeza de la iglesia significa que Cristo es el rey de la iglesia.

Mira lo que dice, “Cristo es cabeza de la iglesia la cual es su cuerpo,” y vamos a leer el resto del versículo, él es su rey, dice esto? Dice, “él es su salvador.” Cualquier persona leyendo este texto en el mundo antiguo hubiera dicho, pero cómo va a ser? Él es cabeza de la iglesia, él es el rey, él es el jefe, él es el capitán. Esto hubiera sido natural. La palabra cabeza se usa así en el Libro de Efesios, que Cristo es exaltado sobre todo principado y poder y se la ha dado un nombre sobre todos los nombres y se le ha puesto como cabeza sobre todo el universo para su iglesia.

Uno espera que diga que él es la cabeza, él es el rey. Pero así no dice la palabra en este caso. Es que él es el rey, esto es verdad. Eso es lo que esperaría que dijera. Era normal en esa época que el hombre sea el rey de la casa, normal. En esa época las mujeres no tenían derechos, eran como propiedad. No iban a la escuela muchas veces y se esperaría que dijera que el hombre es el rey de la casa como Cristo es el rey de la iglesia, pero así no lo dice la palabra de Dios. Dice, “Cristo es cabeza de la iglesia la cual es su cuerpo y él es su salvador.”

El ejemplo para el hombre no es Cristo reinando sobre un trono sino Cristo cargando una cruz, entregando su vida para el bienestar de su iglesia. El ejemplo que nos da la palabra de Dios de ser cabeza para el hombre no es estar como Cristo en su glorificación sino imitar a Jesús en su humillación. El ejemplo en la palabra de Dios no se trata de tomar todas las decisiones de la casa sino tomar iniciativa para servir y promover el bienestar de la familia como Cristo hizo cuando se entregó por su novia. No llevar puesta una corona sino cargar una cruz.

Hermanos, tu eres llamado a tomar tu cruz y ser como Cristo entregado, un servidor de sacrificio para el bienestar de su casa. Jesús nos da el ejemplo perfecto sobre la cruz y lo vivió en la vida diaria con sus Apóstoles. Cuando es que Jesús se demostró un siervo para sus Apóstoles? Uno puede decir todos los días, no? pero hubo un momento antes de la cena, qué hizo Jesús? Se tomó su manto de dignidad, agarró la toalla, llenó un lebrillo lleno de agua, se puso arrodillado y lavó esos pies asquerosos de unos pescadores andando en la mugre de las calles de Jerusalén en esa época. Esto es feo. Jesús tomó el lugar más bajo para servir a sus 12.

Esto es el ejemplo para el hombre de la casa, ser como él, lavar los pies a su esposa, ser cabeza como Cristo fue la cabeza, salvador entregado, servicial para su gente. Hacer el trabajo sucio. Su trabajo no es… su papel como hombre de la casa no es mandar sino servir, no es controlar sino entregarse para el bien de su casa. Esto sí es un hombre líder de su familia. Es amor y entrega.

Ahora, muchas veces nosotros pensamos que ciertos trabajos son varoniles y otros trabajos son de la mujer. Lavar platos, la palabra dice en el libro de Efesios 5:10, que la mujer lave los platos. Amén. Y que el hombre corte el pasto. Ciertas cosas no están en la palabra de Dios, hermanos. Lavar los platos es como lavar los pies, cambiar pañales, ah, es trabajo de mujer, es que lo que ella quiere es un esposo que lave los paltos, que cambie los pañales. No, yo soy hombre. Bajo mi dignidad… no, no, lavar los pies era bajo la dignidad de Jesús. Él sabía que vino de Dios que a Dios volvía y no le rebajaba en absoluto tomar una posición servicial para su gente.

Un hombre de verdad puede hacer cualquier trabajo por amor a su familia. Estoy escuchando muchos amenes femeninos. Así que comenzamos a hablar de la sumisión. Qué significa someterse a esta clase de liderazgo, de ser cabeza? Qué significa someterse a eso? piensa en eso.

Pedro, cuando Jesús lavaba los pies a los Apóstoles, cuando él estaba lavando los pies, cuando llegó a Pedro, qué le dijo, Pedro? Señor, tu vas a lavar mis pies? Jesús dice, “Tu no entiendes eso ahora pero después sí lo vas a entender.” Y después dice, “Jamás me vas a lavar mis pies.” Jesús dice, “Si no te lavo no tienes parte conmigo.”

Someterse es dejar que te lave los pies, dejar que te cuide, dejar que te ame, dejar que te sirva lo mejor que él pueda. Déjalo hacerlo. Pero yo no necesito a un hombre, yo puedo hacerlo yo sola. Okay, tal vez sí, si estás soltera, sí puedes hacerlo. El Señor te ha dado esa fuerza y no eres mitad de naranja ni nada, tu estás completa. No estás mitad de nada. Estás ahí en el Señor, no se tiene que sentir así. Pero si estás casada tienes que dejar que te lave los pies. No es tan fácil a veces, porque uno se siente auto suficiente, yo sé mejor que tu, yo puedo hacer eso. Mira, déjame ayudar, déjame servirte. Tienes que dejar que te sirva, que te cuide. Con cierta actitud clave una vez más, Efesios 5:33:

“Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo y la mujer respete a su marido.”

La sumisión se expresa con respeto por el hombre, así el hombre, respetarlo, mirarlo bien, no tiene que obedecer como si fuera un niño o un esclavo, pero sí como una mujer de Dios, Dios te ha llamado a expresar respeto por tu marido y expresarlo con todo lo que tienes. Porque él está tratando de cumplir el papel de Jesús cuidando y amando a su casa. Algunas esposas me dirán, “Pero él no es Jesús. Si es Jesús respeto, él no es Jesús.” Es verdad, él no es Jesús, es un ser humano, un ser humano con defectos y problemas y si tu sigues recordándolo de eso, él nunca va a cumplir el papel que Dios le ha dado. El hombre necesita respeto como oxígeno para su alma, lo necesita para cumplir el papel que Dios le ha dado.

El hombre anhela sentirse significado, eficaz, admirado y respetado por su mujer. Y la mujer tiene un poder único para hacerlo a él sentir como un ganador, mejor que Tom Brady, mucho mejor. Mire, dejarlos, honrarlos, animarlos. No hay nada que anime al hombre más que sentir que ha hecho a su esposa feliz. ¡Guau! Se siente bien, saqué nieve del carro. Hice algo bien. ¡Guau!

No es levantar su orgullo, es deja que sea tu héroe en las cositas de la vida. Cuando él saca la basura, y no estoy hablando en lenguas, cuando él lo hace no hay que decir, “Ah, por fin lo hiciste.” It was a good thing you did that. Tu hiciste esa basura. La falta de respeto desalienta al hombre, como lo desinfla, le saca las fuerzas. Las críticas constantes, las comparaciones negativas a otros hombres, “Mira, por qué tu nunca haces eso como se hace allá?” hablarlo, rebajarlo como si fuera un niño, insultos, críticas, “Tu nunca… por fin…” nada de eso es de Dios y lo desanima, lo avergüenza, lo hace sentir…

Mire, si yo no puedo hacer nada bien, entonces para qué intentar, para qué molestarme si nada de lo que yo hago va a ser suficiente, para qué molestarme, no va a servir de todos modos. Se desanima. Así que respetarlo.

Algunos dicen, pero bueno, si él me amara como Cristo ama a la iglesia entonces lo respeto. Hermanas, respétalo porque Dios te manda a hacerlo. Respétalo, no porque se lo merece sino por temor a Jehová. Y va a funcionar, va a ser como medicina y oxígeno para su alma. Respétalo por fe. Lo respeto por fe. Llamar las cosas que no son como si fueran. Levantarlo. Darle las gracias, expresar apreciación. Gracias por lo que hiciste, me hiciste sentir feliz cuando lo hiciste. Gracias. Que él puede ser significante en tus ojos, que sea el héroe de la casa aún en las cositas pequeñas, que tu lo admiras y que tu crees en él y estás con él.

¡Guau! si tu lo haces créeme él se va a animar. Él va a querer, porque eso es motivación en la vida. Que él pueda ganar contigo. Y hombres, pónganse las pilas y amen a sus esposas. You’ve got to do your job. Estás llamado a amarla, no a mandarla, no a controlarla, no a oprimirla, amarla como Cristo amó a la iglesia. Amala, después de 35 años, tal vez le dijiste, bueno, si algo cambia te aviso. Pero no. hay que avisarle todos los días. Hay que recordarla todos los días. Las decisiones, yo creo, deben ser compartidas en una pareja porque esto demuestra amor y cuidado. No voy a tomar las decisiones por él o por ella, vamos a compartirla, pero tu llamado es amarla.

Algunos dicen, okay, yo puedo hacer todo eso si ella me respeta, entonces sí lo haré. Tu llamada es amarla como Cristo amó a la iglesia. Cristo esperó para nosotros respetarlo antes de amarnos? Qué dice la palabra de Dios? pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto, aún siendo pecadores Cristo murió por nosotros. Aún si ella no está expresando respeto, tu papel, tu llamado es el amor. Ámala, valórala, atesórala, que ella se sienta valorada, importante.

Aprender su lenguaje de amor. Aprender qué significa para ella? Cuántos aquí han leído “Los 5 lenguajes de amor”? Not bad. Todos deben leerlo en algún momento, casados, soltero, deben leerlo. Este libro dice, el argumento del libro es que el amor es una decisión por fe, pero el amor emocional se recibe en maneras diferentes. Que lo que te hace a ti sentirte amado o amada puede ser diferente para mí. Todos tenemos nuestro propio lenguaje de amor. Para algunos un regalito, un detalle significa, estabas pensando en mí. Gracias, significa mucho.

Yo conozco una niña, mi sobrina, que yo le regalé una pelotita de Guatemala, durmió con la pelotita de Guatemala porque mi tío estaba pensando en mí. El regalito. Hay otros que para ellos las palabras expresivas de amor, palabras de afirmación y ánimo. No voy a demostrarlo aquí y avergonzar a todos, no lo hago bien. Pero expresarse palabras. Otros, toqué físico, un toque de afecto le hace a la persona sentirse amada. Para otros, nada de eso, necesitan tiempo de calidad con una persona para sentirse importante y cuidado o cuidada. Y por fin hay otro lenguaje que son actos de servicio. Te cocino algo lindo o te limpio algo.

Ahí está el libro Gary Chapman. Yo fui a un congreso dado por él y su esposa con los otros pastores y esposas. Y en esta presentación me confundí y yo hablé con Kenneth, y nosotros fuimos a hablar con él y yo le pregunté, “¿Qué hago si mi esposa necesita todos los 5 pero sobredosis? Qué hago en este caso? Yo estoy fregado, ya no hay más nada.” Y él dijo, “Okay, tal vez tu piensas que necesita de todo, todo el tiempo, pero no, hay ciertas preferencias que necesita y te toca a ti aprender lo que ella necesita. Esto es tu trabajo.”

Hombres, tienen que aprenderlo, tienen que investigarlo, es tu trabajo. Y cuando uno aprende lo que necesita, y es muy importante porque si no puede haber malos entendidos muy feos. Por ejemplo, si la esposa necesita tiempo de calidad y el esposo piensa que ella necesita regalos, mira lo que pasa. Tal vez él ocupado trabajando toda la semana y después viene a la casa con rosas y chocolates. Ella dice, “Mira, no te veo por dos semanas y estás aquí tratando de comprar mi amor. No quiero tus florecitas.”

Y él, mira, qué hago con esa mujer? Le compré florecitas, y qué pasa? No es suficiente para ella. No es que las flores no son lindas, pero ella necesita tiempo contigo más que flores. Puede ser. Algunos tal vez, él necesita palabras de ánimo y tu vienes de una casa tal vez, donde las cosas no se dicen, donde no se expresa verbalmente mucho. O tal vez tu eres un hombre de pocas palabras y tu esposa quiere que tu seas Pablo Neruda. Qué vas a hacer? Te vas a comprar un libro de poesías de Pablo Neruda y lo vas a copiar en una tarjeta y vas a aprender. Porque ella necesita. Pero lo voy a hacer feo, lo voy a hacer mal. Hágalo lo mejor que pueda. Peor es nada. Puede ser peor de lo que ya es? Peor es nada. Por lo menos trata, intenta, haz lo mejor que puedas.

Y, mujer, por favor, respeto, valora sus intentos débiles y feos porque está tratando. Dale las gracias. Lo mejor que pudiste hacer tu es copiar eso de Pablo Neruda porque el pastor te dijo y yo no quiero… Mira, he is trying. Él está tratando, por favor, dale chance, por favor. Ámala, aprende su lenguaje de amor. Demuestra que ella es la número 1 en tu afecto y tu corazón. Expresa que ella es valiosa para ti.

Escuché unos testimonios de unos hermanos, yo recuerdo en un funeral se habló una esposa, dice, “Mi esposo, a él no le gusta el café para nada, pero todos los días tenía el cafecito preparado para mí como a mí me gusta.” Qué lindo. Detalle de amor. Otras cosas, el mensajito durante el día, la llamada. Si ella necesita eso, si la va a ella sentirse importante, hágalo. Pero estoy ocupado, tengo trabajo. Mira, hágalo si ella lo necesita. Ámala como Cristo amó a la iglesia, como tu propio cuerpo.

Mira lo que dice, “el que ama a su mujer a sí mismo se ama,” porque si tu no la amas sufres. A sí mismo se ama. Ustedes son iguales, son juntos, son unidos y ese amor se te rebota y hay bendición juntos.

Pero hermanos, sumisión, algo más que quiero decirles de amor. El amor del hombre como cabeza de la casa, no se siente amenazado cuando la mujer brilla en Cristo. Al contrario, sumisión es que ella pueda cumplir todo lo que Dios tiene para ella. Mira lo que dice en el versículo 25:

“Maridos, amad a vuestras mujeres así como Cristo amó a la iglesia y se entregó a sí mismo por ella para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra – referencia a lavamiento de pies – a fin de presentársela a sí mismo una iglesia gloriosa, que no tuviera mancha ni arruga, ni cosa semejante, sino que fuera santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer a sí mismo se ama.”

Hermanos, Cristo quiere amarnos para que la iglesia sea gloriosa. Y tu como hombre de la casa, si cumples tu trabajo tu vas a ser como el stand para que la esposa sea una joya que brilla en la luz de Cristo. Me gusta mucho ver algunos hombres casados con mujeres que tienen un don de liderazgo, y de paso, yo creo que nada aquí dice que una mujer no puede ser líder, que no puede ser pastora, que no puede predicar. Al contrario, yo conozco hombres casados con mujeres que tienen el don de predicar y cuando ella está ahí predicando el hombre sabe, hice mi trabajo, porque ella está cumpliendo lo que Dios le ha dado y yo quiero que ella se exitosa en todo lo que toca.

Y esto no rebaja al hombre, le hace sentir, cumplí, mírala, ella está haciéndolo bien. La ayudé a hacerlo y es el amor mío que ayudó para que ella pudiera realizar todo lo que Dios tiene para ella.

Hermanos, Cristo es así con nosotros y así yo quiero terminar con este mensaje que yo siento que es un mensaje profético para nosotros. Cristo está comprometido con nosotros como su novia en esta época más que nunca. Ya estamos santos por la sangre de Cristo, pero es más, hay que lavar los pies. Lavamiento de agua por la palabra de Dios. Dios está preparando una novia gloriosa para los últimos días.

Y hermano, hermana, soltero, soltera, casado, casada, alguien que ha sufrido en matrimonio o no, yo quiero que tus ojos estén no en este mundo sino sobre tu novio espiritual, Cristo. Cristo, Cristo. Él quiere, él te ama más de lo que tu puedes imaginar y él te está invitando a disfrutar una luna de miel con él como nunca antes, hermanos. eso es un poquito más complicado para los hombres identificarse con eso, pero somos parte de eso, porque juntos, juntos hay un Dios que quiere casarse con nosotros. Hay un Dios que nos ha escogido como nación santa, como un pueblo escogido y especial de todos los pueblos en el mundo, que él te ama, te ha escogido y te está preparando para que tu seas una novia gloriosa delante de él.

Hermanos, estamos entrando en una nueva época de intimidad con nuestro novio espíritu. Y por esto los matrimonios terrenales son tan importantes, porque son modelos proféticos de lo que Dios quiere hacer en el espíritu hoy en día, hermanos. Somos un pueblo profético. El matrimonio, que sea el matrimonio profético, una declaración de lo que Dios quiere hacer en estos días.

León de Judá, estás dispuesto a someterte a tu novio? Estás dispuesto a recibir el cuidado que él quiere hacer en tu vida? Si tu has sido herido y las cosas que hemos hablado están recordándote de heridas que has tenido, de cosas que han pasado que prefieres que no hubieran pasado, ahora es el tiempo de levantar los ojos a Jesús, saber que su sangre ha perdonado todo, ha limpiado todo. En Cristo, con tu novio, puedes tener un nuevo comienzo hoy.

Hermanos, Dios nos está invitando, cómo vamos a responder? Yo quiero que digamos que sí, que recibamos el amor que él tiene por nosotros. Yo los invito a ponerse de pie y vamos a orar y vamos a cantar algo ahora. Y yo quiero que nos quedemos aquí para esa oración. Si alguien quiere venir al frente durante esa canción o para recibir a Cristo, o recibir oración, pueden hacerlo, por favor en confianza.

Oramos, Padre, en el nombre de Jesús, Señor yo te presento, Padre, todos los hermanos y hermanas de esta iglesia y Señor, especialmente las parejas casadas. Señor, yo te pido en el nombre de Jesús, Padre, que haya amor nuevo todos los días. Gracias, Padre, que nunca es tarde, Señor, para un nuevo comienzo, Señor, nunca es tarde para comenzar a amarla. Nunca es tarde para comenzar a respetarlo.

Padre, yo te pido por matrimonios renacidos entre nosotros, Señor, por matrimonios reavivados con un nuevo amor y respeto. Padre, yo te pido por los que han sufrido, que tienen recuerdos feos. Padre, te pido en el nombre de Jesús que entres en lo profundo en lo íntimo de estos recuerdos con una sanidad que solamente tu puedes hacer, Señor, y que tu sanes las heridas profundas entre nosotros, Señor, que sepamos que en el amor tuyo todas las cosas son hechas nuevas, Señor.

Padre, te pido por nosotros como iglesia, Señor, tu eres el novio que está buscando tu iglesia y te decimos, Señor, pónganos como un sello sobre tu brazo porque el amor, Señor, es como los truenos, como los muchos fuegos y las muchas aguas. Padre, que nos enamoremos contigo como nunca antes, Señor, que respondamos a tu amor, Padre, como una novia bendecida, una novia enamorada de ti, Señor.