
Autor
Omar Soto
Resumen: En la segunda carta de Pedro, se habla de Jesús como el cumplidor de promesas en nuestras vidas. Aunque a veces nos cuestionamos las promesas de Dios, Él no retarda su promesa y es paciente con nosotros, esperando que todos puedan arrepentirse y vivir de acuerdo a sus principios y amor. La sociedad en la que vivimos puede llevarnos a perder nuestra esperanza en las promesas de Dios, y esto se debe a que a menudo perdemos la confianza en algo o alguien que definÃa nuestra vida y le daba sentido y dirección. Pero las promesas de Dios no se rompen, Él sigue cumpliendo sus promesas, aunque tal vez no las veamos en nuestro tiempo. La Biblia está llena de historias de personas que vivieron por promesas, y nosotros también estamos viviendo por promesas, como la promesa del retorno del Señor. Debemos tener esperanza en ese dÃa en que seremos transformados y nos encontraremos con los muertos en Cristo en los aires.
El arrepentimiento es cambiar de dirección cuando te das cuenta de que algo no te está funcionando en tu vida y necesitas encontrar algo que te llene por completo. A menudo, cambiamos de trabajo, pareja o dirección para encontrar ese sentido de vida, pero la verdadera fuente de nuestra felicidad y propósito es Jesús. Vivimos por promesas, como la promesa del retorno del Señor, y aunque las circunstancias a veces parezcan contradictorias a esa promesa, debemos mantener nuestra mirada puesta en Él. Dios quiere que vivamos en paz y sin mancha, y para experimentar esa paz, debemos vivir a la luz de sus promesas para nuestras vidas. Podemos confiar en que Dios cumple sus promesas y mantener nuestra confianza en Él, incluso cuando parece que todo se está cayendo a nuestro alrededor.
El mensaje del pastor es sobre la esperanza que tenemos en Dios y en sus promesas. Aunque a veces parezca que el mundo se está derrumbando, podemos confiar en que Dios cumplirá sus promesas. El pastor invita a aquellos que quieran aceptar a Jesús en su corazón a hacerlo, y ora por aquellos que necesitan fortaleza en su fe en Dios. El mensaje termina con una oración de agradecimiento a Dios por su paciencia y su amor incondicional.
Jesús es el que te da y cumple promesas en tu vida. Quisiera que vayan a la segunda carta del apóstol Pedro en el capÃtulo 3. El domingo pasado nosotros escuchamos que Jesús es la puerta y todo el que entra por Él encontrará salvación, entrará y saldrá, y pastos para poder nutrir su vida, y hoy vamos a estar reflexionando sobre ese Jesús que es el dador y cumplidor de promesas en medio de nuestras vidas. Domingo pasado hablamos, Él es la puerta, por Él entramos, y cuando entramos recibimos promesas también, la promesa de salvación, la promesa de poder entrar y salir, de que Él está con nosotros en todas las gestiones de nuestra vida, y también poder encontrar provisión para nuestras necesidades, eso es una promesa que el Señor Jesús nos da a nosotros que hemos decidido vivir a la luz de Él, a la luz de sus principios, a la luz de su amor.
Segunda de Pedro capÃtulo 3, y dice: "Sabiendo esto que en los postreros dÃas vendrán burladores, andando según sus propias concupicencias y diciendo, ¿dónde está la promesa de su advenimiento?. Porque desde el dÃa que nuestros padres durmieron, todo permaneció asà como en el dÃa de la creación. Estos ignoran voluntariamente, que el tiempo antiguo fue hecho por la Palabra de Dios, los cielos y también la tierra, que proviene del agua y por el agua subsiste, por lo cual el mundo de entonces pereció anegado en agua, pero los cielos y la tierra que existen ahora están reservados por la misma Palabra, guardados para el fuego en el dÃa del juicio, y de la perdición de los hombres impÃos, mas o amado no ignores esto, que para el Señor un dÃa es como mil años y mil años es como un dÃa. El Señor no retarda su promesa." Déjenme decirles esto el Señor no retarda su promesa, "según algunos la tienen por tardanza, si no que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, si no que todos procedan al arrepentimiento."
Qué Palabra tan fuerte esa ¿ah?, una Palabra cargada, una Palabra llena de esperanza, pero a la misma vez una Palabra que está llena de un sentido de conflicto. Yo me puse a reflexionar en este texto mis hermanos porque en esta semana, han ocurrido dos acontecimientos que a mà me han hecho pensar y reflexionar en distintas cosas, por una como bien estaba diciendo el Pastor Samuel, el fallecimiento de nuestra hermana BertalÃa Valverde fue algo que a mà me ha hecho reflexionar profundamente en las promesas del Señor. Yo creo que ha sido uno de los pocos servicios fúnebres que yo he participado donde verdaderamente se siente un sentido de paz, porque sabemos que fue una persona que vivió de acuerdo a las promesas del Señor, y que ahora está disfrutando esas promesas en vivo y a todo color, y porque ella está disfrutando esas promesas nosotros tenemos paz también.
En contraste con eso que les estoy diciendo, también está el acontecimiento que sucedió en Colorado, un muchacho a punto de graduarse de su doctorado, que parece que el mucho estudiar lo volvió un poco loco le desajustó un par de tornillos y tuercas en su cabeza, y el chico quiso traer sus propios fuegos artificiales a un cine en la premier de Batman, y le quitó la vida a doce personas dejando a 70 personas heridas, y no obstante las familias también que se duelen de lo que ha sucedido, y no solamente las familias si no toda la nación entera se ha estremecido por eso también.
Todo esto me lleva a pensar wow Señor, en los tiempos en los cuales estamos viviendo. Uno dice a veces ¿hasta dónde va a llegar la locura del mundo en el que estamos viviendo?. Y cuando uno se pone a analizar estas cosas que pasan y uno también se pone a comparar las cosas que pasan en la propia vida de uno, en las distintas cosas, distintos sucesos, uno se pone a pensar, Señor, ¿hasta dónde va a llegar todo esto?. Y yo me imagino que en la mente de algunos de nosotros también en algún momento u otro uno se pone a cuestionar Señor, ¿qué ha pasado con las promesas que Tú me has dado?. Yo pensaba que a estas alturas del juego yo iba a estar viviendo en la vida abundante que Tú me has prometido, viviendo en un sentido de paz que todavÃa no estoy experimentando, que yo iba a ver en mis hijos unas promesas cumplidas, que yo iba a ver en mi mujer, en mi vecindario, en mi Iglesia, ciertas cosas que Tú has prometido, yo pensaba que las iba a ver ya sucediendo y todavÃa no suceden.
Yo no sé si soy yo sólo el que piensa asà pero yo estoy seguro que algunos de nosotros hemos pensado asà también. Por ende llegué a este pasaje. Sabiendo primero esto que en los postreros dÃas vendrán burladores, y no estoy diciendo que nosotros seamos burladores, andando según sus propias filosofÃas, diciendo ¿dónde está la promesa de su advenimiento, dónde está la promesa de la venida del Señor?. Ustedes se la pasan predicando que el Señor Jesús va a venir otra vez, esa es la promesa más grande que tiene nuestra fé cristiana, de que el Señor va a venir una vez más y va a tomar a su Iglesia, va a tomar a su novia, y nos va a llevar a reinar con Él en una morada celestial, es la promesa más grande que nosotros tenemos mis hermanos. Si no fuera por esa promesa yo estoy seguro que ninguno de nosotros estuviéramos aquÃ, pero solamente porque Jesús dió a esa promesa tú y yo estamos donde estamos ahora.
Pero en el mundo en el cual vivimos hay personas que han perdido su fé y esperanza en esa promesa, se puede decir que en las palabras de Jesús, también cuando Él habla acerca de los postreros dÃas, cuando vengan todas las tribulaciones que puedan venir en los postreros dÃas, muchos se apartarán de la fé, porque no van a poder resistir las cosas que están sucediendo a su alrededor, sus mentes no las van a poder comprender, y es bien duro mis hermanos cuando nos tenemos que enfrentar con esta realidad. Si tú y yo estamos aquà es porque de alguna manera u otra ahà en lo profundo de nuestro ser, en lo profundo de nuestro corazón hay un granito, hay una llama de esperanza que nos mantiene ahà encendidos, viviendo, trabajando, hay un granito, aunque sea del tamaño de un grano de arena, de esperanza que cada vez que por la mañana que usted abre sus ojos usted dice un dÃa más que puedo ver la luz del sol, y eso lo mantiene a usted levantándose, cobrando nuevo ánimo, echándole mano a las cosas, y eso sin duda alguna mis hermanos es algo que proviene de Dios.
Pero asà como digo esto también estoy conciente de que hay momentos en que uno se levanta y dice quiero que se acabe de una vez, ya no aguanto tanta presión, ya no aguanto tanta injusticia, y comenzamos a cuestionar, comenzamos a dudar, comenzamos a cuestionar personas a nuestro alrededor, comenzamos a cuestionar y a dudar de sistemas, a veces hasta llegamos a dudar de Dios, decimos ¿dónde está esa promesa de que Él habÃa dicho que se iba a mover en mi vida, iba a mover su mano, y yo iba a ver mi familia restaurada, dónde está esa promesa?. Desde que me levanto por la mañana hasta que me acuesto de noche es todo gritos, gritos y gritos, y aún la gente durmiendo grita por la noche también, pelean solos por la noche en la cama.
Bien interesante mis hermanos porque este pasaje, ese concepto de burladores, yo me puse a analizar esto, no necesariamente está hablando de falsos profetas si no más bien está hablando de personas que pierden su fé en esa esperanza. Mire cuando una persona pierde su esperanza, es porque ha perdido su confianza en algo o en alguien, mire esta cadena a lo cual lo puede llevar, cuando alguien pierde su esperanza es porque perdió la confianza en algo o en alguien, que de alguna manera u otra definÃa su vida, le daba sentido, le daba dirección a su vida, comienzan a forjarse otras ideas que le puedan dar una nueva dirección y un nuevo sentido a su vida, y entonces se casan con eso, y eso se convierte en su nueva esperanza.
Pero el asunto es que en el mundo en el que vivimos, cuando la gente se forja una esperanza que no está basada en un fundamento sólido como lo que son las palabras y las promesas de Dios, esa ideologÃa y esa filosofÃa, en algún momento cuando suceda algo, esa ideologÃa y esa filosofÃa se van a desmoronar y se van a caer. ¿Saben por qué?, el ser humano, todos nosotros lo sabemos es un ser fallido. En nosotros está tanto la capacidad de poder o no poder cumplir promesas, está en nosotros, lo podemos hacer. A mà me gusta mucho este pasaje de Números 23 allá en el Antiguo Testamento, verso 19, dice: "Dios no es hombre para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, Él dijo y no hará, habló y no lo ejecutará." Esa Palabra para mà es clave en este mensaje que les estoy comunicando, Dios es Dios, nosotros somos nosotros.
Nosotros en algún momento hemos fallado a alguna promesa que hemos hecho, y si usted no ha fallado mire lo aplaudo, usted se convierte en un ejemplo para mÃ. Pero si ha fallado en una promesa como quiera usted se convierte en un ejemplo para mÃ, porque está aquà y no se ha rendido y está trabajando para seguir haciendo las cosas posibles.
¿Qué promesa nosotros habremos roto en algún momento?. ¿Cuántos de nosotros como padres no le hemos dicho a nuestros hijos, si tú haces esto yo te voy a dar esto?. Y cuando el hijo o la hija y le decimos mañana te lo doy, llega el dÃa de mañana wow con sus esperanzas porque papá, mamá me prometió algo, llega el dÃa de mañana, ¿dónde está lo que me prometiste?, por la tarde te lo doy. Como esposos, esposas, ¿cuántos matrimonios mis hermanos hacen un voto en el altar?, y en el cruzar en sus vidas esas promesas se ven dañadas por cualquiera de los dos lados. Tienes un amigo, un hermano que te prometió, mira, si tú necesitas ayuda no te apures, yo te prometo que voy a estar ahÃ. Y cuando ese amigo, esa amiga viene a buscarte porque tú se lo prometiste, y esa persona viene en su momento de mayor necesidad, viene a pedirte un favor y tú le dices ah no puedo, ahora no puedo, y ese amigo, esa amiga se va con su corazón quebrantado, porque en su momento de mayor necesidad una promesa que se le dió no se le pudo cumplir.
¿Cuántos de nosotros hemos hecho promesas con nosotros mismos?. Hemos hecho pactos con nosotros mismos, no vuelvo a decir una mala palabra en mi casa, pasan tres dÃas y me salieron cuatro en menos de diez segundos. Vivimos de acuerdo a cierta filosofÃa, tenemos ciertos valores, y por esos valores por un perÃodo de nuestras vidas nosotros decimos no, yo voy a vivir de acuerdo a estas convicciones y nada ni nadie me va a sacar de ahÃ, ese es mi fundamento, ese es mi pretexto, ahà estoy agarrado, y de repente sucede algo en tu vida que va a cuestionar esas convicciones y llega un momento donde tú te ves forzado de alguna manera u otra a romper esa promesa que tú hiciste porque las circunstancias te están obligando a vivir en contra de esas convicciones que tú tenÃas, si tú mismo rompes una promesa que tú habÃas hecho contigo mismo, contigo misma.
Y oiga, no hay nada malo, y mire no es que estoy queriendo pintar un escenario demasiado feo, pero sólo quiero apuntar a distintas situaciones de la vida que tenemos que afrontar. No hay nada más malo que tener que lidiar con alguien que ha roto promesas, yo he roto promesas, usted ha roto promesas, pero eso no significa que todo termina ahÃ. Miren qué lindo es Dios, que Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta. Miren qué lindo es Dios que se puede valer de cualquier cosa para que sus promesas se puedan cumplir en tu vida, las promesas de Dios no se rompen, Él sigue cumpliendo sus promesas para contigo, para con los tuyos, y tal vez tú no las veas, para Dios un dÃa es como mil años, y mil años, ah pero eso no es justo porque yo quiero ver esas promesas en mi tiempo, yo quiero ver esas promesas en mi tiempo.
Ven acá, Abraham, ¿vió sus promesas en su tiempo?. Bueno solamente vió una, vió su hijo que Dios le prometió, pero no vió, él hubiese tenido que vivir ¿cuántos años?, hubiese tenido que vivir uuh, muchos siglos mejor dicho para poder ver esa promesa que Dios le dió, tu descendencia va a ser como las estrellas del cielo y la arena del mar.
Jesús le prometió a sus discÃpulos el EspÃritu Santo, y no fue hasta 120 y pico de dÃas que Jesús ascendió que los discÃpulos estaban orando allà en el aposento alto que entonces fue que ellos recibieron la impartición del EspÃritu.
Asà mis hermanos la Biblia está llena de historias de personas que vivieron por promesas, y asà mismo hoy dÃa nosotros estamos viviendo por promesas, y cierto está este pasaje que les estoy leyendo habla acerca de la promesa del retorno del Señor, ¿cuántos esperan ese dÃa?. Yo espero ese dÃa, yo espero ese dÃa y máxime después de estos dos dÃas pasados que tuvimos con la familia de nuestra hermana BertalÃa, un verso tan precioso en Tesalonicenses capÃtulo 4 cuando está diciendo los muertos en Cristo resucitarán primero y nosotros que hemos quedado atrás seremos ¿qué?, seremos transformados y seremos encontrados con ellos en los aires. ¿Puede imaginarse eso, acaso no es eso peso suficiente para usted tener esperanza de que llegará el momento que este cuerpo, esta mente, esta alma tan fallida, va a ser transformada y va a cobrar una nueva imagen, una nueva identidad?. Yo espero ese dÃa.
Pero mientras tanto, no es que nos vayamos a volver cristianos suicidas, ah Señor que venga, que venga, no, no es eso, miren cómo dice el verso 9: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, si no que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, si no que todos procedamos al arrepentimiento." Oiga una cosa, esta idea de arrepentimiento no tiene que ver necesariamente con que usted se arrepienta una vez de todos sus pecados y reciba al Señor Jesús, eso es una parte vital muy importante, pero en nuestra vida diaria el arrepentimiento es como un hábito, una costumbre que uno tiene que desarrollar, porque de alguna manera u otra mis hermanos, cada dÃa nosotros tenemos que dar ese giro que vamos en una dirección y tenemos que ir en otra, eso es el arrepentimiento, lo hemos predicado aquà muchas veces. Yo sé que hay predicadores que dicen ah, usted tiene que arrepentirse, arrepentirse es como dar un giro de 360 grados, no, 180 nomás, 360 es que vuelve a caer en la misma dirección, 180 es que va en la otra dirección. Por si acaso no sabÃa esa matemática.
Pero la idea del arrepentimiento mis hermanos, es que usted estaba viviendo una serie de cosas en su vida, y esas cosas no estaban trayendo satisfacción, usted lo que veÃa era frustración tras frustración, o vanidad tras vanidad, y esas vanidades no lo seguÃan llenando, y usted tuvo que llegar a un punto en su vida donde dijo espérate, esto no me está haciendo sentido, tengo que cambiar, ir en otra dirección donde yo pueda encontrar algo que verdaderamente llene mi ser por completo, eso es el arrepentimiento, voy en una dirección, esa dirección no funciona, me encuentro con alguien que sà le puede dar un sentido a mi vida, entonces cambio y voy en esa dirección.
Nosotros pasamos ese proceso en distintas maneras en nuestra vida, algunos lo hacen con su trabajo, tienen un trabajo, no les gustó, se arrepintieron, valgame el término, se arrepintieron y se buscan otro trabajo. Para algunos el cambio les vino bien, pero para otros están brincando de trabajo en trabajo y todavÃa no se han definido y no saben a dónde van.
Para otros es una persona, un hombre, una mujer, estás con un hombre, una mujer, no esta mujer no me llena, cambias de dirección, estás con otra mujer, te arrepentiste de nuevo, ay déjame cambiar de dirección. Lo mismo que digo para las mujeres también lo digo para los hombres, las mujeres que están buscando hombres también es igual.
Pero no nos damos cuenta mis hermanos como bien decÃa el Pastor el domingo pasado, que nuestro recurso de vida se encuentra en la persona de Jesús, y nosotros tenemos que recordar que si vamos a encontrar ese sentido de vida lo tenemos que encontrar en Él, es en Él, en su amor y sus promesas para con nosotros, porque Él es vasto, Él llena a capacidad, Él es un Dios eterno, yo no sé si eso nos cabe en nuestra mente, pero el Señor está aquà ahora con nosotros, el Señor todavÃa está ayer y el Señor está mañana, el Señor está llenando todo eso todavÃa.
Si yo encuentro un sentido de ser, un valor, una razón por la cual vivir, en Él mi arrepentimiento tiene que ser en dirección a Él y no en dirección a cualquier cosa, o persona, o artÃculo, o objeto, no puede ser, todo eso pasa pero Él no pasa. Yo me imagino que todos nosotros aquà en las distintas etapas de nuestra vida de fé que nos encontremos, luchamos con estas ideas. Yo vivo por una promesa, ¿cuántos de ustedes viven por una promesa?, ¿y cuántos de ustedes al igual conmigo se atreven a decir que las circunstancias en las cuales vivimos, son totalmente contradictorias a la luz y la realidad de esa promesa?. O sea es como que las circunstancias de vida en las cuales uno se enfrenta a veces es como, espérate, esta promesa yo lo que tengo visualizado es esto, y lo que tengo acá abajo, como que 2 más 2 no me da cuatro, si lo que esta promesa me está diciendo es que voy a tener una familia sólida, estable, un trabajo estable, hijos pacÃficos que honran, que respetan a mà como su papá, ¿por qué entonces yo lo que estoy viviendo es que hasta me patean y me hablan mal, y no me hacen caso, por qué yo estoy viviendo eso?.
¿Por qué estoy viviendo en este trabajito limpiando toilet todos los dÃas cuando lo que yo quiero es un trabajo en una oficina ahà con mi escritorio con vista a la ciudad desde mi ventana, con una secretaria, y con un staff de personas que trabajen conmigo, ¿por qué yo estoy aquà teniendo que limpiar?. Yo puedo seguir dando ejemplos mis hermanos, pero recuerde que Dios se puede aún valer de usted limpiando un toilet para poderlo llevar entonces a la dirección que Él quiere llevarlo a usted.
Ese hijo, esa hija que todavÃa te está dando un dolor de cabeza, Dios se puede valer de eso para entonces llevarte a experimentar esa familia llena de paz y de amor que tú quieres ver. Tú lo que tienes que hacer es, mantén tu mirada puesta en Él, yo sé que parece bien fácil y bien sencillo, easier said than done, más fácil decirlo que hacerlo, yo entiendo eso, pero asà es Dios, asà son los misterios de Él. Omar mucha gente me ha traicionado, ha roto sus promesas conmigo y eso a mà me ha quitado hasta el deseo de seguir adelante, hey, la gente te puede fallar pero Dios no te va a fallar.
Y mire, aún si a usted se le ocurre pensar que Dios le falló, mentira del diablo, no crea esa mentira. ¿Qué te puede separar del amor de Dios, cuántos creen en esa promesa también?. Miren, déjenme leerlo, esto fue algo que me cayó ahurita de bono. Romanos capÃtulo 8 verso 38, miren qué es lo que dice: "Por lo cual estoy seguro que ni la muerte", miren por dónde empieza la lista, empieza por la muerte, no pudo haber dicho por lo cual estoy seguro que ni mi esposo, ni mi esposo, ni mis hijos, ni mi suegra, no pudo haber dicho eso, te pintó el peor escenario, te lo pintó primero, ni la muerte ni la vida te podrá separar del amor de Dios, al contrario, miren esto. De nuevo, yo creo que los servicios fúnebres sirven para afirmar estas promesas en uno, porque la muerte se convierte en la puerta a una realidad totalmente nueva, pero no para cualquiera si no solamente para aquéllos que han muerto en el Señor Jesús.
Y esto fue algo que a mà me explotó en mi cabeza el viernes por la noche, al yo escuchar a nuestro Pastor Roberto hablando en el contexto de personas que estaban aquà el viernes por la noche, y él explicar el trauma que nosotros los pastores pasamos a veces, cuando tenemos que hacer funerales de familias que no han conocido al Señor, mire nosotros sufrimos como pastores, sufrimos porque si es un personaje que falleció no conociendo al Señor, mire no podemos jugar tanto con las palabras para traer un sentido de esperanza a esa familia, lo más que podemos decir es esperamos que el Señor en su último suspiro pues, tuvo gracia y misericordia de él o lo tiene en algún lugar por allÃ, en algún rinconcito, lo tiene por ahÃ.
Pero cuando una persona muere en el Señor mis hermanos, la dinámica es totalmente distinta, porque hasta podemos cantar aquà Tu pueblo dice gracias, por la vida de una persona que vivió a la luz de lo que Tú querÃas para ella, y asà mismo lo impartió al resto de su familia, y cuando muere nosotros podemos ahora sonreir porque ahora ella está disfrutando allá arriba de ti.
Esto les podrá sonar raro, pero anoche, bueno, anoche cuando salimos del cementerio, estaba charlando con dos personas que iban conmigo en el carro, y anoche cuando me fui a acostar estaba asà meditando, yo me dije Señor, voy a dirigir mi oración a una persona diferente, y yo dije Berta, si me estás oyendo, si Dios te da permiso en algún momento déjame saber cómo es el cielo, y algunos dirán qué herejÃa, cómo le vas a orar a Berta, no es que yo le estaba orando a Berta, estaba hablando con ella también, y yo sé que suena raro mis hermanos pero eso es lo que yo veo de misterio de la vida que tenemos aquà con Jesús. Que ya hay algunos que se nos han adelantado y nosotros estamos todavÃa aquà esperando.
¿Cuánta gente yo he conocido que sus familiares se han muerto, y semanas, meses después tienen un sueño donde ese familiar se les aparece en el sueño y es como que tienen una revelación de cómo es el cielo?, ¿por qué no, por qué no?. Si esa es la forma que Dios usa para consolar a alguien y mantener una promesa encendida, que asà sea, Dios se vale de cualquier cosa, pero ahà estamos nosotros, estamos viviendo por promesa, dÃa tras dÃa vivimos por promesa. Y no es una promesa mis hermanos que nos hace sentir a nosotros como inferiores si no al contrario, es una promesa que nos da un sentido de plenitud, nos da un sentido de confianza, de valor, de firmeza, para nosotros poder seguir adelante y enfrentar cualquier cosa que venga, ahà es donde nos tiene el Señor.
Miren si sigo leyendo, segunda de Pedro capÃtulo 3, el verso 13 dice: "Pero nosotros esperamos según su promesa cielos nuevos, tierra nueva en los cuales mora la justicia", la justicia de Dios. Cuando fallamos en algo el sÃndrome como que nos abacora a nosotros es como que ay, yo no soy digno de tanta gracia, tanta misericordia, mas sin embargo el Señor sigue diciendo hey, aún cuando tú estabas en tus pecados Cristo murió por ti, hay una justicia que se te demostró, y es esa justicia que Dios quiere hacer operar en medio de tu vida, y a través de esa justicia que tú te conviertas en un instrumento para otros, y eso es algo que sólo el Señor lo hace posible.
"Estando en espera de estas cosas", pregúntate tú, ¿qué estás esperando?. Hazte una pregunta genuina, honesta a ti mismo, a ti misma, ¿qué tú estás esperando, en qué tú has puesto tu confianza?. ¿Cuál es esa promesa que te mantiene a ti con un norte, con una dirección, que aunque des distintos cantazos puedes volver y mirar en esa dirección y decir, ok, por aquà voy?. "Estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él sin mancha, irreprensibles y en paz." Mis hermanos Dios quiere un pueblo que pueda estar en paz, nuestra paz no proviene de los sistemas de este mundo, nuestra paz no proviene de la persona que tú tienes a tu lado aunque sea la persona que más amas, la paz tuya que tú puedas experimentar no viene del buen trabajo que tú puedas tener, tu paz se encuentra en el Señor.
La paz en tu corazón, esa paz que no podemos explicar con meras palabras porque es algo que hay que vivirlo, que hay que experimentarlo para entonces poder decir wow, sà Señor yo estoy en paz. Eso es algo que solamente Él lo puede hacer, si tú quieres que yo te de un consejo en esta mañana, mira, hagamos el esfuerzo, voy a hablar en plural porque esta es una medicina que yo también me la trago buena parte del tiempo, hagamos un esfuerzo mis hermanos por quitar los ojos de las circunstancias que tenemos de frente, por la insuficiencia que eso pueda causar en nosotros, la incapacidad que eso pueda causar, mire, esas son herramientas que el enemigo usa para alejarnos a nosotros la vista de Dios que es el único, que cuando nosotros alzamos nuestra mirada a Él, de Él es que viene nuestro socorro, de Él es que viene nuestra esperanza, de Él es que viene nuestra fuerza para nosotros poder seguir moviéndonos adelante en todo momento.
Reconocer que sà hemos fallado, hey, abogado tenemos delante al Padre que nos puede perdonar, nos puede libertar, que si le hemos fallado en una promesa a un ser querido que está bien pegado a nuestro corazón, mira en el Señor esa relación se puede restaurar, se puede trabajar. Yo aún me atrevo a decir que yo como Pastor si yo he fallado en mi rol con una promesa, yo lo creo también que el Señor puede restaurar mi vida para yo poder seguir viviendo a la luz de un llamado que Él tiene para mÃ. Si yo puedo decir eso mis hermanos yo sé que usted también lo puede decir, las promesas del Señor no se van como arena en nuestros dedos, no son como agua entre medio de nuestros dedos, las promesas del Señor son sustanciosas, son permanentes, son como una roca debajo de nuestros pies sobre la cual nos podemos parar mis hermanos y podemos estar firmes, y si te caes asegúrate de que te caes encima de esa roca para que te puedas levantar otra vez.
"Procuremos con diligencia ser hallados por Él sin mancha, irreprensibles y en paz." Dios quiere que tú estés en paz, para que tú puedas experimentar esa paz tienes que vivir a la luz de sus promesas para con tu vida. Yo quiero hacer un tiempo aquà para orar, yo sé que oramos hace un tiempo pero yo siento en mi corazón poder orar por algunos de ustedes. Yo estoy mirando aquà al cruzar este santuario, yo estoy viendo a distintas personas, a algunos de ustedes los conozco muy bien, a otros no los conozco muy bien, pero sea cual sea la situación de vida en la cual tú te encuentras, mantente afirmado en las promesas del Señor.
Podrá parecer que el mundo a tu alrededor se te está cayendo en cantos, podrá parecer que la esperanza se te ha ido, pero en el Señor tu esperanza es duradera. Esas cosas que tú estás esperando, llegará el momento que se harán una realidad. Y yo aún me atrevo a decir esto, que aún si tú tuvieses que morir, Dios se va a encargar que esa promesa que Él te dió se realize en las vidas de aquéllos para los cuales Él te la dió, a ese nivel lo voy a llevar lo que estoy diciendo. Recuerda que nosotros vemos el aquà y el ahora, Dios está viendo el ayer y el mañana, y Él sabe cómo promete, Dios promete bien mis hermanos, Dios promete bien, Dios tiene grandes partes del plan en su mano, nosotros no, Dios sabe prometer, Él te la dió, Él la va a cumplir. Tú mantén tu confianza en Él, mantén tu confianza en Él.
Aunque tú estés siendo amenazado por distintas cosas a tu alrededor, mantén tu mirada en Él. Esto se hace posible solamente cuando el Señor está ahà en tu corazón, y yo quisiera tomar este momento para orar, si hay alguien en esta mañana que aún no ha tomado esa decisión en su corazón, yo me atrevo a decirlo asÃ, estas palabras no van a tener su efectividad si tú no tienes al Señor Jesús en tu corazón. Si tú no has hecho una confesión en Él estas palabras van a salir por un oÃdo y van a salir por el otro, no van a tener impacto en ti. Tú necesitas al Señor Jesús en tu vida, que solamente Él es el que lo hace posible, no eres tú, no es tu sabidurÃa, no es tu inteligencia, no es los años de experiencia que tú tienes, es el Señor Jesús viviendo en tu corazón lo que hace estas promesas posibles.
Yo quiero orar por ti, ahà donde tú estás, si tú quieres aceptar al Señor Jesús en tu corazón porque ya estás cansado de las cosas que tienes a tu alrededor, y tal vez me vas a decir Pastor ya lo he intentado pero no funcionó, hey, intenta de nuevo, con el Señor no vas a salir mal, Él está ahà para ti. Este es tu dÃa de salvación, y asà mismo yo también nos hablo a todos nosotros que hemos vivido por muchos años a la luz de esas promesas, de esa esperanza, tú sabes muy bien como tú te encuentras hoy, tú sabes cómo las distintas experiencias de la vida te han estremecido a tal nivel que se te ha hecho difÃcil seguir adelante, o has pensado poner sus promesas a un lado, pero en esta mañana el Señor está aquà para dejarte saber, mis promesas son sÃ, mis promesas que Yo hago son sÃ, y no cuando tienen que ser no.
Puedes acercarte confiadamente delante del trono de la gracia, por qué, porque fiel es el que promete, fiel es el que prometió, yo lo creo asà mis hermanos, si yo no lo creyera no hubiera predicado este mensaje, Dios mismo sabe las luchas que yo tengo al yo predicar esto mismo pero lo declaro como un ejercicio de fé porque yo sé que voy a ver la mano de Dios mis hermanos, y yo sé que usted también puede ver la mano de Dios solamente cuando nosotros logramos entregarnos ciegamente al Señor, es decir, Padre mira, yo estoy entregando todo en tus manos, yo he perdido el control de las cosas y te lo voy a entregar una vez más, yo quiero fortalecerme en tu promesa, esa esperanza que le da una vida totalmente nueva a mi ser, a mi entorno, si tú quieres recibir esa oración mira, yo te invito, únete a mÃ, y juntos oremos al Señor para que ese sentido de esperanza se fortalezca en nosotros.
Y yo sé que este llamado tal vez no es para todo el mundo si no para aquéllos que verdaderamente entienden el peso de lo que este mensaje está comunicando. Jesús es el dador y el que cumple promesas, nunca olvidemos esto. Si tú te identificas con estas palabras ahà donde estás ponte de pie. Amado Señor Jesús, qué bello es poder respirar un aire que está cargado de esperanza, una esperanza que no defrauda, una esperanza que no averguenza si no que es una esperanza que nos lleva a un futuro lleno de justicia, lleno de paz, es una esperanza que nutre el dÃa de hoy con una fuerza y una energÃa que solamente provienen de ti, y Jesús yo me presento ahora mismo en conjunto con cada uno de mis hermanos, mis hermanas Señor, en los dilemas de nuestra vida, en las luchas de nuestra vida, en las alegrÃas de nuestra vida, en las victorias de nuestra vida, queremos permanecer firmes en Tus promesas Señor, aún cuando muchas veces las cosas a nuestro alrededor podrán parecer un poco confusas, que no sabemos tal vez de dónde vendrán las provisiones para el dÃa de mañana, que no sabemos de dónde saldrá la respuesta a un dilema, Señor tornamos nuestra mirada a ti, a ti que eres el dador y el cumplidor de promesas.
A ti que no eres hombre para mentir, ni hijo de hombres para arrepentirte, Tú has dicho y lo harás, Tú has hablado Señor, yo creo firmemente que Tu Palabra no vuelve atrás vacÃa, Tú cumples Tus promesas, sea en nuestro tiempo o en el tiempo de aquéllos que vienen detrás de nosotros pero Tú cumples Tus promesas. Señor afirmamos nuestra mirada en ti, afirmamos nuestro corazón en ti Señor, y te pedimos oh Padre, que cuando nosotros volvamos a nuestras casas, cuando volvamos a encontrarnos con nuestros seres queridos, cuando volvamos a encontrarnos con nuestros colegas de trabajo, con nuestros vecinos Señor, o aún cuando volvamos a encontrarnos con nosotros mismos en la soledad de nuestro hogar, Señor que Tus promesas soplen un aire fresco sobre nuestras vidas, y nos afirmes Señor y nos dejes saber que Tú estás ahÃ, que ni la muerte ni la vida, ni ángeles ni demonios, ni principados ni potestades, nada Señor nos separará de ese amor que Tú nos has mostrado.
Padre yo declaro a tus hijos e hijas Señor, fortalecidos en ti en esta mañana, que esta mañana sirva como un suero de energÃa para poder seguir enfrentando todo lo que venga por delante de nosotros. Gracias, gracias, gracias Señor por ser paciente, con nosotros, con nuestras inconsistencias, y mientras tanto ayúdanos a vivir confiando en ti y en Tus promesas. A ti te damos toda la gloria y todo el honor, solo a ti Señor, por Tu Hijo Jesús oramos, amén Señor, amén, amén y amén, gracias Dios.