
Autor
Omar Soto
Resumen: En el Sermón del Monte, Jesús habla a sus discÃpulos acerca de los principios del Reino de Dios y cómo deben vivir en relación con Dios y con los demás. En el capÃtulo 5, se habla de las actitudes del corazón y cómo debemos amar incluso a nuestros enemigos. En el capÃtulo 6, Jesús habla acerca de las motivaciones detrás de nuestras acciones y la importancia de buscar la recompensa de Dios en lugar de la vanagloria de los hombres. Las recompensas de Dios no se miden en dinero, sino que pueden ser en forma de relaciones restauradas, paz interior, etc.
En este pasaje de la Biblia, Jesús nos enseña cómo debemos vivir nuestra vida y cómo debemos relacionarnos con Dios. Nos advierte sobre la hipocresÃa y la vanidad en la oración, y nos anima a hablar con Dios de forma sincera y auténtica. También nos habla sobre la importancia del perdón y cómo el perdón trae sanidad a nuestras vidas. Jesús nos advierte sobre la codicia y la importancia de no dejarnos llevar por el deseo de tener lo que otros tienen. En su lugar, debemos buscar tesoros en el cielo y confiar en que Dios nos proveerá de lo que necesitamos. En resumen, Jesús nos enseña a vivir con humildad, amor y confianza en Dios.
Jesús nos enseña a no preocuparnos por nuestras necesidades materiales y a confiar en que Dios proveerá para nosotros. Debemos poner nuestra mira en las cosas del cielo y vivir a la luz de las enseñanzas de Jesús. Dios sabe de qué tenemos necesidad, no solo materialmente, sino también emocional y espiritualmente. Si confiamos en Él y vivimos a la luz de Su Palabra, tendremos victoria y recompensa en nuestras vidas. Debemos poner nuestra confianza en Él, en plena certidumbre de fe. Dios nos bendice y nos lleva con bien a nuestros hogares.
Seguimos en nuestra encrucijada de explorar el Sermón del Monte, gloria a Dios. En forma de resumen, varias de las cosas que hemos estado hablando desde el principio, ha tenido que ver más con el nosotros prestar atención a las actitudes que asumimos en la vida, el trato que tenemos con otras personas a nuestro alrededor. Cómo debemos portarnos en nuestra relación con Dios y en nuestra relación con el prójimo a nuestro alrededor. El Sermón del Monte por supuesto lo estaba dirigiendo a la gente que estaba reunida pero mayormente Jesús lo estaba hablando a aquéllos que eran sus discÃpulos, aquéllos que verdaderamente lo estaban siguiendo a Él.
Porque este secreto, este mensaje comunicando lo que Él estaba haciendo referencia, era a los principios del Reino de Dios, principios bajo los cuales aquéllos que decidÃan seguir a Jesús, tenÃan que vivir a la luz de esas cosas. Asà que nosotros el miércoles pasado estuvimos compartiendo acerca del pasaje desde el capÃtulo 25 en adelante, hablamos acerca de la dinámica de cómo uno se debe llevar con personas del sexo opuesto y cómo uno tiene que respetar la dinámica del matrimonio, y la perspectiva de Jesús concerniente al divorcio y al adulterio, y cómo uno tiene que trabajar todas esas áreas, el uno tener cuidado con las cosas que decimos y no comprometernos más allá de lo que debemos con nuestras palabras, si no saber a qué le tenemos que decir que sÃ, a lo que se le tiene que decir sà se le dice sÃ, y a lo que se le tiene que decir no se le dice que no, y aprender que muchas veces tenemos que aprender a decir que no para no estar comprometiéndonos demasiado.
Y eso muchas veces lo tenemos que aprender nosotros como miembros de una Iglesia, que a veces queremos estar en todas y no podemos estar en todas, hay que aprender a vivir asÃ. Ahora el otro punto que me gustarÃa tocar antes de transicionar de la parte de las actitudes del corazón a las motivaciones del corazón, en el capÃtulo 6 en adelante hablamos de las motivaciones, me falta un punto en el capÃtulo 5 que está en los versos del 38 en adelante, el verso 38 lee asÃ, el capÃtulo de Mateo, dice: "OÃstes que fue dicho, ojo por ojo y diente por diente". ¿Cuántos de nosotros vivimos una etapa asà en nuestra vida, tú me la haces y yo te la hago?, y peor, con intereses, yo te la pago con intereses. Y a mà me da miedo a veces que aún cuando somos cristianos hay veces que vivimos con residuales de eso.
Decimos sà la venganza es de Dios, pero Dios usa sus instrumentos para llevar a cabo venganza. "OÃstes que fue dicho ojo por ojo y diente por diente, pero Yo les digo, no resistas al que es malo, antes al que te hiera la mejilla ponle la otra." Si me sigo dejando llevar por Jesús la temática se sigue poniendo cada vez más y más difÃcil. Y no quiero hablar en un término liviano de estas cosas, porque si Jesús lo estaba diciendo con una razón con una intención lo estaba diciendo, dice asÃ: "si alguien te hiere la mejilla derecha vuélvele la otra, y a quien quiera ponerte en pleito y quitarte la túnica, déjale también la capa, y cualquiera que te obligue a llevarle una carga por una milla, vé con él dos, al que te pida, dale, y al que quiera tomar de ti prestado no se lo rehuses."
Miren qué interesante, Jesús empieza, no no, no empieza, Jesús continúa como elaborando su mensaje y esto lo conecta con lo que dice en el verso 43, dice: "OÃstes también que fue dicho amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo, pero Yo les digo que amen a sus enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen, para que sean asà hijos de vuestro Padre que está en los cielos que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos o injustos." Qué detalle ¿verdad?, ¿tú te imaginas como serÃa un dÃa si Dios solamente hace salir el sol sobre ti y otras personas lo que tienen es una nube negra encima?.
¿Tú te imaginas como serÃa que si tú tienes calor que llueva solamente sobre ti y las otras personas están ahà bajo el sol candente?. ¿Suena irónico, verdad?. Más sin embargo lo que Jesús está queriendo decir es mil gracias, mi misericordia está extendida para todos, y si Yo lo hago asà yo espero que mis hijos e hijas lo hagan de la misma manera también. Jesús hace estas preguntas retóricas, dice: ¿si tú amas a los que te aman, qué diferencia hace?, ¿qué recompensa vas a sacar de esto?, ¿no hacen también lo mismo los publicanos?, ¿y si tú saludas también a tu hermano solamente, qué diferencia hace?, ¿no hacen también asà los gentiles?, sed pues vosotros perfectos asà como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Yo les digo, yo estaba leyendo esto hoy y decÃa wow Señor, la verdad es que Tú nos la pones bien difÃcil. Vivir a la luz de los principios del Reino de Dios no es cosa fácil mis hermanos. El mero hecho de yo pensar que tengo que amar a mis enemigos, y miren cuando hablo de amar a mis enemigos yo no quiero decir que seamos mejores amigos, conste, yo no estoy diciendo eso, yo más bien a lo que entiendo que este texto se está refiriendo es darle a cada persona el respeto que se merece, no en los términos del mundo si no en los términos de Dios, porque si me dejo llevar por los términos del mundo nadie se merece respeto entonces, pero a los ojos de Dios, si yo quiero vivir a los ojos de lo que Dios pide de mà yo tengo que darle a cada persona el respeto que se merece a los ojos de Dios.
Tenga por ejemplo un hombre que abandona a su mujer y a sus hijos y se va, y ahà quedó, ¿cómo voy a respetar yo a esa persona?. En los términos del mundo no puedo, pero en los términos de Dios debo. Alguien que te haya arrancado algo de tu vida, bien querido para ti, ¿cómo yo puedo amar a esa persona?. Como bien dicen las palabras, alguien que ultrajó mi vida en los términos que se han dicho, ¿cómo yo voy a amar a esa persona?. En los términos de este mundo es difÃcil, pero en los términos del Reino de Dios debo hacerlo. Esto es un misterio mis hermanos.
El mero hecho de que Jesús nos está presentando este escenario, nos está revelando un misterio muy importante, porque al nosotros actuar de esa manera, de esta forma, hay algo que Dios va a hacer, esas preguntas que Jesús hace, ok si tú amas a los que tú conoces, sà ámalos, pero no estás haciendo ninguna diferencia, ama a alguien que no conoces, extiéndele un debido respeto a alguien que tú no conoces, ofrécele un vaso de agua a alguien que tú no conoces, ofrécele un emparedado a alguien que tú no conoces, la compañera de trabajo tuya o el compañero de trabajo tuyo que lo que quiere es pisarte los callos para él subir por encima de ti, haz algo por esa persona. Si yo quiero vivir a la luz de lo que Jesús está diciendo aquà yo tengo que hacer algo por esa persona.
Ahora no significa que tú te pongas como una alfombra para que se limpien los pies contigo porque también uno se tiene que dar su debido lugar, exacto, somos mansos pero no mensos, y recuerda que si ya le diste la mejilla por segunda vez no se la tienes que dar por tercera vez, a la tercera te toca a ti, (risas), no no no no no, no no no, ni tanto, ni tanto, ni tanto, no le hagan caso, eso es la versión de Omar Soto, capÃtulo 5 verso 38. Fanny no me lo pongas más difÃcil por favor, alguien me dijo por ahà setenta veces siete, haz la matemática, eso significa mucho.
El yo poder vivir a la altura de eso mis hermanos requiere, requiere, pero saben qué, es posible porque si yo entiendo que el amor de Dios se está perfeccionando en mÃ, vean, sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto, o sea, Dios muestra un amor incondicional por todos, lo acepten o no lo acepten, le hagan caso o no le hagan caso, lo oigan o no lo oigan, le oren o no le oren, Dios da su amor a todos, y en eso se manifiesta su perfección. Si nosotros queremos ser perfectos que es lo que yo entiendo que Jesús está diciendo aquÃ, si nosotros queremos ser perfectos a los ojos de Dios tengo entonces que vivir a la altura de lo que Él está pidiendo. Asà que en otras palabras, vivir a la perfección significa vivir en un sistema totalmente diferente al del mundo en el cual vivimos. Ahà entonces tú vas a poder estar haciendo la diferencia, ¿se acuerdan cuando leimos que tenemos el llamado de ser sal y luz del mundo, eso qué significa, hacer la diferencia, sabes como tú puedes ser sal y luz del mundo?, amando a aquéllos a quienes no se te hace tan fácil amar. Sea ya desde el núcleo inmediato familiar, como en el trabajo, como aquà en la Iglesia, tenemos que amar a gente que tenemos a nuestro alrededor.
Llega alguien asà medio raro, medio rara, se sienta al lado tuyo en la Iglesia asà como que te vas corriendo poco a poco hacia el otro lado, te vas a terminar cayendo del asiento porque vas a tener que lidiar con esa persona en algún momento u otro. Tenemos que aprender a amarnos. Ahà cierra el capÃtulo 5 pero Jesús continúa su conversación entonces en el capÃtulo 6 y comienza a hablar acerca de las motivaciones detrás de nuestras actitudes, que para mà es más importante todavÃa. Nuestras motivaciones detrás de nuestras actitudes, miren como dice el capÃtulo 6 verso 1, dice: "guardaos de hacer vuestra justicia para ser vistos de ellos, de otra manera no vas a tener recompensa de vuestro Padre que está en los cielos." Mira lo que está diciendo aquà en palabras plain de nosotros, lo que está diciendo es ten cuidado con la vanagloria, ten cuidado de hacer cosas para que otros te aplaudan porque esa no es la idea.
Si tú quieres que alguien te aplauda asegúrate de que sea Dios el que te está aplaudiendo a ti. Y si tú quieres que Dios te aplauda a ti lee lo que dicen los capÃtulosa anteriores. Pero aquà viene otro lineamiento, versÃculo 2, "cuando puedas da limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti como hacen los hipócritas en las sinagogas, en las calles, para ser alabados por los hombres, de cierto ellos tendrán su recompensa. Más cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que sea tu limosna en secreto y tu Padre que ve en secreto te recompense en secreto." Miren qué interesante, una temática que yo estoy viendo aquà que se está repitiendo, no sé si usted se ha dado cuenta, es la idea de recompensa. ¿Qué recompensa nosotros estamos buscando en todo lo que hacemos, cuál es la recompensa que te motiva a ti para hacer lo que tú haces?.
No, esto es más bien para que lo piense, una pregunta retórica para hacerlos pensar, estoy asà medio, estoy en el mud de hacerlos pensar. ¿Qué tipo de recompensa te motiva a ti para hacer tú lo que tú haces?. Ay quiero que me vean lo bella que soy en el altar, y me pongo mi mejor atuendo, oh, quiero que vean lo bien que conozco la Biblia y que vean cómo predico, y que toda la gente internacionalmente a través del internet digan wow, qué bien predica el Pastor Omar. Si esas son las recompensas que yo estoy buscando, no voy a llegar muy lejos. Lo más que voy a ver ¿saben qué va a ser?, que voy a ver los comentarios que pone la gente en el internet, de ahà en adelante nada más, digo, conste, no es que esos comentarios sean malos, esos comentarios nos ayudan a crecer a nosotros aún más, para los hermanos del internet lo comparto.
Pero eso no debe ser todo lo que estamos buscando. La mejor recompensa viene de Dios. Qué interesante que las recompensas de Dios vienen de acuerdo a lo que Él entiende que es mejor para nosotros. ¿Cuántas veces nos encontramos diciendo, ah Señor, me voy a atrever a dar este diezmo de 300 dólares porque yo sé que Tú me vas a devolver 3.000 dólares por otro lado para poder pagar las cosas que yo tengo que pagar?. Porque tal vez si tú das tu diezmo de 300 dólares, Dios te va a recompensar en qué, dos o tres dÃas después, vas a poder tener una buena conversación con tu hijo, tu hija que estaba medio rebelde, que no te hacÃa caso, y ahà es donde tú vas a ver tu recompensa, no necesariamente en que te devuelvan 3.000 dólares por otro lado. Las recompensas de Dios no se miden en cash, tengamos eso bien claro.
Miren esta otra parte. Cuando tú ores, hablando de la oración, cuando tú ores de nuevo no seamos como los hipócritas porque ellos aman orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres, de cierto te digo que ya ellos tienen su recompensa, si ellos lo que quieren es ser vistos por los demás pues van a ser vistos por los demás, sin duda alguna. Ahora, quiero aclarar mis hermanos esto no significa que cuando estamos en un contexto de oración congregacional y estamos pasando el micrófono, usted vaya a decir no, yo no voy a orar en público porque la Biblia dice que es mejor que yo me encierre en mi cuarto en vez de estar orando en la Iglesia, ah ah ah, todo tiene su lugar, todo tiene su momento.
Si estamos en un momento de oración congregacional y usted viene aquà al micrófono con su fronte para que vean cuánto yo sé orar y cuantas palabras en lenguas puedo decir, y empiezas a orar como un papagayo, vas a tener tu recompensa sin duda alguna, pero edificación no va a haber. Ahora si tú vienes humildemente en el espÃritu en que estamos todos que estamos todos buscando el rostro de Dios, que estamos acercándonos a Él, que queremos escuchar de Él, y que oramos, intercedemos unos por otros sea en el micrófono, sea en voz alta, y tú oras en el espÃritu de esa atmósfera, créeme que este cuarto donde tú estás orando, lo que tú estás orando en secreto y en privado Dios lo está escuchando, y te va a recompensar en el público allá afuera, donde sea, en la forma en que Dios te quiera recompensar.
Cuando oremos mis hermanos, esto es más instrucción directa. Me gusta cuando dice verso 7: "y orando no uses vanas repeticiones como los gentiles que piensan que por su palabrerÃa serán oÃdos." ¿Alguna vez usted ha hecho una prueba de escucharse cuando ora?, ¿no se ha dado cuenta de muletillas cuando usted ora?. Me explico, voy a hacer un ejemplo. "Señor Padre celestial gracias por la comida, Señor Padre celestial gracias por la familia, Señor Padre celestial, gracias por el carro que Tú me has dado, Señor Padre celestial gracias por mi vecino de al lado que me dió un pedazo de queso, Señor Padre celestial gracias por", I do not know, póngale usted el blanco, ¿cuál fue mi muletilla?, Señor Padre celestial. Dios no necesita que yo le esté recordando todo el tiempo que Él es el Padre celestial para que me oiga. ¿Les estoy haciendo sentido?.
La mejor manera en que se puede definir la oración es cómo, ustedes que han pasado por Discipulado 1, una conversación, ¡habla!, habla con Dios, dile Dios, dice Papá, dile chuito, dile como tú le quieras decir, lo importante es que tengas un momento de intimidad con Dios. Ahora vuelvo y digo, todo contexto tiene su lugar, tú no vas a venir aquà al público y vas a decir ay Chuito, Tú eres tan chulo, no, eso es intimidad, pero si tienes el micrófono en la mano, no todos necesitan saber que tú te diriges asà al Señor, eso lo hablas tú cuando estás con Él. Cada lugar tiene su forma de expresarse y uno tiene que aprender mis hermanos.
Miren, yo no hablaba, oraba en la forma en que yo hago ahora, yo tuve que aprender, yo tuve que abrirme a que otras personas me señalaran y me dijeran mira Omar, esto tú tienes que corregirlo, tienes que tener más cuidado cuando dices esto, yo tuve que exponerme a que me enseñaran, y esos son momentos un poquito vulnerables porque, ay ¿cómo tú me vas a criticar mi vida espiritual con Dios?. Dios lo entiende, yo lo sé, esa es una de las excusas que hacemos pero miren, en nuestra jornada de poder aprender a cómo comunicarnos mejor con Dios, tanto cuando estamos a solas como cuando estamos en un contexto congregacional, uno tiene que aprender, eso es parte de ser un discÃpulo, eso es parte de uno ser un seguidor del Señor Jesús.
Cuando usted va a un hospital a orar por una persona que está ahà acabadito de salir del ICU, mire usted no va a ir a estar ahà orando media hora por la persona porque esa persona necesita descanso, haga una oración básica, 5, 10 minutos máximo, mira Dios te bendiga, la visita del médico, pero esa visita del médico va a impactar la vida de esa persona.
Miren cómo Jesús nos enseñó a orar, la oración que está ahà que todos la sabemos. Cuando estemos ahà tenemos que primero que nada, reconocer que Dios está en el cielo, es nuestro Padre en el cielo y que Él es santo, segundo, que venga su Reino, miren lo que estamos hablando, los principios del Reino de Dios, que ese Reino se establezca en medio nuestro, que su Voluntad se haga aquà en la tierra como también se hace en el cielo, que Él sea el proveedor de cada una de nuestras necesidades, el pan nuestro dánoslo hoy, y que Él pueda perdonar nuestras ofensas de la misma manera que nosotros podemos perdonar a aquéllos que nos han ofendido a nosotros, de esto no tengo que elaborar porque creo que he sido muy claro, en otro sermones yo he hablado de esto, el perdón es sumamente importante. Es más, estas palabras de perdón van conectadas con lo que dije anteriormente en el capÃtulo 5 verso 38 en adelante cuando está hablando de aprender a amar a nuestro prójimo, parte de ese amor que le podemos dar es aprendiendo a perdonarlos también, y parte de como nosotros mostramos el amor que Dios nos da es mostrando ese perdón.
La sanidad que trae el perdón, ¿acaso no es Santiago que dice, orando unos por otros, confesaos vuestras ofensas unos a otros para que asà puedan ser sanados?. El perdón trae sanidad, cuando uno confiesa la necesidad de ser perdonado ante otros eso trae sanidad, hoy yo hablaba con un hermano a la hora del almuerzo, y esa persona me decÃa mira, la mitad de los achaques de enfermedad que nosotros tenemos es porque no hemos aprendido a perdonar, estamos agarrando tantas cosas ahà en nuestro corazón que no pues, y todo eso viene conectado porque no hemos perdonado de alguna manera u otra. ¿Y de dónde salen tantos achaques que sufre la gente?, es por eso, que no hemos aprendido a soltar esas cosas que estamos agarrando en el corazón.
Jesús mismo lo enfatiza, verso 14: "Porque si perdonas a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial, más si no les perdonan sus ofensas tampoco os perdonará vuestra Padre vuestras ofensas." De nuevo, ¿cuáles son las motivaciones detrás de esas oraciones?. Cuando Jesús habla del ayuno, también del ayuno, ¿cuáles son las motivaciones detrás de tu ayuno?. Ah, porque quiero ser más santo. Fine, eso es una buena razón. Porque quiero experimentar el poder de Dios en mi vida, fine, eso es tremenda razón. Ah, porque necesito que el Señor me ayude a conseguir el BMW que yo quiero. Hm, no muy buena razón.
Las motivaciones detrás de estas prácticas espirituales que nosotros hacemos, si no tenemos las motivaciones correctas asà va a ser nuestra recompensa también. Que puedas conseguir el BMW, quizá si lo puedas conseguir, pero cuando vengan los chequeos de mantenimiento y tengas que empezar a aflojar dinero, prefiero quedarme con un Toyota Corolla. Pero cuando tú ores unge tu cabeza, lava tu rostro, para no mostrar a los demás que tú ayunas, si no a Tu Padre que te ve en lo secreto, y el que ve en lo secreto te recompensará en secreto. Una vez más, Jesús tiene esta idea. Nadie tiene que ir enterándose ay estoy en ayuno 21 dÃas, ay, el ayuno de Daniel, para que se rompan todos esos demonios que están ahà arriba, y que baje la unción de Dios. Mira fine, todas esas razones son buenas pero nadie se tiene que enterar, lo que tú haces con Dios hazlo tú con Dios.
A menos que alguien te venga a ofrecer comida, como me ha pasado con el Pastor Greg, que él está ayunando y yo le ofrezco una pizza, si quieres ser como el Pastor Greg, yo me la como delante del Pastor Greg para que su ayuno cuente más. Lo hago sufrir un poquito.
Ok tengo tiempo, wow no se me ha ido el tiempo, qué chévere. Miren esto, el verso 19, estos versos el verso 19 al 21, miren cómo dice: "No se hagan tesoros en la tierra donde la polilla y el orÃn corrompen, y donde ladrones minan y hurtan, si no hagan tesoros en el cielo donde ni la polilla ni el orÃn corrompen, ni los ladrones minan y hurtan, porque donde está tu tesoro allà estará también tu corazón." Para mà esos tres versos son como un paréntesis en lo que Jesús está diciendo. ¿Tú quieres guardar tesoros en el cielo?. Esos tesoros en el cielo se alcanzan cuando nosotros vivimos a la luz de lo que Jesús nos enseña a nosotros, cuando yo aprendo a amar a mi prójimo, cuando yo aprendo a respetar a esas personas que tal vez lo que yo quiero hacer serÃa agarrarlos de los moños y estrujarlos un poquito, pero le doy a esa persona el debido respeto que merece, que yo sé que voy a estar honrando a Dios con eso en vez de honrándome a mà mismo, ahà yo ya estoy ganando un tesoro en el cielo.
Pero aún el ganar tesoros en el cielo no debe ser mi motivación principal. Aún el ganar puntos, aún el ganar piedras preciosas en la corona que me vayan a dar a mÃ, sea como sea esa corona no tiene que ser mi motivación principal. Mi motivación principal debe ser el que Dios cuando me mira diga, estoy placido en ti, estás haciendo muy bien, estás trayendo gloria a mi Nombre, el yo saber que Él está satisfecho con eso, trae una recompensa al corazón.
Los versos 22 al 23 yo dirÃa que es como, es como volver a repetir lo que Jesús estaba diciendo en el capÃtulo 5 los versos 27 al 32, cuando Jesús está hablando acerca del trato con otras personas del género opuesto. Dice "la lámpara del cuerpo es el ojo, asà que si tu ojo es bueno todo tu cuerpo estará lleno de luz, pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas, asà que si la luz que hay en ti es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?.
Voy a ir terminando aquÃ, voy a ir resumiendo aquÃ, no me quiero extender mucho, pero uno de los retos más grandes que nosotros tenemos es cómo nos dejamos llevar por la codicia de los ojos, y no estoy hablando necesariamente en términos sexuales o sensuales, no necesariamente estoy hablando en esos términos, estoy hablando en todos los términos. Yo veo, ah los zapatos de Francis me gustaron, ah yo quiero esos zapatos, qué lindos se verÃan esos zapatos en mis pies, qué cómodos estarÃan esos zapatos en mis pies, y empiezo a justificar, wow esos zapatos se ven bien, yo sé que son caros, pero empiezo a calcular, yo sé que podrÃa hacer un sacrificio un mes y gastar en esos zapatos para que mis pies estén cómodos, y yo puedo seguir por ahà justificándome, yo me lo merezco, miren ustedes están ahà sentados y yo estoy aquà de pie, ¿quién va a llegar a la casa con más dolor en los pies, ustedes o yo?. So yo puedo conseguirme los zapatos, ¿verdad Francis?.
Ve, ya me están diciendo cómpratelos. Todo comenzó por una codicia que entró por mis ojos, y empiezo a justificar todo esto que viene detrás. Estoy hablando de algo tan simple como los zapatos que tenÃa Francis. Pero ¿qué pasa cuando eso se transmite a otras cosas de mayor envergadura, donde la moral de uno se ve comprometida?. Cuando empezamos a anhelar, a desear las cosas que otros tienen porque no estoy satisfecho con lo que yo tengo, o porque no es lo suficiente para satisfacerme, entonces me empiezo a dejar llevar por lo que la otra persona tiene. Wow qué linda familia tiene esa persona, yo quiero una familia asÃ, o wow como se expresa esa persona, yo quiero hablar asÃ. Digo eso es un buen deseo si uno quiere aprender a expresarse mejor, pero si uno tiene un sentido de codicia de querer tener lo que tiene la otra persona, uno tiene que tener cuidado con eso, y uno va a aprender a satisfacerse con lo que Dios nos ha dado.
Es más, habiendo dicho esto, déjame seguir, mira por dónde viene la lÃnea de Jesús: "Ninguno puede servir a dos señores porque aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará a uno y menospreciará al otro, no puedes servir a Dios y a las riquezas." La codicia que viene por el ojo casi siempre se determina por cuánto voy a tener que invertir para tener lo que tiene la otra persona, cuánto dinero voy a tener que invertir para tener la felicidad que tiene la otra persona, yo no me siento feliz, necesito poner dinero, conseguir dinero para poder tener la felicidad que tiene esa persona. Ush, qué peligro, entonces el dinero se convierte en nuestro foco de atención. Por algo Jesús estaba diciendo búscate hacer tesoros en el cielo no aquÃ, la raÃz de todos los males es el amor al dinero.
Y mira como Jesús dice, te pone la camita bien bonita. Si tú estás diciendo que el dinero es tu Dios y tu codicia por el dinero está dominando todos los aspectos de tu vida, mira cómo Jesús dice en el verso 25: "Por tanto te digo no te afanes por tu vida, qué vas a comer o beber, o por tu cuerpo, cómo te vas a vestir. ¿No es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?. Miren a las aves del cielo que no siembran ni recogen en graneros, y aún asà vuestro Padre celestial las alimenta, ¿acaso ustedes no valen mucho más que ellas?. ¿Y quién de ustedes por más que se afane le va a poder añadir a su estatura dos o tres pulgadas más?." Si usted está en la época de crecimiento todavÃa que es entre los 13 y 21 años, sus huesos todavÃa se están estirando, si te quieres afanar por añadirle un poquito más de estatura a tu cuerpo pues mira, juega baloncesto, juega volleyball, brinca mucho, engánchate de un techo, algo asÃ, y deja que la gravedad te estire tu cuerpo.
Pero si tú no caes en ese grupo de edad, no lo hagas, its too late for you. Ya te dieron la estatura que te dieron, Manuel tú ya eres lo más alto que tú puedes ser, y no voy a señalar a nadie demasiado bajito. Me gusta cuando interactuamos asÃ. Pero miren al punto que Jesús quiere llegar. Jesús dice no se afanen pensando qué comeremos, qué vestiremos, cuidado con tu ojo porque si tu ojo está mirando el sandwich del otro que se ve más bueno que, el sandwich de tuna que tú te estás comiendo, si la tripleta del otro se ve mejor, o si por el ojo tuyo el traje que tiene la otra persona se ve mejor que el traje que tú tienes desde hace diez años atrás que ya tiene un rotito aquà dentro, no te preocupes por eso, otras personas, los gentiles buscan preocuparse de esas cosas pero ya Dios sabe de qué tienes necesidad.
¿Sabes cuál es el antÃdoto para combatir la codicia que entra por los ojos?. Está en el verso 33. Pon tus ojos en las cosas del Reino de Dios, y todo lo demás te va a ser añadido. Todo lo demás te va a ser añadido. El apóstol Pablo decÃa he aprendido a contentarme en todo, he sabido vivir en abundancia y he sabido vivir en escasez. Si nos dejamos llevar por el tiempo del mundo en el cual vivimos, nadie quiere vivir en escasez. Todo el mundo está tratando de salir de la escasez, pero si estamos tratando de salir de la escasez entendemos lo que es vivir la escasez, y Dios abre las puertas para que tú puedas vivir en abundancia, no dejes que esa abundancia se convierta en tu Dios, sin embargo, da, comparte lo que Dios te da.
Si alguien te pide tu jacket, entrégale los zapatos también para que combine, gracias. Hasta las medias se las puedo dar porque combinan también, después de lavarlas. ¿Vieron cómo Jesús va conectando todas estas ideas?, a Jesús no se le pierde una, uno puede pensar que a Jesús se le fue el tema y lo tiró por otro lado pero al final Él viene fuap, y lo agarra todo, y lo lleva al punto central, Él sabe, Dios sabe de qué tenemos necesidad. Toda la gente que estaba aglomerada alrededor de Jesús ahà en ese monte cuando Él estaba hablando, todo el mundo tenÃa una necesidad de alguna manera u otra, oh, todos podÃan sacar sus listas de necesidades, pero Jesús les dió una receta genérica que funcionaba para cualquier necesidad, y es la misma receta que sigue teniendo efecto en cada uno de nosotros hoy en dÃa.
¿Tú quieres tener la respuesta a tu necesidad?. Pon tu mira en las cosas del cielo no en las de la tierra. Busca vivir a la luz de las enseñanzas de Jesús, sabiendo lo difÃcil que es vivir a la luz de esto, de nuevo yo no puedo tapar el sol con una mano, yo sé que es difÃcil vivir a la luz de estos principios, pero si cada dÃa nosotros nos esforzamos en confiar de que si yo vivo a la luz de esto, el Señor se va a encargar entonces de ponerme a mà en el nivel que Él quiere que yo esté, eso debe ser razón suficiente para yo vivir en paz. Eso debe ser razón suficiente para yo poder mirar a Él y decir gracias Señor, porque todo lo que soy, todo lo que tengo te lo debo a ti. Con todas las dificultades y con todas las victorias que yo he logrado experimentar y vivir todo te lo debo a ti. Solamente una persona que verdaderamente ha experimentado el poner en práctica estas cosas puede decir un statement como ése.
Miren mis hermanos, yo he conocido gran parte de la vida de ustedes, y ahora mismo aquà hay gente que yo sé que las palabras que yo estoy diciendo se les está haciendo bien difÃcil aceptarlas, pero con todo y eso las tengo que predicar porque es la Palabra de Dios. ¿Cómo vayan a tornarse las cosas para tu vida?, yo no sé, tú eres el que va a tomar la decisión de cómo tu vida va a seguir, yo lo único que te puedo decir es que si vivimos a la luz de lo que Jesús nos pide, victoria tendremos en eso, recompensa de Dios tendremos en eso. Asà que mis hermanos, ahora sà lo voy a dejar. Asà que no nos afanemos por el dÃa de mañana porque el dÃa de mañana traerá su propio afán. Con estas palabras mis hermanos confiemos en Él, confiemos en el Señor. Él sabe de qué tenemos necesidad. Y cuando digo necesidad no me refiero necesariamente a necesidades materiales.
Él sabe la necesidad de tu corazón, Él sabe tu necesidad de compañÃa al lado tuyo, Él sabe tu necesidad de amor, Él sabe tu necesidad de sentirte reconocido, reconocida por las personas a tu alrededor. Él conoce sà tu necesidad de poder vestir bien, de tener un techo en el cual vivir y tener una chuleta que te puedas comer mañana o esta noche cuando llegues a tu casa, Él sabe que tú tienes necesidad de todas esas cosas, pero pongamos nuestra mirada en Él, que Él sea el centro, el foco de nuestra existencia.
Dios te doy gracias por estas palabras que hemos podido compartir, gracias por mis hermanos y hermanas, que han llegado hasta aquà en esta noche. Y Señor yo sé, porque yo mismo lo vivo dÃa tras dÃa, vivir a la luz de estas palabras no es nada fácil. Yo mismo me he quejado delant de ti por lo difÃcil que es vivir a la luz de esta Palabra, pero con todo y mis quejas solamente puedo llegar al punto de decir Señor, Tú lo sabes todo, y voy a confiar en ti, voy a confiar en el hecho de que vivir a la luz de Tu Palabra, traerá una recompensa, una victoria a mi vida Tú traerás, una recompensa a la vida de mis hermanos, hermanas Tú vas a traer. Una victoria Tú vas a traer a sus vidas.
Asà que Señor en la forma en que estas victorias y recompensas se puedan manifestar en la vida de todos nosotros, Tú sabes lo que mejor conviene, Tú sabes cómo mejor se pueden ver esas recompensas en nuestras vidas. Para muchos de nosotros la mejor recompensa es la de poder tener una familia unida, llena de amor, para muchos de nosotros esa recompensa se puede ver en la fuerza y en el valor para poder perdonar a alguien, para muchos de nosotros esa recompensa se puede ver en el hecho de que podamos aceptar las consecuencias de decisiones que hemos tomado y poder seguir adelante viviendo confiadamente en ti creyendo que Tú proveerás cada dÃa. Para algunos de nosotros esa recompensa se verá en que una necesidad financiera será completada.
Para algunos de nosotros esa recompensa se verá en sanidad de algún malestar fÃsico. Tú eres el que mejor sabe cómo recompensar a tus hijos e hijas, asà que Señor ponemos nuestra confianza en ti, y aunque se haga difÃcil muchas veces ponemos nuestra confianza en ti, en plena certidumbre de fé, porque sabemos Señor que lo que Tú tengas para nosotros será mucho mejor de lo que nosotros podamos conseguir con nuestras propias fuerzas y energÃas. Bendice a mis hermanos y hermanas en esta noche Señor al nosotros salir de aquÃ, llévanos con bien a nuestros hogares, y que estas palabras que hemos escuchado Señor traigan paz a nuestro corazón, y nos alienten a seguir adelante confiados, confiadas en ti. Gracias Señor, por tu Hijo Jesús oramos, amén y amén. Dios les bendiga mis hermanos y hermanas. Salúdense unos a otros, nos veremos el domingo una vez más, bendiciones.