
Autor
Omar Soto
Resumen: En este mensaje, el pastor habla sobre la importancia de vivir en integridad y respeto hacia las personas del género opuesto, especialmente en el contexto matrimonial. Él enfatiza la necesidad de cuidar la relación matrimonial y protegerla de la infidelidad y las fantasÃas. También se aborda el tema del divorcio y la importancia de no verlo como una alternativa fácil en las relaciones matrimoniales. El pastor alienta a la iglesia a cuidar unos de otros y vivir a la luz de la moral que Jesús nos enseña.
En este sermón, el pastor habla sobre la importancia de cuidar y fortalecer las relaciones matrimoniales. Él enfatiza que el divorcio no debe ser una alternativa, a menos que haya abuso y se hayan agotado todas las opciones de consejerÃa y oración. El pastor también habla sobre la necesidad de vivir a la luz de la verdad absoluta de Dios y de ser una iglesia fuerte y robusta. Además, él enfatiza la importancia de tener cuidado con las cosas que decimos y de ser honestos en nuestras relaciones. Finalmente, el pastor habla sobre la importancia de tener una vida balanceada y de cuidar de nuestro núcleo familiar.
La oración se centra en pedirle a Dios que bendiga y fortalezca las relaciones matrimoniales. Se pide que Dios restaure y sane las experiencias matrimoniales difÃciles, y que ayude a las parejas a renovar su amor y mantener una relación saludable. También se pide a Dios que bendiga a aquellos que están solos y buscan un compañero, y se agradece por el tiempo dedicado a la oración.
El miércoles pasado estuvimos hablando acerca de cómo controlar la ira, que es uno de los principios del Reino de Dios, una de esas cosas que Jesús quiere que nosotros como sus discÃpulos podamos tener, cosas a través de las cuales nosotros nos podamos amoldar al deseo del corazón de Dios, es que podamos ser personas que podemos controlar esos sentimientos de ira en nuestro corazón, y saber cómo reconciliar diferencias con otras personas, tanto con los que son los más allegados como nuestros familiares como también a cualquier otra persona a nuestro alrededor.
Y yo obviamente pensaba, o una de las cosas que yo habÃa mencionado, es que la idea de este mensaje cuando Jesús lo está comunicando recuerden, esto mas bien lo hago como para refrescar nuestra memoria, que Jesús lo que está haciendo aquà es, sà le está hablando a toda una multitud pero mas bien le está hablando a sus discÃpulos, Él desea que los discÃpulos puedan entender lo que significa vivir para Él y por Él, que no es un asunto que nosotros querramos amoldar a Jesús a nuestras necesidades, si no que nosotros tenemos que amoldarnos a Él y al deseo de Él, de su corazón. Que no es que Él tenga que funcionar de acuerdo a nuestros patrones si no que nosotros tengamos que funcionar de acuerdo a los patrones que Él tiene para con nosotros sus discÃpulos.
Y una de las áreas que vamos a ver ahora, estaba en el verso 26, capÃtulo 5 de Mateo verso 26, y este punto yo lo estoy identificando como la necesidad de poder vivir en integridad y respeto hacia las personas del género opuesto, máxime cuando se refiere al contexto matrimonial. Y yo les digo hablar de este tema, sobre todo en el tiempo que le ha tocado vivir a la Iglesia no es nada fácil, porque hay mucha gente que ha sufrido en el contexto matrimonial, hay mucha gente que ha sufrido en distintas maneras, hay personas que han experimentado uno, o dos divorcios, hay gente con un tipo de violencia o abuso, o desamparo por asà también decirlo, una de las partes del matrimonio decidió irse porque no aguantaba ya, pero asà como digo esto también veo que hay matrimonios que están viviendo en la bendición de Dios, que hay matrimonios que están viendo la mano de Dios obrando en medio de ellos.
Y en medio de esta dinámica mis hermanos, está la Iglesia. La Iglesia está ahà para fortalecer esos matrimonios que están ahà echando adelante, y esas personas que vienen ya de experiencias fallidas, de experiencias en donde el matrimonio ha sido algo más doloroso que de beneficio, la Iglesia también está ahà para fortalecer, sanar, y ayudar a restaurar esas personas. ¿Y cómo lo hacemos?, la pregunta es cómo lo hacemos, ah, a través de consejerÃa pastoral, sÃ, eso es una parte, eso es tan solamente una parte de algo más abarcador.
Nosotros entendemos mis hermanos que el matrimonio es la base de nuestra sociedad. Si usted lo ve toda la sociedad está compuesta de familias, de alguna manera u otra, algunas personas que viven solas, que se tildarÃan por solteros o solteras, que están viviendo sus vidas solos o solas, ellos son parte de un núcleo familiar también, no es que son personas aisladas, o que están aquà en el mundo por error, todos son parte de un núcleo familiar, de un contexto familiar, hay familias que son chiquititas, que son papá, mamá, e hijo, lo que sea, hay familias que son bien extensas, que son una retraÃda de hijos, ocho, doce, de esa época cuando no habÃa televisión, que los números siguen. Yo no sé cuántos son de una familia asÃ, de una familia bien grande, de esa época que no habÃa televisión, o habÃa televisión pero no se veÃa, se iba mucho a, (rÃe), eso me gusta, está bueno.
Hoy más que nunca tenemos que ver el núcleo familiar. Pero el núcleo familiar como lo define la Escritura, en la Biblia mis hermanos nosotros tenemos ejemplos de familia que no eran las mejores tampoco, en la Biblia hay dramas que se pueden hacer novelas con ellos. Ustedes han visto, el Pastor ha compartido novelas de Rebecca con Jacob e Isaac, y todos los engaños que se dan, pero aún en medio de esos dramas Dios está cumpliendo sus propósitos, y no es que vayamos a decir pero ah, la Biblia está llena de historias malas, no, no es eso, hay historias que también son buenas. Miren por ejemplo en el Cantar de los Cantares, miren la relación que hay entre esas dos personas, presentan una relación amorosa saludable, bella, donde él se está dando a esta mujer y esta mujer se está dando a él y están creciendo juntos en esa relación. MarÃa y José, MarÃa la madre de Jesús, aunque la relación empezó un poquito turbulenta, pero como sea lograron quedarse juntos y Dios bendijo esa unión.
Asà que tenemos historias buenas, historias no muy buenas, pero todo eso está ahà para informarnos y saber cómo llevar nuestras vidas hoy en dÃa. Y una de esas mis hermanos, que realmente se ve en este texto cuando Jesús habla del adulterio, mire, yo les digo, sea que usted sea esposo o esposa, que esté aquà y conozca a alguien que está casado, o si son novios, novias y están pensando casarse, mire, una de las áreas de ataque más grandes para todo matrimonio es eso, es el aspecto de infidelidad. Una de las cosas cuando yo hablo aquà a las parejas que están buscando consejerÃa matrimonial, prematrimonial o matrimonial, una de las cosas que digo es, miren, ustedes tienen que cuidarse el uno al otro, cuando hablamos acerca de los temas de intimidad sexual, intimidad sexual no es tan solamente para placer, que se experimente entre la pareja, o para procreación de los hijos, yo me atrevo a decir hoy en dÃa que el sexo está intencionado para proteger a la pareja también.
Que en ese sentido donde el esposo se da a la esposa y la esposa se da al esposo, que uno está cubriendo un frente ahà para que ninguno de los dos vaya a estar mirando a la grama del vecino de al lado, como bien dijo el Pastor una vez: "la grama por encima de la verja se podrá ver más verde, y parece como una alfombra, como una cancha de golf, la grama en el otro vecino, pero cuando usted se acerca esa grama tiene los mismos hoyos, las mismas piedras, las mismas florecitas amarillas, los tiene también." O sea que es algo que se tiene que cuidar, es una relación que se tiene que cuidar, uno se tiene que cuidar a través de sus ojos, que los ojos de uno estén mirando siempre Ãntegramente, yo pienso como dice Job en un momento, hice pacto con mis ojos para no mirar a una jovencilla.
Y hoy, antes eso se decÃa como un consejo para los hombres, pero eso también se dice como un consejo para las mujeres, ambos están expuestos a eso hoy dÃa, y a la misma vez mis hermanos yo creo que dentro del contexto matrimonial mucho de esa protección se debe al respeto que se dan uno a otro, esposo a esposa, el respeto que se dan el uno al otro, bien interesante porque bueno, hay muchos libros que hablan de esto, pero uno en particular dice que una de las necesidades más grandes de la mujer es el amor, y la necesidad más grande del hombre es el respeto, si el hombre no se siente respetado por su mujer no va a dar amor, si la mujer no se siente amada por el hombre no lo va a respetar, y esos son frentes mis hermanos que cada uno en esa relación tiene que estar bien pendiente de ello.
Y no es como que sea algo bueno, yo habÃa hablado de esto hace mucho tiempo atrás, que es algo incondicional como condicional también, es ambas, van de la mano, porque ese amor que Dios quiere que demos es un amor incondicional de yo poder amar a mi cónyugue tal como ella es, con sus altas con sus bajas, pero tal como ella es, y a la misma vez para yo poder dar ese amor va a depender de cómo yo reciba de parte de ella también, so es una cosa que va en ambas direcciones. Y aquà uno tiene que tener cuidado mis hermanos porque tanto hombres como mujeres cuando se nos mete algo entre ceja y ceja, no, yo no voy a hacer nada hasta que él haga lo que yo espero, hay que tener mucho cuidado ahÃ, porque ese sentido de orgullo puede quebrar una relación matrimonial. Cuando yo dejo que el orgullo se interponga a ese sentido de amor que Dios quiere que yo refleje con mi cónyugue, ya yo estoy ahà matando esa relación. No puedo dejar que esa raÃz de orgullo quiebre algo tan vital y tan precioso que Dios quiere que podamos nutrir.
Y otra cosa con la que tienen que tener cuidado es con las fantasÃas esas que hay veces que se meten en la cabeza. En inglés se dice los what if, ¿cómo se dirÃa eso?, qué tal si, cuando uno le ve las arrugas al cónyugue es como que hay que tal si mi vida, ¿cómo sido mi vida con fulano, o fulana?, y se va uno en esa nube, y uno empieza a imaginar como que wow, mi vida hubiera sido asÃ, y asà y asÃ, oiga, baje de esa nube y venga a la realidad, porque eso es eso, una fantasÃa. ¿Cuánta gente se ha dejado llevar por esas fantasÃas y cuando se encuentran con quien era ese fulano y fulana, y deciden hacer una vida ahÃ, dicen "ay, desearÃa volver con fulano, fulana", y empiezan a fantasear con el que tenÃan o la que tenÃan antes. Estoy siendo honesto, o sea no estoy queriendo tapar el sol con una mano, no lo puedo hacer, y si lo hago me voy a tapar la cara porque es la única manera que lo puedo hacer, me voy a hacer ciego.
Tenemos que cuidar esos frentes mis hermanos, y obviamente yo lo digo desde la perspectiva de un hombre hacia una mujer, la mujer es la creación más bella que Dios pudo haber creado. Con sus olores, con sus curvas, mira la mujer es lo más bello que Dios pudo haber creado sin duda alguna, y el hombre también, lo creó primero que la mujer so tiene que ser bello también. Varones apláudanse ustedes también. Aquà hay hombres fuertes, llenos del vigor de Dios, de la vitalidad de Dios, hombres y mujeres en proceso, lo tengo que decir asÃ. Y cuando estoy frente a una mujer hermosa lo reconozco, obviamente, no es que me voy a ir deslenguado, no puedo hacer eso, ya les digo, hay hombres en la calle que cuando les pasa una mujer se quedan asà deslenguados mirando, si vieran qué ridÃculos se ven.
Hay que tener cuidado con esas cosas. Las mujeres tienden a ser un poquito más disimuladas, discretas. Pero pasa como quiera. Y miren es como siempre digo, yo siempre he sido muy honesto con esto, y es, podrÃa decir que es nuestra teologÃa en nuestra Iglesia, miren mis hermanas, yo sé que vivimos en una sociedad donde el fashion es una de las cosas más, hay una lÃnea muy fina entre lo que uno puede entender que es un fashion aceptable y no aceptable, pero uno tiene que tener cuidado, yo creo que a ustedes como mujer, Dios les pone una sensibilidad, cuando usted se mira en el espejo, si lo que usted se puso es muy revelador, mire siéntase libre de volver a su clóset y mirar algo que sea menos revelador, asà es como usted cuida de sus hermanos en la Iglesia, mire como lo estoy diciendo, usted cuida de sus hermanos en la Iglesia asÃ.
Piense que es como una familia, usted quiere lucir bien para su esposo, su esposa, usted quiere lucir bien para ella, pero cuando usted viene a un contexto de Iglesia, cuando estamos en un grupo mayor, siempre tenemos que pensar en una forma más proactiva de uno estar pensando, tener cuidado siempre. Somos una Iglesia pero somos una Iglesia bien abierta, bien diversa, y uno nunca sabe las luchas que tiene una persona. Hasta lo voy a poner asÃ, piense en cuidarnos a nosotros los Pastores, si usted viene con una falda muy corta y le da por cruzar las piernas, y uno está predicando, usted puede estar segura que yo no voy a mirar en dirección a usted, porque eso puede ser algo distractorio, yo no voy a mirar allá, entonces si uno no mira en esa dirección toda la gente en esa dirección está ignorando a la gente en ese lado y que le está predicando solamente a los demás, pero más bien lo hacemos mis hermanos por cuidar unos de otros, y eso es algo que tiene que dominar en la mente.
Sólo por vivir a la luz de la moral que el Señor Jesús nos está enseñando a nosotros, y obviamente aquà hay un punto que tenemos que abarcar, porque la perspectiva de Jesús, el divorcio que también es algo que está afectando mucho a nuestra Iglesia, no sé si se recuerdan el domingo pasado, que los Pastores Roberto y Meche sintieron el orar por las parejas de la Iglesia, parejas jóvenes, parejas que ya llevan más tiempo casados, y una de las cosas que la Pastora Meche estaba compartiendo es una de las cosas que, las estadÃsticas de divorcio son casi igual y hay veces hasta mayores que la gente regular, y eso duele, es algo que incomoda, y molesta el corazón de Dios. Y uno se pregunta, ¿qué está haciendo, qué no está haciendo la Iglesia para cuidar de esas relaciones matrimoniales?. Que esos matrimonios puedan crecer sólidos, fuertes en la persona de Jesús.
Ahora mis hermanos, yo de nuevo, yo sé que aquà hay personas que han vivido esa experiencia y son personas que están siendo restaurados y restauradas por Dios. Pero a la misma vez nosotros que estamos viviendo en nuestra relación matrimonial mire, tenemos que cuidar esas relaciones, y que el divorcio no puede ser una alternativa. Obviamente, nosotros entendemos que si es una relación matrimonial que es un abuso que se está cometiendo y después de varias sesiones de consejerÃa, después de oración, después de reprensión de demonios esa situación continúa, mire aléjese de ahÃ, porque usted está recibiendo más daño que bendición en esa relación.
Si obviamente, bÃblicamente ha sido una situación de adulterio, si después de una restauración no fuciona, ahà está el permiso también, pero asÃ, ay me cansé de esta persona, me voy, me voy a buscar al hombre o a la mujer de mis sueños, no no, esos son los estándares del mundo, y nosotros no podemos vivir en esos estándares, nosotros tenemos que cuidar esa relaciones que son tan importantes y que dependen mucho de dónde nosotros estamos hoy, es más importante dónde estamos nosotros hoy.
Mire, yo estuve leyendo un libro del profesor Villafañe, y él menciona que en esta sociedad postmoderna, que son los tiempos en los que nosotros estamos viviendo, que hay unas ideologÃas que dicen que no hay ningún tipo de verdad absoluta, y la gente se rebela en contra de la autoridad, y cualquier cosa que uno diga la gente se rebela rápido en contra de eso, si ustedes nos ven nuestra doctrina es una doctrina que se basa en una verdad absoluta, y es la verdad de Dios, la verdad de Jesús, y hay una autoridad que proviene de eso, y entonces cuando nosotros empezamos a predicar sÃ, que los matrimonios tienen que ser saludables, sà que tienen que ser fuertes, y demostrar esa intimidad que sea vital, que refleje la intimidad de Dios tambien, si nosotros como creyentes no estamos viviendo a la luz de eso, ¿qué ejemplo le estamos dando a la gente allá afuera?.
Perdemos credibilidad, perdemos autoridad, cuando vengamos a decir no, esta es la verdad, pero perdón, hello, mira tu vida, y lo que Elvin Villafañe dice, hoy más que nunca la sociedad necesita una Iglesia fuerte, robusta que pueda vivir a la luz de estos principios, si yo les digo mis hermanos el reto es grande, el reto es grande, pero si Dios está con nosotros nosotros podemos lograr vivir a la altura de esto. Si nosotros seguimos haciendo al Señor el fundamento de nuestras vidas y no nos dejamos llevar por nuestros caprichos asà egoÃstas muchas veces de querernos salir con la nuestra siempre a expensas de nuestro cónyugue, o de estar siempre mirando las cosas negativas del cónyugue en vez de mirar las cosas positivas y exaltar esas cosas, porque créanme es fácil mirar lo negativo.
Si yo le digo ahora, hágame una lista de las cosas buenas y las cosas malas de su cónyugue, yo estoy seguro que las cosas buenas va a ser una lista mucho más larga que las buenas. (Risas), so las cosas buenas las tiene uno y las cosas malas las tiene otro, pero yo me atrevo a decir haga ese ejercicio, tiene una tarea hoy, los que están casados, obvio, al que le caiga una gotita que se moje, los que están casados cuando lleguen a su casa hagan una lista, en una página divÃdalo por la mitad, en una columna mencione las cosas buenas que puede decir de su cónyugue y la otra otro mencione las cosas no muy buenas que puede decir de su cónyugue, y mire a ver cuál va a ser más larga. Si las cosas negativas son más largas hay problemas. Aunque se pase, bueno si está como a diferencia de una pues hay un buen balance ahÃ, pero si estamos hablando que son una diferencia de 5, 6, 7, 8 cosas, mire hay problemas.
Y es la verdad, hay problemas porque se está viviendo en una realidad que es difÃcil, y no hay un esfuerzo que podemos hacer de ver las cosas positivas que tiene nuestro cónyugue, usted al hacer ese ejercicio mis hermanos lo va a ayudar a proteger su matrimonio. (RÃe), usted va a estar protegiendo su matrimonio y por ende va a estar protegiendo su familia, cuando logramos vivir a la luz de eso mis hermanos mire, ame a la persona que Dios ha puesto al lado suyo, mire, sà a su hermano, a su hermana, pero estoy hablando del contexto matrimonial. Si esa persona que está al lado suyo mire, es una persona que está en proceso igual que usted, pero pÃdale a Dios el poder, la fuerza y la gracia para amar a esa persona. Cuando nosotros vivimos a la luz de ese amor las cosas se hacen más posibles, y ahà en ese misterio que usted no sabe cómo Dios puede estar tocando la vida de su cónyugue también, y si necesita servicios de consejerÃa aquà estamos, estamos más que dispuestos a ayudarle en eso asà que, terminé el anuncio ahÃ.
Sigo con el sermón del monte, un puntito y voy cerrando con esto, esto es algo que a mà me gusta, en el verso 33, Jesús está diciendo lo siguiente, este es un punto que me gusta porque es el tener cuidado con las cosas que uno dice, y yo estoy aprendiendo con esto dÃa a dÃa porque hay cosas que uno mete, perdón, hay veces que uno comete errores, uno se compromete demasiado por las cosas que uno dice, y uno tiene que aprender a controlar esa lengua. Hay un capÃtulo en Santiago que habla acerca de la lengua y cómo uno tiene que aprender a controlarlo. Yo hablé acerca de un sermón en el que conocà a un caballero, y este caballero entró y estuvimos hablando, y en medio de nuestra conversación él dijo este refrán, que uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla, eso a mà se me quedó grabado en la cabeza.
Y uno tiene que tener cuidado. Jesús está hablando de juramento, Él dice pero yo les digo no juren en ninguna manera, ni por el cielo que es el Trono de Dios ni por la Tierra que es estrado de sus pies, ni por Jerusalén que es la ciudad del Gran Rey, ni por tu cabeza jurarás, ni por la madre tuya jurarás, no, eso lo añadà yo, porque no puedes hacer blanco o negro ni un sólo cabello, si no que tu hablar, que tu sà sea sà y tu no sea no. Asà es como tenemos que proceder mis hermanos, aún esas perspectivas culturales, porque yo sé que en nuestra cultura está eso, mira préstame ese dinero y yo te lo juro por mi bisabuela que te lo voy a pagar la semana que viene. Y la semana se sigue enterrando siete pies más hondo porque no cumplimos con las promesas. Y uno tiene que tener cuidado con eso.
Mire ayer mismo me enredé en una conversación que, ¡uh!, después yo me dije wow, me lo vi en retrospectiva y dije Omar, metiste la pata, sà lo tengo que decir, metà la pata en esa convesación porque me comprometà diciendo cosas que no tenÃa que haber dicho, solamente por el contexto en el cual se estaba dando la conversación. Y uno tiene que aprender a discernir eso mis hermanos, tenemos que tener cuidado, si usted se compromete en alguna manera u otra con sus palabras tenemos que aprender a vivir a la luz de eso. Si usted se compromete a orar por alguien, un ejemplo bien sencillo, ore por esa persona, no diga como que voy a orar por ti y tres semanas después dice ay, si yo dije que iba a orar por esta persona y no lo hice, no, al menos ese mismo dÃa cuando te montes en el carro ora por la persona. Si tú dices mira te voy a ayudar a coordinar tal actividad, cuando llegue el dÃa de la actividad no digas no, es que el jefe, me pusieron a trabajar horas extras, y no puedo, te comprometiste a ayudar, y bueno yo sé que pasan cosas, pero si te comprometiste a ayudar haz todo por ayudar.
No, definitivamente a veces pasan cosas, yo he dicho sà voy a estar ahÃ, y cuando voy de camino recibo una llamada y digo oops, tengo que llamar a otra persona y decir mira, lo lamento pero no voy a poder llegar, yo sé que han sucedido cosas, pero usted sabe cuando suceden cosas y cuando hm, no han sucedido cosas, que es porque uno se está escabullendo de ahÃ, uno tiene que aprender a vivir a la altura de ese estándar, que tu sà sea sà y tu no sea no.
Y mire en ese aspecto del no, es bien difÃcil también porque en el contexto de Iglesia es bien difÃcil decir que no. Hay veces que queremos placer tanto a la gente a nuestro alrededor y cuando usted viene a ver se compromete con tantas y tantas cosas, que una de esas se le va a ir entre los dedos de la mano, también es una lección que yo sigo aprendiendo. El domingo pasado mire, yo terminé metido en cuatro cosas y yo no sé cómo logré cumplir con las cuatro cosas, con el último cartucho que me quedaba logré cumplir las cuatro cosas, pero no fue mi deseo, no fue mi deseo porque yo me sentÃa que estaba fallando porque mire, en dos de las actividades que me comprometà me tuve que ir a mitad, y uno se siente como que las cosas quedaron incompletas, como que no pude cumplir en el sitio que me comprometÃ, mira me tengo que ir porque me tengo que ir ahora a este otro lado.
Ya, is not nice. Porque mire, quién sabe si en esas actividades habÃa alguien que querÃa hablar algo un poquito más personal que tal vez en el contexto de la Iglesia uno está más mira, hay que hablar esto, pero mira que es un poquito más cerrada, alguien tal vez querÃa sentarse, abrirse un poquito, y ay, lo lamento, me tengo que ir, y esa persona se queda como quien dice con el deseo al aire, está bien otro dÃa. Uno tiene que aprender, si alguien le dice que no mire, no se preocupe, llegará el momento en que usted pueda tener a esa persona en su casa, sea Pastor o no, pero uno tiene que aprender a vivir una vida balanceada, termino con esto, ¿por qué digo eso que hay que vivir una vida balanceada mis hermanos?, hay veces que ese núcleo familiar hay que cuidarlo de tener una agenda demasiado cargada también.
Yo no creo, estoy soy yo personalmente hablando, esto soy yo, no es que estoy haciendo una crÃtica, pero hay Iglesias que se están reuniendo todas las noches de la semana, el lunes hay tal cosa, el martes hay tal cosa, el miércoles hay tal cosa, el jueves tal cosa, el viernes tal cosa, sábado por la mañana un matutino, y domingo son dos servicios y por la noche hay otro, cuando yo veo esas cosas asà yo me digo wow pero ¿dónde va a estar la vida de familia de esas personas?, porque hay lÃderes que están coordinando, y hay veces que un mismo lÃder está tut tut tut tut tut, todas esas, hermanos tenemos que aprender a cuidar de nuestras vidas, de su vida personal.
Mire, en algún momento u otro, un fusible se le va a explotar, y yo prefiero compartir un barbecue en su casa que irlo a ver en la cama de un hospital, conste, yo no estoy diciendo que estar en la Iglesia sea malo, pero yo sà creo que la Iglesia debe promover ese balance en las familias que componen esa Iglesia. Hay familias que en la noche necesitan irse a comer un mantecado juntos, o un helado, hay familias que necesitan hacer eso, como también yo entiendo que la Iglesia tiene que reunirse y buscar a Dios a fuego, porque el momento lo amerita, yo también creo eso, gracias, hay tiempo para todo, y en eso hay que aprender a vivir, en que hay tiempo para todo, hay veces que la balanza se va a ir más de un lado que de otro pero siempre tenemos que tratar de que esa estabilidad pueda estar ahà para nosotros poder vivir a la luz de lo que el Señor pide de nosotros.
Vamos a orar para que el Señor nos ayude mis hermanos para entender y saber vivir a la luz de estas palabras, nada de lo que he dicho lo he dicho para hacer sentir mal a nadie, y los hermanos que me pueden ver a través del internet conocen bien la lÃnea por donde voy, pero yo sà creo mis hermanos que cada dÃa tenemos que aprender a vivir a la luz de estas cosas, yo mismo estoy aprendiendo a vivir a la luz de esto, yo sé cuán importante es yo saber comprometerme con esta Iglesia, y a la misma vez sé cuán importante es comprometerme con mi esposa, mis hijos, y saber darles el tiempo que ellos necesitan y que ellos merecen. Yo sé también lo importante que es sacar tiempo para mà mismo y renovar mis fuerzas, ustedes no quieren ver un Pastor Omar todo arrugado por una pasa, malhumorado, usted no me quiere ver asÃ, asà que aprendamos eso, tu esposo no te quiere ver toda arrugada todo el tiempo, estoy cansada, estoy agitada, estoy ansiosa, y tú tampoco quieres ver a tu esposo ahà todo crouchy, todo aaarrr, ¿dónde está la comida?, estoy cansado, no me hables, no, tenemos que vivir vidas llenas, abundantes.
Si Jesús dijo debemos vivir a la luz de lo que significa eso, una vida abundante, y la vida abundante del Señor se manifiesta en todos esos aspectos. Asà que mis hermanos, puntos para esta noche, cuidemos de nuestra familia, hoy tu esposo o tu esposa, si está aquà o no, si lo tienes al lado o no, cuando llegues a tu casa, hablen, cómo puedo cuidar yo de ti, cómo puedes cuidar de mÃ, cómo podemos vivir una vida balanceada, cómo te puedo dar el respeto que necesitas, cómo te puedo dar el amor que tú necesitas, háblense honestamente, no peleen, háblense, ay pero Pastor Omar ya llevamos treinta, cuarenta años casados, mire, todavÃa hay cosas para conocer, hay algo ahà encerrado que usted puede conocer.
Y si usted ha vivido una experiencia matrimonial algo difÃcil mire crea también, que el Señor está ahà para sanar esa experiencia. Dios puede hacer todas las cosas. Aún si usted ha perdido su cónyugue y usted está solo, sola, sin quererlo, mire Dios está con usted para ser su esposo, su esposa, créalo asÃ, créalo asÃ.
Amado Dios yo te doy las gracias por la oportunidad que nos concedes de compartir estas palabras. No es fácil compartir estas palabras, yo sé que son temas delicados, sensibles, pero Padre lo hablamos confiadamente sabiendo de que Tú sabes cómo aplicar esta Palabra a cada corazón. Padre si dije algo que estaba fuera de lugar te pido perdón, sabes que no es mi intención, y aparte de mi imperfección como quiera, te pido que Tú uses Tu Palabra y llegues a cada corazón, llega a cada familia, llega a cada núcleo matrimonial, sea cual sea las experiencias que ese matrimonio está viviendo, sea cual sea la lucha que han vivido, que seas Tú revelando Tus deseos para cada uno de esos matrimonios Señor. Esas personas que están siendo restauradas por pérdidas o por matrimonios algo difÃciles, que Tu amor abunde mucho más que nunca.
Esas parejas que están empezando, que seas Tú ayudándolos a despegar a una relación fructÃfera, vital, saludable Señor, aquéllas parejas que llevan años juntos Señor, en una forma misteriosa yo te pido que Tú los ayudes dÃa tras dÃa a volver a esa luna de miel, esas primeras etapas, para que ese amor pueda seguir siendo renovado dÃa tras dÃa, renovado en Tu amor sobre todas las cosas.
Padre bendice a Tu pueblo, yo te pido que estas palabras puedan alentarnos a seguir adelante y acercarnos a ti, saber cuidar de lo que Tú nos das y saber darte a ti el tiempo que Tú nos pides también. Llévanos con bien hacia nuestros hogares, llévanos con Tu bendición, que Tú nos concedas un descanso profundo, reparador, y que mañana si Tú lo permites mi Dios podamos levantarnos con nuevas fuerzas para enfrentar lo que el dÃa de mañana pueda traer. Gracias te damos por este tiempo Señor y a ti te damos toda la gloria y todo el honor, en el nombre de Jesús, amén y amén. Dios les bendiga mis hermanos, salúdense unos a otros, nos veremos en la próxima, bendiciones.