Imperfección perfecta

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: El autor asistió a un bautizo donde uno de los hermanos que se bautizó era un hombre con discapacidad intelectual. Este hombre demostró una adoración sincera y una emoción genuina al recibir la Salvación. El autor reflexiona sobre cómo la "imperfección" de este hombre en realidad lo hacía perfecto ante los ojos de Dios, y cómo los demás bautizados, conscientes de su propia imperfección, estaban optando por una vida mejor. En resumen, el autor experimentó el milagro de la Salvación y la transformación de las vidas.

He asistido a un milagro y no puedo aún definir cuál es, he disfrutado ver a unos hermanos bautizarse y entre ellos, uno era un hombre subnormal en cuanto a capacidad intelectual, lo que llamamos un "retrasado mental"

. En tanto que los demás se mantuvieron tranquilos, esperando que el pastor les preguntara y decir sí, este hombre no estuvo tranquilo un segundo y provocó un vendaval sobre todo en los que permanecíamos de espectadores.

Este ser, según nosotros imperfecto, al menos en nuestro estudiado y sofisticado sentido de la perfección, demostró ante nuestros ojos, cuál era la adoración sincera y la emoción más genuina que podamos conocer. Esta “imperfección” derramó su alma de forma tan perfecta que a nosotros, los “perfectos”, nos hizo avergonzar. Era como ver a un niño gozándose con el mejor regalo que su padre le pudiese hacer y de hecho era así, su Padre le había dado el mejor regalo: la Salvación, la Vida Eterna. No puede ser descrito con palabras, sencillamente, las palabras que pueden describir esto las perdimos en el camino de la vida, cuando perdimos la inocencia, cuando dejamos el niño que teníamos dentro, en algún recodo del camino.

¿Cuál entonces era el milagro?, ¿qué lo inesperado? ¿Que una persona con problemas mentales, que funciona con la candidez de un niño entregara su vida a Cristo? El milagro no estaba en el “imperfecto”, él, aun antes de decir Sí, ya era perfecto para Dios. Su adoración sincera era como incienso agradable ante el altar, como una libación con aroma a candidez genuina. El milagro estaba en los demás que se estaban bautizando, esos que siendo pecadores conscientes habían emprendido una lucha contra el Goliat que les acecha a diario y habían decidido optar por una vida mejor.

¿Imperfección?, ¡cómo si nosotros supiéramos distinguir entre lo que es o no perfecto!

He asistido a un milagro.

He visto bautizarse a alguien que era perfecto para Dios.

He visto a muchos imperfectos reconocer públicamente que lo eran.

He visto el milagro de la Salvación y la opción por la transformación de las vidas.

He visto a Dios.