Autor
Samuel Acevedo
Resumen: En este sermĂłn, el pastor se enfoca en el versĂculo 4 del capĂtulo 4 de Primera de Juan y lo explora en su contexto. El versĂculo declara que los creyentes han vencido al que está en el mundo porque mayor es el que está en ellos. El pastor comienza señalando que la divisiĂłn más importante en el universo es entre aquellos que se identifican como hijos de Dios y aquellos que no lo son. Luego, explora lo que significa ser de Dios, como ser su propiedad, nacidos de Él, parte de su equipo, instrumentos en sus manos y amados por Él.
El pastor tambiĂ©n habla sobre el enemigo, Satanás, y cĂłmo Ă©l y los ángeles caĂ
El anticristo, como se menciona en Primera de Juan, se refiere a un sistema que se opone al reinado de JesĂşs sobre la tierra. Todo lo que se levanta contra la verdad de que Jesucristo es Señor es parte de este sistema. La Ăşnica defensa contra este sistema es tener a Jesucristo morando dentro de uno a travĂ©s de su espĂritu. La ofrenda se presenta mientras se ora para que Dios levante un pueblo profĂ©tico que camine en la verdad y que espere ver cĂłmo todo sistema se rinde ante Jesucristo.
Hermanos, Primera de Juan, capĂtulo 4. EnfoquĂ©monos en el versĂculo 4. El versĂculo que acabamos de declarar el uno al otro. “Hijitos,” ese es usted, “vosotros sois de Dios y los habĂ©is vencido porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”
“Hijitos, vosotros sois de Dios y los habéis vencido porque mayor es el que está en vosotros…” Greater is He who is in you, then who he is in the World. “Mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.”
Mi hermano, no tiene idea de lo que se ha levantado contra usted y su deseo de seguir a Cristo. No tiene idea de lo que se levantado para perseguirlo y para parar en seco su proyecto de crecer en el Señor. Pero, desafortunadamente, muchos de nosotros tampoco tenemos idea que mana dentro de usted – que Dios ha derramado, está sobre usted. Y hoy vamos a explorar un poco acerca de esto hoy.
FĂjate, el versĂculo 4, si uno lo lee fuera de su contexto, está incompleto. Si uno lo lee fuera de su contexto, a menos que usted no lo lea dentro de su contexto, crea más preguntas que respuestas.
Por ejemplo, ¿qué o a quién he vencido? Si no leemos más esto no lo dice. “Ustedes lo han vencido.” ¿A qué? ¿A quién? ¿Quién es éste que se supone que esté dentro de m� Y este que está en el mundo, ¿qué es? ¿Quién es? Es más, ¿cuál mundo? ¿De qué estamos hablando?
Y, para entender esto, mis hermanos, vamos a dejar que el EspĂritu Santo desglose esto y abra su contexto. Pero antes de eso, miren bien este primer versĂculo. ÂżQuĂ© te dice el Señor cuando lees esta declaraciĂłn? “Hermanos – hijitos, vosotros sois de Dios.”
Hermanos, primeramente – y esto básicamente es el tema que correrá sobre toda esta reflexiĂłn. El universo está dividido – crĂ©elo o no. Ahorita hay muchas cosas, que tal vez dividen al ser humano. Pero mientras nosotros nos acerquemos más y más al dĂa del Señor, se hace más claro que la divisiĂłn más importante y en un dĂa será la Ăşnica divisiĂłn que importa. La Ăşnica diferencia que importa. Será entre aquellos que se identifican como hijos de Dios y aquellos que no lo son.
Y, quĂ© es lo que quiere decir el Señor con esto: “vosotros sois de Dios.” Hermanos, si nosotros nos detuviĂ©ramos sobre este versĂculo nada más, aquĂ nos podrĂamos detener. ¡QuĂ© bello está! Vosotros sois de Dios. Meditando sobre esto esta tarde, el Señor me demostraba cosas. Me hablĂł su EspĂritu de una manera que nunca habĂa leĂdo este versĂculo de esta manera. La riqueza que salta de eso. El hecho de que tĂş y yo – usted que ha depositado su esperanza en el Señor y confĂa en el Señor como su Salvador y su Señor, somos de Él. “Sois de Él.”
Ahora, ¿qué quiere decir eso? Primeramente, lo primero que viene a la mente es esto: si soy de Dios, somos uno – tal vez, propiedad de Él. Pues, un aspecto de el hecho de que “soy de Dios” es que tú eres Su propiedad. El Señor te mira a ti, como su pertenencia.
Ahora, en el mundo antiguo hablaban de, tal vez, esclavos. Y en eso sĂ, Pablo escribĂa una y otra vez, “esclavo soy yo de Jesucristo. Soy su siervo.” Y a Ă©l no le daba vergĂĽenza decirlo. Pero más bien, el Señor te ve a ti como joya. Como su propiedad. Y si eres su propiedad, el Señor sabe defender su propiedad.
Y si eres su propiedad, tĂş eres su pertenencia. El Señor va a defender lo de Él. Pues, si sois de Dios, 1) somos propiedad de Ă©l; si soy de Dios, somos nacidos de Él. AsĂ como yo soy de Carlos Acevedo y Ester, mis padres. O cuando en nuestra tradiciĂłn latina, alguien se casa, una mujer se casa y dice sĂ, soy ahora “de Acevedo.” O “de… tal y tal” y adoptan el nombre de su marido.
El Señor está aquĂ diciendo, Âżsabes quĂ©? No eres meramente un esclavo. Y esta práctica habĂa en el mundo antiguo. Uno podĂa – un dueño – podĂa adoptar a su esclavo. Y ya Ă©l dejaba de ser su esclavo, dejaba de ser su siervo. Era ya el heredero en ese hogar. TenĂa todos los derechos como si fuera del hogar, como si fuera un hijo natura.
ÂżSabe? Esa ley sigue ahora. La ley de la adopciĂłn, aĂşn en los Estados Unidos en el siglo XXI es precisamente esa ley. ÂżUsted lo sabĂa? El hijo o la hija, la niña, el niño que usted adopta hereda todos los derechos legalmente como si fuera su hijo o su hija. Hoy, en Boston, en el siglo XXI. Y lo que el Señor dice es, Âżsabe? TĂş eres mĂo. El Señor te ha adoptado y ahora tĂş eres de la casa.
Tienes la libertad de entrar y acercarte a la mesa del Señor. A donde otros tal vez se puedan detener, tú puedes entrar y conversar con tu padre libremente. Porque eres de Él. “Vosotros sois de Dios.” Somos parte de su equipo, su comunidad, su ejército, su plan. En otras palabras, si “sois de Dios” somos instrumentos en las manos de Dios.
Tú eres una herramienta que el Señor tiene a su disposición para ejecutar su plan, ejecutar su autoridad sobre la tierra. Tú eres de Él. Y en el momento preciso te usa para extender los intereses del Reino de Dios, porque eres de Él. Y sobretodo, mis hermanos, “sois de Dios.” Si somos de Él, somos amados de Él. Tú eres de Él.
A muchos de nosotros - de todos los conceptos, todo lo que puede indicar, - yo soy de Dios, ese es el más difĂcil para muchos de nosotros de dirigir. Que Dios te ame. No solamente que seas tĂş su propiedad. No solamente que Él tenga la disposiciĂłn de usarte para extender los intereses del Reino; no solamente que te ha hecho heredero de sus promesas y parte de su Casa Real, pero sobre todo Él piensa en ti. Él vela por ti. Él ha creado mansiones por ti. Su anhelo es estar cerca de ti.
Y no hay manera de explicar esto teológicamente. La única manera de explicar el cielo y el sacrificio de Jesús y su gloria venidera, es simplemente decir: bueno, ¿por qué lo hace? Porque nos ama. Porque nos ama.
Hermano, tĂş eres de Cristo. “Vosotros sois de Dios porque mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.” Hermanos, y el Señor – dice esta Palabra, que el Señor marca. ÂżCĂłmo sabemos nosotros? Declara el apĂłstol Juan en el capĂtulo 5. “¿CĂłmo es que nosotros sabemos que somos amados?” Por el EspĂritu Santo.
Por el EspĂritu santo que ya por el hecho de que tĂş eres ya propiedad de Él. Por el hecho de que Él te adoptĂł. Por el hecho de que Él te apropiĂł a su heredad, nos ha santificado. Ya nuestros cuerpos se convierten en templos de EspĂritu Santo y Dios mismo a travĂ©s del EspĂritu Santo mora dentro de ti. Mora dentro de ti.
Pues, Pastor, si es asà – sĂ, todo eso quiere decir ser un hijo de Dios. Y sĂ©palo, mi hermano, adĂłptelo, abra su corazĂłn a toda esa realidad. Y el hecho de que el EspĂritu Santo mora dentro de ti, entonces, ÂżquiĂ©n está en el mundo? Si todo eso es lo que el Señor está haciendo a nuestro favor, entonces, Âżcuál es este hecho? ÂżQuiĂ©n es este tipo que está en el mundo? Y, Âżcon quĂ© lo hemos vencido?
Bueno, muchos de nosotros ya tenemos la respuesta a eso. Satanás, Âżno? El diablo. Pero, sepan eso. Y hablar de Satanás, como declara la Palabra, no estamos hablando de un ser que podemos comprender de la misma manera que podemos comprender cualquier otra persona o cualquier otra energĂa que usted ha conocido o se ha levantado en su vida.
ÂżPor quĂ©? Él es espĂritu. Y, Âżpor quĂ© eso nos importa? ÂżPor quĂ© nos importa ese espĂritu? La Palabra declara – nosotros conocemos este versĂculo, Esefios 6:12, “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados. Contra potestades. Contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo.”
ÂżUstedes están oyendo palabras de estrategia? Esto no es una anomalĂa. Hay orden, plan, estrategia en el mundo de Satanás. Es un reino. AsĂ lo dijo el Señor. Hay un propĂłsito tras esto. Hay un orden tras de esto, hay rangos tras de esto, declara la palabra. Contra huestes espirituales de maldad, en las regiones celestes. Y si son huestes de maldad, por lo menos esto sabemos de esto; no son discernibles. No son discernibles a travĂ©s de las herramientas que nosotros tenemos en la carne.
No son discernibles, mis hermanos, por sus cinco sentidos. Más asustante, no son ni siquiera discernibles a travĂ©s de su intuiciĂłn, a travĂ©s de su common sense – su sentido comĂşn. AĂşn a travĂ©s de sus pensamientos. Más bien, esos espĂritus – y eso es lo interesante – Satanás, y los ángeles caĂdos que lo sirven, operan a travĂ©s de nuestros sentidos.
El canal que ellos usan para influenciarnos es nuestra carne. Precisamente las cuales sobre las cuales usted depende para conocer y gobernar, y caminar en su realidad – sus ojos, sus oĂdos, su capacidad para palpar. Sus experiencias, sus pensamientos, su capacidad para analizar. AĂşn la capacidad de levantarte por la mañana, mirar afuera y decir es de dĂa, porque veo sol. Es noche porque ha atardecido – nada de eso te sirve cuando estamos hablando de luchar contra este ser.
Más bien, ellos han aprendido a usar y comunicar su influencia, a travĂ©s de precisamente las cosas sobre las cuales nosotros dependemos para definir nuestra autoridad. ÂżAhora entienden contra quiĂ©n ustedes estaban luchando? ÂżAhora entienden por quĂ© cuando usted sirve al Señor, muchas veces, las cosas que deberĂan tener sentido no tienen?
ÂżAhora entienden por quĂ© algunas de las cosas que deberĂan operar a su favor, muchas veces parece que están operando en su contra? Ahora entienden por quĂ© tĂş sabes que estás con el Señor – el EspĂritu Santo está dentro de ti – sabes que Dios te ama, eres de Él, lo sabes, lo has declarado, pero, como que por más que tĂş te acercas al Señor más tu te sientes – y voy a usar esta palabra – como un extraterrestre.
ÂżSabes lo que esa palabra quiere decir? No de este mundo. Convicted. Si eso es lo que es un extraterrestre, usted estaba mirando un extraterrestre. No somos, y por más que usted se acerca al Señor, más raro – más raro se va a sentir. Más rara su realidad se va a sentir. Más raro, aĂşn dentro de ti, se va a sentir. No se va a sentir ni siquiera cĂłmodo contigo mismo. Eso no es señal de pobreza espiritual, eso es señal que el EspĂritu Santo está creciendo dentro de ti, despegándote del mundo. Creciendo dentro de ti.
Vosotros sois hijos de Dios – lo sois. Y entonces, ¿qué? ¿Cómo luchamos?
Ahora vamos a ver el contexto. VersĂculo 1: “Amados, no creáis a todo espĂritu.” Ya ven, no podemos creer en todo espĂritu, Âżentienden ahora por quĂ©? We can’t trust every spirit, we can’t relieve every spirit. Y, ÂżquĂ© quiere decir allĂ? No toda influencia – no puedes confiar en eso – no toda oportunidad, no todo pensamiento….
AĂşn no toda emociĂłn. Hermanos, no se deje llevar. ÂżCuántas veces no ha oĂdo al Pastor decir esto? No se deje llevar por sus emociones. No se deje llevar por sus patrones de pensar. No se deje llevar aĂşn por oportunidades doradas que se abren delante de ti.
“… probad los espĂritus si son de Dios; porque muchos profetas han salido por el mundo.” Hermanos, el Señor – el EspĂritu Santo que está dentro de ti – usted tal vez no puede discernir, porque no estamos equipados para discernir en nuestra carne, estos espĂritus. Pero el EspĂritu Santo lo ve de lejos, el EspĂritu Santo lo ve de lejos. El EspĂritu Santo que está dentro de ti, y te da la capacidad de probar estos espĂritus.
Y, ÂżcĂłmo se prueban estos espĂritus? Sigue la palabra, “En esto conoced el EspĂritu de Dios: …” AquĂ viene la regla dorada. “En esto conoced el EspĂritu de Dios: todo espĂritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne es de Dios: Y todo espĂritu que confiesa que Jesucristo…” PerdĂłn, “Y todo espĂritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios: y Ă©ste es el espĂritu del anticristo.”
ÂżQuĂ© está diciendo esto aquĂ? Todo, todo, todo esto se trata de JesĂşs. Todo se trata de JesĂşs. Hermanos, Cristo marcĂł lo que divide el universo. Es Cristo lo que marca y define nuestro universo, no su realidad. Sino el señorĂa de Cristo y su palabra. Y, mis hermanos, mientras más y más este mundo – y hermanos si se le ha hecho difĂcil mencionar el nombre de Cristo… si nuestra cultura ha llegado al extremo que ni siquiera podemos usar la palabra Christmas por la Navidad, porque es una referencia directa a Jesucristo, y eso ofensivo, bienvenido al siglo XXI y al espĂritu del… Âżcuál es la palabra? Anticristo.
Es más, hermanos, esa palabra anticristo, es mucho más fácil de lo que usted puede pensar. Es francamente lo que se oye, anticristo es todo lo que se levanta en contra o se opone a el señorĂo y la ley de JesĂşs.
Hermanos, no es una casualidad que nosotros exaltamos el nombre de JesĂşs ahorita. No es una casualidad que nos detuvimos en bendecir su nombre y adorarlo y glorificarlo – eso, mi hermano, es guerra espiritual. Porque el señor JesĂşs, divide… Âżsabe? En el libro de Apocalipsis, cuando usted lea el nombre – esa palabra, anticristo, muchas veces usted lo va a leer con una “a” mayĂşscula. Y allĂ refiere una persona que será, en la escatologĂa de muchos, y asĂ yo lo creo, será revelado a la humanidad como la encarnaciĂłn de todo este sistema anticristo.
Pero, anticristo como está escrito aquĂ en Primera de Juan, capĂtulo 4, con “a” minĂşscula, habla de un sistema. Habla de una cultura, habla de todo lo que se levanta para oponer el reinado de JesĂşs y su gobierno sobre la tierra. Incluyendo el arte, incluyendo la economĂa, incluyendo la academia, incluyendo las instituciones judiciales y legislativos. Todo lo que el enemigo pueda infiltrar.
Y, hermanos, hay cristianos en cada uno de esos lugares. Está bien. Y ellos están allĂ como luces en medio de las tinieblas. Pero, el sistema anticristo – el sistema que se ha levantado contra JesĂşs, eso hace siglos que está allĂ. El enemigo ha estado tratando, conociendo Ă©l que sus dĂas son pocos, desde el momento que JesĂşs saliĂł victorioso de la tumba ha luchado, hermano, para separarte de la Ăşnica verdad que te puede dar libertad.
Y esa verdad se reduce a esta frase: Jesucristo es Señor.
Jesucristo es Señor y todo lo que se levante contra esa sencilla verdad, ÂżquĂ© crees tĂş? ÂżQuieres identificar los espĂritus? Decláralo. Y lo que tĂş declares, ÂżquĂ© piensas tĂş, Jesucristo es Señor? ÂżLo obedeces? Y tenemos buenas nuevas, hermanos, cuanto más usted cae bajo el reinado de JesĂşs, más autoridad tiene contra todo sistema anticristo.
Contra todo sistema que se ha levantado para confundirlo. Contra el sistema que se ha levantado para empobrecerlo. Contra el sistema que se ha levantado para atormentarlo. Contra el sistema que se ha levantado para debilitarlo. El sistema que se ha levantado para esclavizarte.
Contra ese sistema, su Ăşnica defensa – y la Ăşnica defensa que usted necesita – es Jesucristo morando dentro de ti, a travĂ©s de su espĂritu. That’s all you need. That’s all you need. Eres invencible.
Pongámonos de pie, mis hermanos. Enrique, sugiero, “Jesús, Señor de la Creación.” Amén.
Siendo en forma de Dios, se despojĂł de sĂ mismo.
TomĂł la semejanza del hombre,
y siendo puro y sin mancha entre nosotros viviĂł.
Y asĂ mismo se humillĂł tomando forma de siervo
hasta su vida entregar y en una cruz terminar.
Mas Dios a lo sumo lo exaltĂł y a su nombre engrandeciĂł
para que ante su autoridad toda rodilla se doble
y toda lengua confiese que Jesús es el Señor.
Jesús, Señor de la Creación,
siendo en forma de Dios, se despojĂł de sĂ mismo.
Y Él tomó la semejanza del hombre
y siendo puro y sin mancha entre nosotros viviĂł.
Y asĂ mismo se humillĂł tomando forma de siervo
hasta su vida entregar y en una cruz terminar.
Mas Dios a lo sumo lo exaltĂł y su nombre engrandeciĂł
para que ante su autoridad toda rodilla se doble
y toda lengua confiese que Jesús es el Señor.
Mas Dios a lo sumo lo exaltĂł y su nombre engrandeciĂł
para que ante su autoridad toda rodilla se doble
y toda lengua confiese que Jesús es el Señor.
El Señor, ¡Aleluya! TĂş eres Señor. El Señor, el Señor. TĂş eres Señor, sĂ, Señor. El Señor, tĂş eres Señor. El Señor, el Señor. ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya a ti, Dios!
Mis hermanos, oren conmigo. Oren conmigo, mis hermanos, presentando sus corazones y su – hermano, usted conocerá su lucha y ya sabe contra qué está usted luchando. Pero sepan, mis hermanos, mayor es el que está en ti. Mayor es el que está en ti. Usted no está solo, mayor es el que está en ti. Amén.
Gloria a Dios. Y, mis hermanos, con la ofrenda acompáñenme aquà un momento. Quiero que sigamos dando ofrenda en un momento, pero vamos a orar en este moment. Okay. Pues congelémonos – freeze for just a second y vamos a… Amen.
Padre, venimos delante de ti y hemos declarado lo que declara tu palabra. Que TĂş moras en nosotros y nos amas. Señor, crea de la CongregaciĂłn LeĂłn de Judá y de cada ser, cada pueblo que estĂ© escuchando este mensaje. Padre, en estos Ăşltimos dĂas, levanta un pueblo profĂ©tico. Levanta un pueblo profĂ©tico, un pueblo acostumbrado a caminar en la verdad tuya.
Un pueblo que levanta a JesĂşs, aĂşn cuando todo el mundo le da la espalda. Y un pueblo que sabe probar los espĂritus. Que sabe defenderse en guerra espiritual. Que espera y sabrá que un dĂa veremos todos este sistema y todo lo que se levante contra Jesucristo, rindiĂ©ndose delante de Él.
Nuestra cultura rindiĂ©ndose delante de Él. Nuestra economĂa rindiĂ©ndose delante de Él. Todo sistema en esta Tierra, toda fortaleza caerá delante de Él. Padre, y todo ser creado, no solamente lo nacido pero lo creado, lo hecho por las manos del hombre declarará con una voz: Jesucristo es el Señor.
Jesucristo es el Señor. Y hasta ese dĂa cubre a tu pueblo. Acompaña a tu pueblo. Bendice a tu pueblo. Señor, dale victoria a tu pueblo. Que la victoria de Ă©l es tu victoria. Que la victoria que TĂş les des es Tu nombre exaltado. Sea Tu nombre exaltado, para siempre, en el nombre de JesĂşs.