
Autor
Omar Soto
Resumen: En este sermĂłn, se habla de la importancia de buscar sabidurĂa en Dios. La sabidurĂa se encuentra en JesĂşs y se equipa a las personas para vivir sus vidas diarias. La bĂşsqueda de la sabidurĂa es urgente y se iguala a la adquisiciĂłn de recursos financieros. La Biblia menciona la sabidurĂa con frecuencia y se la compara con la riqueza. En EclesiastĂ©s, se aconseja no enfocarse en el pasado y buscar la sabidurĂa en el presente. Se anima a disfrutar del bienestar y a pensar en el futuro en los momentos de adversidad. La sabidurĂa espiritual nos permite ver a Dios en medio de todas las situaciones de la vida.
El autor habla sobre la importancia de buscar sabidurĂa en la vida y cĂłmo esto puede ayudarnos a tratar con nosotros mismos y con los demás. Se enfoca en la idea de que a veces nuestras luchas con otros pueden ser el resultado de no haber tratado nuestro propio interior primero. La oraciĂłn es una oportunidad para pedir sabidurĂa y transformaciĂłn personal para poder ser agentes de cambio en el mundo.
Vamos a hablar de bĂşsqueda, y no de bĂşsqueda de cualquier cosa, vamos a hablar de bĂşsqueda de algo bien particular. Hay un verso en Santiago, CapĂtulo 1 verso 5 que dice lo siguiente. Yo no sĂ© si alguno se lo sabe de memoria, pero Santiago CapĂtulo 1, verso 5 dice:
Si alguno tiene falta de sabidurĂa, pĂdasela a Rafael. Mire que este hombre es bien sabio. Caso perdido.
“….Si alguno está falto de sabidurĂa pĂdasela a Dios…”
Sabe usted que la sabidurĂa es una de las palabras más mencionadas en la Biblia? Particularmente entre los salmos, los proverbios y EclesiastĂ©s. La sabidurĂa se iguala a la persona de JesĂşs que en JesĂşs se encuentra la sabidurĂa. Dice Proverbios, CapĂtulo 2, hay muchos proverbios que dicen esto, pero miren Proverbios, CapĂtulo 2 y si me lo podĂ©is poner por ahĂ, mire esto, dice empezando en el verso 1:
“….Hijo mĂo o hija mĂa, si recibieres mis palabras y mis mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar atento tu oĂdo a la sabidurĂa, si inclinares tu corazĂłn a la prudencia que es una pariente de la sabidurĂa, si clamares a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz, si como a la plata la buscares y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios….”
Saben que cuando yo estaba en el tiempo de oraciĂłn y yo me pongo a pensar, guau, son tantas las gentes que se desviven por buscar otras cosas en la vida, y obviamente cuando compara la sabidurĂa a la riquezas, hay mucha gente que se desviven, se vuelven locos y locas por tratar de adquirir los recursos financieros necesarios para poder vivir sus sueños. Y a cuantos de nosotros no nos ha pasado eso? Hay gente que se desviven por adquirir las ayudas financieras necesarias para poder estudiar, para poder aclarar sus papeles, para poderse comprar su casa de sueño, para poderse comprar el carro de sueño, para poderse comprar la ropa de sueño, para poder arreglarse partes del cuerpo, el viaje del sueño. Gracias a Dios que el parĂ©ntesis que dije ahĂ no lo oyeron. No lo voy a repetir. No.
Hay gente sà que gastan su dinero por tratar de verse un poquito mejor de lo que Dios los creó. Lo voy a decir de esa forma. No se dieron la liposucción que yo me hice? Hasta que como…. Se va la liposucción. Eso lo estoy sacado todo de Proverbios 2.
Pero mis hermanos, el asunto es que hoy más que nunca, yo no sĂ© cuantos de ustedes estuvieron aquĂ el domingo y tuvieron la oportunidad de escuchar el mensaje que compartĂ. Pero ese mensaje a mĂ me ha seguido rodando, rodando en mi cabeza y en mi corazĂłn. Y yo me digo, guau, Señor, o sea hoy más nunca literalmente, hoy más que nunca es tan y tan importante uno poder buscar de ti esa sabidurĂa que necesitamos para saber cĂłmo proceder en todo lo que hacemos, en todas nuestras andanzas, para saber cĂłmo vivir como seres humanos en nuestras relaciones con otras personas, para saber vivir como hijos e hijas tuyas, Señor, entendidos de quĂ© es lo que tu esperas de nosotros, quĂ© es lo que tu quieres hacer en nosotros, quĂ© es lo que tu quieres hacer a travĂ©s de nosotros, mis hermanos.
Yo no sĂ© si ustedes se han dado cuenta, pero para mĂ ya eso es un refrán. Cada vez que Dios nos bendice no es solamente, esa bendiciĂłn no es para enriquecer tu vida personal, sino para que a travĂ©s de ti tu puedas enriquecer la vida otro u otra persona a tu alrededor. La bendiciĂłn de Dios es asĂ, es como un efecto dominĂł, te toca a ti y por ahĂ sigue llegando a otras personas.
Y ÂżSaben quĂ©? Yo entiendo que hoy uno tiene que ser sabio tambiĂ©n para poder entender y comprender cĂłmo es que Dios quiere bendecirnos a nosotros. Esa sabidurĂa de la cual está hablando los Proverbios, de buscarla, y lo dice con tanta intensidad, mis hermanos, si ustedes siguen leyendo ese CapĂtulo 2 de Proverbios, ustedes se van a dar cuenta que SalomĂłn está poniendo un sentido de urgencia tan y tan grande al poder encontrar la sabidurĂa, a poder buscarla y encontrarla y vivir de acuerdo a ella.
Y miren que estoy diciendo sabidurĂa, no como un concepto Ă©tico, estoy diciendo la sabidurĂa como una representaciĂłn del mismo JesĂşs, de poder buscar su persona, de poder buscar quiĂ©n Ă©l es, lo que el significa en medio de nuestras vidas, lo que Ă©l puede hacer en nosotros, y cĂłmo Ă©l nos equipa para nosotros poder llevar a cabo nuestro diario vivir.
Hay que buscar esa sabidurĂa, mis hermanos, y cuando lleguemos a los momentos donde nos trancamos, miren esto, vayan conmigo a EclesiastĂ©s, yo no sĂ© cuántos de ustedes leen EclesiastĂ©s, pero yo les sugiero que lean EclesiastĂ©s. En el CapĂtulo 7 de EclesiastĂ©s me crucĂ© con estos versos que me parecieron bien interesantes. Y mire cĂłmo dice, EclesiastĂ©s, CapĂtulo 7 empezando en el verso 9, válgame, dĂ©jame empezar en el verso 5, es que es tan bueno el CapĂtulo que por eso es que sigo subiendo, subiendo para leer otras cosas. Miren estos dichos que salen aquĂ, dice:
“… mejor es oĂr la reprensiĂłn del sabio que la canciĂłn de los necios porque la risa del necio es como el estrĂ©pito de los espinos debajo de la olla…” ahĂ me perdiste, dĂ©jame leerlo en esta versiĂłn que se oye mejor.
“…la risas del necio se parecen al crujir de las zarzas en el fuego –eso lo entiendo mejor- … y tambiĂ©n son vana ilusiĂłn,- esto tambiĂ©n es vanidad- …ciertamente la opresiĂłn hace entontecer al sabio y las dádivas corrompen el corazĂłn. Mejor es el fin del negocio que su principio, Âżverdad? ÂżVerdad que es mejor cuando usted cierra el dĂa en la casa que cuando lo está empezando? ÂżVerdad que es mejor cuando usted ya usted firma y le dan el carro, que cuando está empezando a buscarlo? Âżverdad que es mejor cuando, entre su esposo o su esposa, ustedes llegan a un acuerdo que tu vas a hacer esto y yo voy a hacer aquello, y están todos tranquilos, que el procesos antes que fuera como jalándose los pelos? Ah, pero que si tu no haces esto, no haces lo otro, Âżverdad? La gente se siente mejor cuando el negocio se cierra a que cuando se está empezando.
“… mejor es el sufrido de espĂritu que el altivo de espĂritu… -sigamos pues, ahora -… no te apresures en tu espĂritu a enojarte porque el enojo reposa en el seno de los necios…”
Ă“igame aquĂ fue donde este pasaje me empezĂł a atraer. Y lo voy a leer en esta versiĂłn Dios habla hoy, porque aquĂ me gustĂł como lo leĂ. Dice:
“… No te dejes llevar por el enojo, porque el enojo es propio de gente necia…”
Ahora, no significa que no nos enojemos, yo sé que nosotros podemos experimentar el enojo, pero que el enojo vaya a dominar sobre nosotros, ahà es donde la necedad puede entrar a nuestras vidas, ahà es cuando, si uno se deja llevar por el enojo que nos pueden causar las situaciones, muchas veces el enojo nos puede cegar y entorpecer y entonces actuamos neciamente. Exacto, el necio dice locamente, o el enojo no nos ayuda, nos provoca a hablar neciamente. Cuando usted está enojado con alguien y dice algo que no tiene que decir, sabe dónde se ve la necedad? Cuando después usted tiene que venir con el rabo metido entre las piernas a pedir perdón. Y qué es lo primero que uno dice? Yo sé que hice mal. Yo sé que metà la pata, yo sé que actué mal. Y uno tiene que pedir perdón.
Pero siga leyendo, mira el verso 10, a mĂ me gustĂł el verso 10, porque hay muchos que decimos esto, dice:
“… No te preguntes por quĂ© los dĂas del pasado fueron mejor… “-cuántos han dicho, ay, los dĂas de antaño, quĂ© buenos eran esos dĂas! ÂżVerdad? QuĂ© buenos eran aquellos dĂas que la Coca Cola valĂa 5 centavos! QuĂ© buenos eran aquellos dĂas cuando me levantaban con caricias en el cutis y ahora me levantan ahĂ a regañadientes, ¡Levántate! Y prepara la cama! QuĂ© buenos eran aquellos dĂas donde cada pedazo de piel del cuerpo estaba en su lugar! Y ahora hay que mirarse en el espejo y como que… por algo estaba diciendo aquellas personas que gastan dinero en…óigame. Un chiste, Dios mĂo.
Padre deberĂa decir esto, dame sabidurĂa para ver si tengo que decir esto o no. Es que saben por quĂ© estoy diciendo eso, mis hermanos, porque es que ayer yo me estaba reuniendo con un amigo mĂo y estábamos en el Mall de South Plaza y cuando yo voy llegando, yo veo a esta mujer que viene caminando hacia mĂ, mis ojos se concentraron solamente en su boca. And you can tell, cuando una boca es de verdad y cuando una boca es artificial. So, yo habĂa visto esas cosas en televisiĂłn pero cuando lo vi en carne y hueso, delante de mĂ, yo me dije, como que… dinero mal gastado, eso fue lo Ăşnico que yo pude decir.
Pero, dónde estaba, ok, miren, no nos pongamos a soñar por los tiempos pasados pues mira cómo dice:
“… esa no es una pregunta inteligente…” Guau, eso a mĂ me cogiĂł “… porque nunca de esto preguntarás con sabidurĂa…”
En otras palabras lo que está queriendo decir, por quĂ© te vas a quedar soñando en los dĂas de ayer, cuando tu tienes que vivir el dĂa de hoy, enfocándote en lo que está adelante. Tal vez tu puedas adquirir experiencias del dĂa de ayer, pero muchas veces esa experiencia del dĂa de ayer no necesariamente te van a dar lo que tu necesitas para hacer lo que tienes que hacer en el dĂa de hoy and beyond.
So, no gastes mucha energĂa cerebral pensando en los dĂas de ayer. Miren, esto, verso 11, me gusta esta versiĂłn, me casĂ© con esta versiĂłn, dice
“…Buena y provechosa es la sabidurĂa para los que viven en este mundo si además va acompañada de una herencia, porque la sabidurĂa protege lo mismo que el dinero, pero la sabidurĂa tiene ventaja de darle vida al sabio…”
Y ahora miren el verso 13, aquĂ sĂ que lo podemos leer, verso 13:
“… Mira la obra de Dios porque quiĂ©n podrá….” defenderme, no, eso es el ChapulĂn Colorado, Âżverdad? Dice, “…. QuiĂ©n podrá enderezar lo que Ă©l torció….”
Estoy siendo bien visual. Quién puede enderezar lo que él torció. Él mismo, gracias. Se recuerdan el mensaje del domingo que hay veces que uno está dándole la matraca como que, Señor, endereza esto, endereza esto, endereza esto, y él lo creó torcido por un propósito, y muchas veces no recibimos esa respuesta y estamos buscando, porque es que Dios quiere que se quede torcido por un tiempo. Y puede ser que después él lo tuerza del otro lado, y uno, no, no, tiene que estar derecho. No, yo lo quiero torcer del otro lado ahora.
Pero Dios es el que hace y deshace, o sea, eso es lo que yo veo ahĂ. Hay cosas que Dios determina, mis hermanos, que por más que lo peleemos it’s up to him. Depende de Ă©l. Pero si seguimos leyendo, miren esto, se va poniendo más interesante, verso 14, por favor, dice:
“… En el dĂa de bien goza del bien, y en el dĂa de la adversidad considera, porque Dios hizo tanto lo uno como lo otro a fin de que el hombre nada halle despuĂ©s de Ă©l…”
Ah, no, eso suena muy deprimente. No, no. Déjeme leerlo de acá.
“… Cuando te vaya bien mira disfruta de ese bienestar, pero cuando te vaya mal ponte a pensar, miren esto, ponte a pensar que lo uno y lo otro son cosas de Dios y que el hombre, ve aquà suena mejor, suena más poético, y que el hombre nunca sabe lo que le va a traer el futuro…”
En otras palabras está diciendo que mira, no, cuando las cosas te vayan mal no te quedes, ah, se me fueron a fuste mis planes que yo tenĂa, no voy a poder hacer nada más ahora. No. QuĂ© es lo que dice Romano 8?
… que todas las cosas obran para bien a los que aman a Dios…”
So, eso es lo que yo estoy leyendo aquĂ. Cuando las cosas te vayan bien, gĂłzate, fĂjate tus pasitos de jazz, ponte tu ropa fina, vete a comer al Eagle Seafoods, mejor vete al colmado y compra el pescado y te lo comes tu en tu casa, sale más barato. Lo hacen en barbecue. Y mire, cuando te vaya mal, aquĂ es donde el fuego quema de verdad, porque muchas veces cuando va mal, hay veces que se nos hace difĂcil como poder decir como, Señor, pero por quĂ©, por quĂ© esto me sucede a mĂ? Pero miren ahĂ es donde está la sabidurĂa, mis hermanos, ahĂ es donde está la sabidurĂa espiritual. DĂ©jame definirla asĂ: la sabidurĂa que proviene de Dios se encuentra ahĂ, en el mero hecho de que cuando las cosas van bien, cuando las cosas van mal, Dios nos da a nosotros la capacidad de poder entender cĂłmo vivir a travĂ©s de esas cosas. Y de nosotros poder ver a Dios en medio de todas esas cosas.
AsĂ que yo quiero resumir aquĂ ahora: tu estás escuchando estas palabra ahora mismo y tu entiendes muy bien cuál es el panorama de tu vida, tu entiendes muy bien en quĂ© sentido tu estás necesitando sabidurĂa ahora mismo. Tal vez tu eres la madre de adolescentes y como que tus chicos están como que sus hormonas están corriendo y no están pensando inteligentemente, por algo es que SalomĂłn escribiĂł en Proverbios a su hijo, como que, mira, cuando lleguen esos años de locura, lee lo que te estoy diciendo, para que sepas bien cĂłmo actuar. Pero lo que esas palabras se nos aplican a nosotros aunque nuestras hormonas estĂ©n tambaleando en otra forma, pero la enseñanza se aplica a nosotros como quiera.
AsĂ que, mis hermanos, yo quiero animarles a ustedes, la sabidurĂa es un don de Dios que está ahĂ presta, está, Dios la tiene ahĂ en sus manos para darla a quien la pide. Si usted es el tipo de persona que se deja ahogar por las circunstancias que lo rodean, o por las cosas que diga la gente, o por lo que usted pueda ver con sus ojos naturales, mire, su capacidad de poder percibir las cosas como Dios intenciona se va a empequeñecer y a nublar. Pero si nosotros en medio de todo eso podemos decir, mira, Dios yo necesito que tu me des esa sabidurĂa sobrenatural para yo saber cĂłmo hablar, sabe cĂłmo hablarle a alguien y yo no sĂ©, yo estoy diciendo estas cosas sabrá como esa gotita le está mojando la cabeza. Pero saber cĂłmo hablarle a alguien, saber cĂłmo tratar a su cĂłnyuge, su pareja, saber cĂłmo tratar a ese colega de trabajo, saber cĂłmo tratar a ese hermano, esa hermana en la iglesia que piensa distinto a usted, que le gusta hacer las cosas distinto a usted. Es más, que Dios le de la sabidurĂa para usted saber tratar con usted mismo o con usted misma. Y ahĂ es donde verdaderamente la batalla se da.
Cuantos de ustedes se soportan a sĂ mismos? Algunas veces, ok, algunas veces. Cuantos se soportan y cuantos unas veces es como si se pudiesen dar una patada, pĂłrtate bien. Pero miren aĂşn para eso, mis hermanos, porque ÂżSaben quĂ©? Muchas veces… la sabidurĂa de Dios actuĂł ahĂ. Pero miren hermanos, hay veces que lo que percibimos fuera de nosotros es provocado por lo que está en nuestro interior. Hay veces que esos pleitos que hay con otras personas a nuestro alrededor es porque no hemos sabido verdaderamente tratar el interior. Por eso es que si yo estoy leyendo esto, mis hermanos, que cuando estemos en esa bĂşsqueda de sabidurĂa no estĂ©s diciendo, Señor, dame sabidurĂa para saber tratar con fulano, fulana, mengana y sutana. No, pĂdele sabidurĂa para saber cĂłmo tratar conmigo mismo, conmigo misma.
Que esa sabidurĂa me ayude a entender que si hay algo que yo estoy haciendo incorrectamente, que si estoy pensando incorrectamente, que si estoy actuando en la forma que no es debida, permite que esa sabidurĂa me ayude a mĂ, a yo poder descubrir esas cosas que están en mĂ para entonces ver esos cambios que yo quiero ver a mi alrededor. Pero Dios primero tiene que obrar en uno, por eso es que ese libro de Proverbios dice, busca la sabidurĂa, bĂşscala como un tesoro, bĂşscala como agua frĂa cuando estás en medio de un desierto y no tienes nada de beber. BĂşscala. Busca la inteligencia, busca la prudencia, busca todos esos atributos de Dios que puedan transformar tu ser para que entonces tu te conviertas en un agente de transformaciĂłn de las cosas que están a tu alrededor. AmĂ©n.
Vamos a ponernos de pie y vamos a orar. Amado Dios yo te doy las gracias de verdad porque tu sabes cómo trabajar con nosotros, Señor, tu sabes cómo tratarnos, tu sabes cómo llenar nuestras vidas como nadie más lo puede hacer. Y yo te ruego, Padre, yo sé como dije hace unos minutos atrás, yo sé que esta noche ha sido una noche de renuevo, una noche refrescante para muchos, y a la misma vez tal vez puede ser que haya algunas personas que hayan dicho, aquà no ha pasado nada, gente cantando, gente llorando, eso es lo que he visto. Pero Padre, tu sabes tus tiempos, tus temporadas con la gente. Y aquellos que han sido renovados, Señor, yo sé que tu vas a seguir cumpliendo tu propósito en medio de sus vidas. Y en el segundo grupo de personas, mi Dios, yo sé que tu tiempo también vendrá para ellos, donde tu palabra va a penetrar tan profundo en su corazón que no van a poderse contener.
Yo te pido que esta palabra de sabidurĂa que hemos compartido hoy, traiga luz a nuestras mentes y a nuestros corazones, para saber descubrir, conocer nuestro interior como tu lo conoces, para entonces podernos convertir en hijos e hijas Ăştiles para ti en la transformaciĂłn de las circunstancias de nuestro alrededor.
Padre llĂ©nanos, llĂ©vanos con bien ahora hasta nuestros hogares, permite Señor, que tu espĂritu vaya con nosotros, que tu renueves nuestro ser, que nuestros sueños esta noche sean reparador, que aĂşn en nuestro sueño tu te encuentres con nosotros y nos hables, nos reveles tus propĂłsitos, tus intenciones para con nuestra vida. Gracias te doy, bendice a cada uno de mis hermanos y hermanas que han llegado hasta aquĂ esta noche, Señor, y yo sigo orando que tu sigas trayendo a aquellos que tu sabes que necesitan ese toque tuyo los miĂ©rcoles por la noche.
Reclamamos tu bendiciĂłn sobre nuestras vidas, tu paz, tu poder, tu amor, tu unciĂłn, Señor, y mañana es otro dĂa, que tu nos permites vivir, Señor, para declarar tu gloria, tu bendiciĂłn, tu majestad y vivir a la altura de lo que tu pides para nosotros, Señor. Te bendecimos, te damos la gloria y la honra en el nombre de JesĂşs. AmĂ©n, amĂ©n. Gracias Señor.