Autor
Samuel Acevedo
Resumen: En este sermĂłn,
Este sermĂłn habla sobre el hecho de que somos vasos de barro, lo que implica varias cosas. En primer lugar, para ser lleno del EspĂritu, necesitamos un envase, que es un vaso de barro que Dios llena de su gloria. En segundo lugar, solo estamos rodeados por vasos de barro, lo que significa que no debemos juzgar por las apariencias porque no sabemos el tesoro que cada uno tiene dentro de ellos. En tercer lugar, como vasos de barro, no somos exentos de quebrantos o luchas en este mundo, pero debemos recordar que nunca seremos desamparados. Por Ăşltimo, estamos siendo transformados dĂa a dĂa, y aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, nuestro hombre interior se renueva de dĂa en dĂa. Todas estas cosas tienen un propĂłsito eterno, y llegará un dĂa en que todo tendrá sentido y se verá la gloria de Dios en nuestras vidas.
El versĂculo 16 de 2 Corintios nos enseña que aunque nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior se renueva dĂa a dĂa. Las tribulaciones que enfrentamos son leves en comparaciĂłn con la gloria que nos espera. Cada circunstancia nos entrena y fortalece, añadiendo peso a nuestro vaso de barro para la gloria de Dios. Tenemos que tener una vista eterna y saber que vale la pena sobrellevar cualquier experiencia difĂcil porque un dĂa estaremos delante del trono de Dios y veremos el resultado de la obra de Dios en nuestras vidas. Debemos pedirle al EspĂritu de Dios que nos llene con su gloria y que derrame más de su poder y unciĂłn en nosotros.
Acompáñenmen en oraciĂłn, mis hermanos. Señor, declaramos como acaba de declarar Jesus Nevitas que eres tres veces Santo. Es un privilegio estar en tus atrios, es un privilegio oĂr tu voz, es un privilegio estar donde tĂş nos puedes tocar, a donde tu gracia puede alcanzar neustras vidas. EspĂritu de Dios, donde puedes identificar nuestra necesidad y ahĂ pueda fluir tu virtud. Es un privilegio estar en un lugar donde podemos recibir y experimentar milagros, verdaderamente vivir una vida sobrenatural. Maestro, eso es mi deseo, que tu espĂritu vivifique esta palabra y que tu nos llenes esta tarde, y que todos, Señor Dios, hagamos aquĂ, experimentando, una vida y una eternidad sobrenatural. Te lo pedimos en el nombre de JesĂşs.
Mis hermanos, les dirijo a Segunda de Corintios, capĂtulo 4, comenzando con el versĂculo 5. Hermanos, Âżcuántos estuvieron aquĂ para el servicio de las doce la semana pasada? Amen. El servicio de las doce. Si usted estuvo para el servicio de las doce, la semana pasada, usted se acuerda que era del privilegio de recibir la palabra y la ministraciĂłn del profeta, y son muy pocos hermanos, hermanas, que verdaderamente, yo dirĂa, que tienen un oficio asĂ, que se les puede llamar Profetas del Señor a tiempo completo. Pero este es el ministerio del hermano, el profeta, el Pastor Emile Samule, que tuvimos con nosotros la semana pasada.
Y si ustedes se acuerdan, y si usted estuvo aquĂ, vimos lo que puede parecer una contradicciĂłn, a la vez vemos un hombre – como cualquiera – un hombre usado, yo dirĂa, incontrovertiblemente como un canal del EspĂritu de Dios. Nosotros que llegamos a oĂr la palabra a travĂ©s de Ă©l y quedamos para ver una parte de la ministraciĂłn pudimos ver, que Gloria a Dios, el oficio del profeta está en videncia y que lo llegamos a ver. Me encantĂł ver que este hermano que no conoce esta gente, no conoce esta congregaciĂłn, llamando a personas a – desde atrás, cerca de las ventanas, en las partes más extremas del Santuario, llamándolos, indicándolos individualmente. Personas francamente, que prácticamente, ni siquiera nosotros los Pastores los conocemos muy bien. Que los pasamos por alto, pero Dios no los pasa por alto.
Amén.
Y Dios ve sus vidas y el Señor le dio palabra a este hombre extranjero, no es que este hombre no esta iglesia, no es de este paĂs o de esta cultura y que le comparta una palabra. Vi evidencia aĂşn en los hermanos que sĂ tengo el privilegio de conocer. Que por lo general, el Señor les hablĂł, y les hablĂł con una claridad asombrosa.
Pues, vimos esto – esta demostraciĂłn de la gloria de Dios y a la vez llegamos a ver la escena de un hombre, ya llegando a anciano, afligido por diabetes y otros achaques, tan dolorido que se le hacĂa difĂcil aĂşn caminar. Temiendo que por su condiciĂłn de diabetes, tomara algĂşn sostĂ©n en medio de su ministraciĂłn. Su cafecito y su alimentito, para poder Ă©l terminar su tiempo de ministraciĂłn
Yo dirĂa, ÂżquĂ© contradicciĂłn no? El poder de Dios fluyendo de una forma tan clara – tan indebatible a travĂ©s de esta vida, y a la vez un hombre lleno de achaques. Y yo dirĂa el Señor tiene un buen sentido de humor. Hace una semana que el Señor me puso esta palabra en mi corazĂłn, y aquĂ estoy hablando un poquito como Hermit the Frog, uno de los hĂ©roes de sus hijos y tomándome un tecito para tambiĂ©n poder pasar la jornada de esta tarde. Y aĂşn asĂ estoy dispuesto a declarar, como declarĂ© ahorita. JesĂşs es un Dios sanador.
Amén.
Jesús es un Dios que liberta y lo digo con toda sinceridad y lo digo con todo mi corazón. Jesús es un sanador. Es mi sanador. Que contradicción, ¿no? Es más, mis hermanos, no lo es. Todo lo contrario. En lugar de ser inconsistente, esto es precisamente la manera en que la vida sobrenatural opera. Sépalo.
Hermanos, la vida sobrenatural no significa, que por lo menos aquà en la Tierra, dejamos de ser humanos. La vida sobrenatural no significa que dejamos de ser frágiles, mortales y abiertos a equivocarnos. Todo lo contrario. La vida sobrenatural significa que un Dios poderoso se glorifica a través de nosotros, a pesar de nuestra fragilidad y nuestra humanidad. Un Dios extraordinario, haciendo milagros a través de gente ordinaria. Esa es la esencia de la vida sobrenatural.
O como declara esta palabra que vamos a compartir hoy. Es la gloria de Dios – es la gloria de Jehová en vasos de barro. Es esta iglesia. Es más, esa es la iglesia de Jesucristo, es más esa es la iglesia de Jesucristo desde el dĂa de PentecostĂ©s. La esencia de la vida sobrenatural es la gloria de Jehová morando y transmitido a travĂ©s de vasos de barro que declara la palabra del Señor.
Segunda de Corintios, capĂtulo 4, versĂculo 3. “Porque no nos predicamos a nosotros mismos sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor a JesĂşs. que mandĂł que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeciĂł en nuestros corazones, para iluminaciĂłn del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros.”
La gloria de Dios en vasos de barro. ¿Qué quiere decir esto?
Primeramente mis hermanos, quĂ© quiere decir esto porque lo dije ya y lo repito. Mis hermanos, para mĂ explorando la vida sobrenatural, es una verdad esencial. Tal vez la verdad esencial. QuĂ© es la vida sobrenatural? Es una manifestaciĂłn desde GĂ©nesis hasta el dĂa que los Santos son recogidos en el Apocalipsis – una manifestaciĂłn de la gloria de Jehová en vasos de barro.
Yo dirĂa, mis hermanos, que este es el tema que sostiene toda la sinfonĂa de la vida de Dios. Este es el balance, el poema de nuestras vidas, el contraste, la inconsistencia y aĂşn la raĂz del poder y el resultado de la gloria del Señor. Y es que, sin excepciĂłn, somos vaos de barro usados como vasijas para la gloria de Jehová.
Ahora, ÂżquĂ© quiere decir eso? Sencillamente quiere decir esto. Como declara – es más, el versĂculo 6, hace esta declaraciĂłn: “Porque Dios –,” y yo añadirĂa con temor, pero yo creo que con certeza, esto es lo que quiere decir el apĂłstol. Porque el mismo Dios, usted podrĂa decir, el mismo Dios que mandĂł que de las tinieblas resplandeciese la luz – el mismo Dios que separĂł la luz de las tinieblas, el mismo EspĂritu Santo que caminĂł sobre las aguas.
El mismo Dios – la palabra es muy clara aquĂ, que no estamos hablando de un sustituto a Dios, no estamos hablando de una sombra a Dios, no estamos hablando de una manifestaciĂłn secundaria de Dios. Vea, Primera de Corintios, capĂtulo 12 – estamos hablando del uno y el mismo EspĂritu de Dios. Romanos, capĂtulo 8, “Si el mismo espĂritu que levantĂł a Jesucristo de los muertos, está en vosotros.” Estamos hablando de Dios.
De ese EspĂritu de Dios, infalible, eterno, incomparablemente bello, todopoderoso, supremamente amable, bondadoso y temible. Ese Dios – estamos hablando de la voz de muchas aguas, estamos hablando de las rosas, estamos hablando del lirio de los valles, estamos hablando de la mano que puso las estrellas en su lugar. Ese Dios habitamos – habitándonos.
Escribe el apĂłstol Pablo en esta misma carta, en el capĂtulo 6, “que vosotros sois el templo del Dios viviente.” ImagĂnese, ese Dios habitándonos, viviendo dentro de nuestros cuerpos mortales, junto con nuestras flaquezas. Eso sà – eso no cambia. Junto con nuestras flaquezas, nuestra vulnerabilidad, nuestra mortalidad y yo dirĂa, aĂşn más importante, compartiendo nuestra conexiĂłn con la raza humana. Porque somos seres sociales.
Hermanos, su vida está pegada a otra vida y eso lo sabe Dios. Es más, el Señor te enviĂł, te puso – declarĂł a Pablo en Hechos, capĂtulo 17, el Señor declarĂł en los tiempos y la hora para su existencia. Y como una bombilla en un pasillo oscuro, el Señor te puso en un lugar preciso y estratĂ©gico, contectado a una red familiar y una red social, y el Señor sabe lo que eso implica. Nuestros lĂos, los pecados de esa red – sus complejidades, sus complejos, sus quebrantos. El Señor sabe que estamos conectados a otras vidas, y Âżsabes quĂ©? Ese es el punto.
Este es el plan divino, es de esta manera, mis hermanos. Es precisamente a través de esto, que la gloria de Dios se esparce para conquistar la humanidad a través de un vaso de barro a otro. De una vida a otra. Y, mis hermanos, tenemos las primicias de esta gran aventura. Lo tenemos en nada menos que Jesucristo.
El Señor declara – la palabra declara, que JesĂşs es la primicia para aquellos que creen. Jesucristo en su encarnaciĂłn representa esto mismo, cien por ciento hombre, cien por ciento Dios. Sujeto, declara la palabra, a las mismas tentaciones, a las mismas limitaciones a la cual somos nosotros sujetos, pero sin pecar. Y lleno del EspĂritu de Dios. Y el Señor insistiĂł a sus discĂpulos – no se atrevan, comenzad sus ministerios. No se atrevan dar un paso sin primero que ustedes como vasos de barros sean llenos del EspĂritu Santo.
Y en ese dĂa, en el aposento alto – en el capĂtulo 2 de Hechos – no fue el comienzo de una religiĂłn, fue el comienzo de todo otro gĂ©nero de raza humana. Toda otra especie de humanidad. JesĂşs, dando el primero paso y nosotros siguiĂ©ndolo como Ă©l – siguiendo este patrĂłn bello de humanos, cien por ciento humanos, lleno de algo que es cien por ciento divino, cien por ciento poderoso, cien por ciento Dios.
Esa palabra, esa palabra, cristiano, es mucho más – representa mucho más que meramente la expresión de su religión. Hace mucho más que distinguir que usted es cristiano porque no eres budista o musulmán. Cuando ese nombre, cristiano, fue aplicado a la iglesia, por gente que nos observaron.
Los griegos llamaron a los primeros discĂpulos – los primeros seguidores de Cristo – cristianos, indicando que esta gente eran para ellos pequeños Cristos. Pequeño Cristo – usted, cristiano, eso es lo que usted es. Usted, cristiano, eso es lo que usted representa. Usted es un reflejo, una reflexiĂłn – usted es parte de esta raza divina que el Señor está creando, llamado cristiano. Pequeño Cristo.
Que ahora, tambiĂ©n, como Él tenemos el privilegio de sĂ, vivir en este cuarto pero servir como la habitaciĂłn para un Dios vivo a travĂ©s del EspĂritu Santo. Ahora, ÂżquĂ© implica eso? Primeramente, la gloria de Dios en vasos de barro, ÂżquĂ© implica? Implica primeramente que nuestra declaraciĂłn deberĂa ser este, mis hermanos. “Yo soy barro, Señor, pero tĂş eres Dios.”
Hermanos, si usted quiere crecer – lo poderoso de conocer estas verdades, es que las podemos usar, utilizar, para avanzar en el crecimiento del poder de Dios en nuestras vidas. Si sabemos manejar las verdades del Señor, y lo primero que el Señor requiere de nosotros es un nivel de humildad, y eso no es difĂcil mis hermanos. Hermanos, es importante que nosotros conozcamos la patita sobre la cual cojeamos, perdonen. Es importante y todos lo tenemos – todos lo tenemos.
Y yo hice algo, ¿verdad? Un modelo Pentecostal – okay, perdón. Un gesto – is it working, are you hearing me? Good. Amén.
Hermanos, deberemos – sepa esto, mis hermanos, sin la obra del EspĂritu Santo dentro de nosotros, somos incapaces, somos incompetentes para lograr la obra divina que el Señor nos ha delegado. Y a cada uno de nosotros el Señor le ha delegado parte de la obra divina. Pero para poder cumplir con la obra que el Señor tiene en usted necesitamos el poder del espĂritu de Dios.
Sabe, el pastor compartĂa la semana pasada que el Señor le ha puesto a cantar a media noche. ImagĂnese nuestro pastor a las dos, tres de la mañana. OfreciĂ©ndole al Señor este cántico. Y, Âżsabes quĂ©? Se pega. Porque yo tambiĂ©n he estado morando en ese cántico. Yo quiero menguar, yo quiero menguar para que crezcas tĂş.
Mis hermanos, eso no es meramente un gesto lindo. Nuestro pastor está deseando ser usado más por el poder de Dios y hay una ruta para eso. Hay una condición – una pre-condición para eso, hay un paso, un requisito para eso para que podamos nosotros crecer en el Señor, es necesario que mengüemos. Es necesario que mengüemos.
Hermanos, una y otra vez. Trece veces – en el libro de los Hechos aparece esta frase, lleno del espĂritu. Y donde primero aparece es en el aposento alto. En el capĂtulo dos. Que estuvieron ellos unánimes, orando, pidiendo que esta promesa del EspĂritu Santo les llegara y de momento, dice la palabra, dice que ellos fueron “llenos del espĂritu”, una y otra vez, esta frase aparece.
El apĂłstol Pedro se levanta y la palabra declara, que Ă©l hablĂł con autoridad, lleno del espĂritu. Declara que los diáconos que fueron escogidos en Hechos, capĂtulo 7, que los – que esos siete hombres, todos fueron llenos del espĂritu. TambiĂ©n declara que Esteban, cuando estuvo delante de, tenĂa el rostro de un ángel, y que este hombre era en ese momento, lleno del espĂritu. Declara en Hechos, capĂtulo 10, cuando Pedro va y está compartiendo con Elio, que este hombre, un gentil, un romano, un centuriĂłn, comenzĂł a creer en Jesucristo y de momento se derramĂł el bautismo del EspĂritu Santo en ese hogar y que con Elio y todo su hogar, fueron llenos del EspĂritu.
ÂżQuĂ© querrá decir? Esa frase implica dos cosas. Para que algo sea lleno del espĂritu, o lleno de cualquier cosa, implica un envase, Âżno? Algo – el espĂritu tiene que llenar algo, no puede llenar un vacĂo, Âżverdad? Algo lo tiene que contener – eso es lĂłgica. Esto es mera fĂsica. Y aquĂ el envase que el Señor escoge para llenar con el espĂritu, son estos vasos de barro. Estos cuerpos mortales, pero más que eso, su vida, sus experiencias, sus flaquezas, su trasfondo, de dĂłnde viene, a dĂłnde vas – eso es lo que el Señor pretende hacer lleno con el EspĂritu.
TambiĂ©n implica esto. Primeramente, la llenura del espĂritu implica un envase. En este caso son los vasos de barro que el Señor llena de su gloria. ÂżEntendemos? Segundo, implica esa frase, lleno – llenar, implica en sĂ, niveles de llenura, Âżno? Porque si algo es lleno del espĂritu, implica en contraste, que otra cosa puede ser menos de lleno. Puede ser que algo contenga, que tenga evidencia del espĂritu, que el espĂritu more en un envase. Pero que ese envase no estĂ© lleno del espĂritu, ÂżtambiĂ©n entienden?
Llenura, implica niveles de llenura. ÂżCĂłmo es que se gradĂşa, que se mide? ÂżCuál es la llave que se abre para que seamos llenos del espĂritu? Primeramente tenemos que vaciar esos vasos, vaciar esas vasijas para hacer lugar, para que podamos contener más del espĂritu. O sea, vaciarnos más de nosotros. Menguar para que crezcas tĂş. Implica niveles.
Y por más que nosotros crecemos en el Señor – los cristianos más maduros que yo conozco, son los cristianos que son más concientes de sus flaquezas, y el área al cual el Señor los arroja. Y eso, irónicamente, da lugar para más gloria, y para más unción. Y eso nos lleva a la segunda implicación, y es esta, mis hermanos, sólo estamos rodeados, en el mejor de los casos – en el mejor de los casos – sólo estamos rodeados por vasos de barro.
Sólo estamos rodeados por vasos de barro. Estoy mirando los rostros de una congregación, muchos de nosotros – algunos aquà tal vez nos conocemos por más de diez años, algunos nos conocemos por más de veinte años. Hay otros que acaban de llegar. Tenemos distintos trasfondos, hemos vivido – hemos experimentado distintas aventuras. Hemos llegado de distintos lugares y a la vez están en camino a otros lugares, en camino a una aventura, en camino a un lugar que el Señor les tiene, pero siempre, por lo menos en esta tierra, todo lo que somos es vasos de barro – eso y nada más.
Somos vasos de barro. Y, ¿qué implica eso, mis hermanos? No juzguemos por las apariencias. Amén.
Yo creo que uno de los sub-temas que se está oyendo aquà – que se ha predicado de distintas maneras es que el Señor al oĂr nuestras oraciones, y al traer el avivamiento, traerá de todo tipo de personas aquĂ. Todo tipo de barro, pero todos somos vasos que el Señor ha moldeado por su mano y sobre el cual Ă©l ha soplado con su hálito. Algunos estudiados y otros no, algunos con dinero y con una casa y una hipoteca y un carrito – y otros sin un chele. Algunos que huelen bien y algunos que no huelen tan bien. Todo tipo de vaso.
Y el Señor nos sigue diciendo como le dijo a Samuel, por poco pasan por alto a David – por poco lo pasan por alto, a David. Y el Señor le dice, muchacho mĂralo de nuevo, yo no juzgo por las apariencias, yo miro el corazĂłn. AmĂ©n.
Y, Âżsabes quĂ©? Tal vez la persona que está sentada – ¡usted no tiene idea! Hermanos, usted no tiene idea del tesoro que está encerrado dentro de usted o dentro del hermano que está sentado a tu lado. You have no clue. No tienes idea quĂ© es lo que ve Dios ahĂ.
ÂżDe dĂłnde sale esta frase, vasos de barro? En el mundo antiguo, los tesoros más preciosos – en el mundo judĂo del primero siglo, se guardaban literalmente en envases – en vasijas hechas de barro, altas – muchas veces más altas que este pĂşlpito. Y no parecĂan gran cosa pero allĂ escondĂan tesoros.
En el año 1942, unos arqueĂłlogos investigando unas cuevas en Qumrán, cerca de – en Israel, encontraron cientos de rollos bĂblicos que ningĂşn ojo habĂa visto por casi dos mil años, el Libro de IsaĂas, el Libro de Daniel – casi el Antiguo Testamento completo y otras escrituras. Encerrados allĂ por casi dos mil años. ÂżPor quĂ© nadie lo habĂa descubierto antes? Porque nadie – a nadie se le habĂa ocurrido investigar en una cueva. Y tal vez si miraron en esa cueva, vieron un muro de vasos de barro - Âżpara quĂ© sirven?
Hasta que alguien mirĂł adentro de esos vasos y ver el tesoro que habĂa – que estaba encerrado allĂ, la revelaciĂłn que estaba encerrada allĂ. Hermanos, asĂ nos ve Dios, hay tesoros en esta congregaciĂłn. Muchos de ustedes tienen que pedirle al Señor, tal vez piensen “yo no valgo nada, yo no tengo un don, no me imagino quĂ© puedo añadir al reino de Dios.” Hermano, yo te garantizo, el Señor ha encerrado un tesoro dentro de ti.
En el momento que el EspĂritu Santo llega a ti, mora en ti, te invade, ya allĂ hay propĂłsito eterno. No subestimemos y tampoco, mis hermanos, subestimemos el proceso por el cual estos vasos de barro se están madurando para que el Señor los pueda usar y la palabra que debe operar en esta comunidad de vasos de barro, esta pequeña ciudad, comenzando con los pastores, porque somos vasos de barro – Gracias a Dios. Cada vida aquĂ, hermanos – la palabra que debe operar es esta: Gracia. Grace. Grace.
Ahora, la gracia no significa que pasemos por alto el pecado, porque eso serĂa menospreciar el mismo tesoro de Dios que está en nosotros. Eso no es lo que quiere decir la gracia. La gracia no quiere decir que hábitos pecaminosos, una vida pecaminosa no debe ser identificada y repudiada y rechazada por el mismo hecho que disminuye lo que eres, el tesoro que eres. Pero a la vez, el Señor pide que nosotros tengamos gracia los unos a los otros, porque usted no ve lo que ve Dios.
Usted no tiene idea de lo que ve Dios. Usted no ve el valor que ve Dios. You don’t know. No eye has seen, no ear has heard – ni ojo ha visto, ni oĂdo ha oĂdo, ni corazĂłn ha comenzado a sentir lo que Dios ha preparado para aquellos que lo aman. You don’t know. Y tambiĂ©n implica esto, tenga usted un poco de gracia con usted mismo ÂżoyĂł?
Sepa que usted es un vaso de barro, sepa que Dios – que tĂş estás en la escuela. Estamos siendo entrenados, cada uno de nosotros. Cada uno de nosotros estamos siendo moldeados, estamos siendo preparados para un propĂłsito bello y eterno. El apĂłstol Pablo, tambiĂ©n en esta carta, en el capĂtulo 12, en un punto muy famoso – una crisis en su ministerio, Ă©l lo admite. Le dice, Señor, quĂtame esta cosa, tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mĂ, y me ha dicho, “bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” Se perfecciona en la debilidad. Por tanto, escribe Pablo, de buena gana me gloriarĂ© más en mis debilidades para que repose sobre mĂ el poder de Cristo.
Otra manera de decir yo quiero menguar para que crezcas tú, pero nos trae a la tercera implicación: debilidades. Mis hermanos, la tercera implicación del hecho de que somos vasos de barro es que no somos exentos de quebrantos o luchas en este mundo. No somos exentos. Es más, es parte del drama. Es más, acostumbrémonos porque ésta es precisamente la vida sobrenatural.
AllĂ describe en el versĂculo 7, del capĂtulo 4, “pero tenemos este tesoro en vasos de barro para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros, que estamos atribulados en todo, mas no angustiados.” El hecho, hermanos, de que usted es un vaso de barro, permite que usted sea atribulado – van a llegar momentos de atribulaciĂłn, van a llegar noticias que les va a chocar, van a llegar retos en sus vidas. Pero no angustiados, la angustia es una condiciĂłn de mente y de corazĂłn. Es una condiciĂłn – es una reacciĂłn a ser atribulados.
Podemos decir, escogemos reaccionar a la tribulación con angustia. Angustia es decir esta cosa va a acabar conmigo y tomarnos auto-lástima, auto-pena. Y abrazar como un estilo de vida la depresión, abrazar como un estilo de vida la mortandad, eso no es lo que quiere Dios para un hijo de Dios, como vasos de barro seremos expuestos a tribulaciones, pero como vasijas de la gloria de Dios, no seremos angustiados.
TambiĂ©n declara, “desesperados pero no desesperados.” Bienvenido apĂłstol a donde no se puede beber el agua hoy. Vi los hermanos del Distrito Federal, “Ah, quĂ© bueno que le pase.” La venganza de Moctezuma llega aquĂ a Boston. Good for us. ÂżCuántos ayer se vieron en Stop-and-Shop comprando dos o tres galones de agua? Eso está bien, tambiĂ©n me encontraron a mà – estábamos en apuros, tenĂamos que buscar agua fresca. Me dijo Marina, es como si estuviĂ©ramos en la RepĂşblica Dominicana. Welcome home – comprando agua.
Eso está bien, hermanos, fue mayordomĂa, pero desesperaciĂłn es otra cosa. Y yo le comentĂ© esto a Marina, no viste, tal vez, alguien llenando pero el carro de cuanta agua habĂa, con los ojos – la luna llena, y eso era, olvĂdate. Esto era el Apocalipsis lo que venĂa. Nos vamos a envenenar, corre a los montes, ya! Will Smith. Y ese pánico – la palabra es pánico.
El Señor – mira, nosotros como vasos de barro seremos expuestos a apuros, pero como vasijas de la gloria de Dios nunca deberĂamos experimentar desesperaciĂłn o pánico. Hermanos, sigue: “perseguidos, más no desamparados.” Y sĂ, eso incluye los Estados Unidos. Los hermanos que me escuchan en paĂses donde tienen que esconder sus Biblia, o en donde es un crimen que se llame cristiano, conocen bien lo que es ser perseguido.
Pero yo les puedo garantizar esto, si usted toma ese nombre en serio, si usted toma ese nombre en serio, cristiano, en Boston en el año 2010, si usted toma ese nombre en serio, tarde o temprano en su caminar, estudiante universitario, en una clase donde Jesús es una metáfora y la cristiandad es una superstición. Varón en su trabajo, donde está rodeado de hombre que te persiguen porque crees que es un honor para un hombre ser fiel a su esposa y es honor para un hombre no tomar más de lo que su patrón le paga. O el hermano que está rodeado de familiares, y has sido el único en toda su familia que representa lo que es ser un cristiano.
Hermanos, tarde o temprano seremos perseguidos por ese nombre pero nunca, nunca, nunca desamparados. ¿Cómo te va a desamparar? Él vive dentro de ti, Él mora dentro de ti. Él no te va a desamparar. “Derribados, pero no destruidos.”
Vendrá el momento, dice el libro de Proverbios, que el justo caerá siete veces. Cada vez se levanta. “Derribados, pero no destruidos.” AquĂ estoy, aquĂ estoy de nuevo. Hermanos, precisamente es a travĂ©s de la vida sobrenatural, es viviendo como un vaso de barro que el Señor demostrará su gloria a travĂ©s de ti. Este es el forro que permite que el EspĂritu de Dios fluya a travĂ©s de ti.
Eso es precisamente la oportunidad que tiene Dios, no solamente para mostrarte que su palabra es verdad. Hermanos, no deje – Gloria a Dios, una frase que dijo el Dr. Elden Villafania que se me pegó una vez. Una cosa es estudiar la Biblia, otra cosas es que la Biblia te estudie a ti.
Y es en estos momentos de angustia, es en estos momentos de apuros – es en estos momentos de persecución, son en estos momentos como vasos de barro, que el Señor nos estudia. Y que tenemos la oportunidad de crecer en el Señor, y no solamente eso, su gloria y su faz y su poder fluye a través de las reglas a nuestro alrededor y somos testigos de la gloria de Dios.
Es precisamente a travĂ©s de nuestras aflicciones y retos que la gloria sobrenatural de Dios se manifiesta. Y esto nos trae a la Ăşltima implicaciĂłn, vaso de barro, sepa esto, estamos siendo transformados. Estamos siendo transformados dĂa en dĂa. De una forma que usted tal vez ni idea, ni estĂ© conciente, pero el Señor tiene una agenda contigo. Tiene una agenda contigo.
Declara la palabra en el versĂculo 18, de este capĂtulo, “no mirando nosotros las cosas que se ven sino las que no se ven.” Hermanos, es muy fácil mirar lo que se ve, es muy fácil mirar estos cuerpos que se desgastan. Es muy fácil mirar la cuenta de banco, que la cuenta de ahorros que están sujetos a la economĂa. Es muy fácil ver las circunstancias y no ver el propĂłsito eterno y lo que Dios está haciendo dentro de ti a travĂ©s de estas circunstancias porque, hermanos, cristiano que me oye, su meta debe ser mucho más que meramente sobrellevar la vida. Su meta debe ser mucho más que vivir dĂa en dĂa.
El Señor te ha hecho para algo superior a esto. El propĂłsito de Dios contigo es superior a eso. Usted tiene una meta. Su meta debe ser una meta eterna, Âżsabe? No es meramente, me levanto en este dĂa, vamos a ver cĂłmo me va en el trabajo, vamos a ver cĂłmo me va en esta experiencia… Eso no es suficiente. Pido que el Señor despierte en usted una revelaciĂłn eterna y sepa quĂ© es lo que el Señor está haciendo a travĂ©s de ti. SĂłlo asĂ su vida y su experiencia como un vaso de barro, tiene sentido. SĂłlo asĂ somos protegidos de sufrir por sufrir. NingĂşn cristiano vive asĂ, Dios tiene algo.
Hermanos, llegará un dĂa en que todo esto y lo que ahora no se ve, se verá y el resultado de la obra de Dios en ti, cuando se desgasten estos envases – cuando los echemos a un lado. Cuando guardemos los vasos de barro y delante del trono de Dios es derramado el tesoro que Ă©l dĂ©, en ese dĂa, hermano, usted sabrá en un instante que todo valiĂł la pena y para quĂ© fue eso. En ese dĂa usted se dará cuenta que todo fue orquestado de una forma poĂ©tica y perfecta y divina y deliberada – intencional, por un Dios eterno morando dentro de ti, cumpliendo un propĂłsito eterno a travĂ©s de ti. It will all make sense in that day, in the name of Jesus! It will all make sense.
Declara la palabra en el versĂculo 16, “por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de dĂa en dĂa. Porque esta leve tribulaciĂłn,” y comparado a la gloria que nos espera, todas las tribulaciones son leves. “Esta leve tribulaciĂłn momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria.”
Hermanos, aĂşn en la ley de la fĂsica, cualquier cosa que llene un vaso, tiene su peso. Y por más que tu tengas, que esta cosa sea lo que sea, dentro de un envase. Por más que usted añade a este vaso, de tal sustancia, más pesa ese vaso. Y el Señor te está diciendo que con cada experiencia, que usted tiene como vaso de barro, con cada batalla ganada, con cada decisiĂłn de creer al Señor, y obedecerlo – con cada tribulaciĂłn sobrellevada, con cada alabanza elevada en medio de su angustia, el Señor añade peso de gloria a su vaso.
Con cada circunstancia que usted sobrevive y usted en lo natural tal vez no ve el peso de la gloria, pero sà hay evidencia, sà se manifiesta porque esta tribulación usted no la trata como la última. Ahora usted está entrenado, ahora sus oraciones son más directas, son más efectivas. Ahora su unción es más profunda – yo he visto esto ya. El Dios que me rescató de lo último, también me ha rescatado de otro. El Dios que me sanó de esto, también me sanará de eso.
El Dios que me escuchó la última vez también me escuchará ahora. Y eso hace mucho más que meramente ayudarte a sobrellevar esta carga. Eso añade peso a su vaso de barro. Peso de gloria. No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven. Pues las cosas que se ven son temporales. Pero las que no se ven son eternas.
Pongámonos de pie, mis hermanos. Hermanos, habrá un dĂa en que estaremos delante del trono de Dios. Habrá una asamblea asĂ, pero exageradamente más grande. En ese dĂa los vasos de barro los vamos a guardar. Dice la palabra que lo conoceremos como Él nos conociĂł. TambiĂ©n nos conoceremos como Él nos conociĂł. Nos vamos a conocer aĂşn con estos envases porque dijo el Señor, que sabrán que son mis discĂpulos porque se aman.
Este amor que nos une. Eso es lo que hará que yo te voy a conocer. Te voy a encontrar en la asamblea, delante del trono de Dios. Pero ya no con estos vasos, tendrĂ© el privilegio de ver lo que veĂa el Señor, tendremos el privilegio de esta transformaciĂłn bella que está haciendo Dios. Esta metamorfosis que se está llevando a cabo en este lado de la eternidad. Nosotros veremos el resultado de la obra de Dios en nuestras vidas.
Tal vez el hermano o la hermana más frágil que está a su lado, usted la verá o lo verá, rodeado de una gloria incomparable, indistinguible a los ángeles, indistinguible – dice que somos uno menos – un poco menos que los ángeles. Una gloria.
Y cada dĂa, mis hermanos, el Señor está añadiendo por su amor por ti, peso a esa gloria. El Señor está añadiendo peso a la obra de Dios en usted. Eso es lo que es usted. Eso es lo que es usted, es un honor ser llamado un vaso de barro. Saber que a travĂ©s de nuestras flaquezas somos envases para la gloria del Señor.
Es un honor, un honor saber lo que Dios tiene en mente. A dónde, cómo va a terminar esto. ¿Cómo va a terminar esto? ¿Sabe cómo? La gloria de Jehová en todo su reinado y nosotros delante de su trono creados a su imagen, creados a su imagen, moldeados por su mano y hermanos, no sé lo que estás pasando, qué persecución, qué mortandad, pero yo les suplico, tenga una vista eterna porque vale la pena. Vale la pena.
Gloria a Dios. Gloria a Dios. It is worth it! It is Worth it! That day will be worth it, in His presence. That momento befote him will be worth it, it will all be worth it as we are transforming.
Mi hermano, vamos a cantar este coro, este coro que el pastor ha estado cantando y por la misma razón, queremos ser llenos. Llénanos, Maestro. Y, hermanos, si eso quiere decir sobrellevar una experiencia que te está menguando, amén. Si eso quiere decir vivir con una flaqueza que te obliga a menguarte, amén.
Si eso quiere decir una realidad que te achica y te mengua delante de Él. Amén. Yo quiero menguar para que crezcas tú, Señor. Gloria a Dios.
Señor, EspĂritu del Señor JesĂşs, he aquĂ vasos, frágiles, mortales, creados a tu semejanza. Señor, ninguno de ellos, Señor, ninguno de ellos menospreciado por ti, preciosos delante de ti. Ahora pido Señor, que a menudo tu pueblo declare tu nombre y a menudo que tu pueblo se abre a ti, y a menudo, Señor, que clamemos a tu nombre, EspĂritu de Dios, llĂ©nanos, llĂ©nanos, llĂ©nanos, llĂ©nanos, llĂ©nanos, llĂ©nanos EspĂritu de Jehová. LlĂ©nanos con tu gloria.
Llénanos, Maestro, llénenos. Padre, hay lugar para más, Señor, hay lugar para más. Nuestros vasos tienen lugar para más. Señor, hay lugar para más en nuestras vidas. Lord, there is room for more. Jesús, there is room for more. We want more of you, Lord Jesús, what we have isn’t enough, Master. What we have isn’t enough, God.
Derrama más poder, derrama más de tu gracias. Derrama más de tu unción, Señor, derrama más. Derrama más.