
Autor
Milagros García Klibansky
Resumen: Al igual que las instalaciones que son abandonadas y se convierten en ruinas, muchas personas tienen capacidades subutilizadas. Cuando nos entregamos a Dios, descubrimos nuestros dones y cómo podemos utilizarlos para servir a los demás. Es importante no permitir que nuestras capacidades se conviertan en ruinas y ser siervos útiles para Dios.
Aunque es penoso decirlo, cuando caminamos por la ciudad, nos damos cuenta de que el abandono al cual han sido sometidas muchas instalaciones ha provocado su total destrucción, a punto de que en su gran mayoría son irrecuperables
; todo esto ha dado al traste por el tiempo que estas capacidades instaladas estuvieron sin utilizarse. Su excelente calidad desapareció definitivamente por el desuso, hoy son solo ruinas.
Nosotros fuimos creados con capacidades, algunas instaladas desde el momento de nuestro nacimiento y otras fueron instaladas con posterioridad. Muchos de nosotros ni siquiera conocíamos que estas capacidades se encontraban en nosotros, fuimos descubriendo con el paso de los años que teníamos en nuestra mente grandes instalaciones que estaban siendo subutilizadas.
Nuestra revelación suprema sucede cuando entregamos nuestra vida a Dios y le pedimos que tome el control de la misma. Es ahí donde comenzamos a descubrir las razones por las cuales nuestro creador nos concibió y comienzan a manifestarse en nosotros cuáles son los dones que teníamos ocultos y que Él necesita para que no caigamos en ruinas.
En mi caso en particular, siempre pensé que mi don era cantar, pero está claro que por alguna extraña razón, no he sido utilizada para esto, sin embargo, Dios me ha usado para escribir, desde reflexiones como estas, hasta consejería y pido a Él que me ayude a ser de bendición para otros a través de la escritura. Si alguien hace 10 años me hubiese dicho que iba a escribir, me hubiese reído en su cara, lo único que había escrito en mi vida fue a los 15 años una novela copiando el estilo de “Corín Tellado” y con perdón de los escritores, es lo más superficial y tonto que he leído jamás. Sin embargo, Dios me mostró el camino que Él quería que yo tomara y para lo que quería usarme y le agradezco por ello.
Me asombra ver como durante años existen personas que van cada domingo a la iglesia, se sientan en los bancos, cantan, hasta lloran y se emocionan, sin embargo presentan un grave problema de subutilización de la capacidad instalada, lo peor de todo es que a veces pasan toda una vida sin descubrir las grietas en las paredes de su corazón, a través de las cuales el fuego del Espíritu se escapa y todo se arruina.
Todos tenemos capacidades, lo difícil es descubrirlas, pero si de verdad fundimos nuestra alma con la de nuestro hacedor y entregamos todo lo que poseemos, encontraremos un cofre lleno de riquezas para poner al servicio de su pueblo.
Nuestra dotación es valiosa, no permitamos que la subutilización la convierta en ruinas. Eso no solo la convertiría en algo inservible. Eso nos convertiría en siervos inútiles.