Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El SEÑOR dio y el SEÑOR quitó; Bendito sea el nombre del SEÑOR. — Job 1:21
Sin fe es imposible agradar a Dios. Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que recompensa a los que Lo buscan. — Hebreos 11:6

Autor
Nancy G. Marquez
Resumen: Las pérdidas son procesos dolorosos en la vida, pero como hijos de Dios debemos recordar que Él es fiel y verdadero en sus promesas. Lo que se nos quita, se nos devolverá con creces si permanecemos fieles. Ejemplo de Job. No importa lo que diga el enemigo, debemos estar seguros en nuestra fe en Dios.
En esta vida atravesamos por muchos procesos, y uno de los procesos más dolorosos son las PERDIDAS. Lo escribo en letra mayúscula, pues así mismo se siente en nuestras vidas, como si fuera algo bien grande, por no decir gigante que nos quiere aplastar la fe en un Dios que es Verdadero y que no miente. Generalmente cuando atravesamos por pérdidas, en el momento presente, no entendemos el por qué de las mismas. El gigante que quiere destruir nuestra fe en Dios comienza a vociferar en nuestros oídos y a gritarnos que Dios no nos ama porque nos deja pasar por estos "cortes" inesperados.
Pero, como hijos de Dios, nos debemos parar firmes y declarar a voz en cuello que DIOS ES FIEL, VERDADERO Y QUE CUMPLE CADA UNA DE SUS PROMESAS SOBRE NUESTRAS VIDAS. Lo que se nos "quita", se nos devolverá con creces mas adelante si permanecemos fieles y constantes en nuestra carrera cristiana. Job lo perdió todo, en el primer capítulo de su vida –Job Cap. 1, pero en el último capítulo (Job 42: 12- 13) dice: “Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres hijas”.
Cuando el enemigo te grite que lo has perdido todo, GRITALE MAS FUERTE, y déjale saber que tu estás seguro en quien has creído; hemos creído en un Dios de amor, justicia y verdad.