¿Guerra Espiritual o Carnal?

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: Una persona escribió un correo electrónico preguntando qué hacer con su hija casada con un babalao. El autor del correo sugiere que en lugar de luchar con nuestras propias fuerzas, debemos presentar a esa persona a Dios a través de la oración y el ayuno. Debemos recordar que nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra las fuerzas espirituales del mal. Debemos tener fe en que Dios tiene un propósito con todas las cosas y que podemos ser testigos para aquellos que aún no conocen a Cristo. Debemos ser parte de la solución y no del problema.

Hace unos días recibí un correo al cual por razones de discreción le he omitido algunos detalles, pero que creí necesario compartirlo pues sé que es una situación a la cual nos hemos visto expuestos de alguna forma en algún momento.

El correo en cuestión decía lo siguiente: "Tengo un problema, mi hija está casada con un babalao y desde allí mi vida y la de mi familia se volvió un caos, me gustaría Ud. me pueda explicar con conocimiento ante que me estoy enfrentando y que debo hacer."

En verdad esta persona tiene un problema porque está lidiando con alguien que no conoce a Cristo, simplemente ha hecho un pacto con Satanás porque no conoce nada mejor. Generalmente en estos casos intentamos luchar con nuestras fuerzas, lo cual traería problemas en el seno familiar y el distanciamiento con su hija. Debemos recordar que la palabra dice que seamos “mansos como palomas, pero astutos como serpientes” y eso es lo que vamos a hacer en casos como este.

Usted no va a presentarle a Cristo a la persona, usted no la va a rechazar, usted no va a formar una tragedia. Usted va a presentarle la persona a Dios, va a comenzar a orar y si Dios se lo pone en su corazón, ayunar por esa persona presentándolo al Señor de forma que Él prepare su corazón para recibir el Evangelio de Salvación. No podemos desfallecer. Hasta ahora, es posible que hayamos estado batallando contra esa persona, pero debemos tener muy claro lo que dice Efesios 6.12 "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” y más adelante aclara en 1 Pedro 3.22 “quien habiendo subido al cielo está a la diestra de Dios; y a Él están sujetos ángeles, autoridades y potestades” Puesto que todas las potestades están sujetas a Él, es a Él a quien debemos acudir, pues cuando nos enfrentamos directamente al demonio, él nos hace caer y no damos testimonio de quienes somos.

¿Alguna vez se han preguntado si algún impío fue puesto en nuestro camino para que a través de nuestro testimonio pudiera conocer a Cristo? A veces Dios nos pone pruebas como estas para probar nuestra fe y si estamos conscientes que nada bajo el cielo escapa de su control, entonces debemos confiar en que Él tiene un propósito con todas las cosas y debemos obedecer y someternos.

Muchos, hace tiempo, andábamos perdidos precisamente en esos caminos y si hoy somos siervos del Dios altísimo y somos instrumentos de bendición en sus manos, es porque otros fueron testimonio para nosotros y nos mostraron que había un camino mejor que llevaba a la vida eterna.

Por eso, hermanos, niéguense a si mismos, tomen su cruz y arrebaten esas vidas al demonio, pero mostrando al Cristo incomparable en amor y misericordia, recordemos quienes éramos antes de que Él tocase a la puerta de nuestro corazón y más aún, cuanta paciencia tuvo esperando que decidiéramos abrir.

Recuerden “Si no somos parte de la solución, entonces somos parte del problema”

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