A Fluir

Génesis 2:10 • Apocalipsis 22:1-2

Se siente a veces sequedad, el alma busca más, Un miedo a no tener, a que la fuente acabe ya. Queremos construir un muro, un pozo hondo y seguro, Guardar cada gota, pensando que es lo puro.

Pero no, mi alma no, de un estanque viviré, Del Trono eterno fluye un río, que jamás se agotará. Déjalo correr, déjalo fluir, que tu vida un cauce sea, La frescura en dar, la alegría está, cuando el río no se frena.

Desde Edén brotaba vida, regando todo jardín, Y al final de la jornada, un río sin fin. Cristalino y puro, desde el Cordero y Dios, Con hojas de sanidad que nos dan la voz. Jesús dijo, "De tu ser brotarán sin parar," Fuentes vivas que no podrás guardar.

Pero no, mi alma no, de un estanque viviré, Del Trono eterno fluye un río, que jamás se agotará. Déjalo correr, déjalo fluir, que tu vida un cauce sea, La frescura en dar, la alegría está, cuando el río no se frena.

¡No más miedo a la escasez, no más muros que alzar! Si el Creador es la fuente, ¿qué podemos acaparar? Manos abiertas al mundo, amor que se quiere entregar, Cada gota compartida, nuestra fe se avivará.

Pero no, mi alma no, de un estanque viviré, Del Trono eterno fluye un río, que jamás se agotará. Déjalo correr, déjalo fluir, que tu vida un cauce sea, La frescura en dar, la alegría está, cuando el río no se frena.

¡Fluye, fluye sin parar! El río de la vida, no se va a agotar. Desde el Trono, viene y va, Siempre fresco, siempre más. ¡Alegría en el fluir! ¡Libertad al compartir! ¡Oh-oh-oh-oh! ¡A fluir!