De Hiel a Miel

Salmos 73:21-22 • Efesios 4:31

Miré a los arrogantes, llenos de bienestar Yo con las manos limpias, y nada que ganar. Se fermentó mi alma, vinagre en mi ser Punzadas en el pecho que no podía entender. Me consumía la envidia, perdí la visión Cerré con mil candados mi propio corazón.

Estaba embrutecido... (¡Tan ciego!) Sin entendimiento... (¡Qué lejos!) Era como una bestia delante de Ti Sin saber que tu gracia cuidaba de mí.

¡Hasta que entré en tu Santo Lugar! ¡Y la niebla se empezó a disipar! Comprendí el destino, solté la ansiedad Tiré la amargura, abracé tu verdad. Se acaba la ira, se va lo que dolió... Y el bien para mí... ¡El bien para mí es acercarme a Dios!

¿Por qué contristar al Espíritu de amor? ¿Por qué guardar veneno que causa dolor? Quítense la grita, el enojo y la maldad Vístanse de afecto y de benignidad. Perdona al que ofende, libera el rencor Como Dios en Cristo te dio su favor.

Voy a contar tus obras (¡Una por una!) Tu misericordia (¡Más alta que la luna!) Tu gracia infinita (¡Que todo lo llena!) Rompiste mis lazos (¡Rompiste cadenas!) ¡Ya no miro al suelo, ni al hombre que cae! ¡Miro la esperanza que tu gloria trae!

¡Hasta que entré en tu Santo Lugar! ¡Y la niebla se empezó a disipar! Comprendí el destino, solté la ansiedad Tiré la amargura, abracé tu verdad. Se acaba la ira, se va lo que dolió... Y el bien para mí... ¡Sí, el bien para mí es acercarme a Dios!

Es mi bien... (Estar cerca de Ti). No más hiel, solo tu miel. He puesto en el Señor mi esperanza. (Acorde final de guitarra con reverberación) Acercarme a Dios... es el bien.