El Camino de Santidad

Isaías 35:8 • Mateo 7:13-14

Hay un susurro, un llamado al alma, Dos anchos caminos que se ven con calma. Uno es tentador, fácil de seguir, Mas nos aleja de lo que es vivir. Luego una puerta, angosta y sin igual, Difícil de hallar, pero es la vida real.

Oh, el Camino de Santidad, sendero celestial, Donde la luz de Dios disipa todo mal. Separados de las sombras, de la mancha mundanal, Guiados por Su Espíritu, en gozo y en el pesar. Este es el Camino de Santidad, donde Sus hijos hallan Un corazón nuevo, mente pura, lo viejo se desmaya.

Es una jornada, no un instante, día a día, Aprendiendo a andar, a vivir en alegría. En nuestros hogares, con quienes amamos de verdad, Reflejando Su gloria, Su amor, Su bondad. No podemos Su luz decir que abrazamos si en tinieblas vamos, Mas Él limpia toda mancha, y en Él nos transformamos.

El viejo yo batalla, susurra mentiras, Pero Cristo ha resucitado, abriendo nuestras miras. Por Su gran misericordia, el pecado se fue, Renacimos, hijos nuevos, con una nueva fe. Espíritu, guíanos, haznos crecer en Tu verdad, Transforma nuestra mente, renueva nuestro ser.

Oh, el Camino de Santidad, sendero celestial, Donde la luz de Dios disipa todo mal. Separados de las sombras, de la mancha mundanal, Guiados por Su Espíritu, en gozo y en el pesar. Este es el Camino de Santidad, donde Sus hijos hallan Un corazón nuevo, mente pura, lo viejo se desmaya.

El Camino de Santidad, sendero sin dudar, No más extravíos, ni más temor que nos pueda atar. Andando con el Salvador, Su paz Él nos da, En esta vida gloriosa, Él nos sustenta. El Camino de Santidad... por la eternidad.