La Fe Desplaza el Temor

Salmos 121:1 • Santiago 1:3

Levantaré mis ojos a los montes, ¿De dónde vendrá mi ayuda en la oscuridad? Cuando el alma susurra "he perdido la fe", El dolor se multiplica, la esperanza se va. En la arena movediza, al borde de caer, La desesperanza envuelve, no me deja ver.

Mas sé que tu mano no me dejará, Tu fe probada, paciencia traerá. Disipa la amargura, renueva mi ser, Sobre cada sombra, tu gloria he de ver. No hay desesperación que tu amor no venza, Mi alma en ti descansa, mi fe se afianza.

Conocí una historia, de dolor y de cruz, En un cuarto pequeño, lejos de la luz. Postrada por años, el cuerpo sin vigor, Rodeada de olvido, y de tanto desamor. Pero su sonrisa, un milagro al nacer, "¡Gozosa en el Señor!", pudo responder. Su fe inquebrantable, más fuerte que el sufrir, Un faro encendido, que me invita a seguir.

Oh, mi Jesús, ¿por qué estoy amedrentado? ¿Cómo no tener fe, si a mi lado has estado? Si cada quebranto, tu promesa me da, Que en la prueba más dura, tu victoria está. Elevaré mis ojos, mi voz, mi corazón, En cada latido, mi adoración.

Pues sé que tu mano no me dejará, Tu fe probada, paciencia traerá. Disipa la amargura, renueva mi ser, Sobre cada sombra, tu gloria he de ver. No hay desesperación que tu amor no venza, Mi alma en ti descansa, mi fe se afianza.

La fe siempre desplaza el temor. Siempre desplaza el dolor. En Ti, Señor. Amén.