El Poder de Rendirse

1 Samuel 15:22 • Efesios 5:21

Mi alma inquieta, con fusil en mano, Se levanta cada aurora, buscando un sendero vano. El mundo en su vacío, frustración y aflicción, No halla a Dios, no halla en Él su salvación. Y someterse al Creador parece humillación, Una afrenta al orgullo, una cruel degradación. Cuesta creer que la virtud no se quiebre al ceder, Que en la entrega a otro, podamos crecer.

Mas el obedecer es más que un sacrificio, Prestar atención, mejor que el granicio. En el temor de Cristo, nos hemos de someter, Para escuchar Su voz, para Su gloria ver. Cuando el alma se rinde, en humildad y fe, La sumisión eleva Su nombre, Su poder.

No fue exigencia en Cristo, Su ejemplo fue la guía, Su vida de entrega plena, día tras día. Él no insistió a Sus hijos, "obedezcan mi llamado," Su amor y mansedumbre, Su mensaje había calado. Y si no vemos en otro la razón para ceder, Es por Su Santo Temor que lo debemos hacer. El Hijo perfecto nos mostró el camino, Sometiéndose al Padre, cumpliendo Su destino.

El mundo gime herido por falta de temor, Sin rendir el alma al Divino amor. No hemos aprendido a ceder, a ser luz en la nación, A escuchar Su voz que clama, a darle el corazón. Si hoy escuchaste Su voz, ¿le contestarás? Una vida sin oración es un vacío sin paz. En Su temor, la sumisión es poder, Claridad para el alma, antes de amanecer.

Pues el obedecer es más que un sacrificio, Prestar atención, mejor que el granicio. En el temor de Cristo, nos hemos de someter, Para escuchar Su voz, para Su gloria ver. Cuando el alma se rinde, en humildad y fe, La sumisión eleva Su nombre, Su poder.

Sí, Su poder... En el temor de Cristo... Sumisión que es bendición... Que eleva Su nombre... Y nos da Su paz.