Salmos 50:1 • Marcos 16:15
Resumen: La metanarrativa bíblica está fundamentalmente conformada por el discurso divino, con Salmo 50:1 y Marcos 16:15 erigiéndose como pilares monumentales que definen el alcance y la autoridad de la *Missio Dei*. Este informe postula que estos dos textos, aunque separados por siglos y géneros literarios, no son meramente declaraciones paralelas del reinado universal de Dios, sino que representan la sístole y la diástole teológica de la historia redentora —la reunión de la autoridad y el envío de la gracia. Nuestro análisis revela una profunda interacción, mapeando el cambio de una antigua expectativa israelita de una reunión centrípeta de las naciones en Sion a un mandato neotestamentario de proclamación centrífuga hasta los confines de la tierra, al mismo tiempo que descubre una sólida base bíblica para una misiología ecológica.
Para comprender plenamente esta interacción, debemos aplicar una hermenéutica que aprecie tanto la continuidad como la discontinuidad. La continuidad reside en el alcance universal, ya que ambos textos se dirigen a la totalidad de la "tierra" o el "mundo", lo que significa que ninguna parte de la existencia está exenta del discurso soberano de Dios. La discontinuidad, sin embargo, marca un cambio crucial en el vector de la misión de Dios y en el agente de Su voz. Mientras que Salmo 50 atrae al mundo hacia adentro, hacia el Juez en Sion, Marcos 16 impulsa a la Iglesia hacia afuera, desde Jerusalén hacia el mundo. Además, la voz inmediata de Dios tronando en el Antiguo Testamento transita a la voz mediada de la Iglesia que proclama el Evangelio en el Nuevo Testamento, sirviendo el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesucristo como el punto de apoyo para este cambio transformador.
Salmo 50:1 presenta a *El Elohim Yahweh*, el Soberano absoluto, hablando y convocando a "la tierra desde el nacimiento del sol hasta donde se pone" —una citación cósmica que establece Su propiedad universal e inicia el juicio, comenzando con Su propio pueblo. En marcado contraste, Marcos 16:15 presenta al Cristo Resucitado ordenando a Sus discípulos: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda la creación". Aquí, la autoridad para convocar a la tierra recae ahora en el Hijo, y el llamado judicial del Salmo se transforma en un anuncio de victoria, las "buenas nuevas", para ser llevado por la Iglesia. Esta proclamación apostólica se convierte así en la realización acústica activa del llamado divino anterior, operacionalizando la reivindicación universal de Dios a través de la agencia humana.
En última instancia, la interacción entre estos textos ofrece una teología integral de la misión. La superposición de terminologías de "tierra", "mundo", "bestias" y "toda la creación" exige una misiología que sea ecológicamente inclusiva, extendiendo el alcance redentor del Evangelio más allá de la humanidad para abarcar toda la creación, tal como Dios reclama la propiedad del mundo no humano en Salmo 50. Simultáneamente, la reprensión de Salmo 50 al ritualismo vacío sirve como una advertencia perpetua, enfatizando que la integridad interna y la adoración auténtica de la Iglesia son requisitos previos indispensables para su misión externa. La voz que soberanamente convoca desde la eternidad, por lo tanto, es la misma voz que autoritativamente envía a la Iglesia al mundo, haciendo de Salmo 50 el fundamento divino y de Marcos 16 el método apostólico para una misión integral que declara el Señorío de Dios desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.
La metanarrativa bíblica está fundamentalmente estructurada por el fenómeno del discurso divino. Desde el mandato creador inicial que trajo el cosmos a la existencia hasta la bendición final del Apocalipsis, el Dios de las Escrituras judeocristianas se caracteriza principalmente como un Dios que habla, convoca y encarga misiones. Dentro de este vasto paisaje sonoro de la revelación, dos textos específicos se erigen como pilares monumentales que definen el alcance, la autoridad y la trayectoria direccional de la Missio Dei (Misión de Dios): Salmo 50:1 y Marcos 16:15. Si bien estos pasajes están separados por siglos de historia, géneros literarios distintos y el evento crucial y transformador del cosmos de la Encarnación, exhiben una profunda interacción teológica. Mapean el cambio tectónico de la antigua expectativa israelita de una reunión centrípeta de las naciones en Sion al mandato neotestamentario de una proclamación centrífuga hasta los confines de la tierra.
Salmo 50:1 comienza con una majestuosa acumulación de títulos divinos —El Elohim Yahweh— y describe una convocatoria soberana que se extiende "desde el nacimiento del sol hasta donde se pone". Aquí, el movimiento es distintivamente hacia adentro: la tierra es llamada a testificar, y el pueblo del pacto se reúne en Sion para juicio, instrucción y realineación. En marcado contraste, Marcos 16:15, situado al final de la tradición sinóptica dentro del final más largo del Evangelio de Marcos, presenta al Cristo Resucitado ordenando a sus discípulos: "Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda la creación". Aquí, el movimiento es poderosamente hacia afuera: la autoridad reunida en el Señor Resucitado es dispersada a través de sus emisarios hasta los confines mismos del cosmos.
Este informe proporciona un análisis exhaustivo y de nivel experto de la interacción entre estos dos textos críticos. Postula que Salmo 50:1 y Marcos 16:15 no son meramente declaraciones paralelas sobre la universalidad del reinado de Dios, sino que representan la sístole y la diástole de la historia redentora: la reunión de la autoridad y el envío de la gracia. Además, al examinar la terminología específica de "creación" (ktisis) en Marcos y las afirmaciones ecológicas de la propiedad absoluta de Dios en Salmo 50, este análisis descubrirá una base bíblica sólida para una misiología ecológica que a menudo ha sido pasada por alto en lecturas tradicionales y antropocéntricas de la Gran Comisión. A través de una exégesis detallada, un estudio de la recepción histórica y una síntesis teológica rigurosa, este documento demuestra que la convocatoria del Poderoso en los Salmos proporciona la infraestructura teológica necesaria para la comisión apostólica en los Evangelios.
Para comprender plenamente la interacción de estos textos se requiere una hermenéutica que aprecie la tensión entre continuidad y discontinuidad. La continuidad reside en el Alcance: ambos textos se dirigen a la "tierra" (eretz) o al "mundo" (kosmos) en su totalidad. No hay rincón de la existencia, ninguna longitud geográfica ni entidad biológica exenta del llamado de Salmo 50 o de la proclamación de Marcos 16. La discontinuidad reside en el Vector: Salmo 50 atrae al mundo hacia el Juez en Sion; Marcos 16 impulsa a la Iglesia desde Jerusalén hacia el mundo. Este informe explorará cómo el ministerio, la muerte y la resurrección de Jesucristo sirven como el punto de apoyo sobre el cual este vector se desplaza, convirtiendo el aterrador llamado del Juez en la proclamación salvadora del Salvador.
Debemos considerar también el Agente involucrado. En Salmo 50, Dios mismo es el que habla y "no guarda silencio". En Marcos 16, si bien la autoridad sigue siendo divina, la vocalización del mensaje es delegada a los discípulos. Esta transición de la voz inmediata de Dios tronando desde Sion a la voz mediada de la Iglesia que proclama el evangelio marca la inauguración de la era eclesial. El silencio de Dios, una perspectiva aterradora en el Antiguo Testamento, no se resuelve con una renovación de tormentas teofánicas, sino con la proclamación fiel de la Iglesia.
Salmo 50 se erige como una contribución única al Salterio, siendo el primero de los salmos de Asaf y distintivamente profético en su tono y estructura. Funciona como un drama judicial donde el cosmos sirve como jurado, y Dios actúa simultáneamente como Demandante, Juez y Testigo. El versículo 1 prepara el escenario con una grandeza sin igual, estableciendo la premisa teológica para toda la misiología bíblica subsiguiente.
El versículo comienza con una acumulación de apelaciones divinas: El Elohim Yahweh. Esta fórmula tripartita no es meramente un adorno poético; es una aserción teológica calculada de soberanía absoluta.
| Título Divino | Término Hebreo | Significado Teológico | Implicación Misiológica |
| El Poderoso | El | Denota poder puro, fuerza y primacía. El Altísimo Creador distinto de la fragilidad de la humanidad. | La misión se fundamenta en la omnipotencia; Dios tiene el poder de convocar a las naciones. |
| Dios | Elohim | El plural de majestad; connota la plenitud del poder divino y la suma de todos los poderes. | Dios es el Juez Supremo y Gobernador del universo, no una deidad tribal local. |
| El SEÑOR | Yahweh | El Tetragrámaton; el nombre del pacto que revela el compromiso relacional con Israel. | El Juez Universal es el mismo Dios que redimió a Israel; la misión es pactual. |
Al combinar estos tres, el salmista construye una fortaleza teológica. Como señala Maclaren, es "como si un heraldo estuviera proclamando el estilo y los títulos de un rey poderoso al comienzo de una solemne sesión judicial". Esta no es una deidad tribal susurrando a una secta; este es el Soberano Absoluto dirigiéndose a la totalidad de la existencia. Para el misiólogo, esto establece que la misión no se fundamenta en la piedad humana por los perdidos, sino en la majestuosa realidad de quién es Dios. La misión comienza con la Teología Propia —la doctrina de Dios. La secuencia va del poder general (El) a la deidad suprema (Elohim) a la intimidad pactual (Yahweh), fundamentando el llamado universal en una historia relacional específica. La expansión del evangelio en el Nuevo Testamento se basa en esta identidad; el Jesús que envía a los discípulos es la encarnación de El Elohim Yahweh.
El texto afirma: "El Poderoso... habla y convoca la tierra" (diber-vayikra eretz). El verbo qara (llamar o convocar) conlleva un gran peso judicial en este contexto. Opera como una citación cósmica. Dios está rompiendo el silencio.
Un Dios silencioso podría presumirse ausente o indiferente, una preocupación explícitamente abordada más adelante en el salmo cuando Dios advierte a los impíos: "Estas cosas hiciste, y yo he guardado silencio; pensabas que yo era como tú". Al hablar, Dios inicia una confrontación. Misiológicamente, esto sustenta el concepto de revelación. El mundo no queda solo para especular sobre la naturaleza divina a través de la filosofía o el misticismo natural; lo Divino ha hablado. El "llamado" es una intrusión activa en la historia humana.
Además, él "convoca a la tierra". Esto prefigura la responsabilidad universal que se encuentra en el Nuevo Testamento. Si Dios convoca a la tierra para que sea testigo del juicio de su pueblo (Salmo 50:4), implica que la tierra tiene un interés en la fidelidad pactual de Israel. Esto conecta profundamente con Romanos 8:19, donde la creación aguarda con anhelo la manifestación de los hijos de Dios. La tierra no es meramente la ubicación del juicio; es un testigo de la justicia del Juez. La personificación de la tierra aquí sugiere que la creación física está en sintonía con la voz de su Creador de una manera que la humanidad rebelde a menudo no lo está.
La frase mimizrach-shemesh ad-mevo'o ("desde el nacimiento del sol hasta donde se pone") es un merismo, un recurso retórico que utiliza opuestos polares para abarcar todo lo intermedio. Esta frase es crucial para comprender la conciencia geográfica de los autores bíblicos.
Totalidad Espacial: Significa la totalidad del horizonte, de Este a Oeste. En la cosmovisión del Antiguo Cercano Oriente, esto cubría el mundo habitado conocido. Niega la idea de espíritus territoriales o deidades localizadas que eran comunes en el Antiguo Cercano Oriente. La voz de Yahweh no se atenúa con la distancia; resuena con igual autoridad al ponerse el sol como al nacer.
Continuidad Temporal: Aunque principalmente espacial, la frase también conlleva matices temporales (desde el amanecer hasta el anochecer), sugiriendo un dominio activo en todo momento, una soberanía incesante que gobierna el día.
Resonancia Misiológica: Esta frase se convierte en una fórmula recurrente en las Escrituras para la universalidad global. Aparece en Malaquías 1:11 para describir la futura adoración gentil ("Porque desde el nacimiento del sol...") y en Salmo 113:3 como un mandato de alabanza. Su presencia en Salmo 50:1 declara que la jurisdicción de Dios no se limita a la geografía de Canaán. Mientras que el Templo (Sion) es el locus de su resplandor (v. 2), el foco de su voz es toda la esfera planetaria. Esto sienta las bases para una misión que no puede ser contenida geográficamente. Cuando Jesús más tarde ordena a los discípulos ir a "todo el mundo", esencialmente les está diciendo que recorran la distancia cubierta por la voz de Dios en Salmo 50.
Crucialmente, Salmo 50 es un oráculo de juicio, pero el juicio comienza con los "fieles" (v. 5). Dios convoca a la tierra para que sea testigo de su crítica al formalismo de Israel. El drama se desarrolla no inicialmente contra las naciones paganas, sino contra el pueblo del pacto que ha reducido su relación con Yahweh a una transacción de toros y machos cabríos.
Dios afirma que no necesita sus toros ni sus machos cabríos (vv. 9-13) porque "mía es toda bestia del bosque". Esto es vital para comprender la naturaleza del "llamado". Es un llamado a una relación auténtica (acción de gracias y obediencia) en lugar de una religión transaccional. La implicación para la misiología es profunda: antes de que la iglesia pueda "ir" (Marcos 16), debe "escuchar" (Salmo 50). El llamado a la tierra actúa como un espejo para el pueblo del pacto. Si la adoración de la iglesia es hueca, su proclamación a "toda la creación" se ve comprometida. La interacción sugiere que la integridad interna (Salmo 50) es el requisito previo para la eficacia externa (Marcos 16). El juicio de las naciones se pospone; el juicio del pueblo de Dios es inmediato.
Marcos 16:15 se encuentra dentro del "Final Largo" de Marcos (vv. 9-20). Si bien los críticos textuales reconocen que esta sección puede no haber sido parte del autógrafo original de Marcos, es canónicamente autoritativa y representa la comprensión de la iglesia primitiva del mandato dominical. Funciona como un resumen de los mandatos post-resurrección encontrados en Mateo 28 y Lucas 24, proporcionando una formulación concisa pero cósmica de la Gran Comisión.
En Salmo 50, El Elohim Yahweh habla desde una tormenta de fuego y tempestad. En Marcos 16, Jesús habla después de resucitar de entre los muertos. La continuidad es sorprendente y teológicamente intencional. La autoridad para "convocar a la tierra" (Salmo 50) ha sido transferida al Hijo, quien ahora reclama "toda autoridad en el cielo y en la tierra" (Mateo 28:18). La "voz" que convoca a la tierra en el Salmo es ahora la voz del Cristo Resucitado que envía a la iglesia.
Existe un paralelo en la recepción del mensaje. Así como Salmo 50 reprende a Israel por la hipocresía y el formalismo, Marcos 16:14 ve a Jesús reprendiendo a los discípulos por su "incredulidad y dureza de corazón". La comisión se da a una comunidad imperfecta pero perdonada. Esto es paralelo al Salmo donde Dios habla a "Mi pueblo" a pesar de sus errores. El mensajero no es perfecto, pero el mensaje es absoluto. Esto da esperanza a la iglesia moderna; la validez de la misión descansa en el que Envía, no en la perfección de los enviados.
La construcción gramatical "Id por todo el mundo y proclamad..." (poreuthentes... kēryxate) dicta la mecánica de la nueva era.
Id (poreuomai): Este verbo implica movimiento activo, un viaje. Contradice fuertemente el "Juntadme" (asaph) de Salmo 50:5. El flujo direccional se invierte. Los discípulos deben abandonar la seguridad del aposento alto, los límites de Judea y la centralidad de Jerusalén. El "reunirse" ocurrirá en el escatón, pero la era actual se caracteriza por el "ir".
Proclamad (kēryssō): Este es el lenguaje de un heraldo. Se conecta con el "habla" (diber) de Salmo 50. Sin embargo, mientras que Salmo 50 es un llamado judicial, kēryssō en Marcos es el anuncio de una victoria —el euangelion (Evangelio). El contenido del discurso ha cambiado de una acusación de pecado (aunque eso sigue siendo válido, ver v. 16) al anuncio de la victoria sobre el pecado y la muerte. El "llamado" se ha convertido en "buenas nuevas". El término griego kerux (heraldo) implica a alguien que no tiene autoridad para cambiar el mensaje, solo para entregarlo con la autoridad del Rey.
Marcos 16:15 es único entre los relatos de la Gran Comisión por su uso de la frase "a toda la creación" (pasē tē ktisei) en lugar de solo "a todas las naciones" (panta ta ethnē). Esta elección léxica es de suma importancia para analizar la interacción con Salmo 50.
| Frase | Fuente | Significado | Interacción |
| Toda la Tierra | Salmo 50:1 | El mundo habitado y el planeta físico. | Dios convoca el testimonio de la tierra física. |
| Toda la Creación | Marcos 16:15 | Ktisis - La suma de las cosas creadas (humanos + no humanos). | El Evangelio es anunciado al testigo convocado en Salmo 50. |
Opciones Interpretativas:
Antropocéntrica: "Toda criatura" refiriéndose a todo ser humano. Esta ha sido la visión dominante en la misiología tradicional.
Cósmica/Ecológica: "Toda la creación" refiriéndose a todo el orden creado —humanos, animales y el medio ambiente. Esta visión, apoyada por eruditos como Richard Bauckham y Jürgen Moltmann, argumenta que el Evangelio tiene dimensiones cósmicas.
El uso de ktisis resuena fuertemente con la enumeración de Salmo 50 de "toda bestia del bosque", "el ganado de mil collados" y "todas las aves de los montes" (Salmo 50:10-11). Si Dios reclama la propiedad del mundo no humano en el Salmo, y Jesús ordena que el Evangelio sea predicado a "toda la creación" en Marcos, existe una poderosa línea teológica: Las Buenas Nuevas son la restauración del Señorío de Dios sobre todo lo que le pertenece —biota, geografía y humanidad. La proclamación del Evangelio reclama el "ganado de mil collados" de la usurpación del pecado, la decadencia y lo demoníaco.
Marcos 16:16 sigue la comisión con un resultado jurídico: "El que crea y sea bautizado, será salvo; pero el que no crea, será condenado". Esto es paralelo a la estructura de Salmo 50, que termina con una bifurcación: salvación para el que "ordena bien su camino" (v. 23) y el desgarro para aquellos que "se olvidan de Dios" (v. 22). Ambos textos son ultimátums. La proclamación del Evangelio no es meramente una invitación; es un llamado judicial que divide a la humanidad en dos bandos. El "llamado" del Salmo se ha convertido en el "llamado al altar" del mundo.
La interacción entre Salmo 50:1 y Marcos 16:15 ilustra el cambio fundamental en la direccionalidad de la interacción de Dios con el mundo, un cambio que pivota en el eje de la Encarnación. Esto a menudo se describe en términos misiológicos como el cambio de una misión centrípeta a una misión centrífuga.
En el Antiguo Testamento, el paradigma misiológico dominante es centrípeto. Se visualiza a las naciones fluyendo hacia adentro, hacia Sion, para aprender la Torá y adorar a Yahweh. La imaginería es magnética.
Mecanismo: Dios "resplandece" (Salmo 50:2) desde Sion. La belleza y la justicia de la presencia de Dios actúan como un imán. El "llamado" (v. 1) es una invitación a venir al centro. El Templo es el núcleo de la actividad divina. La frase "Desde Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido" sugiere que la revelación de Dios está anclada geográficamente.
Propósito: Ser testigos del juicio y reconocer la soberanía. Las naciones son espectadores de los tratos de Dios con Israel y, esencialmente, son llamadas a alinearse con el Soberano del Pacto. El "nacimiento del sol" marca el perímetro de la red de recolección, pero el destino de la pesca es Jerusalén.
En el Nuevo Testamento, específicamente después de la Resurrección, el paradigma se vuelve centrífugo. La presencia de Dios ya no se limita al templo en Sion, sino que se encarna en el Cristo Resucitado y habita en la Iglesia a través del Espíritu Santo.
Mecanismo: Los discípulos son enviados hacia afuera. "Id por todo el mundo". El "resplandor" de Salmo 50:2 es ahora móvil; la luz del Evangelio es llevada a la oscuridad de las naciones. El "Templo" es ahora la comunidad de creyentes que se mueve hacia el exterior.
Cumplimiento: Marcos 16 no niega Salmo 50; lo cumple. El "llamado" de Salmo 50:1 ("desde el nacimiento del sol hasta donde se pone") se operacionaliza a través del "ir" de los apóstoles. ¿Cómo convoca Dios a la tierra? Él envía a sus predicadores. Como argumenta Pablo en Romanos 10:14, "¿Cómo oirán sin haber quien les predique?". La proclamación apostólica es la realización acústica del llamado de Salmo 50. La voz que estremeció el Sinaí ahora habla a través de los pescadores galileos.
El material de investigación destaca Malaquías 1:11 como un puente teológico crítico entre estos dos polos.
Texto: "Porque desde donde el sol nace hasta donde se pone, grande será mi nombre entre las naciones; y en todo lugar se ofrecerá a mi nombre incienso..."
Conexión: Malaquías utiliza la fórmula espacial exacta de Salmo 50:1 ("desde el nacimiento... hasta donde se pone") pero predice una adoración descentralizada ("en todo lugar"). Esto anticipa el diálogo de la mujer samaritana con Jesús (Juan 4) y la comisión de Marcos 16. El "llamado" de Salmo 50 resulta en la "adoración universal" de Malaquías, lograda a través de la "predicación universal" de Marcos 16. El sacrificio de "incienso" en Malaquías reemplaza los "toros y machos cabríos" rechazados en Salmo 50:9, apuntando a la adoración espiritual del Nuevo Pacto que es aceptable en cada lugar, no solo en Sion.
Salmo 50:3 dice: "Vendrá nuestro Dios, y no callará". El versículo 21 advierte: "Estas cosas hiciste, y yo he guardado silencio; pensabas que yo era como tú".
La Tensión Teológica: El silencio de Dios a menudo es malinterpretado por la humanidad como aprobación divina del pecado o apatía hacia la justicia. Salmo 50 rompe ese silencio con el aterrador ruido del juicio: fuego y tempestad.
La Resolución Misiológica: En Marcos 16, el silencio se rompe no con una tormenta de fuego, sino con el mensaje de la Cruz y la Resurrección. El Evangelio es el discurso definitivo de Dios. Al proclamar el Evangelio, la Iglesia asegura que Dios "no guarda silencio" en la era moderna. El misionero es la voz del Dios que habla en Salmo 50. Permanecer en silencio acerca del Evangelio es tergiversar a Dios como "silencioso" y "como nosotros", incumpliendo la advertencia de Salmo 50:21. La voz de la Iglesia se convierte en el instrumento de la interrupción divina de la complacencia humana.
Una de las percepciones más profundas generadas por la interacción de estos textos es el desarrollo de una misiología ecológica. Si bien la misiología evangélica tradicional se ha centrado casi exclusivamente en la salvación de las almas humanas, una lectura intertextual sólida de Marcos 16 con Salmo 50 desafía este reduccionismo y recupera el alcance cósmico de la redención.
Salmo 50 emite una fuerte corrección a la religión antropocéntrica. Israel pensaba que sus sacrificios alimentaban a Dios, o que los animales les pertenecían para hacer con ellos lo que quisieran. Dios replica: "Porque mía es toda bestia del bosque, y los millares de ganados en los collados. Conozco todas las aves de los montes, y todo lo que se mueve en el campo es mío".
Teocentrismo de la Naturaleza: La naturaleza no pertenece a los humanos; pertenece a Dios. Las aves y las bestias tienen una relación con Dios ("yo los conozco") que es independiente de la utilidad humana. Esta afirmación de propiedad ("mío") establece el valor intrínseco de la creación. Es valiosa no porque sea útil para el hombre, sino porque es poseída y conocida por Dios.
Implicación: Si Dios valora al gorrión y al ganado, su plan redentor no puede ser indiferente a ellos. El "mundo y su plenitud" (v. 12) incluye el ecosistema.
Cuando Jesús manda que el evangelio sea predicado a pasē tē ktisei, usa una frase griega que abarca la suma de las cosas creadas.
El Argumento de Bauckham: El erudito Richard Bauckham argumenta que "toda la creación" en Marcos no es una hipérbole para "todos". Refleja la expectativa judía de que la era mesiánica traería paz al reino animal (Isaías 11) y renovaría la tierra. Jesús, quien estuvo "con las fieras" (Marcos 1:13) en paz, inaugura un reino donde el conflicto entre la humanidad y la naturaleza se resuelve. Las "Buenas Nuevas" para la creación es que el verdadero Rey ha venido para deponer a los usurpadores que destruyen la tierra.
San Francisco de Asís: Este hilo teológico fue retomado históricamente por San Francisco de Asís, quien literalmente predicó a las aves y a los lobos, viéndolos como compañeros adoradores. Aunque a menudo sentimentalizada, la teología de Francisco estaba profundamente arraigada en la convicción de que Marcos 16:15 ordenaba la inclusión de los animales en la esfera de la bendición del Evangelio.
Predicar a la Creación: ¿Cómo se predica a una montaña o a un pájaro? Teológicamente, "predicar a la creación" significa declarar el Señorío de Cristo sobre todas las esferas, practicar una mayordomía que refleje la propiedad de Dios (Salmo 50) y actuar como agentes de sanación en un mundo que gime (Romanos 8:19-22). Implica que la Iglesia se oponga a la degradación ecológica como una forma de "proclamar" la venidera renovación de todas las cosas.
La interacción entre los textos proporciona una teología ecológica completa:
Estatus (Salmo 50): La creación es propiedad de Dios. Es conocida y valorada por Él.
Destino (Marcos 16): La creación es la receptora de las Buenas Nuevas. Está destinada a la liberación.
El mandato misional, por lo tanto, incluye el cuidado ambiental —no como un añadido secular, sino como un reconocimiento de que "la tierra es del SEÑOR" (Salmo 50:12) y que las Buenas Nuevas son para "toda la creación" (Marcos 16:15). Los "malvados" en Salmo 50 que "aborrecen la disciplina" y "echan sus palabras tras sí" (v. 17) pueden aplicarse tipológicamente a aquellos que devastan la creación que Dios reclama como suya.
La interacción de Salmo 50 y Marcos 16 no es solo una cuestión de análisis textual; tiene una historia dinámica en la experiencia vivida de la misión de la Iglesia. Figuras clave en la historia de las misiones han utilizado estos textos para impulsar la expansión del cristianismo.
William Carey, conocido como el "Padre de las Misiones Modernas", utilizó el amplio alcance global de textos como Salmo 50 y Marcos 16 para argumentar contra el hipercalvinismo de su época. Cuando Carey propuso una misión a la India, se le dijo la famosa frase: "¡Siéntese, joven! Cuando Dios desee convertir a los paganos, lo hará sin su ayuda ni la mía".
Carey contrarrestó esto vinculando la soberanía encontrada en los Salmos (Dios convocando a la tierra) con el mandato encontrado en los Evangelios (Id y predicad). Argumentó que el mandato (Marcos 16) combinado con la reivindicación soberana (Salmo 50) hacía necesaria la agencia humana —el "uso de los medios". Para Carey, Salmo 50:1 era la prueba de que los paganos pertenecían a Dios y, por lo tanto, eran alcanzables; Marcos 16:15 era la orden de ir y alcanzarlos.
Hudson Taylor, fundador de la Misión al Interior de China (CIM), se apoyó fuertemente en la teología de Salmo 50, específicamente en los versículos 10-12 y 15, para establecer su revolucionario "Principio de Fe".
Principio de Fe Financiera: Taylor se negó, famosamente, a solicitar fondos o garantizar salarios, confiando en la oración para mover a los hombres a dar. Su confianza estaba arraigada en Salmo 50:10-12. Dado que Dios posee "el ganado de mil collados", razonó, Dios tiene recursos infinitos para financiar la misión encomendada en Marcos 16:15. Taylor bromeó con la famosa frase: "La obra de Dios hecha a la manera de Dios nunca carecerá de los suministros de Dios". Trató Salmo 50 no como poesía, sino como un documento legal de activos disponibles para la empresa misionera.
El "Día de la Angustia": Salmo 50:15 ("Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás") se convirtió en el salvavidas de Taylor durante las crisis. Durante una aterradora tormenta en su primer viaje a China en 1853, cuando el capitán desesperaba de la vida, Taylor se retiró a su camarote y oró Salmo 50:15. Vio el cumplimiento de Marcos 16 (alcanzar China) como dependiente de la promesa de Salmo 50 (liberación divina).
Conclusión: Para Taylor, Salmo 50 proporcionó la logística (recursos y protección) para la operación encomendada en Marcos 16.
Isaac Watts, el gran autor de himnos, fusionó la imaginería de estos textos en su himno misionero "Jesús Reinará dondequiera que el Sol" (basado en Salmo 72 pero haciendo eco de Salmo 50:1 y Malaquías 1:11).
La Letra: "Jesús reinará dondequiera que el sol / Haga sus sucesivos viajes."
La Síntesis: Watts toma el alcance espacial de Salmo 50:1 ("desde el nacimiento del sol hasta donde se pone") y lo aplica al reinado mesiánico de Jesús (Marcos 16). El himno se convirtió en un himno para el movimiento misionero del siglo XIX, cantando la teología de que el "Poderoso" que convoca a la tierra es el Jesús que envía a la iglesia.
Amy Carmichael: La misionera en la India también escribió himnos que reflejaban este tema, como "Por la Esperanza del Amanecer y la Calma del Atardecer", basando la vida diaria del misionero en la fidelidad de Dios "que nace y se pone".
La iglesia ha reconocido intuitivamente la conexión entre estos textos a través de su leccionario y prácticas litúrgicas, particularmente en las estaciones que celebran la manifestación de la gloria de Dios.
Salmo 50:1-6 es una lectura estándar para el Domingo de la Transfiguración y la Epifanía en muchos leccionarios (Leccionario Común Revisado, Libro de Oración Común).
La Imaginería de la Luz: Salmo 50:2 dice "Desde Sion, perfección de hermosura, Dios ha resplandecido". Esto se vincula litúrgicamente con la Transfiguración (Marcos 9), donde Jesús resplandece con gloria divina.
La Conexión con Marcos 16: La Transfiguración revela la identidad de Aquel que emite la Gran Comisión. El Dios que "resplandece" en el Salmo se revela como Jesús. Así, cuando Jesús Transfigurado dice más tarde "Id por todo el mundo", es el cumplimiento de la teofanía. El "resplandor" se logra ahora a través de la predicación del Evangelio.
Aplicación Homilética: Los predicadores usan Salmo 50 para establecer la gravedad del Evangelio. No es meramente un consejo; es la voz del Dios de Fuego y Tormenta (Salmo 50:3). Esto evita que la Gran Comisión (Marcos 16) se convierta en una tarea mundana; retiene el "terrible esplendor" del llamado divino.
En contextos de mayordomía, la interacción se utiliza para definir el papel del creyente con respecto a los recursos y la misión.
Salmo 50: Establece que los humanos no poseen nada; somos mayordomos de la propiedad de Dios ("mío es el mundo").
Marcos 16: Define la "inversión" principal de esa mayordomía: la difusión del Evangelio.
Síntesis: Utilizamos los recursos del "ganado de mil collados" (la provisión de Dios) para financiar el "ir por todo el mundo" (la misión de Dios). La interacción corrige el error de pensar que estamos dando a Dios (lo cual Salmo 50 reprueba como innecesario, ya que Él lo posee todo) y lo reemplaza con la idea de que estamos usando los recursos de Dios para los propósitos de Dios (Marcos 16).
La interacción entre Salmo 50:1 y Marcos 16:15 ofrece una teología integral de la misión que abarca el canon bíblico. Revela un Dios que no es pasivo ni silencioso, sino que activamente "habla y convoca" a todo el cosmos.
El análisis arroja tres conclusiones críticas con respecto a esta interacción:
La Continuidad de la Autoridad Soberana: La autoridad que sustenta la Gran Comisión (Marcos 16) es la misma autoridad soberana que convoca al sol de este a oeste (Salmo 50). El misionero no lleva un mensaje nuevo y novedoso, sino la articulación final del antiguo llamado. El "Poderoso" del Salmo es el "Señor Resucitado" del Evangelio.
La Integración de la Creación en la Redención: Las terminologías superpuestas de "tierra", "mundo", "bestias" y "toda la creación" exigen una misiología que sea ecológicamente inclusiva. El Evangelio proclama el Señorío de Cristo sobre el medio ambiente físico, así como sobre el alma humana. Las "Buenas Nuevas" son para la ktisis —la misma tierra y las bestias que Dios reclamó como "Mías" en el Salmo.
La Necesidad de la Autenticidad Eclesial: La reprensión de Salmo 50 al ritualismo vacío sirve como una advertencia perpetua a la misión de Marcos 16. Una iglesia que "va" sin "escuchar" —una iglesia que proclama el pacto pero aborrece la disciplina (Salmo 50:16-17)— no tiene autoridad para convocar a las naciones. La "ofrenda pura" de Malaquías 1:11 debe ser el sello distintivo de los mensajeros enviados en Marcos 16:15.
En última instancia, Salmo 50:1 proporciona el Fundamento Divino para la misión: La tierra pertenece a Dios y Él la ha convocado. Marcos 16:15 proporciona el Método Apostólico para la misión: La Iglesia sale a anunciar que el que Convoca se ha convertido en el Salvador. Juntos, declaran que desde el nacimiento del sol hasta donde se pone, el nombre del Señor debe ser alabado. La voz que tronó desde Sion ahora resuena a través de la iglesia a toda criatura bajo el cielo.