Profundicemos: Génesis 1 y Mateo 1

Sean como paja delante del viento, Con el ángel del SEÑOR acosándolos. Salmos 35:5
Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad (iniquidad). 1 Juan 1:9

Resumen: Amados, nuestra «inmersión profunda» en Génesis y Mateo revela la Biblia como una narrativa continua del amor inquebrantable de Dios y de Su plan redentor para la humanidad. Esta hermosa continuidad resalta Su fidelidad, moviéndonos de la sombra de la Ley a la sustancia radiante de la Gracia. Descubrimos que la obediencia no es una carga para ganar Su amor, sino una respuesta gozosa a la salvación que Él ya nos ha dado. Por lo tanto, les insto a descansar en la perfecta fidelidad de Dios, abrazar Su gracia transformadora y vivir diariamente como participantes activos en Su magnífica historia.

Amados hermanos y hermanas en Cristo,

¡Qué gozo es ahondar en el rico tapiz de la Palabra de Dios! Nuestra reciente exploración teológica, una «inmersión profunda» en las profundas conexiones entre Génesis y Mateo, nos recuerda que la Biblia no es una mera colección de textos antiguos, sino una narrativa única y continua del amor inquebrantable de Dios y de Su plan redentor para la humanidad. «Profundicemos» juntos en lo que esta gloriosa verdad significa para nuestro caminar diario.

La Historia Continua de Dios: Un Tapiz de Amor

Imaginemos dos majestuosas montañas, separadas por un vasto valle, pero claramente parte de la misma cordillera. Génesis y Mateo son muy parecidos a esto en la Escritura. Aunque separados por siglos y contextos históricos distintos –uno dando forma a una nación naciente con leyes y linajes tangibles, el otro proclamando un mensaje universal en un mundo diverso– están indisolublemente unidos. Cuentan una historia: la historia de Dios moviéndose de la sombra de la Ley a la sustancia radiante de la Gracia.

Esta hermosa continuidad no es solo una observación académica; es un testimonio de la fidelidad inquebrantable de Dios. El Dios que inició Su pacto con Abraham, prometiendo un linaje y una tierra, es el mismo Dios que llevó esas promesas a un glorioso cumplimiento en Jesucristo. Cuando vemos «promesa en Génesis 1» y «cumplimiento en Mateo 1», somos testigos del carácter inmutable de nuestro Señor. ¡Él cumple Su Palabra! Esto debe llenar nuestros corazones de inmensa confianza y paz, sabiendo que el Dios a quien servimos es completamente confiable y fiel a cada promesa que ha hecho.

De Carga a Bendición: El Poder de la Gracia

Una de las verdades más liberadoras reveladas en este diálogo entre el Antiguo y el Nuevo Testamento es la transformación de la Ley a la Gracia. El Antiguo Testamento, con su énfasis en la pureza ritual y la obediencia meticulosa, sirvió a un propósito crucial: fue un espejo. Reflejó la profunda necesidad de santidad de la humanidad, un estándar que nosotros, en nuestro estado caído, repetidamente no pudimos cumplir. Nos mostró nuestra fragilidad, nuestra incapacidad de «estar a la altura» por nosotros mismos.

¡Pero aquí está la maravillosa noticia del Evangelio! Mateo proclama que Jesucristo no abolió este estándar de santidad; más bien, Él proporciona los medios para que lo alcancemos. A través de Su vida, muerte y resurrección, y por el poder del Espíritu Santo que mora en nosotros, somos capacitados para vivir una vida que agrada a Dios. La Ley, que una vez expuso nuestra necesidad desesperada, ahora nos lleva a la fuente de agua limpiadora: el Evangelio.

Este profundo cambio significa que nuestra obediencia no es un pesado prerrequisito que debemos ganar antes de que Dios nos ame, sino una respuesta gozosa y agradecida a la increíble salvación que Él ya nos ha dado. No nos esforzamos por obtener gracia; nos esforzamos desde la gracia. No obedecemos para llegar a ser Su hijo; obedecemos porque somos Su hijo amado. ¡Qué libertad nos trae esto!

Viviendo la Historia: Nuestra Respuesta de Amor

Entonces, ¿qué significa esto para ti y para mí en nuestra vida diaria?

  1. Descansa en la Fidelidad de Dios: Cuando la vida se sienta incierta o las promesas parezcan tardar en llegar, recuerda la historia unificada de Génesis y Mateo. El historial de Dios es perfecto. Él es fiel. Tu esperanza está bien depositada en Él.
  2. Abraza la Gracia Diariamente: Suelta la carga de intentar ganar el amor de Dios o de «ser lo suficientemente bueno». Reconoce que tu posición ante Dios está asegurada por la obra consumada de Cristo, no por tu desempeño. Deja que esta gracia impulse tu obediencia, no tu miedo.
  3. Camina en el Poder del Espíritu: Los «medios para alcanzar la santidad» es el Espíritu Santo que mora en ti. Apóyate en Su poder cada día. Pídele que te guíe, que te empodere para amar, para perdonar, para servir y para crecer en semejanza a Cristo. Tus esfuerzos ya no son luchas solitarias, sino transformaciones empoderadas por el Espíritu.
  4. Mírate como Participante: No eres meramente un observador de este gran drama redentor; ¡eres un participante activo! Tu vida, tus elecciones, tu testimonio – todo ello contribuye a la historia continua de la redención de Dios en el mundo. Vive con propósito, sabiendo que tu historia está tejida en Su magnífica narrativa.

En última instancia, este profundo diálogo entre Génesis y Mateo nos invita a ver la Escritura no como historias fragmentadas, sino como un testimonio ininterrumpido del plan eterno de Dios. Nos llama a vivir vidas que reflejen la asombrosa realidad de Su fidelidad, Su gracia transformadora y Su Espíritu empoderador. Que todos «profundicemos» en estas verdades, permitiendo que moldeen nuestros corazones y cada uno de nuestros pasos. Amén.