
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: Hay dos tipos de ansiedad: la ansiedad general y la ansiedad específica. La ansiedad general se refiere a una actitud esencial en la vida, una tendencia hacia la preocupación excesiva por las cosas materiales y los eventos de la vida que nos afectan. Este tipo de persona vive una vida afanosa y ansiosa. El segundo tipo de ansiedad, la ansiedad específica, se refiere a un estado emocional, una reacción a una situación negativa específica de la vida. Es natural sentirse ansioso en estos casos, como cuando se trata de una crisis familiar, una enfermedad grave, un desempleo prolongado, etc. Estas dos condiciones de ansiedad tienen una etiología diferente y demandan diferentes soluciones. Para tratar la ansiedad general, es importante despegarse del amor al mundo y poner la mira en las cosas de arriba. Para tratar la ansiedad específica, es importante enfocarse en resolver la situación específica que está causando la ansiedad y buscar apoyo y ayuda si es necesario.
En lugar de afanarnos por las cosas del mundo, la Biblia nos llama a crecer espiritualmente y a conformar nuestra personalidad a los principios del Evangelio. Debemos aprender a contentarnos con lo que tenemos y a disfrutar de las cosas simples de la vida. También debemos reconocer la complejidad de las posesiones materiales y recordar que las cosas importantes de la vida están fuera de nuestro control. Finalmente, debemos reconocer el carácter ilusorio del mundo y recordar que nada de este mundo es permanente.
El mundo es pasajero y nada de este mundo es permanente. Todo lo que amamos y nos deleita tanto se va, y solo lo eterno es real. Debemos anclarnos en la roca que es Cristo Jesús y vivir una vida que honre los principios del Evangelio. Debemos confiar en Dios y vivir para su gloria y honra, sabiendo que Él tiene nuestro futuro y destino en sus manos. Si alguien no tiene a Cristo en su corazón, debe entregarse a Él ahora mismo y cultivar una vida eterna.
¿Qué hace uno cuando vienen las crisis en la vida? ¿Cómo reaccionar cuando vienen las crisis, las situaciones difíciles en la vida? Habacuc, capítulo 3 nos habla acerca de una postura que podemos adoptar. Dice, “Aunque la higuera no florezca ni en las vides haya frutos, aunque falte el producto del olivo y los labrados no den mantenimiento y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales, con todo – digan con todo. No eso está muy débil. Con todo. – yo me alegraré en Jehová y me gozaré en el Dios de mi salvación.” Amén. Enrique si puedes poner Habacuc, capítulo 3. Me gustaría si podemos poner las Escrituras, las mandé con anticipación. “Aunque la higuera no florezca…”
El domingo pasado hablamos acerca del llamado de Jesús, a no afanarnos, a no ponernos ansiosos por nada de este mundo, a adoptar una actitud de suficiencia en Dios. Y yo les dije que había una segunda parte a este mensaje y este fin de semana cuando me puse a pensar un poco acerca de lo que hablé, que yo creo que es, de hecho, muy atinado en términos de la palabra de Dios, me di cuenta que había que hilar un poquito más fino, había que dividir un poquito más la palabra que yo compartí acerca de la ansiedad y el afán. Y me di cuenta de que hay dos tipos de ansiedad de los cuales debemos hablar y que sino diferenciamos entre una y otra ansiedad o afán, corremos el riesgo de compartir principios que son muy buenos, muy provechosos, muy bíblicos pero a veces habrá personas que dirán, “Bueno, sí, eso está muy bueno. Me gusta lo que está diciendo, pero como que hay una parte que no me llega, hay una parte que no se aplica a lo yo estoy viviendo.” Y me di cuenta que debía, como digo, aplicar un poquito más cuidadosamente, más específicamente la palabra. Y como digo, veo que yo diría que hay como dos tipos de afán, dos tipos de ansiedad, dos tipos de temor que a veces nos sobrecoge en momentos de la vida.
Un tipo de ansiedad es lo que podríamos llamar ansiedad general, ansiedad pervasiva [sic], que controla nuestras vidas en general. El otro tipo de ansiedad yo lo llamaría, ansiedad específica. El primer tipo, lo que es ansiedad general, tiene que ver con una actitud esencial en la vida, una disposición, yo diría, general de la persona o de la personalidad, una tendencia hacia la preocupación excesiva, hacia el darle demasiada importancia sea a las personas, lo que piensan de nosotros, cuánto influencia ejercemos sobre ella, las posesiones materiales, los eventos de la vida que nos sobrecogen y nos afectan. Este tipo de persona demasiado enfocada en las cosas materiales y en los vaivenes de la vida, generalmente vive una vida afanosa, una vida ansiosa, gente que usted los conoce dedicándose demasiado al trabajo, a veces sacrificando las relaciones humanas, el descanso, la salud física inclusive, las relaciones familiares por una meta material que se han propuesto, gente preocupada excesivamente por el triunfo, por una posición social, apegadas excesivamente a lo material. Este tipo de personas generalmente estará enfocada en el éxito, en alcanzar metas materiales, o en cosas que tienen que ver con su imagen o su influencia ante los demás. Ese es un tipo de postura. Y yo diría que hay muchos cristianos que a pesar de conocer la palabra de Dios, venir a la iglesia, sufren de ese tipo de actitud.
Por eso el Apóstol Pablo muchas veces en toda la Escritura, llama a los creyentes a una posición que se independice de las circunstancias materiales, del dinero, de las cosas sociales meramente. Pablo, por ejemplo, en Primera de Timoteo, capítulo 6 dice, “A los ricos de este siglo manda que no sean altivos,” y de hecho, él se está refiriendo a cristianos sobre todo, si usted lee el contexto de la epístola, “… que no sean altivos, que no pongan la esperanza en la riqueza, - ahí está la clave – las cuales son inciertas, sino que la pongan en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos, que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, que sean dadivosos, generosos.” ¿Qué es lo que hacemos cuando decimos, “Hay una ofrenda que dar a Haití por ejemplo, o a Manos de Misericordia, lo que sea,” les estamos pidiendo a ustedes que sean ricos en obras de misericordia, que seamos dadivosos, generosos. Dice aquí, “… atesorando para sí buen fundamento para lo por venir.” ¿Qué es lo por venir? La vida eterna, la patria celestial. ¿Sabes tu que tu puedes invertir aquí en la tierra? Tus inversiones aquí en la tierra van a tener influencia sobre tu vida eterna. Yo no sé cómo. Yo no creo que se refiera a la salvación en sí, pero sí se refiere, yo creo, a recompensas que recibiremos o no, a niveles de gloria que ocuparemos en la eternidad y que tendrán mucho que ver con cómo nosotros invertimos nuestras riquezas, nuestra influencia, nuestros momentos de posibilidad aquí en la tierra. Dice, “… que echen mano de la vida eterna.” Porque hay que pelear por la vida eterna, hay que esforzarse, hay que tomarla muy en serio.
Y este tipo de persona, excesivamente afanosa y preocupada por la vida y sus cosas materiales, para ese tipo de persona, como las cosas del mundo tienen tanta importancia para este tipo de individuo que despliega este tipo de afán general por el mundo, las circunstancias y los eventos de la vida, los altibajos del diario vivir, todas estas cosas tienen un gran poder para afectar su estado emocional. Si las cosas le van bien, están en la gloria, se gozan, están felices. Pero si las cosas decaen, si la economía se baja o si pierden un poco de dinero en sus inversiones de la bolsa de valores, se sienten deprimidos, se sienten temerosos, afanan, en vez de sentirse satisfechos con lo que Dios le da. Entonces, este tipo de persona está como atado al alto y bajo de la vida. La vida es como una montaña rusa, con continuos altibajos y una inestabilidad emocional. Esa es la persona afanosa en términos generales, excesivamente consciente del mundo.
El segundo tipo de ansiedad del cual yo sentí que debía hablar, y si no lo hago este domingo, les prometo que la próxima vez que predique voy a hablar sobre eso, lo que yo llamo la ansiedad específica. Y esto se refiere, más bien, a un estado emocional, una reacción a una situación negativa específica de la vida. Es cuando nos encontramos en un momento difícil que amenaza nuestra inestabilidad. Y en ese sentido yo creo que es natural y es hasta cierto punto legítimo uno sentirse inseguro, sentirse ansioso cuando algo que amamos está en juego por la vida. Se trata de momentos, esos momentos en que estamos pasando por una situación específica de crisis, que amenaza nuestro bienestar. Cuando estaba diciendo eso, accidentalmente fui hacia Roosevelt que está aquí. Yo estoy seguro que cuando nuestro hermano Roosevelt le dieron ese diagnóstico y a Laura, que de paso nos dirigió también esta tarde, ellos se sintieron… tenían derecho de sentirse ansiosos, una pareja joven, con niños pequeños, cómo no va a haber una reacción específica de temor, por más espirituales que seamos.
Cualquier cosa, la pérdida de un trabajo que necesitamos para sustentar a nuestra familia, para pagar las cuentas, la amenaza de perder nuestro hogar y nuestra familia durante momentos de crisis familiar, un hijo que está teniendo problemas de comportamiento o en peligro de caer en las drogas, etc., un divorcio, una crisis familiar, un diagnóstico de enfermedad severa como cáncer u otra enfermedad crónica y debilitante, o un largo período de desempleo, por ejemplo, o en el trabajo muchas veces que nos tiran una cantidad de tareas y responsabilidades que tenemos que cumplir, nos sentimos inseguros, nuestro jefe está encima de nosotros, “Tienes que hacer esto, tienes que hacer lo otro,” un proyecto que hay que presentar ante un auditorio de mucha importancia, todas estas cosas nos crean una ansiedad específica que no tiene necesariamente que ver con simplemente ser materialistas o estar demasiado apegados al mundo. Es una reacción de nuestra neurología que es natural. En esos casos es comprensible que nos sintamos ansiosos, que nos sintamos preocupados. Es fácil en esos casos identificar el por qué. Muchas veces hay un tipo de ansiedad que es como genérica y uno no sabe de dónde viene. Es un malestar general. Los franceses le llaman malaise, es un malestar indefinido y ese es un tipo de ansiedad. Pero a veces la ansiedad usted puede decir exactamente de dónde viene y por qué usted la está experimentando, porque es identificable.
Y esas dos condición las ansiedad general, la ansiedad específica son diferentes, tienen una etiología, un origen diferente y demandan diferentes soluciones, diferentes medicinas. Y yo diría en realidad, para tratarlas exhaustivamente y creo que es lo que voy a tener que hacer, se requeriría un sermón para cada una de ellas. La palabra de Jesús, de hecho, que yo leí el domingo pasado y que usé como base en Lucas, capítulo 12, son más apropiadas y yo me di cuenta de eso mientras meditaba honestamente sobre mis palabras esta semana. Esa palabra del Señor, “por nada os afanéis por el día de mañana, qué comeréis, qué vestiréis, etc. porque cada día trae su propio afán,” yo me di cuenta que son más apropiadas, sobre todo para la primera condición, la ansiedad general, el afán general, el amor exagerado al mundo, la fragilidad ante los vaivenes de la vida, lo cual nos mantiene en un estado perpetuo de excitación, de incertidumbre, y el Señor nos advierte. Con respecto a ese tipo de actitud afanosa, Cristo nos dice, la palabra de Dios nos dice, “no améis el mundo ni las cosas del mundo porque el mundo pasa y sus deseos pero los que hacen la voluntad de Dios, permanecen para siempre.” Y yo creo que es una de las primeras cosas que nos ayuda para prevenir contra la ansiedad general, es despegarnos del amor al mundo, hacernos un examen honesto de nosotros mismos y preguntarnos qué control, cuánto control tiene el mundo sobre mi vida, cuánto me importa lo que dicen los demás acerca de mí, cuánto me importa tener sus juguetes que dicen, “Ah, él llegó, es una persona exitosa y de importancia.” ¿Cuánto me importan esas cosas? ¿Cuánto control tiene sobre mí la cuenta de banco si sube o baja y cuán obsesivo soy yo acerca de las cosas del mundo?
Y lo que Biblia dice es que no pongamos, esa es la palabra, no pongamos la mirada, no nos fijemos demasiado en las cosas del mundo, sino que pongamos la mira dice, “poned la mira en las cosas de arriba.” Y yo creo que el uno resolver en su corazón que uno no va a darle más importancia al mundo y destetarse del mundo, despegarse del mundo es un gran antídoto. Nuestra prioridad continua debe ser las cosas del espíritu, crecer en el conocimiento de Dios y su palabra. Una jovencita muy atenta vino donde mí esta mañana en el servicio en inglés y me preguntó, “Pastor, ¿cómo puedo yo mostrar que le doy importancia a las cosas de arriba?” Y es una buena pregunta porque ella quería ser bien específica y me gustó que me pusiera contra la espada y la pared con su pregunta. Se ve que estaba poniendo atención porque yo debí ser más específico. Yo dije, “Mira, lo que se me ocurre es que en tus inversiones cada día tu debes mostrar que te estás preocupando por ser una mejor mujer, crecer en el conocimiento de Dios. ¿Qué tu lees? ¿Qué tu ves en la televisión? ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Quiénes son tus mentores? Lee la palabra. Edúcate en lo que constituye una personalidad Cristo céntrica, una personalidad madura. Medita en estas cosas y deja que ellas te vayan influenciando e invierte en las cosas del espíritu, en cualquier actividad que tu hagas, tus estudios, sé una mujer de excelencia. Vive una vida productiva y proponte metas altas y asóciate con gente que tiene metas altas. Y eso te va a llevar a ser la mujer que Dios quiere que tu seas, sobre usar la palabra de Dios como fundamento.” Amén.
La Biblia nos llama, en vez de estar afanados por las cosas del mundo, de entrenarnos a nosotros mismos para crecer cada día espiritualmente, santificarnos, consagrarnos más al Señor, conformar nuestra personalidad cada día más y más a los principios del Evangelio y el carácter de Jesucristo. Como un atleta olímpico que se esfuerza en una cosa, mantener su peso correcta, su muscularidad [sic] adecuada, comer las cosas que le dan energía, practicar su arte extremadamente. Nosotros tenemos que poner la mira en las cosas de arriba. Y eso ocupará tanto nuestro horizonte que no habrá mucho tiempo para afanarse por las cosas menores del día diario. Y esto es importante advierto también. La Biblia, de hecho, nos dice que si tenemos sustento y abrigo, estemos contentos con eso. Otra cosa yo creo que es eso de conformarnos, por lo menos en los básico de la vida, con tener el sustento, el abrigo, las cosas que necesitamos y usar eso como plataforma para todas las demás aspiraciones porque yo creo que uno puede aspirar a la excelencia, uno puede aspirar a esas vacaciones en Europa, uno puede aspirar a tener una buena casa y un buen carro. No hay nada de malo con eso. De hecho, la palabra de Dios dice que Dios nos bendice cuando lo agradamos con prosperidad y bendición pero eso no debe ser la base de nuestra felicidad. Es más, yo creo que la persona que ha aprendido a prescindir de las cosas materiales es la persona que más calificada está entonces para recibir prosperidad y bendición.
Y la Biblia nos dice, esfuérzate por la excelencia, sí, trata de vivir una vida cómoda y agradable pero no te apegues, no ames el dinero, no ames el qué dirán los demás de ti, no ames la influencia, no ames los símbolos de la respetabilidad, no bases tu felicidad en los objetos que tu acumulas y el éxito que tu puedas alcanzar. Conténtate como fundamento con lo esencial y aprende a vivir una vida esencial. Como hijos de Dios, hermanos, nuestra felicidad debe depender sobre todo de nuestra relación con nuestro Padre Celestial, en el saber que nuestro destino eterno está garantizado, que yo tengo mi visa, tengo mi pasaporte listo y que si me voy, me voy con Cristo. Amén. “Me voy con Él, me voy con Él, yo no me quedo, me voy con Él,” dice el corito pentecostal. Ese debe ser el fundamento, no el tu mirar la cuenta de banco y viste que añadí otro cero, oh, gloria a Dios, para la derecha. No. sino que ¡guau! Crecí en el Señor, superé algo, como estos jovencitos. Qué bueno es gozarse en esos peldaños que escalamos en el crecimiento cristiano. Y ahí debe residir nuestro gozo y nuestra meditación, ser un agente de la gloria de Dios en la tierra, ganar almas, apoyar nuestra iglesia en sus esfuerzos, ser un mentor para alguien. Eso es lo que verdaderamente debe ser fundamento de nuestra paz. Y las demás cosas vendrán por añadidura. Gloria a Dios. Porque Dios dice, hey, está bien, busca primeramente el Reino de Dios, su justicia, y las demás cosas te serán añadidas.
Sabe que la persona que se preocupa por Dios, Dios se preocupa por él o por ella y lo bendice y lo prospera. En vez de estar obsesivos por nuestros hijos, okay, preocupémonos y démosle atención a nuestros hijos, sí, pero sobre todo, asegúrate que el Señor sea tu prioridad y Dios se ocupará. Eso nos lo ha dicho a nosotros el Señor a través de nuestra vida. Sírvanme a mí, ocúpense de mí, y sean prudentes en su trato con sus hijos, y yo me ocuparé de ellos, yo los bendeciré hasta la tercera y la cuarta generación, porque me pusiste a mí como prioridad. Entonces, nosotros vivimos con esa conformidad básica y le damos gracias al Señor, y si tenemos otras cosas que Él nos da, pues, somos agradecidos también y las disfrutamos.
Otra cosa también muy importante en este sentido del afán general, del afán por la vida, la palabra de Dios, y es una corolaria [sic], está pegado a lo que yo acabo de decir. Déjenme alabar la sencillez, simplicity. Es un valor que nosotros los cristianos debemos imitar mucho, contentarnos con los placeres simples de la vida, la familia, una comida con nuestros seres queridos, una caminata en un día agradable y soleado, disfrutar de la naturaleza, el descanso, momentos de silencio y meditación, una buena lectura, una pieza de música que nos edifique, meditar en las cosas espirituales y eternas. La sencillez. Para mí las mejores comidas son las más sencillas, la comida que hace mamá. Esos platos que no los darían en un restorán francés, pero que yo no los cambiaría. Un sancocho yo no lo cambio por ninguna chicken cordon blue o una salsa blanca con lecho y queso. No, deme mis plátanos con un mangú con huevos fritos y yo estoy feliz. Y los hermanos centroamericanos unos frijolitos refritos y un quesito derretido, una buena tortilla. Las cosas mejores son las más sencillas. Uno a veces va a un restorán, gasta $200 dólares y después uno dice, ¿para qué? ¿Qué comí? Me hubiera comido eso una semana en mi casa. Y hubiera hecho diez platos diferentes. No que yo gasto $200 dólares, valga la aclaración. [Risas] Pero yo creo que a veces la gente está buscando todos esos lujos.
¿Ustedes han oído hablar de los cuáqueros? Los quakers. La avena que uno se come y dice Quaker. Bueno, los quakers son una secta cristiana aquí en Estados Unidos y su lema y su valor es la sencillez, simplicity. Y hay himnos, hay un himno muy conocido acerca de la sencillez. Ellos son muy artesanos, muy logrados, por ejemplo, una silla quaker cuesta mucho dinero, una mecedora hecha por la cultura quaker. La arquitectura quaker, la ropa, esta gente empatiza cosas sencillas pero duraderas, no muy elegantes ni muy vistosas, péro si hacen una camisa la hacen para que le dure 40 años a la persona, sino aumenta de peso o lo que sea, o pierde peso. Pero no, hacen cosas duraderas. Usted ve una mecedora quaker y usted dice, si alguien se sienta allí la va a romper en 20 mil pedazos, porque es bien delicada, bien fina, bien sencilla, pero está hecha para durar. Líneas muy sencillas pero fuertes. Y yo diría que así es la vida. Nosotros debemos acostumbrarnos a la sencillez en la vida. Y ¿sabe algo? Yo creo que las cosas más hermosas de la vida no cuestan nada, el aire que respiramos, un bello amanecer, un momento de intimidad con un ser querido, una comida sencilla y cosas así. Esto es lo que en realidad… como el Señor dice, “Miren los pájaros del campo, ni hilan, ni trabajan y el Señor se encarga de ellos. Miren los lirios de los valles, qué inútiles son, simplemente desplegando su delicadeza ante los ojos de los observadores, y sin embargo, ni Salomón con toda su riqueza se vistió como uno de ellos. Las cosas sencillas de la vida.
Yo creo que cuando nosotros cultivamos ese arte de la sencillez, contentarnos con las cosas pequeñas y sencillas de la vida, eso nos ayuda entonces a ser feliz. Y si tenemos el disfrute de las cosas más sofisticadas, gloria a Dios, damos gracias al Señor por eso. Pero cultivar la sencillez es algo muy importante. Con esa actitud de la sencillez y el gusto por la sencillez, descubrimos que las cosas materiales ya no nos controlan a nosotros. Nosotros las controlamos a ellas. Las riquezas no nos manejan, nosotros las manejamos. Si obtenemos una posición social de influyente, la usamos para gloria de Dios. Y si nos la quitan, mira, Dios dio, Dios quitó, sea alabado el nombre del Señor. “Teniendo sustento y abrigo,” dice la palabra del Señor, “estemos contento con esto.” hay otra cosa también que a mí me ayuda con este asunto del afán y el materialismo general y es lo siguiente, es saber, hermanos, que las posesiones materiales no son una bendición no mitigada, es decir, tiene su complejidad también. Las cosas materiales tienen sus ventajas y tienen sus placeres pero así mismo también traen sus preocupaciones y sus cargas. Al diablo siempre hay que pagarle peaje en algún momento en la creación.
El mundo está caído, el mundo es pecaminoso. Y cada cosa en la vida viene con un tax, un impuesto escondido. Usted se monta en su carro y va de lo más contento por ahí, pero usted ha tenido que pagar gasolina y se le va a gastar la gasolina y va a tener que echarle más, tuvo que pagarle al dealer del carro en algún momento. Usted mueve la mano y alaba al Señor y tiene que invertir unos cuantos grados de energía, y tiene que comer para tener… El mundo siempre cuesta. Todo lo que usted hace viene con un cargo y las posesiones materiales, no se crea, que también vienen con su cargo, a veces invisible. Si usted tiene mucho dinero, entonces, tiene que preocuparse por el dinero que no se lo roben, que no pierda intereses, que la inflación no se lo coma, que los taxes no se lo coman. Siempre, todo en la vida tiene, si tiene un carro bonito y muy electrónico, cualquier cosa lo daña y tiene que pagar una cantidad de dinero para repararlo. El mundo es así y a veces nos afanamos por tantas cosas y creemos que cuando llegamos allá, ah, ahí va a estar la felicidad. Y sabe que cuando usted llega a ese tope de la montaña hay todavía otra montaña más grande. Y si usted ya está cansado muchas veces… la vida viene con sus cargas.
Por eso la Biblia dice en el Salmo 62, “No confiéis en la violencia ni en la rapiña, no os envanezcáis.” Es decir, hay gente que usa la rapiña, la violencia para alcanzar las cosas. A veces forzamos la puerta porque queremos algo y nos matamos por obtener eso. Es lo que quiere decir, yo creo, ese salmo. Dice, “… no os envanezcáis, si aumentan las riquezas no pongáis el corazón en ellas,” porque las riquezas son así, son complejas. La Biblia dice que cuando aumentan las riquezas también aumentan los que las consumen. Usted se ha dado cuenta, usted se muda a una parte popular de Estados Unidos, se va a Orlando, cerca de Disneyworld y de momento, todo el mundo quiere ir a visitarlo, y usted tiene que estar allí afanando por entretener a los nuevos visitantes. Usted se hace una persona muy popular, todo el mundo quiere ir a donde usted está, se pegó la lotería, voy a decir, no es que nosotros jugamos a la lotería, pero de momento sale gente de todas las partes porque quieren algo de usted. Usted se va a morir y hay un testamento por allí, todo el mundo lo está atendiendo y cuidándolo porque… Y es así, el mundo es… hay interés, las riquezas tienen su complejidad. Usted compra una casa más grande, entonces, tiene más cuartos que limpiar, más trabajo que hacer, más taxes. Todo así en la vida. Hay un lado positivo de las riquezas, pero hay otro lado también que es carga. Y nosotros tenemos que entender eso porque yo creo que a veces no entendemos la parte compleja de la prosperidad y entonces vivimos afanando por ella y con una lujuria emocional por las cosas de este mundo.
La Biblia dice que cuando aumentan las riquezas también aumentan los que las consumen. El sabio Salomón dice algo muy poderoso, dice, “Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho o coma poco, pero al rico no le dejan dormir las riquezas.” ¡Guau! Qué cierto es eso, ¿verdad? Mientras más masa usted tiene, más puede el diablo aterrizar en ella. Hay que saber que todo tiene su lado positivo y no podemos amar tanto las riquezas. Tenemos que tomar las posesiones y el éxito en el mundo como un grano de sal, yo diría un granizado de sal bien grande. Y estas son algunas actitudes preventivas, algunos reconocimientos sabios que la Biblia nos dice. Tómate una píldora de eso todos los días, una cucharada de indiferencia y de distancia a las cosas materiales para que entonces tu no tengas que estar como un títere siendo manipulado por el titiritero de la vida y de las circunstancias. Tu te puedes despegar. Y de nuevo, todo esto tiene que ver con la ansiedad general, el afán, el amor al mundo, a las cosas del mundo, el excesivo temor acerca de las circunstancias de la vida.
Dice Jesucristo eso, que las cosas que verdaderamente proveen la felicidad no se pueden comprar. Dice el Señor, hey, por más que tu te afanes, tu no vas a poder añadir 18 pulgadas a tu estatura, ni vas a poder añadir un solo día, un minuto de vida a tu cuerpo, porque esas son cosas que están en la providencia de Dios, están en control divino. Las cosas importantes de la vida, hermanos, están fuera de nuestro control. Y qué bueno es uno soltarse a las manos del Señor, aún mientras uno se esfuerza y es valiente, como dice la palabra. Hay que ceder las emociones y las aspiraciones al control de la mano divino. Y eso lleva a lo último que quiero compartir en esta fase. Recuerde que no he podido trabajar todavía el aspecto de la ansiedad específica. Lo voy a dejar más la próxima vez que hablemos. Un último antídoto es que la Biblia nos llama a reconocer el carácter ilusorio del mundo. Esa palabra es fina, yo la voy a desmenuzar un poquito, el carácter ilusorio del mundo. La palabra nos recuerda en el Salmo 103, uno de mis salmos favoritos, dice, “El hombre, - la mujer – como la hierba son sus días, florece como la flor del campo que pasó el viento por ella y pereció y su lugar no la conocerá más.”
Yo meditaba en eso esta mañana. Hay una florecita aquí en Estados Unidos que se llama el dandylion. Es una florecita muy bella. Es como una copita, una esfera muy bonita, una cúpula y tiene muchas florecitas así, bien delicadas. Y esa flor adorna muchas veces una cantidad de los campos de Estados Unidos. Pero cuando viene el viento, son tan frágiles esas florecitas que usted hace así y se disipan y lo que queda nomás es el tocón, la parte de abajo, la base. Yo creo que a eso se refiere. El Señor habla de la hierba que hoy la usamos para prender un fuego porque es pequeñita y la echamos, la hierba seca, y la quemamos, arde. Así es el hombre, así es el mundo, así son los placeres, así son los triunfos de la vida. Pasó el viento por ella y pereció y su lugar no la conocerá más. El mundo es ilusorio. El mundo es evanescente, es pasajero, ningún placer dura. La belleza de la juventud se va. La salud se fuga muchas veces. Dice la Biblia que el hombre, sus años son 80 y eso es con afán, y si son un poquito más son con dolores e incomodidades. 70, 80 años y ya… está aumentando un poquito eso, pero la idea es que el hombre es pasajero. Las cosas que nosotros amamos y nos deleitan tanto y ocupan nuestro universo, todas, se van y nosotros tenemos que desde jovencitos, yo diría, esos jovencitos que estuvieron aquí arriba, ármense de esa convicción de que nada de este mundo es permanente y nada merece que nosotros nos desvivamos por ello. Si Dios nos da la bendición de tener posesiones, amén, pero sepamos que así como vienen, así también se pueden ir.
El sabio Salomón dice hacia el final de su vida, “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.” Y yo diría que esa es un buen consejo que mantener en la mente cada día. Cuando tu estés teniendo mucho éxito, cuando la gente te rinde pleitesía, cuando te expresen aprecio y respeto, inmediatamente asegúrate que se lo remitas a Dios, no te quedes con él, porque en realidad nosotros somos paja, somos polvo, solo por la misericordia y la gracia del Señor. No nos quedemos con nada de este mundo. Si viene la bendición, recíbela, gózala, pero livianamente para que si Dios te la quita un día no te duela, como decía Corrie ten Boom, el mundo es ilusorio. Mientras más pronto nosotros nos desencantemos del mundo, más preparados estaremos para ser felices y para vivir en paz. ¿Sabe algo? Yo creo que la persona más capacitada para ejercer influencia en el mundo es la persona que se desencantó del mundo, porque esa persona es un rey, es una reina, es un héroe, camina independiente de las circunstancias y entonces, está libre para escuchar de parte de Dios y vivir conforme a la sabiduría, no conforme a la presión de los demás, la presión de las circunstancias. Ese es el filósofo que debemos imitar y atender. La persona que se ha despegado, el cristiano que ha aprendido a vivir con su mirada puesta en el cielo, aunque sus pies estén sobre la tierra. Esa es la persona digna de ser bendecida. Esa es la persona digna de dar un consejo. Esa es la persona digna de disfrutar de los momentos buenos de la vida porque sabe que es independiente de eso.
Lo único permanente y real es lo eterno, hermanos. Y tenemos que practicar ese pensamiento e internalizarlo hasta que se convierta en una filosofía de la vida. Cada día recuerda eso, el mundo pasa y sus deseos, los que hacen la voluntad de Dios permanecen para siempre. El hombre es como la flor del campo que pasó el viento por ella y pereció y su lugar no lo conocerá más. Pero él añade en el Salmo 103, “… más la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad, sobre los que le temen y su justicia sobre los hijos de los hijos, sobre los que guardan su pacto y se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.” Contrasta la fragilidad del hombre y del mundo y la historia humana con la solidez del que se ancla en la roca que es Cristo Jesús. Si tu vida está anclada en la roca de la verdad de Dios, vendrán las tormentas de la vida, vendrán las pérdidas, vendrán los vientos, vendrán los huracanes Henry y otros nombres, pero tu casa permanecerá firme porque está plantada en la roca de la verdad de Dios y la eternidad divina. Y tenemos que cada día, cada día practicar eso. Adoctrínate a ti misma y a ti mismo, cada mañana recuerda lo que verdaderamente importa en la vida. Ármate de esos pensamientos, esas verdades de fe. Vive la vida con influencia, con gozo, con determinación. Agarra el día, como dice la filosofía, pero sabe que un día Dios te va a juzgar sobre todas esas cosas y lo que importa es ¿estás tu preparado para la eternidad? ¿Estás tu preparado para dar cuenta a tu Dios de cómo has vivido la vida?
Termino con las palabras de Lucas, capítulo 12, de nuevo. El Señor nos dice, “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, donde ladrones minan y hurtan, sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen y donde ladrones no minan ni hurtan, porque donde está vuestro tesoro allí también estará vuestro corazón.” Amén. Que el Señor nos ayude, hermanos, que el Señor me ayude a mí aún mientras trabajo a favor del Reino de Dios a no apegarme al éxito ministerial. Sabe que hay pastores que vivimos afanados por el éxito ministerial, y siempre estamos mirando con ojos envidiosos al otro pastor que tiene una iglesia más grande, que tiene más éxito, que tiene programa de televisión nacional o internacional. Y eso también es afán, es vanidad, es envidia, y pervierte el trabajo del Reino de Dios. Nuestro único deseo es ser instrumentos de la gracia de Dios. Vivir vidas que honren los principios del Evangelio, despegarnos de toda cosa de este mundo. Y yo deseo eso para ti también.
Bajemos nuestras cabezas un momento. Recibamos algo de esta palabra para nuestros corazones. Si tu ahora mismo estás afanado, como Marta, entrégale al Señor, dile, Padre, yo me consagro que me consagro a vivir para ti, vivir para tu gloria y tu honra, y yo te pido que me ayudes a mirar tanto hacia tu rostro que yo me contagie con tu independencia del tiempo, el espacio, la materia, las circunstancias. Ayúdame a vivir contento con lo que tu me pones a la mano cada día. Yo abrazo tu sabiduría, abrazo tu sobriedad, y reclamo la paz que sobrepasa todo entendimiento. Yo sé que mi destino no depende de cuánto dinero tengo. Mis hijos están en tu control. Mi casa está bajo tu control. Mi futuro está bajo tu control. Yo tengo una malla de seguridad debajo de mí, de la cual nunca pasaré. Tus brazos eternos me cobijan, tu amor me sostiene. Tu tienes mi futuro en tus manos, Señor, mi eternidad ya está resuelta porque tengo a Cristo en mi corazón y en mi vida. Y yo sé que tu me has creado para bendición. Tu me has creado para buenas cosas. Los pensamientos que tu tienes para mí son pensamientos de bien y no de mal. Tu estás comprometido con mi vida, con mis hijos, mi familia, mi matrimonio, mi carrera, mis finanzas, mi salud, mi destino. Y yo escojo hoy confiar en ti, Padre. Me deshago del afán y el temor y mañana lo volveré a hacer, cuando me amenace la ansiedad, volveré a confiar en ti y a confesar que tu eres bueno, Padre, y que tu tienes cuidado de mi vida. No temáis, manada pequeña, pues a vuestro Padre Celestial le ha placido daros el reino. Confía en tu Señor. Tu vejez no está fuera de la mirada de Dios. Tus padecimientos Dios los tiene en su noticia. Cree en Él y afirma su buena voluntad para contigo. Hermanos, si alguien ha venido a este hogar espiritual, no tiene a Cristo en su corazón, no tiene las verdades de Dios en su alma, yo te aconsejo ahora mismo pon todo fue en el Señor.
I see that beautiful group of young people up there, you guys are wonderful. I’m sorry to put you on the spot but I call you again, to put your trust in the Lord, early on. Okay? That what you won’t waste, beautiful eyes, love the Lord above everything else and honor his word and the values of his Kingdom and dedicate your early youth to cultivating the truths of the Bible, of the word of God. Begin now and you will enjoy such a beautiful life and you will be of such blessing to many others. So, young people wherever you might be today, I call you to give your lives to the Lord and to cultivate wisdom and to love Him above everything else and you will enjoy beautiful, useful lives. Y así cada uno de nosotros ahora mismo confesamos, Señor, creemos en ti. Señor, ponemos nuestra fe en ti. Tu eres mi salvador. Tu eres la fuente de mi vida eterna, Señor. Yo te confieso, como Jesús, el Hijo de Dios, el salvador del mundo, el garante de mi vida eterna, entra a mi corazón, habita en mí y yo me cedo, yo me rindo a ti, Señor. Me rindo a ti en esta tarde. Entrega tu vida al Señor ahora. Confiésalo y vive cada día ahora en su palabra y cultiva esa vida eterna que Él pone en tus manos ahora por medio de su muerte en la cruz del calvario. Gracias, Padre. Bendito y alabado sea tu nombre y tu palabra siempre gobierne nuestras vidas, en el nombre de Jesús, el pueblo de Dios dice, amén y amén. Gloria a Dios. Amén.