
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En Proverbios 4:18-27, se nos llama a comprometernos con nuestras metas y visiones en el Señor. La senda del justo, es decir, de aquellos que creen en Cristo, es como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Debemos vivir vidas con propósito, estableciendo metas concretas y visualizando cómo vamos a alcanzarlas. Debemos incubar nuestras visiones en el espíritu y ser específicos en nuestras concepciones y propósitos. Dios respeta a aquellos que se comprometen con sus visiones y los cultivan día a día, y no a aquellos que abandonan sus sueños y cambian de dirección constantemente. Nuestra vida es una jornada que debe tener un sentido de dirección y propósito, y debemos pensar en qué va a consistir el viaje de nuestra vida y qué diferencia haremos en el mundo.
El escritor habla sobre la importancia de tener propósitos y metas claras en la vida, y cómo esto es fundamental para vivir una vida cristiana de excelencia. Si no sabemos adónde vamos, cualquier camino nos llevará a un lugar que no queremos. Dios nos ha dado un espíritu de poder y debemos aprovecharlo para establecer metas y alcanzar nuevas dimensiones en la vida. Es importante pedir a Dios específicamente lo que queremos y tener fe en que Él nos responderá. Debemos incubar nuestras visiones, visualizar nuestras metas y tener una visión clara.
En este sermón, el Pastor Miranda habla sobre cómo establecer y alcanzar metas y visiones en la vida. Enumera diez puntos importantes que incluyen tener una visión clara, declararla a Dios y a los demás, elegir bien a quienes se les declara la visión, ser realista pero estirarse, ser específico acerca de la meta y sus componentes, poner la visión en oración y orar por ella continuamente, reclutar a otros para que apoyen la visión, establecer un tiempo específico para alcanzar la visión y fechar las metas. También habla sobre la importancia de rodearse de personas visionarias y de tener mentores y recursos adecuados para alcanzar la visión.
La clave para lograr metas es tener una visión clara y establecer objetivos específicos con fechas límite. Comprométete con tu visión a largo plazo y no te condenes si no cumples al 100% tus metas. Mantén tu enfoque en Cristo y en su Espíritu Santo para tener éxito en tu vida. Se declara sobre la comunidad de León de Judá un año de metas logradas, grandes visiones, éxito y victoria en Cristo.
Proverbios 4-18 al 27. Dice la palabra del Señor, y quiero hablar acerca de comprometernos con nuestras metas, comprometernos con nuestras visiones que concebimos en el Señor, 4-18 dice, "Más la senda de los justos" ¿Cuántos aquí son justos? Yo espero que todos digan que sí. Si usted cree en Jesucristo, usted es justo, ¿sabe? Porque sino olvídese y váyase para casa y acuéstese a dormir. Porque en Cristo somos justos. "Justificados pues por la fe tenemos paz para con Dios" dice la palabra del Señor. Si usted está en Cristo, usted es justo aunque sea un sinvergüenza. No, no, estoy juzgando. No, nuestra justicia viene de Cristo, no de nosotros, ¿verdad que sí? Somos justos en Cristo Jesús, entonces dice aquí, "Más la senda de los justos", ese eres tú, identifícate como este pasaje. La senda de los justos es ¿como qué? "… como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto".
Ese es uno de mis versículos lema. La senda de un hijo de Dios, una hija de Dios, que está justificado en Cristo, que vive una vida de integridad, es como una flecha que va ascendiendo, ascendiendo hasta llegar a su blanco. La vida del cristiano es una jornada, es un caminar con propósito. Déjenme saltar, para economizar un poquito de tiempo, al versículo 25. Entonces recuerden, "la senda del justo es como la luz de la aurora que va en aumento hasta aquel día es perfecto". Una declaración, ¿no?
Y ahora viene un llamado en el versículo 24 dice, "Aparta de ti la perversidad de la boca y aleja de ti la iniquidad de los labios". Entonces dice, "Tus ojos miren lo recto y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante". Esa idea de tus ojos miren lo recto, la idea es que mires recto hacia adelante. En inglés, si usted busca la versión en inglés, la idea es look straight ahead, mira hacia lo que tienes por delante, el blanco que tienes por delante, ¿no? “Tus ojos miren lo recto y diríjanse tus párpados hacia lo que tienes delante”.
Fíjense que nos está llamando a una vida de determinación, de claridad, de propósito, de definición, ¿no? Cuando tú camines en la vida, mira hacia adelante, como dice la biblia, ¿no? Dejando lo que queda atrás y enfocándonos en lo que está adelante, debemos proseguir al blanco, ¿no? Eso es una vida, que tiene propósito. "Examina la senda de tus pies y todos tus caminos sean rectos. No te desvíes a la derecha ni a la izquierda. Tus caminos deben ser rectos, hacia adelante.” Esa es la idea, hay momentos de hablar acerca de, claro, la rectitud. Pero, en la realidad, está traducción al español como que nos distrae un poquito del tema que el escritor nos está señalando, ¿no? La idea es no te desvíes a la mano ni a la derecha ni a la izquierda, tus caminos sean straight ahead. Tus caminos sean rectos, no te desvíes a la derecha ni a la izquierda. Aparta tu pie del mal. Bendiga el Señor su santa palabra.
El año 2022 se extiende delante de nosotros como una expansión que no tiene un mapa. No sabemos lo que está allá. Yo pensaba, les dije que cuando estuve en República Dominicana, ahora recientemente, me hospedaron en un hotel que tenía al frente el Mar Caribe. Y todas las mañanas que yo estuve allá - fueron como cuatro noches, cinco noches - mi deleite era levantarme por la mañana con una taza de café y sentarme frente a ese vitral, bastante grande, y mirar ese mar que se extendía delante de mis ojos. Al frente, directamente de mí, estaban las olas que se acercaban a la orilla y después de eso, era una expansión nítida que se perdía en el firmamento. Todo igual, sin definición, un panorama así como plano. Y así se extiende ante de nosotros el año 2022, ahora mismo. Delante de ti tú tienes una expansión, enero, febrero, marzo hasta diciembre y tú no sabes, en realidad, qué cosas están delante de ti.
Y ese año nuevo, para nosotros, debe ser una época de nuevos comienzos, de expectativas, de lo que Dios tiene para nosotros. Este año debe ser un año, ahora, en estos días sobre todo de comienzo, un año de mirar y hacer un recuento del año pasado. Porque es también importante ver hacia atrás y ver hacia adelante. Mirar hacia atrás pero solo para aprender cosas, no para, you know, llorar sobre leche derramada, no para condenarnos a nosotros mismos por lo que no logramos. Sino de aprender ciertas cosas, obtener ciertas lecciones para el futuro, hacer un recuento sobrio. Y, entonces, mirar hacia adelante con gran resolución, con gran sentido de propósito. Y de eso es que yo quiero hablarles, de vivir vidas con propósito, de establecer metas para nosotros mismos y hacer todo lo posible para alcanzar esas metas.
Yo quiero invitarnos a todos, hermanos, a proponernos metas concretas este año que comienza. Vivir una vida con propósito, con metas sanas es algo muy bueno y muy necesario. Establecerse metas claras para el futuro. No sé cuántos han oído del libro de Rick Warren, Una vida con propósito, ese libro ha vendido decenas de millones de ejemplares. Es uno de los grandes libros de todos los tiempos, muy influyente, Vida con propósito. Y en ese libro él establece, Rick Warren establece, alguna de las metas con las cuales debe vivir un hijo, una hija de Dios y es un libro tan específico que ha ganado la atención de millones y millones de personas a través de los años.Vivir una vida con propósito, hermanos, es importante, de metas concretas, de logros. ¿Cuál es la alternativa de una vida con propósito? Una vida de improvisación, una vida de cada día nos levantamos y hacemos lo mismo, hacemos el café, desayunamos, nos vamos al trabajo, regresamos del trabajo, vemos la televisión, comemos, nos acostamos, hasta que nos morimos.
Una vida de improvisación, de inventarnos el día a día y es como inventarse uno la vida en la marcha, en inglés dicen flying by the seat of your pants. No volar con una brújula delante de nosotros, sino simplemente ahí, al azar, a la buena de Dios, a lo que venga. Los puertorriqueños dicen el ¡Ay, bendito!, usted a oído hablar del ¡Ay, bendito! Es simplemente como, you know, tirarse ahí a lo que Dios quiera. No, el cristiano no vive una vida de improvisación. Yo quiero animarte, en esta tarde, animar a los que están en sus hogares, también, animarme a mí mismo a, al comenzar el año, a vivir vidas con propósitos y con metas concretas, con una visión clara y definida. Visiones, concepciones con las cuales podamos navegar el camino de la vida, esa trayectoria de la vida.
Ustedes ven la conexión entre Proverbios 4, que yo leí, porque la senda del justo, la senda que habla el escritor de Proverbios, es la vida, la jornada de cada uno de nosotros, el viaje, ¿no? El viaje del creyente debe ser como la luz de la aurora. ¿Cómo comienza a la luz de la aurora? Débil. Cuando usted se levanta las cinco de la mañana, en este tiempo es como a las seis de la mañana, en caso que usted nunca lo ha hecho déjenme describir lo que pasa, comienza así como tenue la luz, ¿verdad? Y en los próximos veinte minutos, treinta minutos, la luz comienza a aumentar, a aumentar, a aumentar. Y, en un día soleado, cuando llega el mediodía, la luz del sol está bien candente, bien fuerte. Y el escritor de Proverbios dice que así es la vida de una persona justa, un hombre de Dios, una mujer de Dios. Es algo que comienza poquito a poquito pero va aumentando. Esa es la jornada de la vida y así debe ser tu vida y la mía.
Vidas que comienzan humildemente, muchas veces. A veces, cuando uno comienza en el Señor, uno acepta a Cristo, comienza la vida cristiana, la vida de uno está llena de nubes y de contaminaciones, imperfecciones y nuestra luz es tenue. Pero la vida de un hijo de Dios, una hija de Dios debe ser que cada día, cada año nos ponemos mejor, y mejor, y mejor y nuestra luz va aumentando. Y la gente que ve la trayectoria que seguimos debe decir, ¡Guau! Esta persona, cada vez que yo la veo, está más madura, más sabia se parece más a Cristo.
El apóstol Pablo escribe así y dice, "Hijitos míos, por los cuales padezco dolores de parto hasta que la imagen de Cristo sea formada perfectamente en ustedes". Ese es el deseo del Espíritu Santo, que la vida de Cristo en nosotros se haga cada vez más y más brillante, como la luz de la aurora que va en aumento hasta que el día es perfecto. Esa es la visión de Dios para ti, que con cada año que pase, cada día que pase, tú seas mejor y mejor y mejor. Y la clave a esa trayectoria gloriosa es que tú te establezcas metas específicas, que cada año tú vayas, a golpes de cincel, formando más y más la imagen de Cristo en tu vida. Esa debe ser la meta de cada uno de nosotros.
Sabe hermano, en el espíritu cada uno de nosotros es un profeta, una profetiza, y ¿sabe cómo operan los profetas? Los profetas hablan y declaran las visiones de Dios y con su boca. Y al pronunciar las visiones de Dios, esas visiones se hacen realidad y nosotros debemos hacer lo mismo. Nosotros debemos declarar en fe la promesa de Dios, el propósito de Dios en nuestras vidas, porque lo que declaramos con nuestras bocas, en el Señor y en su sabiduría se ha de cumplir. Nosotros tenemos que concebir metas claras. Y voy a hablar un poquito más adelante acerca de declarar nuestras metas y nuestras visiones. Tenemos que visualizar, también, lo que queremos. Nos convertimos en lo que declaramos, lo que declaramos en el espíritu. Y si tú no concibes grandes visiones para tu vida, no las vas a obtener.
Nosotros tenemos que concebir cosas en el espíritu y entonces ponerlas delante de Dios para que Él brille sobre ellas y las haga una realidad. Ahora, nuestras visiones, las cosas que concebimos en el espíritu no pueden ser meros sueños vanos, ¿okay? Hay mucha gente soñadora, que siempre está concibiendo nuevas cosas, como dicen por allí, ¿no? Dicen, este año yo voy a hacer ejercicio, se compra una máquina de quinientos o de mil dólares de correr y, a la semana, están colgando ropas encima de la máquina porque no la usan más. Y eso no es lo que Dios quiere para ti. Dios quiere que tú concibas propósitos sanos y que sean, no sueños vanos sino visiones específicas y concretas en el espíritu. Y ese es mi primer punto que quiero dejar con ustedes, mis hermanos, en esta tarde de comienzo de año, tenemos que incubar nuestra visiones para el futuro en el espíritu. Tenemos que estar siempre preñados con una visión o algo nuevo y fresco delante del Señor, y tenemos que tener una idea de hacia dónde vamos y cómo vamos a llegar allí.
Pablo dice, “De esta manera corro”, dice, “o peleo”, no como el que golpea así en la oscuridad a ver si agarra a alguien, si no que dice que golpea su cuerpo y se domina asimismo y establece disciplinas. Nosotros tenemos que golpear con un sentido de claridad, de definición y de propósito, porque eso lo que Dios respeta. Tenemos que apuntar bien y dar en el blanco. Tenemos que ser específicos en nuestras concepciones y nuestras visiones. Ese es el tipo de persona que Dios respeta y con los cuales Dios se compromete. Esas son la gente que Dios toma en serio y las personas a las cuales Dios les dedica los recursos del Reino para ayudarnos a cumplir esas visiones. Dios no respeta a la persona que siempre está cambiando y que deja las cosas ahí, a la mitad. Dios se compromete con la gente que se establece una visión clara, la nombra, la escribe y entonces establece un propósito.
Me temo que muchos cristianos que conocemos son como gente que, cuando conciben la visión o su sueño, son como una vejiga, esa una bomba, no sé como se dice en otros países, balloon, ¿no? Bien tenso porque está lleno de aire, pero con cada día que pase la bombita esa, se va bajando, bajando, bajando hasta que lo que queda es simplemente un pedacito de goma en el piso. Y a ese tipo de persona, Dios no honra sus sueños, Dios honra a personas que definen sus visiones, se comprometen a ellas y están allí día a día cultivándolas.
Yo hablaba con un grupo de hombres allá arriba, al terminar el servicio en inglés, esta tarde me encontré con ellos, estaban allí sentados, animándose unos a otros a buenas obras, como dicen. Y yo les decía acerca de eso de que, mire, si uno se deja llevar por las emociones, olvídate que quedaste frito, moriste en la película. Y yo les decía que yo he aprendido que no puedo dejarme llevar por mis emociones. Cuando uno concibe algo, uno tiene que vivir a pesar de que las emociones te quieran traicionar. Muchas veces las emociones te van a traicionar y como tú comiences algo, el diablo te va a decir, mira, olvídate de eso, esos son sueños vanos y te va a llenar de desánimo. Tú tienes que decir, no, yo me he comprometido con algo y lo voy a cumplir, porque soy un hombre o una mujer de honor, y soy un hijo de Dios, soy un guerrero, me tomo en serio y Dios me toma en serio. Dios te va a respetar cuando tú te comprometas con tus visiones y tú te mantengas adherido a ellas.
El escritor dice, la senda del justo, esa senda es tu vida, es una jornada, es un viaje que debe tener un sentido de dirección, un sentido de propósito. Tú tienes que pensar, ¿en qué va a consistir el viaje de mi vida? Cuando yo termine mi jornada, ¿quedará algo sustancioso, habré hecho yo una marca en el mundo, me extrañarán cuando yo desaparezca de este mundo, quedará mi nombre en las generaciones futuras, en mis hijos y en mis nietos, se recordarán de que yo existí, que hice una diferencia en sus vidas, la comunidad en la que yo vivía, haré falta cuando yo me vaya?
Y tenemos que vivir nuestra vida en esa forma, de que hacer una diferencia, una marca. Otro escritor, el escritor del libro “Siete hábitos de gente altamente exitosa,” él dice que nosotros tenemos que vivir nuestra vida de manera que cuando la gente haga nuestra, como se llama esto de al final en los funerales. Sí, como una celebración de vida digamos o una eulogía [sic], exacto gracias. Una eulogía. Vive de manera que, como si tú estuvieras escuchando lo que la gente dice de ti cuando estés muerto y vive de esa manera cada día tu vida. Porque, cuando uno se muere, la gente dice todo tipo de virtudes y de cosas buenas que uno hizo. Entonces uno debe vivir la vida de esa manera, como conforme a lo que yo quiero que la gente diga de mí cuando llegué al final de mi vida. Hay que vivir una vida con propósitos y claridad. Porque la vida es un viaje y cuando tú comienzas un viaje tú tienes que saber adónde vas, ¿sí o no? Y tienes que tener un sentido de si vas hacia el norte, hacia el sur, hacia el este, o el oeste. Y tienes que saber cómo vas a llegar a ese lugar, porque si tú no tienes metas específicas, si tú no tienes una visión clara de quien tú quieres ser y no has delineado tu visión, no llegarás a ella.
Alguien dijo, Lewis Carroll, un escritor inglés muy famoso, él dijo que si uno no sabe a dónde va, cualquier camino te llevará a ese lugar. Y es misterioso, es profundo eso. Si tú no sabes a dónde vas, qué importa que tú escojas por aquí o por allá. Vas a llegar, de todas maneras, al lugar donde tú no vas, exactamente, ¿verdad? Esa es la idea, si tú no sabes dónde vas, mira, coge cualquier camino, vive la vida como te dé la gana, porque no tienes propósito, no hay un nombre, no vas a saber si llegaste o no. Otra persona dijo, también, Yogi Berra, que era un entrenador de béisbol, muy conocido por sus aforismos, su dichos, dice, “si tú no sabes a dónde vas, terminarás en otro lugar”. Queriendo decir que si tú no sabes a dónde vas, mira, probablemente vas a llegar a un sitio donde no quieres ir, o vas a ir a otro lugar porque no has definido donde tú quieres ir.
La persona que llega a dónde quiere ir es la persona que sabe adónde quiere ir, ¿sí o no? Piensen eso, es lógico. Entonces, así pasa en la vida, si tú no te planteas metas en tu vida might as well go home. Acuéstate a dormir hasta que te lleven al otro mundo. Porque la vida cristiana hay que vivirla con sentido de propósito. Cuánta gente en el evangelio, hermanos, desperdician la dotación que tienen dentro de ellos. Saben que los cristianos debemos ser la gente que más metas alcancemos, que más propósito concibamos, que más grandeza acumulemos a través de la vida. Porque tenemos dentro de nosotros el poderoso espíritu de Dios que levantó a Cristo de los muertos. Si tú no estás alcanzando metas cada día de tu vida y logrando nuevas cosas y ascendiendo nuevas dimensiones, estas desperdiciando el poder de Dios que está dentro de ti. Porque el espíritu que Dios ha puesto dentro de ti es un espíritu de poder, de amor y de dominio propio, dice la palabra del Señor.
“Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti”, le dice Pablo a Timoteo, porque el espíritu que te tienes dentro de ti es un espíritu de poder. Mi hermano, mi hermana entiende que Dios ha puesto en ti el espíritu de un tanque de guerra, más que un tanque de guerra, no lo desperdicies. Usa esa dotación que tú tienes dentro de ti y cada día establécete metas de grandeza, de acumular. Le habló a los jóvenes, I'm speaking to you, young people. I see these beautiful young people, right here, these young men and this young lady here. And others who are here, today. You know, think about great things, conceive great goals for your life, and right now it’s not too early. Today, is not too early for you to begin planning out a great life. A life of great achievements and greatness and excellence because you have the power of Jesus Christ inside of you.
Si usted no entendió lo que dije recíbalo por fe, de todas maneras. Y, ¿sabes qué? Quizás una de las metas para el 2022 sea aprender inglés, porque estás en un país donde se habla inglés. All right? Ahí si le metí el cuchillo bien en la cotilla, ¿verdad? Diga ouch! La primera palabra inglés, ouch, en vez decir ay, diga ouch. Ese es el equivalente de ay en inglés. Propóngase una meta específica, este año voy aprender a hablar inglés, por lo menos voy a comenzar la jornada. Una buena meta que concebir, ¿no? Es que tenemos que vivir vida de excelencia, para un hijo de Dios no hay alternativa.
Jóvenes, vamos a ponernos a trabajar, ¿okay? Y vamos a vivir vidas grandes en el Señor y trazar metas específicas. Y sabe que cuando tú te trazas una meta, puede que no llegues cien por ciento a la meta que te propusiste, no importa, el esfuerzo mismo de llegar a la meta ya habrás alcanzado algo, habrás crecido. Y entonces continúa con la meta, cómo vamos a decir dentro de un momento, hasta que llegues a ella. No te decepciones, sigue adelante, sigue trabajando. Pero trázate metas grandiosas y poderosas porque esa es la herencia que tú tienes dentro de ti, esa es la sangre que tú tienes dentro de ti. Tienes la sangre del Hijo de Dios corriendo en tus venas espirituales y eso te debe animar a establecerte metas específicas, porque eso es lo que Dios respeta.
Déjenme decirles algo, también, y es que a mí me asombra, a mí me asombra, verdaderamente, cuán en serio Dios me toma, me asombra y me asusta y debe asustarte a ti también ¿Tú sabes que Dios te toma muy en serio? Y que cuando Dios escucha que tú le dices, “Señor yo quiero alcanzar esta meta”, el Señor se pone en atención y te escucha y te toma en serio. Dios toma en serio a la gente que se compromete y por eso es que nosotros necesitamos ponerle a Dios asignaciones. Dios está ahí deseando que tú le digas qué tú quieres lograr en tu vida, qué metas específicas tienes para ti, qué logros en tu persona tú quieres alcanzar. El Señor está atento a esa gente que le pide.
Santiago dice, “No recibís ¿por qué? Porque no pedís.” Muchas veces no le pedimos al Señor nada, decimos Señor yo quiero ser un hombre de fe, quiero ser una mujer de coraje, quiero ser un hombre que no se deje aplatanar por los reversos de la vida, quiero ser una persona, un padre noble y ejemplar para mis hijos. Quiero ser un buen esposo, quiero ser el mejor trabajador en mi firma, quiero ser un estudiante excelente. Y como no le decimos al Señor, específicamente, lo que queremos hacer y con determinación y deliberación, el Señor entonces se queda allí esperando, dando vueltas sobre el aeropuerto. Sabe que Dios es así, como un avión sobre un aeropuerto, esperando a que escuche gente que le diga, ven aterriza dentro de mí, aquí te pongo una pista para que tú aterrices en mi vida, a través de las peticiones que demos, los logros que emprendamos, los sueños en el Señor que concibamos. Dios quiere escuchar de tu parte, y Dios quiere que tú concibas grandes visiones.
Pensaba en la Oración de Jabes, ¿recuerdan la Oración de Jabes, Primero de Crónicas, capítulos 4, 9 y 10? Dice que Jabes fue más ilustre que sus hermanos, “…al cual su madre llamó Jabes diciendo por cuanto lo di a luz en dolor.” La mamá de Jabes, concibió a Jabes y tuvo un parto, parece, bien doloroso y peligroso. Sabe que los niños, a veces, cuando nacen con mucha angustia, viven vidas así como angustiosas, también, y con la sombra de su padecimiento. Y, Jabes, vivió esa vida así como tristona, porque su mamá lo había llamado dolor. Eso es lo que quiere decir Jabes. Y Jabes en su juventud había vivido una vida como sombría y nublada, pero llega un día en que Jabes se reveló y dijo, ya yo no quiero vivir esa vida, estoy harto de vivir así. Y mire lo que Jabes dice, dice la palabra, "… e invoco Jabes al Dios de Israel diciendo, ¡oh! Si me dieras bendición, y ensanchara mi territorio y si tu mano estuviera conmigo y si me libraras del mal para que no me dañe".
Jabes se cansó de su situación mediocre y tristona y se levantó con determinación. Y ese oh, era un oh de pasión, de compromiso, de intensidad, de emoción fuerte. Y Jabes le pidió al Señor cuatro cosas: si me dieran bendición, si ensancharas mi territorio, si tu mano estuviera conmigo y si me libraras del mal para que no me dañe. Jabes fue específico en lo que él quería para su vida. Él ya estaba cansado de una vida mediocre y sin forma y vino ante el Señor se presentó y le dijo, Padre esto es lo que yo quiero para mi vida. Y, ¿qué dice la palabra? Dice, “… y Dios le otorgó lo que pidió”, Dios le otorgó lo que pidió. Primero de Crónicas 4, 9 y 10.
Cuando tú le pides al Señor específicamente, cuando tú emprendes una vida de propósito, Dios se compromete contigo y Dios te otorga lo que tú le pides. Yo puedo decir que en mi vida he visto tantas veces en que he concebido visiones para el Señor y he visto cómo Dios se ha comprometido con mi visión y a veces se ha tomado más tiempo de lo que yo pensaba, pero he llegado a la meta porque Él está comprometido conmigo. Jabes declaró su visión y Dios le contestó. Cuando tú declaras tu propósito delante de Dios, Dios se acerca a ti, se arremanga la camisa y dice okay, metamos mano, vamos a trabajar juntos, y Él camina contigo para hacer que tu visión se haga una realidad.
Hebreos capítulo 11, versículo 6, dice, “… Pero sin fe es imposible agradar a Dios”, dice. “Porque es necesario que el que se acerca a Dios, ¿qué? Crea que le hay, crea que le hay y que es galardonador de los que le buscan.” En otras palabras, si tú quieres tener trato con Dios será mejor que tú estés seguro de que Él es real, y que Él va a contestar tus oraciones y que Él te va a premiar con lo que tú le pidas. No te acerques al Señor a, veremos, a ver si. No, acércate a Dios con propósito claro y esperando que tú vas a tener una respuesta de parte de Él.
Santiago 1, versículos 6 y 7. ¿Qué dice Santiago 1:6 y 7? Dice, “… Pero cuando tú pidas como debes creer y no dudar.” Cuando tú te comprometas con una visión y la presentes delante del Señor, cree en ella, metete dentro de ti y encuentra ese recinto, ese lugar donde está la certidumbre, la confianza y cree que Dios te va a contestar. Dice, “… porque el que duda es como una ola del mar arrastrada y sacudida por el viento”. ¿Cuánta gente conocemos así, hermanos, como las olas del mar, arrastradas por el viento? Un día sí, un día no. Un día están calientes, otro día están más fríos que un pedazo de hielo. Conciben sueños, no los cumplen. Un día están, otro día no están. A veces están al rojo vivo y se comen el mundo y se lo llevan por delante. Y otro día están ahí aplatanados, tirados en el piso todos deprimidos y se les olvidó las ilusiones del inicio. Esa persona no crea que Dios le va honrar, no crea que Dios le va a bendecir. Esa persona, dice, “no debe esperar recibir nada del Señor”. Eso lo dice Santiago, 1:7. “Tal persona es de doble ánimo e inestable en todo lo que hace.”
Pidámosle al Señor que erradique, que borre de nosotros la inconstancia, la indefinición, la veleta al viento, esa que muchas veces tenemos dentro de nosotros. Dice, y concibamos visiones claras, presentémoslas al Señor con propósito. Entonces persigamos nuestras visiones. Les voy a dejar con cualidades que debemos tener para cumplir nuestra visiones. Escuche esto, porque esto es la carne del sermón, más bien. Algunas cualidades que tú debes tener para llegar a tus metas:
Número 1: y a algunas estas cosas ya me he referido a ellas, pero si tú puedes apuntalas allí. Primero, incuba tu visión durante un período de tiempo, desarróllala lenta y deliberadamente. Incubar nuestras visiones, eso quiere decir empollarlas, tomar tiempo para definirlas y para saber exactamente qué lo que estamos concibiendo. Tómate tiempo para coger tu visión y refinarla y perfeccionarla hasta que quede bien, bien definida. Porque, muchas veces, tenemos ideas así como generales, genéricas, de nuestras metas, pero no hemos tomado tiempo para definirlas. Si yo le pido al Señor, por ejemplo, “Padre dame paciencia”. Mira, qué quiere decir eso de tener paciencia. “No, dame paciencia con mi esposa, dame paciencia con mis hijos cuando se me meten a la oficina y yo estoy ahí trabajando, dame paciencia con el vecino que toca la música demasiado alta.”
Tenemos que pedir al Señor visión, una clara, “Señor, cuándo esté en la 93, a las cinco de la tarde y el tráfico está lleno de gente, dame paciencia para no estarle tocando la bocina al que está delante, o estar gritando a través del vidrio o lo que sea.” Hay que ser específico. Hay que ser claro y definir nuestra las visiones. Incuba tu visión, tómate tiempo para definir delante de Dios y refinar lo que tú quieres que Dios te provea.
Número 2: Visualiza en el espíritu tus visiones. Aquí, en nuestra mente nosotros tenemos una pantalla de altísima definición. Yo he creído, siempre, la importancia de visualizar lo que queremos y verlo en tres dimensiones. Hebreos 11 dice, que “Alguno de los héroes de la fe estaban mirando hacia esa ciudad no edificada con manos de hombre, dice, y aunque no la alcanzaron, la visualizaban y la saludaban a la distancia.” Usted no saluda algo que usted no ha visto y esa gente creía tanto en la visión que eso los animó a seguir adelante y la podían ver con sus ojos.
La palabra dice también que el Señor, por el gozo que tenía puesto por delante, denigró el sufrimiento y llegó a sus metas. Cuando Cristo estaba en la cruz no estaba viendo los clavos, no estado viendo a los soldados riéndose de él, no estaba viendo a los fariseos que lo despreciaban. No, Él estaba viendo esa multitud de gente que iba a ser sanada y salvada por su muerte en la cruz, y eso lo mantuvo firme. Cuando estaba en el mundo caminando y la gente lo despreciaba, lo dejaron solo todo, Él no estaba mirando eso, estaba mirando la meta, la resurrección, la salvación de billones y billones de personas a través de los siglos. Y eso es importante que nosotros visualicemos lo que queremos y que lo llevemos al rojo vivo y a la definición clara. Visualiza tus metas, la capacidad para tener una visión clara.
Número 3: Escribe tu visión. Me alegro de ver a algunos de ustedes escribiendo allí, en sus libros, escribiendo el mensaje. Eso es importante, porque cuando uno escribe las cosas, eso plasma y nos recuerda de las cosas. Porque sino es fácil uno olvidarse de ello. Cuando tú concibas una visión, un sueño para Dios, escríbela de alguna manera, porque así dicen los maestros, los que enseñan, dicen que si tú usas más de un sentido, de los cinco sentidos que tienes, aprendes más fuertemente. Si tú escuchas al profesor, lo que está diciendo, pero también lo escribes y después si lo lees en voz alta, también, y después si en un examen tienes que refrasearlo [sic] y expresarlo de otra manera, todas esas cosas van reforzando la visión. Entonces, acostúmbrate a escribir tus visiones, a guardar un diario. Yo admiro a la gente que guarda, que escribe diarios, yo no lo hago pero admiro a los que lo hacen, porque es una linda práctica. Escribe tus visiones y no las dejes simplemente ahí, en la mente, en el aire.
Número 4: Declara tu visión a Dios y a los demás. Declara tu visión. ¿Por qué? Porque cuando tú compartes con otros lo que tú estás soñando en Cristo, en Dios, tus metas, eso hace que tú te comprometas más con ellas y porque ya tú tienes a otro que tú les ha dicho lo que tú quieres lograr, entonces ya te sientes más comprometido. Hay que declarar las visiones a otros, hay que compartirlas con los demás y hay que declarárselas a Dios, también. A mí me gusta declarar mis metas ante las personas, porque eso me compromete con ellas y además, cuando yo las estoy declarando o estoy profetizándolas con mi boca. Recuerden lo que yo dije, que nosotros somos profetas en Dios, en Cristo. Porque Dios crea, ¿cómo? Con su boca y nosotros también cuando declaramos nuestras visiones, eso es una forma de sacarlas de nosotros mismos y objetivizarlas [sic] y ponerlas allá afuera, también.
Ahora mismo, por ejemplo, yo tengo unas metas personalmente, estoy en mi vida, financieras y escribí un documento, hace como un año, de unas veinte páginas, acerca de esa meta financiera, solamente eso, con lujo de detalle hasta los 93 años. Fíjense que soy modesto, 93 y yo creo que tengo poca fe porque yo debiera decir hasta los 110, francamente, si fuera un hombre de más fe no pondría 93. Pero yo dije, bueno vamos a poner 93 años y he escrito un documento, Mecha está ahí para decirme si estoy mintiendo o no. Me tomé tiempo y ahí están todas las trayectorias financieras de nuestra familia por veintitrés años, digo, hasta los 93 años. Y, para mí, escribir ese documento es como un documento profético que yo pongo a los pies del Señor, y digo “Padre, ¿te gustaría honrar esa visión mía?” Y cada día yo la refresco, la re visito, la voy refinando, porque yo creo que al hacer eso estoy fortaleciendo la visión y estoy asegurándome de llegar a la meta. Vamos a ver qué pasa a los 93 años, si yo estoy vivo, volveré aquí a visitarles, no sé si estaré todavía con ustedes, o lo que sea, y me dirán, “Pastor, ¿qué fue de aquella visión que usted dijo que tenía en el año 2022?” Yo espero decirles, no solamente la alcancé sino que la excedí, en el nombre del Señor. Declara tu visión a otras personas.
Pero hay algo bien importante y esta es la quinta cosa que digo: Elige bien a aquellos a quienes tú les declaras tus visiones. Es importante, ten cuidado, porque si tú declaras tu sueño a gente aplatanada, sin visión y sin sueños, te van a querer derribar la visión. Porque sabes que la gente pesimista y que no tiene visión se siente amenazada cuando alguien dice, yo quiero hacer esto y tiene grandes sueños. Yo no les puedo decir cuántas veces, a través de los años, cuando yo he compartido una visión con gente que no es la indicada, lo que quieren, me le echan agua a la visión. Porque la gente que no tiene visión no puede comprender a los que las tienen. Además, muchas veces, la gente con quien tú compartes tu visión no han vivido dentro de ti y no saben por qué tú has llegado a esa visión. Entonces, uno tiene que sí, declarar sus visiones a otros pero tener mucho cuidado a quién uno se las declara.
Declárale tus visiones a gente que te pueda entender, gente que tenga visión, también. Por eso es importante que tu te asocies con gente con visión, no te asocies con gente, por allí, llena de, you know, cucarachas en la cabeza. No, hazte amigos y una compañía de gente visionaria, gente de excelencia, gente de ambiciones sanas, gente comprometida. No te rodees de gente mediocre. Si te vas a rodear de gente mediocre es para bendecirlas y traerlas a tu posición, no para dejarte llevar por ellas. Okay, así que, declara tu visión, importante, pero escoge la gente a quien tú le declaras tu visión, también, para que te animen y te animen a seguir hacia adelante.
Número 6: Esto es importante acerca de una buena visión, una buena meta. Sé realista. Y al mismo tiempo asegúrate de que la visión te estire un poco. Es una mezcla de cosas. Por una parte hay que ser realista, porque, you know, si yo le digo ahora mismo a la gente, “mira, ¿qué le gustaría al Pastor Miranda alcanzar?” Y digo, “bueno quiero ser una astronauta.” Bueno, mire ya a los 66 años yo creo que, probablemente, a menos que, no sea que me paguen el viaje en un cohete de esos que van por allá, probablemente, quién sabe, puede que sí, puede que no. Entonces, uno tiene que ser realista con sus visiones. La Biblia dice “Ninguno piense de sí más de lo que debe pensar de sí mismo, sino que piense de sí ¿con qué? Con cordura.” En otras palabras tú tienes que saber cuál es tu dotación. Si yo dijera ahora mismo, mira yo quiero ser un pelotero de grandes ligas, bueno o un basquetbolista, imagínense. Hay cosas que son realistas. Y hay que saber con qué Dios te ha dotado. Y tú tienes que conocerte a ti mismo y conocer tus limitaciones y tu potencial. Pero tampoco puedes escoger visiones mediocres y demasiado fáciles. Las visiones que nosotros concebimos tienen que estirarnos, tienen que retarnos y a veces tienen que hasta aterrorizarnos, ¿sabes?
Cuando tú concibes algo bien grande y tú te atemorizas porque es algo asombroso. Y así que, las visiones nuestras deben ser realistas y también deben ser idealistas, una tensión entre las dos. Deben estirarte, deben animarte, deben retarte, debes sentirte como que debo ir un poco más allá de lo que yo puedo. Las dos cosas son importantes, sé realista y sé idealista y también, las dos cosas tienen un balance. Si alguien joven me dice, a veces yo les pregunto a los jóvenes, “¿qué te gustaría hacer en tu vida, qué te gustaría estudiar?” Me dicen, “Bueno, yo quiero ser un cirujano del cerebro o un cirujano, un cardiólogo”. Pero no saben ni siquiera sumar 3 + 3. No les va bien en las matemáticas, no se esfuerzan en la escuela. Entonces eso no es ser realista. Quizás la meta debe ser quiero mejorar en las matemáticas y después de allí, entonces, quiero estudiar un poco de ciencia y entonces llega a ser un neurólogo. Pero hay que ser realista con las metas y también estirarse un poco. Las dos cosas tienen que estar en balance.
Otro punto bien importante, cuando tú te establezcas metas sé específico al respecto, ya yo he hablado acerca de eso, hay que ser concreto y específico. Ve los detalles de tu visión y sus componentes. De nuevo, en este plan que yo me he propuesto, así en el área financiera, por ejemplo, una de las cosas que para mí - y Meche lo sabe porque lo he hablado mucho con ella y con mis hijas también, nuestras hijas, - es dejar un legado para nuestros nietos y nuestros hijos. A mí, en realidad, no me importa tanto beneficiarme de esa visión financista. En realidad, uno de los aspectos de esa meta, es que ellos puedan beneficiarse y comenzar un legado financiero para mis generaciones, nuestras generaciones. Es algo específico acerca de ella. Y otra cosa tiene que ver con otro aspecto que no voy a mencionar demasiado, no cabe, no viene al caso. Pero, por eso es que hay que delimitar nuestras visiones, ser bien concretos. Hay que ver sus detalles, hay que nombrar la tierra, hay que definir si es norte o sur, si hay montañas o valles, si hay que cruzar ríos o mares. La meta tiene que ser específica en tu vida, que si te preguntan qué quiere decir eso, que tú le puedas decir con lujo de detalle, exactamente en qué consiste, los componentes de tu visión. Sé específico al respecto. Porque eso le va a dar a Dios coordenadas para bendecirte y para darte lo que tú necesitas. De nuevo, recuerda a Jabes, "Oh, si tú me dieras bendición, si tu mano estuviera conmigo, si ensancharas mi territorio, si me libraras del mal". Hay que hablar claro. Jabes no dijo siempre, "Oh, señor bendíceme". No, en qué consiste la bendición.
Octavo: Pon tu visión en oración y ora por ella continuamente hasta que la veas realizada. Yo creo, firmemente, que cuando nosotros concebimos nuestra visiones tenemos que echarle agua, como en oración. Nuestra visión es, cuando comienza, son como una plantita pequeña y todos los días tenemos que echarle un poquito de agua. ¿Cuántos le hablan a sus plantas? Díganme la verdad, ¿cuántos bendicen a las matas que tienen en sus casas? Confiésese, no tenga temor. Yo creo que, no sé, el mundo es misterioso, ¿no? Y cuando uno le habla a esas entidades vegetales uno está enviando energía positiva. El mundo está lleno de energía y esto no es Walter Mercado aquí hablando. No, esto es simplemente es así. Hay algo bello cuando uno bendice las cosas y esos seres, esas entidades reciben la energía, el tono de tu voz, reciben la ternura que hay en ello y, yo creo que eso tiene un poder increíble. Entonces, nuestras visiones tienes que ser así, tenemos que bendecirlas, tenemos que hablarles, tenemos que celebrarlas, ya en anticipación. Cada día tenemos que recordarlas ante el Señor. Incuba tus visiones en oración y ora por ellas todos los días. Porque cuando tú ores por tus visiones eso va a atraer el poder de Dios sobre ellas y va a ir quitando escollos que puedan haber delante de ellas. Ora por tus visiones y bendícelas cada día de tu vida hasta que las veas realizadas.
Noveno, no sé si están guardando cuenta allí: Recluta a otros para que apoyen tu visión, búscate aliados para tus visiones. Las visiones y las metas de la vida deben incubarse en comunidad. Tú debes buscar a otros que te ayuden a lograr tus metas. En el caso de esta visión financiera de la cual yo les estoy hablando, puedo decirles que he reclutado a otras personas idóneas para que me ayuden en esa visión, porque sólo, yo sé que no la podría alcanzar. Entonces, he reclutado a mi esposa para que me diga, "Sí, puedes hacerlo", primeramente y me apruebe la visión. Porque si ella no me la aprueba, no va para ningún lado, ¿sabe? Eso es así. Sabio es el hombre que recluta su esposa en su visiones, escriban eso, y eso es gratis. Recluta a otros, porque las visiones se deben lograr en comunidad. No, no solo, sino tú vas a necesitar mentores. Por ejemplo, joven si tú quieres vivir una vida de excelencia, consigue buenos mentores que te ayuden, que te aconsejen, que te animen, que ejemplifiquen la grandeza y la excelencia a la cual tú estás apuntando. Busca, find mentors to help you to achieve your visions. Busca gente con recursos, también, quizás si tú quieres algo, digamos, en el área financiera, pues, habla con gente que ha adquirido éxito en el mundo de las finanzas. Lee buenos libros, también, sobre finanzas, etcétera. Busca a gente que te ayude a orar y a alcanzar tus metas para lograr tu visión. Recluta a otros recursos y aliados para que te ayuden en el logro de tu visión.
Casi voy terminando, décima: Establece un tiempo específico para que, como un deadline, una fecha tope, para alcanzar tu visión. ¿Por qué? Porque cuando tú pones una fecha, eso te ancla a un tiempo específico. Por ejemplo, les dije yo, mi meta es a los 93 años haber alcanzado ciertas cosas. Imagínense todo ese tiempo, pero entre este momento y esa meta hay muchas cosas en el medio. Pero es bueno establecer una meta y cada año, para el 2025 yo espero haber alcanzado esto, para el 2027 yo espero haber alcanzado aquello, para el 2037 espero haber alcanzado otra cosa y para el 2047, que precisamente es cuando tendría esos 93 años, esperamos alcanzar esa otra meta. Uno tiene que date your visions, hay que establecer fechas topes. Porque si tú no estableces fechas topes entonces te vas a esparcir por donde quiera.
Nosotros hemos estado leyendo la biblia en un año, ¿verdad que sí, muchos de ustedes? Es bueno decir que para enero 17 yo habré leído la biblia. Yo me establecí la meta de leerla dos veces en un año y ¿saben qué? La semana pasada alcancé la meta, leí la biblia dos veces en un año. No lo digo para que se impresionen. Lo digo para que entiendan, a mí me ayudó muchísimo el decir “para enero 17 yo tengo que haber leído la biblia dos veces” y eso me ayudó. Cuando iba por junio y vi que estaba un poco atrasado me puse al día. Y, gloria a Dios, que las últimas dos semanas de ese año las he pasado revisando alguna de las lecturas para reforzarlas más y más. Fecha tus metas eso es importante, también.
Próxima, ya me faltan tres o cuatro. 12: Está dispuesto a pagar el precio de tu visión, porque siempre hay un costo, ¿sabes? Si tú quieres perder peso, te vas a tener que amarrar la boca, porque no te vas a poder comer toda esa chuleta que quieres y tomar todas las malteadas que tú quieres, ni dormir. No, vas a tener que hacer ejercicios, vas a tener que aguantar la boca, vas a tener que disciplinarte. Porque es importante. Entonces, alinea tu vida con tu visión y paga el precio. Son dos cosas diferentes, pero si tú quieres lograr una meta también tienes que alinear tu vida a la visión, tienes que vivir una vida consistente con tu visión y tienes que, entonces, ordenar. Si tú quieres hacer ejercicios, digamos tú quieres perder peso o lo que sea y quieres hacer ejercicio al día siguiente, vas a tener que acostarte un poquito más temprano y levantarte un poquito más temprano, quizás, para tener tiempo antes de irte para el trabajo, a la escuela o lo que sea. Tenemos que alinear nuestra vida a nuestras visiones y pagar el precio de nuestras visiones. Las visiones se alcanzan pagando un precio y sabiendo cuál es el precio y entonces lográndolo. Porque hay mucha gente que quiere lograr grandes metas pero, olvídense, que no están dispuestos a pagar el precio. Muy importante eso.
Otra cosa ya penúltima: Comprométete con tu visión a largo plazo. La gente que logra visiones es una gente que tiene una visión a largo plazo, Habacuc 3 dice, "Escribe la visión y aunque se tarde no la sueltes, porque ella llegará a su cumplimiento". Aunque la visión se tarde, cree en ella y sigue cultivándola. Quizás te tardaste más tiempo de lo que tú esperabas en la visión pero sigue plantado en ella. Hay visiones que yo creí que las habría alcanzado ya hace veinte años, hermano, y todavía no la he alcanzado, pero sabes que no la voy a soltar, no la voy a soltar hasta que Dios no me la conceda o hasta que me muera. Pero voy a seguir confiando en la visión y persiguiéndola hasta el final. Comprométete a largo plazo. La vida y el éxito en la vida lo decide la gente que tiene visión a largo plazo, los que se quedan allí hasta el final.
Y lo último: Si tú no cumples, si no consigues tu meta ciento por ciento, no te condenes a ti mismo. El diablo quiere acusarnos y ridiculizarnos cuando no alcanzamos nuestras metas, cuando fallamos, cuando erramos el blanco y él quiere que nos echemos ceniza en la cabeza y digamos, “¿Sabes qué? No voy a seguir soñando, no voy a seguir persiguiendo más visiones porque no lo logré.” No te condenes a ti mismo, no cedas a la condenación. Si tú concibes una meta di, “¡Hey! voy a hacer todo lo posible y voy a esforzarme lo más posible y si no alcanzó la meta, voy a darle gracias al Señor y voy a echarla un poquito más hacia adelante y seguir con ella.” Visión a largo plazo y no te condenes porque en Cristo todo es sí y amén y todo es ganancia. Si tú no lograste el ciento por ciento de tu meta, estoy seguro que habrás aprendido muchas cosas que te servirán para el futuro. Prosigue con la visión y no te condenes. Ten paciencia porque Dios tiene paciencia contigo, Él no te condena cuando tú no alcanzas tu meta, Él te dice “Qué bueno que trataste”, ahora vamos a seguir adelante, amén. Así que estos son algunos consejos de parte del Señor para ti, para tú poder lograr esa meta de que tu vida sea como la luz de la aurora que va en aumento hasta aquel día es perfecto.
Mis hermanos, yo declaró sobre sus vidas, este comienzo de año, un año de metas logradas, un año de grandes visiones para ustedes, un año de éxito, un año de lograr cosas maravillosas para sus vidas. Yo declaró sobre ti éxito, declaro sobre ti una vida de excelencia, declaro sobre ti metas alcanzadas para tu matrimonio, para tu salud, para tu comportamiento, para tu carácter, para tu vida de trabajo, tus aspiraciones profesionales. Declaró que el Señor está comprometido contigo para que tú vivas una vida de grandeza y de excelencia en Él. Salmos 37, 5 y 6, guarda eso en tu corazón. “Encomienda a Jehová tu camino y confía en Él y Él hará, exhibirá tu justicia como la luz y tu derecho como el mediodía.” Gloria al señor, amén y amén. Gracias Padre. Pongámonos de pie un momento, ponte de pie ahora y recuerda siempre que tus metas tienen que ser logradas en Cristo Jesús, ¿okay? Es en Cristo, el que te va a dar el poder es su Espíritu Santo dentro de ti.
Que este año sea un año de acercarnos más a Jesús y de vivir vidas llenas del Espíritu Santo, también, que nos dará la energía y el poder para llegar a la meta. Padre, yo bendigo esta comunidad, esta familia que se llama Congregación León de Judá. Bendigo a los que están cerca y a los que están lejos, bendigo a los que están aquí físicamente, los que están en sus hogares, también. Bendigo a mis hermanos que están en Colombia, en el Perú, en México, donde quiera que estén, declaro el shalom de Dios sobre sus vidas, declaro el agua divina que los refrescará cuando la jornada se ponga difícil. Declaró gozo en ellos y declaro expectativas de grandes cosas que Tú harás en ellos. Declaro que el fuego no los quemará, el agua no los ahogará, sino que llegarán a la otra orilla porque Tú estás con ellos y estás en su barca.
Declaro victoria en todo lo que emprendan en nombre del Señor. Declaro rendimiento en cualquier depósito que ellos pongan, cualquier esfuerzo que Tú lo multiplicarás, lo expandirás. Y declaro deleite en sus corazones al vivir vidas gloriosas y vidas de esfuerzo y de ejercicios en Ti. Declaro que este es un año para que conozcan mejor, para que se acerquen más a Ti. Declaro meses de creciente intimidad en su camino. Y declaro, también, que Tu palabra acercará a ellos y ellos a Ti, y que todas las cosas que enturbian su camino, todas las cosas que contristan Tu espíritu que haya en ellos, ellos la irán poniendo a un lado una, tras una y venciéndolas hasta que su camino sea despejado delante de ellos.
Y, Padre, declaro revelación en sus mentes y en sus corazones, revelaciones que Tú le vas a dar en el sueño de la noche, revelaciones que Tú le vas a dar en el caminar diario. Y declaro, Padre, que ellos serán ejemplo para otros, que serán una fuente de bendición para nuestra comunidad. Y asimismo, que esta iglesia será una iglesia ejemplar, cada día mejor y mejor, que brillaremos más y más como el sol del mediodía. Padre, que nuestra vida como comunidad, como congregación y como familia será una vida que traerá deleite a Tu corazón, y cuando Tú mires sobre León de Judá, Tú verás muchas cosas por las cuales estar contento y sentirte satisfecho de nosotros como tus hijos.
Declaro victoria en todo lo que emprendamos y declaro que nuestros enemigos estarán debajo de nuestros pies, que Tú vas a exiliar, y echar fuera toda trama contra nosotros, contra nuestro bienestar. Que todo los que se aíren contra nosotros sean avergonzados y sean como nada, como dice Tu palabra, Padre, que todos los que nos quieren hacer la guerra desaparezcan de nuestro medio, porque Tu, nuestro Dios, nos dice, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. Así que, Padre, presentamos este año que tenemos por delante y vamos hacia él con pie seguro, con nuestra espada en la mano, con el escudo de la fe en nuestros brazos, Señor. Que Tú nos protegerás de todo mal y a los que nosotros amamos también. Que la paz tuya se cierna sobre este lugar, Padre, y sobre toda nuestra comunidad y gracias por ser ese Dios fiel. En el nombre de Jesús y el pueblo de Dios dice, amén, gloria al Señor. Vamos a vivir vidas gloriosas, hermanos, porque lo que Dios tiene es bueno para nosotros. Dios me les bendiga, feliz Año Nuevo.