
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: El Libro de Proverbios nos enseña a honrar a Dios con nuestros bienes y con las primicias de nuestros frutos. Esto significa que debemos apoyar la obra de Dios en la tierra y ayudar a los demás. Dios no necesita nuestro dinero, pero al darle una porción de nuestras pertenencias, estamos honrándolo y mostrando nuestro amor hacia él. Además, Dios promete bendecirnos y llenar nuestros graneros con abundancia cuando le damos generosamente. Debemos ser generosos con nuestros bienes y siempre honrar a Dios.
Nuestras últimas meditaciones las hemos estado obteniendo de un Capítulo muy profundo de la palabra del Señor que se encuentra en el Libro de Proverbios, del Capítulo 3 específicamente. El Libro de Proverbios fue escrito en buena parte por el sabio Salomón, uno de los hombres más sabios que han existido en toda la historia.
Dice la Biblia que Dios le dio a Salomón una sabiduría como a ningún hombre antes o después de el. Los escritores que contribuyeron sus enseñanzas al Libro de Proverbios fueron hombres iluminados e inspirados por el espíritu santo y por lo tanto sus consejos tienen esa profundidad característica de la sabiduría de Dios. Hemos visto a través de estas últimas meditaciones como la Biblia nos llama a que la atesoremos y que la pongamos por encima de todas las demás cosas y que la hagamos el fundamento mismo de nuestra vida. Y hemos visto como Dios promete que la persona que fundamenta su vida en los principios de la palabra de Dios tiene derecho a esperar una vida feliz ante Dios, ante los hombres. Nos llama la Biblia a tener una actitud de dependencia de Dios, a no confiar en nosotros mismos ni en nuestra propia inteligencia, sino a confiar de todo corazón en el Señor, a no ser sabios en nuestra propia opinión, es decir a no considerarnos a nosotros mismos como sabios, sino a vernos a nosotros mismos con humildad sabiendo que nuestra sabiduría más bien depende de la sabiduría de Dios.
Hay tantos consejos maravillosos en este Libro de Proverbios y específicamente en este Capítulo 3. En esta ocasión he estado meditando en los versículos 9 y 10 del Capítulo 3 de Proverbios y quiero compartirlo con mis oyentes. Dice allí en Proverbios 3, 9 y 10: “Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia y tus lagares rebozarán de mosto”.
Es un pasaje que a menos que uno no comprenda el contexto histórico en que fue escrito la Biblia, quizás no lo podamos entender completamente, y de hecho un pasaje como este nos enseña la importancia de uno conocer algo de la historia de la Biblia para poder entender todas sus enseñanzas. Esto es algo que toma tiempo pero toda persona con un poco de estudio y de ir acumulando enseñanzas acerca de la Biblia, puede fácilmente extraer los consejos y las enseñanzas que la Biblia encierra.
Por ejemplo este pasaje dice “Honra a Jehová con tus bienes...”, eso es bastante sencillo, lo que está diciendo allí es que tenemos que agradar a Dios, honrarlo, reverenciarlo, mostrarle respeto, cómo? Con nuestros bienes, es decir con nuestras pertenencias, con nuestro dinero, con los recursos materiales y financieros que tenemos. Mucha gente cree que honrar a Dios es cuestión simplemente con la boca decirle Dios te honro, te respeto, tu eres grande, tu eres poderoso, pero verdaderamente si nosotros queremos honrar a Dios tenemos que poner, como dicen por allí, nuestra boca donde está nuestro bolsillo. No es posible uno amar a Dios en una forma meramente teórica y abstracta. Si amamos a Dios tenemos que honrarlo con nuestras pertenencias. Ahora, evidentemente Dios es el dueño de todo el universo. El fue quien creó todo el oro, toda la plata como dice la Biblia “... mío es el oro, mía es la plata”. Dios es el dueño de todos los átomos que componen el universo. El no necesita nuestro dinero, no hay nada, de hecho, que nosotros podamos hacer para mejorar ni infinitamente en mínimo del bienestar que Dios goza, pero sin embargo la Biblia dice Honra a Jehová con tus bienes.
Cómo vamos a honrar a Dios con nuestros bienes? Bueno, la Biblia habla de que nosotros apoyemos la obra de Dios aquí en la tierra. Al nosotros, por ejemplo, compartir nuestro dinero con la iglesia que hace la obra de Dios en la tierra, nosotros estamos honrando a Dios. Toda iglesia tiene necesidades para gastos de electricidad, salario del pastor o el sostén del sacerdote, para el mantenimiento de la casa de Dios, para los programas y los ministerios y las misiones que la iglesia apoya. Todas estas cosas demandan dinero, y en la Biblia vemos que Dios le dijo al pueblo hebreo que dieran siempre el 10% de sus ingresos y que separaran eso para los asuntos y las necesidades y los gastos que se llevaban a cabo en el templo. Y todo hebreo, todo judío piadoso tenía que llevar a Dios al templo ese 10% de sus ingresos, el diezmo se llama, para que el templo pudiera llevar a cabo sus diferentes labores y satisfacer sus diversas necesidades y que los que servían al Señor en el templo pudieran satisfacer sus necesidades personales.
Dios ideó esto para que de esta manera los hombres lo honraran a El, y cuando los hebreos daban de su pertenencia su diezmo al templo estaban obedeciendo a Dios y por lo tanto honrando al Señor. Es una forma indirecta de reconocer que Dios es el dueño de todo lo que tenemos. Algunas personas dirán: Ah, pero el 10% de mis ingresos es demasiado. Recuerda que todo lo que tu tienes viene de Dios, Dios es quien te da la fuerza para trabajar, te da la salud, te da la inteligencia, te da los medios y no solamente eso, sino que Dios promete que cuando nosotros le damos una porción de nuestros bienes, El nos ha de bendecir mucho más de lo que nosotros damos. Muchos cristianos, incluyendo el que te habla, pueden testificar en una forma totalmente convincente, convencidos que cuando nosotros le damos al Señor generosamente, Dios no se cansa de bendecirnos y de reponernos todo lo que nosotros le damos a El.
La Biblia dice: el que siembra escasamente, escasamente segará, más el que siembre generosamente, generosamente segará. Cuando tu das el Señor con un corazón generoso, cuando tu lo honras con tus bienes, tu entonces recibes el beneficio de la bendición de Dios sobre tu vida. Dios te prospera, Dios te bendice, Dios respalda tus finanzas, Dios cierra la puerta por donde se escapa tanto dinero, muchas veces con enfermedades, con divorcios, con pérdidas y con tantas formas en que nosotros malgastamos el dinero. Cuando nosotros honramos a Dios, El bendice nuestras pertenencias y bendice nuestros recursos financieros. Uno puede hacer mucho más con el 90% de su dinero, cuando le da a Dios ese 10% que cuando uno se guarda el ciento por ciento y no tiene la bendición de Dios sobre su dinero.
A Dios hay que honrarlo, es una forma de nosotros honrar la Señor y Dios nos pide nuestro dinero, no porque El lo necesita, sino como un acto simbólico porque si tu das de lo que tu amas, de lo que te es importante, entonces verdaderamente tu estas mostrando amor. No hay tal cosa como amar una persona y no mostrar ese amor en formas concretas y personales. Por eso yo creo que Dios ha dejado que nosotros le demos a El, no es que le demos a El, le damos a los asuntos que El ama, y de esa manera nosotros lo honramos a El. También podemos honrar a Dios con nuestros bienes ayudando a los demás. Hay mucha gente necesitada a nuestro alrededor y una contribución, una ofrenda de amor puede ayudar a alguien a salir de un aprieto. Si tu miras a tu alrededor, siempre vas a encontrar maneras de tu ser un agente de la misericordia de Dios, y honrar a Dios con tus bienes. Cuando tu des, da en el nombre del Señor. Hay familiares tuyos que quizás podrías sacar de un aprieto con algo de dinero, hay personas desposeídas en la calle que tu puedes bendecir con algo de dinero, hay causas sociales que tu puedes ayudar en el nombre del Señor contribuyendo para la obra de Dios. Se generoso con tus bienes, Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos, es decir con lo primero de lo que tu ganas, con lo escogido, dale a Dios lo mejor de tu vida, la primicia, lo más importante, dice: ...y serán llenos tus graneros con abundancia, aquí se está refiriendo a personas que vivían en una sociedad agrícola, los graneros dice, nunca faltará el grano en tu granero. Eso quiere decir que, en términos modernos, nunca faltará el bien en tu casa. Nunca faltará la comida, nunca faltará la salud. Nunca faltará la bendición en tu hogar. Nunca faltará la abundancia. Porque cuando tu le das a Dios con generosidad, Dios nunca se cansa de bendecirte y de darte de su gran amor. Ojalá que tu seas una persona generosa para con Dios y que lo honres siempre con tus bienes. Que Dios te bendiga.