
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En este mensaje, el pastor Roberto Miranda habla sobre la importancia de pertenecer a una comunidad cristiana y de vivir la vida cristiana en compañerismo y en oración constante con Dios. Él comparte el pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, donde los apóstoles regresan a Jesús después de predicar el Evangelio y le cuentan todo lo que han hecho y enseñado. Miranda anima a los oyentes a buscar una relación más profunda con Dios y a congregarse regularmente en una iglesia para crecer en su fe. También enfatiza la importancia de depender de Dios en todo momento y buscar su fortaleza y sabiduría en todo lo que hacemos.
Mis queridos hermanos que el Señor les bendiga, les habla Roberto Miranda; y les extiendo un saludo en el nombre de Cristo Jesús. Antes de entrar en el estudio del pasaje que Dios ha puesto en mi corazón, quiero compartir con ustedes mi gratitud adelante del Señor y a ustedes también por permitirme cada semana venir y acercarme a sus vidas y compartir la palabra del Señor. Considero esto un gran privilegio y lo hago porque siento y tengo la convicción de que esta palabra de Dios que compartimos con ustedes cada semana tiene un poder para transformar sus vidas.
La palabra de Dios es viva y eficaz. Dice la Biblia que “es más cortante que toda espada de dos filos”, y esa palabra cuando entra en nuestras vidas hace obras transformadoras, es la vida misma de Dios que está entrando en nuestros corazones y en nuestras mentes y operando cambios radicales en nuestra personalidad. Cuando nosotros escuchamos la palabra de Dios con fe, con reverencia y con humildad dejando que su verdad entre a nuestros corazones y que Dios cumpla el propósito que tiene al enviar esa palabra a nuestras vidas, esa palabra va hacer cosas maravillosas dentro de nosotros porque es la palabra de Dios y dice la Biblia “que la palabra de Dios nunca regresa a él vacía sino que siempre cumple el propósito para el cual fue enviada”; así que tu que me escuchas cada semana recuerda que lo que estás escuchando y recibiendo es la vida misma de Dios. No es la palabra del hombre, no es la palabra de Roberto Miranda porque cuando yo predico, predico en el poder y la autoridad del Espíritu Santo, no confiando en mi propia fuerza, sino confiando en que yo simplemente soy un canal, un instrumento para que esa palabra vivificante de Dios entre a tu vida y que la energía divina haga obras transformadoras en tu vida.
Lo otro que quiero decirles también es que la razón adicional por la cual yo me tomo el tiempo de compartir esta palabra a través de las ondas radiales, es por que yo quiero animarles a los que nos escuchan a buscar más profundamente una relación con Dios. Yo te animo a no conformarte con simplemente a escuchar la radio y limitar de esa manera tu relación con Dios. Quiero animarte también a buscar una iglesia, a buscar comunicación con otros hombres y mujeres que como tú están interesados cosas espirituales.
Es importante que el creyente pertenezca a una familia de seres humanos que tengan los mismos intereses espirituales que uno. Es importante que tu te congregues. La Biblia dice que ¨ no dejemos de congregarnos ¨ como algunos tienen por costumbre . Congregarse quiere decir ‘reunirse en la casa de Dios regularmente’, tener compañerismo espiritual con otros cristianos, compartir la palabra de Dios, compartir la vida espiritual juntos, aprender unos de los otros, tratarnos unos con los otros porque en ese trato cristiano hay crecimiento. Al nosotros ensayar las verdades de la palabra de Dios por medio de la vida de la Iglesia, de la vida de la familia de Dios, nosotros ponemos en práctica los principios del Evangelio y no nos limitamos solamente en la teoría. Yo he aprendido tantas cosa de mis hermanos y de la vida de la Iglesia a través de los años que le doy gracias al Señor por la familia de la fe.
Yo quiero decirte que no es posible, no es posible ser un buen cristiano sin ser parte de una comunidad cristiana. Algunos se revelan contra esa idea, pero el Señor Jesucristo dejó sobre la tierra una iglesia ,una iglesia que es una familia y ningún cristiano es una isla. Todos somos parte de un continente, no hay tal cosa que llaneros solitarios que simplemente siguen a Dios conforme sus propias ideas y sus propios dictados.
La vida cristiana fue diseñada por Dios para ser vivida en el contexto de una comunidad de fe. El Señor Jesucristo quiere que tú te congregues, quiere que tú vayas a una iglesia, Dios quiere que tú vivas una vida en comunión como otros cristianos. Es la única manera en que verdaderamente tu vas a poder crecer y llegar a la madurez que Cristo quiere para ti.
Quiero compartir con ustedes, comenzar a compartir mejor dicho, porque lo vamos a hacer en los próximos mensajes, el Capítulo 6 de Marcos comenzando con el versículo 30, el conocido pasaje de la multiplicación de los panes y los peces.
Aquí se nos dice en el versículo 30,que ¨Entonces los apóstoles se juntaron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado y El les dijo: "venid vosotros aparte a un lugar desierto y descansad un poco," porque eran muchos los que iban y venían de manera que ni aún tenían tiempo para comer.” De ahí comienza este relato acerca de la multiplicación de los panes y los peces, un milagro muy conocido de la escritura, pero lo interesante aquí en esta parte del pasaje es esa idea de que los apóstoles se juntaron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado. Si leemos todo el capítulo encontramos que los discípulos, estos apóstoles habían sido enviados por Jesucristo a predicar el Evangelio a diferentes aldeas de Palestina y ellos se pasaron semanas en el campo predicando la palabra y el Señor antes de enviarlos, les bendijo, les instruyó, les dio palabras de fe, les dotó con poder sobrenatural para sanar enfermos y expulsar demonios y estos hombres salieron bajo el poder de Cristo y después de un tiempo de ministerio regresaron al lugar de donde habían salido y de nuevo se reunieron con Jesús y dice que "le contaron al Señor todo lo que habían hecho y lo que habían enseñado."
Es tan importante mis hermanos que la vida cristiana sea vivida de esa manera, saliendo de Jesús y regresando a Jesús. Que nosotros al comenzar el día saquemos tiempo para recibir de Cristo el poder, la sabiduría y la enseñanza que necesitamos para las experiencias que nos esperan en el resto del día y que al final del día, cuando ya hayamos terminado las tareas del trabajo y de la casa y de la vida cotidiana, tomemos tiempo de nuevo para presentarle a Jesús los eventos del día y buscar de El enseñanza, consejo, perspectiva para las cosas que hemos experimentado. Y que mientras estamos también en los afanes y las tareas y el trabajo del día saquemos tiempo de vez en cuando para elevar de nuevo nuestra mirada hacia Dios y recordar que somos ciudadanos de la eternidad y que todos los eventos del día los estamos viviendo en el Señor.
Es importante hermanos que nosotros vivamos la vida como dice la palabra en el espíritu, que vivamos cerca de Jesús, que si vamos hacer algo, primero vayamos donde Jesús para que El nos comisione, nos de la fortaleza, nos de la bendición y que después lo que hagamos, lo hagamos en el poder del Espíritu Santo, no por nuestra propia fuerza.
Estos hombres salieron a la vida del servicio, enviados por Jesucristo, no dependieron de sí mismos, sino que dependieron de El y desde que regresaron y terminaron su tarea volvieron otra vez y se juntaron con el Señor y le contaron a El. Es decir, vemos aquí una vida vivida en compañerismo, en amistad, en intimidad con el Señor Jesucristo, esa es una de las verdades más grandes del Evangelio. Que la vida que vivamos los creyentes tenemos que vivirla en El, pegados a El, aferrados a El, llenos de El, en comunicación íntima y continua con el Señor Jesucristo.
El Señor dice en el Evangelio según San Juan "permaneced en mí y yo en vosotros y llevaréis muchos frutos." El Señor añade: “como el pámpano no puede permanecer alejado de la vid, así tampoco nosotros podemos permanecer fuera de El.” Él dice: "Yo soy la vid, vosotros los pámpanos, el que permanece en mí y yo en él este lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer".
Qué importante es que la vida cristiana sea vivida en oración, en comunicación con Dios, en un continuo meditar en la palabra de Dios, buscando la fortaleza que sólo Dios puede dar. Nunca trates de vivir tu vida con tu propia fuerza, siempre consulta con Cristo, siempre busca de El la fortaleza y la sabiduría que tú necesitas para tener éxito. Que Dios te bendiga y que tú puedas llegar a esa actitud de dependencia total en Cristo siempre buscando juntarte a El y compartir con El todos los eventos de tu vida.