Una Cita con Cristo : Multiplicación de los panes y peces (Marcos 6:30) Parte 7

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: En este pasaje de la multiplicación de los panes y los peces, vemos cómo Jesús toma cinco panes y dos peces y los multiplica para alimentar a una multitud de cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Antes de hacer el milagro, Jesús envía a sus discípulos a dividir a la multitud en grupos, fortaleciendo su fe y haciéndoles participar en la solución del problema. Debemos seguir el ejemplo de los discípulos y emprender los problemas y limitaciones de la vida con fe en el poder de Dios, sabiendo que Él es suficiente para llenar cualquier necesidad en nuestras vidas y hacernos instrumentos de su gracia.

En esta ocasión vamos a concluir este largo estudio del Capítulo 6 del Evangelio según San Marcos, comenzando por el versículo 30, donde vemos la multiplicación de los panes y los peces, este conocido milagro del Señor Jesucristo. Hemos atravesado una cantidad muy grande de enseñanzas bíblicas profundas y hoy estamos concluyendo viendo el milagro mismo.

La multitud está hambrienta, ha pasado el día, se acerca la noche, los discípulos le dicen a nuestro Señor Jesucristo: “Señor, despídelos ya, tienen que irse y comprarse comida”. El Señor sorprende a los discípulos diciendo: “Denle ustedes de comer.” Los discípulos se horrorizan diciendo: “cómo es posible que nosotros les demos de comer a una multitud tan grande?”

El Señor los envía entre la multitud y descubren los discípulos que tienen 5 panes y 2 peces, mínimo, ridículamente poco para darle de comer a una multitud tan grande, pero dice la Palabra que entonces el Señor toma esos panes y les dice a los discípulos en el versículo 39: “y les mandó que hiciesen recostar a todos por grupos sobre la hierba verde. Y se recostaron por grupos de ciento en ciento, y de cincuenta en cincuenta. Entonces tomó los 5 panes y los 2 peces y levantando los ojos al cielo bendijo y partió los panes y dio a sus discípulos para que los pusiesen delante. Y repartió los dos peces entre todos, y comieron todos y se saciaron y recogieron de los pedazos doce cestas llenas y de lo que sobró de los peces. Y los que comieron fueron 5000 hombres sin contar las mujeres y los niños.”

Qué maravilloso pasaje, qué maravillosa conclusión a este relato que iniciamos hace un tiempo atrás. El Señor toma los panes y los peces y le dice a los discípulos, dividan a la multitud de cien en cien y después de cincuenta y cincuenta, en grupos. Yo me imagino que los discípulos mientras llevaban a cabo la tarea que el Señor les había encomendado estarían enojados y se sentían inseguros porque pensaban: “Qué locura, para qué estamos nosotros dividiendo a toda esta gente en grupos si lo que hay son 5 panes y dos peces.” Temían hacer el ridículo. Temían quizás la ira de la multitud cuando la multitud descubriera que no había suficiente comida para todos ellos.

Yo creo que el Señor los puso a hacer esto antes de obrar el milagro porque El quería fortalecer su fe. Sabes que muchas veces habrá situaciones en nuestra vida en que la necesidad será tan grande y los recursos tan pequeños que la tendencia nuestra será simplemente a lamentarnos y quedarnos inactivos y congelarnos de temor, sin hacer nada, y dejar que el problema continúe. Pero muchas veces Dios quiere que nos lancemos por fe, que demos un paso pequeño y que entonces veamos al Señor comenzar a obrar y abrir el mar delante de nosotros.

Si nosotros nos ponemos a esperar que las condiciones sean propicias nunca oraríamos. Muchas veces se requiere que comencemos por fe a tocar puertas y a hacer gestos en el Señor y buscar una solución. No nos debemos congelar jamás por las limitaciones de la vida. No nos obsesionemos tanto con los problemas y la magnitud de los problemas que nos sentemos en una esquina a estrujarnos las manos y a lamentarnos de nuestras malas condiciones. Dios quiere que nosotros nos lancemos en el nombre de Jesús a hacer algo, a buscar una solución, que seamos gente activa, dinámica, emprendedora, que no nos dejemos abrumar por los problemas sino que en el nombre de Jesús nos lancemos creyendo que en el proceso de esforzarnos el Señor va a traer la solución. Por eso el Señor Jesucristo nos dice que el no nos ha dado espíritu de cobardía sino de poder, de amor y de dominio propio.

Tenemos poder en Cristo Jesús. El apóstol Pablo dice: “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece”. Por más seria que sea la situación, por más grave que sea la situación, por más abrumador que parezca el problema Dios quiere que tu te lances en el nombre del Señor a conquistar un gigante, a destruir el problema que te aqueja. En el nombre de Jesús emprende el problema, emprende la solución y el Señor te va a dar la respuesta.

Yo pienso en el pasaje de David y Goliat: Goliat era un tremendo gigante, un hombre que medía casi 8 pies de altura, un guerrero, experimentado. Ningún guerrero de Israel se atrevía a confrontar a este gigante filisteo, pero un jovencito pequeño, sin ningún entrenamiento militar creyó en el poder de Dios y se atrevió a confrontar al gigante, y con una meran honda y una piedra lanzada en el poder de Dios, en el nombre de Dios, golpeó al gigante en la frente y derribó a ese poderoso guerrero. Y esa idea de un jovencito pequeño derribando a un gigante es un símbolo del poder que hay en todo creyente para derribar cualquier problema que se pueda presentar en su vida. En Cristo Jesús somos más que vencedores, pero no podemos mirar tanto al problema como al Cristo poderoso que está sobre el problema.

Dios le dijo a Josué, otro personaje de la Biblia: “Mira que te mando que te esfuerzes y seas valiente. No temas ni desmayes porque yo estaré contigo a dónde quiera que tu vayas”. Si nosotros pudiéramos siempre tener esa postura de fe, de no dejarnos vencer por la magnitud de los problemas sino que en el nombre de Jesús digamos: “Yo venceré, yo saldré adelante, yo tendré la victoria, no con mi poder sino con el poder de Dios dentro de mi. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Antes dice el apóstol Pablo: “En todas estas cosas somos más que vencedores.” Pero se necesita esa postura de fe, esa postura de suficiencia en Dios. Cristo envió a los discípulos y les dijo, dividan a la multitud, crean, ya planifiquen porque el milagro va a venir. Y entonces dice la Biblia que cuando ya la multitud había sido dividida en grupos, el Señor tomó los 5 panes y los dos peces, dice que alzó los ojos al cielo, bendijo y partió los panes los dio a sus discípulos para que los pusiesen delante y repartió los dos peces entre todos, y comieron todos y se saciaron.

Qué maravillosa imagen cuando nosotros obramos en el poder de Dios. Porque el que hace el milagro no eres tu, el milagro lo hace Cristo. Cuando tu obedeces y tu sigues las instrucciones de la Palabra y tu obras conforme a los principios del Reino de Dios, entonces Dios puede obrar a tu favor. El Señor Jesucristo tomó los 5 panes y los dos peces y usando el poder de Dios y encomendando su necesidad al Padre, recibió autoridad y poder y multiplicó. Un milagro creativo, creó comida para 5000 hombres y sabe Dios para cuántas mujeres y niños.

Y así, mi hermano, Cristo quiere que tu emprendas los problemas y las limitaciones de la vida. Dios quiere usarte como un instrumento de su gracia. Mucha gente solo tiene suficiente energía para sus propios problemas y ni aún para eso, pero Dios quiere que tu tengas suficiente fuerza y poder en tu vida, para que tu no solamente bendigas a tu familia y te bendigas a ti mismo y resuelvas tu problema sino que tu también tengas fuerza para bendecir a los demás. Todo está en que tu obres en el poder y la sabiduría de Cristo Jesús. El es capaz de multiplicar panes y peces y de hacer cosas grandes y poderosas. Si tu tan solo crees en El, te apegas a El, usas su poder y pones tu fe en la gracia que sale de El. El es suficiente, no solamente para darle de comer a una multitud, sino para que sobren panes y peces. Dice que sobraron cantidad, dice que recogieron de los pedazos doce cestas llenas y de lo que sobró de los peces, no solamente hubo suficiente para la multitud sino que quedó comida de sobra. Cuando Dios hace un milagro lo hace perfecto, lo hace sobre-abundante.

Dios es poderoso para llenar cualquier necesidad en tu vida y para hacerte el instrumento de su gracia. Oh! Que Dios nos ayude a tener esa fe en Cristo poderoso. Que Dios te bendiga!