
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: La sabidurĂa es algo que siempre podemos pedir a Dios y confiar que la recibiremos. Si nos humillamos y le pedimos con fe, Él nos dará la luz que necesitamos para enfrentar situaciones difĂciles. El EspĂritu Santo es nuestro Instructor por excelencia y nos llevará hacia toda verdad. Debemos confiar en Dios y buscar la sabidurĂa como si buscáramos un tesoro.
Lo primero que yo busco cuando tengo necesidad o una tarea difĂcil en mi vida es pedir iluminaciĂłn: "Señor, dame sabidurĂa; dame la estrategia". Yo creo en un Dios que habla, un Dios que ilumina, que nos dice por dĂłnde tenemos que caminar.
Hay que pedirle al Señor sabidurĂa. El ApĂłstol Santiago dice en Santiago capĂtulo 1, “Si alguno tiene falta de sabidurĂa”— ÂżQuĂ© debe hacer?— “PĂdala a Dios, el cual da abundantemente, y sin reproche, y le será dada”.
En esa promesa hay una sencillez total. Si hay algo que yo sĂ© que recibirĂ© de Dios si se lo pido, es sabidurĂa. Otras cosas, quizás no sean para mi bien, y si se las pido es posible que el Señor no me las conceda. Pero la sabidurĂa nunca hace daño, nunca produce resultados negativos. Siempre bendice e ilumina; siempre conduce a cosas buenas. Por eso podemos confiar que si se la pedimos al Señor, siempre la recibiremos.
Dios promete en Salmos 8:32, “Te harĂ© entender, y te enseñarĂ© el camino en que debes andar”. El escritor de Proverbios declara: "Porque Jehová da la sabidurĂa, Y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia. Él provee de sana sabidurĂa a los rectos; Es escudo a los que caminan rectamente" (Prov. 2:6 y 7).
El EspĂritu Santo es el Instructor por excelencia. Dice la Biblia que Ă©l nos llevará hacia toda verdad. Cree; pĂdele al Señor sabidurĂa, y humĂllate. ¡PĂdele con fe, creyendo esa promesa de que Él te dará abundantemente lo que le pides! Dile, “Señor, la verdad es que yo no tengo lo que necesito. Mi entendimiento está vacĂo. Tengo un camino complejo por delante, y no sĂ© cĂłmo atravesarlo".
Dios no permitirá que quedes en vergüenza. Él mismo nos llama a confiar en Él: Si clamamos, Él nos responderá y nos proveerá de la luz que necesitamos. "Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios" (Prov. 2: 3-5).