Un toque mínimo desata una infinitud de fuerza

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: La historia de la mujer que toca el borde del manto de Jesús es una invitación a perseverar y a imponernos sobre los obstáculos. No tenemos que esperar a que todo esté bien en nuestra vida para acercarnos a Dios. A veces, lo único que necesita es un movimiento leve del corazón, un acercamiento mínimo. La fe imperfecta de esta mujer no impidió que fuera sanada. Lo único que se necesita es fe en la Persona de Jesús. Dios no mira lo perfecto de nuestra teología o conocimiento acerca de Él, sino nuestra fe.

Esta imagen de la mujer con el flujo de sangre acercándosele al Señor clandestinamente ha capturado y cautivado la imaginación de las generaciones a través de los siglos y se han dicho muchas cosas acerca de esta escena, se han escrito sermones e himnos acerca de la acción valerosa y desesperada de esta mujer.

Es algo muy poderoso esta idea de que esta mujer se abre paso entre la multitud primeramente; no pide permiso, no delata su condición, yo me imagino que está empujando a las personas y causando molestia entre la multitud, pero ella tiene una misión desesperada y sabe que tiene una sola oportunidad, y si no la aprovecha la perderá para siempre.

Ella se mueve entre la multitud, se impone sobre los obstáculos y se acerca por detrás al Señor, y me imagino que extiende su mano por en frente de dos o tres personas que están delante de ella y los discípulos quizás y pum, toca el borde del manto de Jesús.

Entonces aquí hay un llamado para nosotros a no dejar que los obstáculos o lo difícil de nuestra situación, o lo largo de nuestro padecimiento nos impidan seguir buscando la solución que está en el Señor.

La Palabra dice que: "Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, tocad y se os abrirá" y esa Palabra del Señor es una invitación a persistir, a imponernos sobre las dificultades, a entender que muchas veces antes que venga la bendición del Señor tendremos que dar prueba de nuestra fe imponiéndonos a los obstáculos, siendo diligentes, como le dijo el Señor a Josué: "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente."

Hay una parte que Dios hace y una dimensión en que Él quiere obrar pero Él quiere también escuchar nuestro clamor, Él quiere ver nuestra fe en Él y esto motiva Su Corazón y desata el poder, y la intervención divina. Esta mujer se impuso ante las circunstancias, se impuso ante su situación ilegal, tomó grandes riesgos y finalmente tocó el borde del manto del Señor.

¿Por qué es importante que tocó el borde del manto del Señor? Hay dos posibles interpretaciones de por qué el escritor, Lucas, señala el hecho de que esta mujer toca el borde del manto de Jesús.

Por una parte podemos ver que todo lo que se necesita es simplemente un toque aunque sea marginal y pequeño para alcanzar el poder de Dios. El poder de Dios es tan grande que solamente un toque mínimo desata una infinitud de fuerza. Entonces aunque esta mujer sólo tocó el borde del manto eso es suficiente porque en Dios el poder es infinito.

Muchas veces nuestra vida, nuestra condición pecaminosa, las circunstancias de nuestra vida no nos capacitan para más que simplemente un acercamiento mínimo al Señor. Nos sentimos a veces inmerecedores, tenemos problemas, una persona por ejemplo que no está casada se siente como que yo no tengo derecho a venir ante el Señor, no tengo derecho a entregar mi vida a Dios, tengo primero que arreglar mis asuntos.

Mire: lo único que Dios necesita es un movimiento leve del corazón, un acercamiento al Señor, un contacto mínimo de intensidad y de pasión. Eso es todo lo que Dios necesita a veces, un gesto de fe y de acercamiento y Él está dispuesto a tomar eso, y desde ahí seguir trabajando con nosotros.

No tenemos que esperar a que todo esté bien en nuestra vida para que Dios atienda nuestras necesidades, Dios es misericordioso y compasivo. La Palabra de Dios dice en el Salmo 103 que: "Como el padre se compadece de los hijos se compadece Jehová de los que le temen." Dios lo único que desea es un toque de parte nuestra a Su puerta para Él inmediatamente abrir.

El padre del hijo pródigo lo único que necesitó es verlo desde lejos todo andrajoso y arrepentido y él sintió dentro de su corazón: mi hijo está regresando, y enseguida salió de la casa para recibirlo, lo único que Dios necesita es un acercamiento mínimo. En este caso esta mujer sólo llegó a tocar el borde del manto de Jesús y eso fue suficiente para desatar todo el poder del cielo a su favor.

Lo segundo es que algunos comentaristas más conocedores de la tradición judía dicen que lo que ella hizo fue tocar el área del manto de un judío piadoso como era Jesús que contenía ciertos elementos religiosos que eran como señal de la Presencia de Dios en la vida de este personaje. Entonces quizás lo que ella estaba haciendo como casi digamos, supersticiosamente, estaba queriendo tocar lo que ella consideraba ese aspecto estratégico de la vestimenta de este rabino porque ahí es donde residía el Poder de Dios. Había algo de superstición aquí, una fijación sobre el objeto ¿no? de poder que este hombre tenía que en una manera ella esperaba que proyectaría el poder de Dios sobre ella.

Y esto nos recuerda que muchas veces nuestra fe puede ser imperfecta. Esta mujer como que tenía esta idea de que el manto del Señor, había aquí algo como de magia ¿no? como que si yo toco algo que está conectado con Él entonces eso va a ser suficiente.

Entonces vemos aquí algo de que la fe de esta mujer era imperfecta, tenía tintes de superstición y de magia, pero nada de eso impidió que ella fuera sanada, ¿por qué? porque la fe en ella era más que suficiente. La fe en ella neutralizó toda imperfección, todo defecto en su entendimiento del Señor y obtuvo para ella lo que ella necesitaba.

Hay ocasiones en que una Iglesia puede que tenga algunas doctrinas allí un poco erradas o que no todo sea perfecto en tu vida o en una comunidad, pero gracias a Dios que Él no mira lo perfecto de nuestra teología o lo perfecto de nuestro conocimiento acerca de Él y que lo único que necesita es fe, fe en Su Persona, fe en lo que Él representa y lo que Él encarna.

El ladrón en la cruz, el criminal este que el Señor perdona mientras está en la cruz no hizo una confesión así clara de la divinidad del Señor o de Su carácter salvífico sino que simplemente discernió que este hombre que estaba en medio de ellos dos, los dos ladrones, era un siervo de Dios, era un hombre poderoso que tenía un acceso especial a Dios y simplemente se proveyó de eso para pedirle: hey, cuando Tú estés en Tu Reino acuérdate de mí, y el Señor fue misericordioso y le dijo: De cierto te digo que hoy mismo estarás Conmigo en el paraíso, porque vió la fe del hombre y eso era todo lo que necesitaba.

Muchos de estos personajes no tienen una fe perfecta y no entienden todos los detalles acerca de la Persona de Jesús pero creen en Él y tienen una fe desnuda que es lo que mueve el Corazón de Dios. Quiera Dios que nosotros podamos también ejercer ese tipo de fe agresiva, poderosa, visceral que es lo que agrada al Señor y motiva Su Corazón. Dios te bendiga y hasta nuestro próximo estudio.