
Autor
Charles Spurgeon
Resumen: El profeta JeremÃas recibió un mensaje del Señor para Ebed-melec, un etÃope que lo habÃa ayudado. A pesar de ser menospreciado, Dios prometió protegerlo de sus enemigos. Esto demuestra que aquellos que apoyan y defienden a los siervos de Dios serán recompensados. Debemos temer al Señor y no a los hombres, ya que Él tiene el control sobre todo. Ningún acto de bondad hacia un siervo de Dios quedará sin recompensa. Si defendemos a Jesús, Él nos defenderá.
Cuando los fieles del Señor están sufriendo por Él, recibirán dulces mensajes de amor de Él mismo, y algunas veces recibirán buenas nuevas para sus simpatizantes y sus ayudadores. Ebed-melec no era sino un etÃope menospreciado, pero fue benévolo con JeremÃas, y por eso el Señor le envió esta especial promesa por boca de Su profeta. Hemos de tener presentes siempre a los siervos perseguidos de Dios, y Él nos galardonará.
Ebed-melec iba a ser liberado de aquellos hombres cuya venganza temÃa. No era sino un pobre hombre de piel negra, pero Jehová habrÃa de cuidarlo. Miles fueron asesinados por los caldeos, pero este pobre negro humilde no podÃa ser dañado. También nosotros podrÃamos estar temerosos de algunos grandes que tienen amargura en contra nuestra; pero si hemos sido fieles a la causa del Señor en la hora de la persecución, Él será fiel para con nosotros. Después de todo, ¿qué puede hacer el hombre sin el permiso del Señor? Él pone un freno en la boca del furor, y una brida en la cabeza del poder. Temamos al Señor, y no tendremos que temer de nadie más. Ningún vaso de agua frÃa dado a un despreciado profeta de Dios, quedará sin recompensa; y si defendemos a Jesús, Jesús nos defenderá.
Fuente: La Chequera del Banco de la Fe. Traducción de Allan Roman.
http://www.spurgeon.com.mx/chequera/meditames/julio.pdf