
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En esta meditación, se continúa el estudio sobre Jairo y la mujer que tocó el manto de Jesús. Se destaca la importancia de la fe en la vida de las personas y cómo la fe puede hacer que Dios preste atención a nuestras necesidades. La mujer con el flujo de sangre se acerca a Jesús con gran desesperación y fe, lo que hace que se impregne en la agenda del Señor. Así, la meditación nos recuerda que nuestra fe puede mover montañas y sacarnos de los aprietos en los que nos encontramos. Dios siempre está dispuesto a escuchar nuestra petición si tenemos fe y estamos disponibles para creer en un Dios misericordioso y compasivo.
Continuamos con el estudio sobre Jairo y la mujer que tocó el manto de Jesús. El Señor va a la casa de Jairo y está perseguido por una gran multitud que busca el poder que hay en la vida y en el Ministerio de Jesús.
"Pero" dice, "una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía 12 años se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto." Ese pero que está ahí en el versículo 43 es muy importante porque nos indica que, cuando esta mujer se acerca al Señor, se acerca mas bien como una "nota al calce" podemos decir, es como un asterisco, algo que no se esperaba, algo que señala una excepcionalidad. El Señor en realidad a donde va es a la casa de Jairo para atender la petición de este hombre importante.
Esta mujer con el flujo de sangre no figura en ese momento en los planes de Jesucristo sino que ella se inyecta mas bien en la trayectoria, en la agenda de Jesucristo y casi como que se impone en los planes del Señor podríamos decir.
Hasta este momento en que aparece esta mujer en realidad las cosas como que están funcionando como uno esperaría que funcionen en este mundo común y corriente donde la gente de poder, los hombres bien conectados van a recibir la ayuda y la provisión que necesitan para resolver sus crisis, pero de momento lo que vemos aquí es que esta persona impotente, enajenada, insignificante, denigrada como es una mujer con flujo de sangre se impone y se manifiesta en la agenda del Señor y le añade como una dirección diferente, un contenido diferente a la narrativa que estamos examinando.
De momento la atención se dirige no a la persona poderosa sino a la persona débil, la persona que no tiene ningún derecho podríamos decir, la persona que no está en la agenda y que no debiera estar en la agenda porque no califica, y esto es muy importante porque sabemos muy bien que el Reino de Dios es para los desgastados, es para los inaceptables, es para los que necesitan la Gracia y la misericordia de Dios. No es para los justos necesariamente o los que se creen justos sino para aquéllos que son sencillos de corazón, humildes que no merecen venir ante el Señor.
Me hace pensar en ese pasaje en la Epístola a los Romanos que dice: "Por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios" en otras palabras ningún ser humano merece venir ante la Presencia del Señor porque todos hemos pecado, todos nos hemos descalificado, todos hemos mostrado que no somos merecedores de la consideración divina o del favor divino.
Y esta mujer como que representa esa humanidad que no tiene derecho, esa humanidad que no debiera estar en la película por así decirlo pero entra en la película por su fe, entonces ese pero es como un reconocimiento del carácter excepcional de esa mujer.
Lo otro que yo veo aquí es que esta mujer se parece mucho a otros personajes que vemos en el Ministerio de Jesús que se acercan al Señor por una condición desesperante, tienen un sentido de urgencia, de necesidad, de desesperación casi que los impele, los impulsa a buscar la misericordia de Dios y que los lleva muchas veces a hacer cosas que son descorteses y que se imponen o que casi como que merecerían la condenación o la molesta de parte de Dios pero que sucede todo lo contrario, que el Señor Jesús en vez de molestarse con esta gente así desesperada y agresiva mas bien se siente halagado, se siente impactado y reacciona positivamente a esas muestras de fe que ellos dan.
Vemos por ejemplo con los amigos del paralítico que cuando van a buscar a Jesús, de nuevo, la casa está llena, la multitud aprieta a Jesús, el espacio donde el Señor está es impenetrable y ellos queriendo resolver su situación se suben al techo, lo rompen y bajan a su amigo en su camilla desde el techo.
Siempre me hace reir imaginándome eso, que el Señor está hablando y de repente empiezan a caer pedacitos de paja o de polvo desde el techo y todo el mundo está mirando mientras comienza a abrirse un hoyo y después el hoyo se hace más grande y más grande, y finalmente quizás se oyen las voces de los hombres arriba diciendo: ¡hey bájalo, te cuidado! y finalmente aparece este personaje en una camilla bajado por unas sogas o algo por el estilo ¿no? yo me imagino que el Señor se habrá reído muchísimo, aunque el dueño de la casa seguro se molestó bastante. Pero el Señor al ver a estos hombres llenos de fe, la fe de ellos lo hace maravillarse y el Señor dice: Wow, qué fe tan grande, y atiende a sus peticiones.
Y así esta mujer por el hecho de tener tanta fe en que Cristo puede salvarla, ella se mete en la agenda del Señor y de momento sale de su vida anónima e impotente, y se constituye en un agente de poder y de decisión que el Señor hace que atienda a su condición. Entonces vemos que esta mujer aparece de momento.
Es tan importante esto ¿no? que nuestra fe mueve montañas, nuestra fe nos saca de los aprietos y los atolladeros en que nos encontramos, nuestra fe hace que Dios ponga atención. Como dice ese himno: "Tu fe mueve la mano de Dios." También este otro corito que dice: "Una mirada de fe es la que puede salvar al pecador." Es decir son esos movimientos internos del corazón, esos movimientos apasionados, esos movimientos de gran desesperación en que no tenemos otro recurso más que ir ante el Señor y pedir Su misericordia, y que estamos dispuestos a hacer lo que sea como dijo Esther cuando iba a intervenir en la corte del rey, dijo: "Si perezco, que perezca" porque su situación era tan desesperada que no podía darse el lujo de ser cortés o inclusive ni siquiera regirse por las minucias de la ley.
Esta situación demandaba una situación enérgica y urgente y así fue, y el Señor obedece a eso. Cuando nosotros estamos necesitados y en situaciones de gran presión y gran urgencia Dios está dispuesto a escuchar nuestra petición. Nosotros nunca estamos, en un sentido, fuera de la agenda de Dios. Lo que nos hace aceptos y acceder al Señor es nuestra disponibilidad y nuestra fe para creer en un Dios misericordioso y de gran compasión. Dios te bendiga, hasta nuestra próxima meditación.