Cuando estés abatido, hablarás con confianza y El salvará al humilde. — Job 22:29
Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un oficial de la sinagoga. Cayendo a los pies de Jesús, Le rogaba que entrara a su casa. — Lucas 8:41

Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: Lucas 8 presenta a Jairo, un hombre importante de la sinagoga, y a una mujer con flujo de sangre, quienes ofrecen un contraste interesante en términos de condición humana. Jairo es rico e influyente, mientras que la mujer es anónima y marginada. Sin embargo, ambos se humillan ante Jesús y buscan su intervención. Esto demuestra que la actitud del corazón, no la condición externa, es lo que mueve el corazón de Dios. Por lo tanto, debemos acercarnos al Señor con un corazón humilde y sencillo para recibir su gracia y poder.
Lucas capítulo 8 nos presenta dos personajes muy interesantes. Uno de ellos Jairo, el principal de la sinagoga, y la otra, esta mujer con el flujo que tocó el manto de Jesús. Estos dos personajes ofrecen un contrate humano muy interesante que revela algo acerca de la personalidad, acerca del Ministerio y acerca del Poder y la vida de Jesucristo, y que también nos ayuda a nosotros a entender mejor cómo ser efectivos en nuestros acercamientos y nuestras oraciones al Señor cuando nos encontramos en situaciones de necesidad.
Este es uno de los aspectos importantes de textos como este. Uno siempre se pregunta o se debe preguntar: ¿Por qué el Espíritu Santo decidió que estos eventos en la vida de Jesucristo era importante registrarlos? para que permanecieran por todos los siglos para la edificación de todos los creyentes.
Una de más razones que yo veo por la cual la Biblia registra ciertos eventos en la vida de Jesús es para enseñarnos aspectos de la vida de Cristo, aspectos acerca de Su Persona, Su Ministerio, para que nosotros podamos conocerlo mejor, conocer Su Corazón, Su forma de ser y de actuar. Y en segundo lugar, estos pasajes son importantes porque también nos instruyen a nosotros sobre cuáles son lo resortes por así decirlo del Corazón de Dios, del Corazón de Jesús y del Espíritu Santo que podemos tocar para activar el Poder de Dios a nuestro favor cuando estamos en situaciones de necesidad.
Al ver el comportamiento de Jairo y de la mujer con flujo de sangre podemos entender cómo ellos actuaron y nosotros mismos imitar los elementos que vemos desplegados en su conducta, y aplicarlos a nuestra propia vida con el fin de ser efectivos en nuestra propia jornada de fe.
Entonces vemos aquí que estos dos personajes primeramente, ofrecen un contraste muy interesante con respecto a la condición de los seres humanos porque Jairo y la mujer con el flujo de sangre representan algo así como dos extremos de la humanidad. Jairo es el hombre próspero, el hombre influyente, la persona de importancia, significativa en su comunidad que tiene acceso a los recursos del poder y que cuando se encuentra en una situación de necesidad tiene los recursos para ir donde está la solución. Es un hombre en una sociedad gobernada específicamente por hombres, ahí es una persona muy religiosa y un líder religioso, es como el personaje laico más importante de la sinagoga local, es como si dijéramos el presidente de los ancianos de la Iglesia o de los diáconos de la Congregación, por lo tanto es un hombre que tiene mucha influencia en su comunidad.
La mujer con el flujo de sangre. Es mujer primeramente en una cultura donde las mujeres no tenían mucha importancia, en segundo lugar es un ser anónimo que simplemente no tiene conocimiento de los resortes del poder, y en tercer lugar es una persona desgastada, no debe tener contacto con la comunidad, su enfermedad la reduce a una posición muy inferior y se espera que ella pase su vida mas bien en el anonimato, en el alejamiento del ámbito público porque su enfermedad tiene un aspecto religioso que la hace inaceptable a la comunidad mayor.
Es decir que tenemos aquí un contraste de estos dos tipos de persona ¿no uno en el extremo del poder y otra en el extremo de la impotencia podríamos decir, pero vemos que el Señor trata con ambos y eso es muy importante. Como vemos aquí que dice la Biblia, el Señor no hace acepción de personas sino que Él trata igualmente con el pobre como con el rico.
Y esto es importante porque la sociedad a veces puede ir de un extremo a otro, y a veces hasta la religión misma lo hace, donde vemos que en momentos de la historia de la Iglesia o de las religiones los que tienen poder, los influyentes en la sociedad son los que como que atraen la atención de los sacerdotes, de la gente religiosa, como que se les asigna un lugar preferencial en el Reino de Dios mientras los pobres son enajenados y marginados.
Pero también hay otros momentos en la sociedad como en los tiempos modernos y en algunos países de nuestra región latinoamericana en que por razones de movimientos de liberación y de revolución como que los pobres adquieren una mayor prominencia y se habla de que Dios tiene una preferencia para con el pobre y el impotente, y el débil, y está la idea de que Dios no se asocia con los ricos porque ser rico es como un pecado y que Dios no aprueba digamos de la riqueza. Pero vemos aquí que Dios siempre trató de una manera muy equitativa tanto con los pobres como los ricos, y que lo que hacía la diferencia era el corazón de ellos, su disposición a humillarse delante del Señor y buscar una intervención misericordiosa de parte de Él.
Vemos que Jairo se humilla. Dice aquí que: "Postrándose a los pies de Jesús le rogaba que entrase a su casa." Entonces Jairo, este líder importante, religioso, influyente se humilla delante de Jesús y esto es lo que lo conmueve y lo motiva a entrar a su casa para sanar a su hija ¿no? La mujer con el flujo de sangre por igual ¿no? se humilla ante el Señor, reconoce Su Poderío y busca la manera de hacer contacto con Él para recibir poder de Su parte.
Entonces vemos que la actitud del corazón y no la condición externa del hombre es lo que afecta, lo que mueve el Corazón de Dios y eso es una gran lección para nosotros ¿no? que tenemos que preguntarnos: ¿cómo está mi corazón cuando yo me acerco al Señor para pedirle? ¿es un corazón lleno de fe, es un corazón humilde y reconocedor de su fragilidad y sus pecados, y de su necesidad, y reconocer del Poder y la Gracia del Señor? o es un corazón como que cree que: debes atenderme porque yo soy una persona que da dinero a la Iglesia o porque sirvo en la Congregación o porque soy una persona justa y me porto bien en la sociedad, digamos.
Entonces esto es una invitación, en primer lugar, de este pasaje a chequear nuestro corazón y acercarnos al Señor con la actitud correcta porque la Palabra dice que el Señor al humilde atiende pero al altivo mira de lejos, así que mantengamos siempre ese corazón humilde y sencillo delante del Señor para poder recibir de parte de Él. Dios te bendiga y hasta nuestra próxima meditación.