La esperanza

Alberto González Muñoz

Autor

Alberto González Muñoz

Resumen: La esperanza es un estado de ánimo en el que asumimos como posible lo que deseamos o necesitamos. La fe y la esperanza van de la mano y son necesarias para lograr nuestros objetivos. Aunque no siempre recibimos lo que pedimos, tener esperanza nos ayuda a propiciar circunstancias favorables y mantener una actitud propicia. La presencia de Dios es suficiente, aun en los momentos más difíciles.

Un oyente de mi programa de radio 'Mensajes de Fe y Esperanza', Radio TransMundial, me pidió que definiera la palabra esperanza. Le contesté que era un estado de ánimo mediante el cual asumíamos como posible lo que deseábamos o necesitábamos. Como la Biblia enseña que la fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1), parece ser que fe y esperanza siempre van de la mano.

Unas palabras de Jesús lo confirma: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho (Marcos 11:22-23). No podemos tomar estas palabras de manera literal y creer que vamos a desbaratar montañas con solo desearlo y decirlo, tal como algunos pretenden. Pero hay una fuerza tremenda en el hecho de creer posible lo que deseamos o necesitamos que suceda. También Jesús dijo: Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis (Mateo 21:22).

Imagino también que algunos de mis lectores han hecho peticiones que nunca han recibido. Tengo esa misma experiencia. Nosotros no somos los dueños del Universo ni es nuestra voluntad la que debe hacerse tanto en el cielo como en la tierra. Tampoco tenemos la sabiduría suficiente para pedir a Dios lo que de verdad nos conviene. Por eso creemos en su soberanía y omnisciencia confiando en que Él sabe lo que hace cuando nos niega algo.

No obstante, la esperanza puede ayudar al logro de nuestros sueños. Lo hace en el sentido de que sin proponérnoslo, trabajamos y vamos creando las condiciones para que suceda. Al hacerlo, propiciamos circunstancias favorables y nuestra mente está alerta para no dejar escapar las posibilidades y oportunidades. Un estado de ánimo propicio es imprescindible para el logro de nuestros objetivos.

Cuando pedimos la ayuda de Dios y confiamos en su poder infinito, nuestras actitudes propician acciones que favorecen que lo deseado suceda. Hace años estuvo de moda una canción que decía: Yo tengo fe que todo pasará, que triunfará de nuevo la ilusión y les confieso que escucharla me ayudaba mucho.

Tener esperanza es creer que vendrán tiempos mejores, o saber que el sol saldrá mañana de todas formas y llenará nuestro día de luz. Es esperar lo mejor de la vida suceda lo que suceda, porque estamos conscientes de que Dios jamás nos abandona y tiene un propósito de bendición, aunque a veces su plan no esté claro ante nuestros ojos. Es decir como Job: Escuchadme, y hablaré yo, y que me venga después lo que viniere… He aquí, aunque él me matare, en él esperaré; no obstante, defenderé delante de él mis caminos, y él mismo será mi salvación (Job 13:13-16).

Tener esperanza es saber que aun cuanto todo nos falte, nos falle o incluso lo peor ocurra, Dios estará en nosotros. ¡Y su presencia nos será suficiente!

¡Dios les bendiga!

💬

¿Qué piensas?

¿Qué piensas sobre "La esperanza"? Nos encantaría escucharte.

Dejar un comentario

Contenido Relacionado

📖

Leer en Contexto

Haz clic para ver los versículos en su contexto completo.