Se Requiere Pasión Cuando Le Oramos al Señor

Jabes invocó al Dios de Israel, diciendo: "¡Oh, si en verdad me bendijeras, ensancharas mi territorio, y Tu mano estuviera conmigo y me guardaras del mal para que no me causara dolor!" Y Dios le concedió lo que pidió. 1 Crónicas 4:10
Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo. Efesios 1:3
Dr. Roberto Miranda

Autor

Dr. Roberto Miranda

Resumen: La historia de Jabes nos enseña la importancia de invocar a Dios con pasión y fe. Al invocar al Dios de Israel, Jabes apeló a un Dios poderoso que tenía una relación previa con Su pueblo. Su "oh" de urgencia y desesperación también nos recuerda la importancia de ser apasionados y enfocados en nuestras oraciones. La Biblia está llena de ejemplos de personas desesperadas que arrebataron el poder de Dios por su sentido de urgencia y resolución. Por lo tanto, debemos cultivar en nuestras oraciones un sentido de enfoque y pasión, porque Dios honra eso más que cualquier otra cosa.

Jabes es un personaje que tiene sustancia, un hombre que ha sido formado en el crisol de quizás una niñez solitaria y dolorosa debido a ese peso espiritual que su madre puso sobre él cuando le dió un nombre que significaba dolor debido al parto doloroso que ella tuvo, y no se dió cuenta de que al darle este nombre estaba como encadenando a su hijo a una vida de fracaso.

Gracias a Dios Jabes se dió cuenta a tiempo de que había una alternativa y clamó a Dios, y ahí quiero tomar el hilo de nuestra meditación en esta ocasión. Dirigiéndonos al capítulo 4 versículo 10, el segundo versículo de este pequeño capítulo que está encerrado aquí entre estas listas de personajes anónimos que son descendientes de Judá, dice que: "Jabes invocó al Dios de Israel."

Es interesante que el escritor habla de que Jabes "invocó al Dios de Israel." Es interesante y revelador porque evidentemente el escritor quiere señalar que Jabes está apelando no a cualquier cosa sino a un Dios que es Todopoderoso, un Dios que ya tiene una relación con Su pueblo del cual Jabes es miembro, un Dios que tiene el Poder si quiere para cambiar la situación de Jabes y concederle lo que Él quiere.

Es decir, cuando nosotros invocamos al Señor tenemos que primeramente invocar, eso quiere decir como clamar, llamar a, dirigirnos en una forma específica hacia Dios. Y también creo que está implicada esta idea de tener una concepción de un Dios poderoso, un Dios que tiene relación previa con nosotros, un Dios que es capaz de contestar nuestras oraciones. Esa idea del Dios de Israel es una idea clave que quiere decir el Dios que atiende a las necesidades de Sus hijos, y por eso es tan importante que señalemos ese punto ahí, de que si clamamos a Dios vamos a clamarle a un Dios que creemos que tiene el poder para cambiar nuestra situación. Tenemos que tener fe y creer que ese Dios está dispuesto a hacer lo que tiene que hacer.

Otra cosa interesante, dice aquí que la manera en que Jabes se refiere a ese Dios Todopoderoso de Israel, dice: "Oh, si me dieras bendición" y a mí siempre me ha cautivado ese "oh" de Jabes, es una exclamación intensa ¿no? El "oh" de Jabes es poderoso y también revelador acerca de lo que está pasando dentro de él.

Y eso me invita a pensar que se requiere pasión, se requiere intensidad cuando le oramos al Señor. Hasta que no alcanzamos ese nivel de compromiso y de urgencia con nuestros sueños y nuestras pasiones es muy probable que no recibiremos nada.

Yo siempre le digo a mi Congregación que no podemos conformarnos con oraciones tibias, a medias, casuales, sino que nuestra vida de oración tiene que ser apasionada, intensa, específica, enfocada, tenemos que visualizar ese Dios que quiere bendecirnos, tenemos que verlo casi como en tres dimensiones. Nuestras oraciones tienen que tener textura, ser robustas y muchas veces Dios espera a que nuestras oraciones y nuestras necesidades de urgencia lleguen a ese punto de hervo por así decirlo antes de contestar, y muchas veces yo creo que Dios espera a que llegue ese momento antes de contestar nuestras oraciones porque eso quiere decir que ya estamos preparados ¿no?

Muchas veces yo he hablado en las meditaciones que he compartido con ustedes, y esto es algo que para mi vida es bien importante, acerca de la importancia de la pasión, de la intensidad porque a través de la Escritura vemos que ese es el tipo de persona que Dios honra.

Pensemos en la mujer con el flujo de sangre que mete entre la multitud violando la ley judáico y le arrebata poder a Jesús tocando el borde Su manto anónimamente. Pensemos en la mujer cirofenicia que cuando el Señor le niega su petición la primera vez le rebate entonces al Señor y le dice: "Sí pero recuerda que aún los perrillos pueden comer de las migajas que caen de la mesa." Recordemos a los amigos del paralítico que rompen el techo violando la ley civil y meten a su paciente por el techo, y se lo presentan a Jesús como poniéndoselo en la cara para que Él haga una sanidad y el Señor honra su petición.

En todos estos casos vemos que el Señor se muestra complacido en vez de molestarse por la existencia, se muestra complacido ante la desesperación, la resolución, la urgencia y el atrevimiento que esta gente ejemplifica, y así la Biblia está poblada de estos personajes desesperados; Ana, la sunamita, tantos personajes ¿no? que arrebatan Poder de Dios por su sentido de urgencia y nosotros tenemos que cultivar en nuestras peticiones ese sentido de enfoque y de pasión porque creo que Dios honra eso más que cualquier otra cosa.

Lo voy a dejar allí y luego vamos a continuar con este "oh" de Jabes que nos resulta tan revelador para nuestra vida de fe. Dios les bendiga y nos hablamos en nuestra próxima meditación.