No huyamos del dolor

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: Jabes, quien fue más ilustre que sus hermanos, fue un hombre que experimentó dolor en su vida debido al nombre negativo que le puso su madre. Sin embargo, este dolor fue lo que lo preparó para tener una personalidad más sustanciosa, una disposición de emprender cosas grandes y excepcionales, y una actitud hacia la meditación y las cosas espirituales. El dolor puede ser un aliado y un fertilizante de Dios para prepararnos para las grandes cosas que Él quiere hacer en nuestra vida. No huyamos del dolor ni lo maldigamos, sino úsemoslo como un trampolín hacia la grandeza.

E nombre 'Jabes' constituía una profecía negativa que arrojaba una energía espiritual que en un sentido condenaba a Jabes a una vida de dolor, porque eso era lo que quería decir: jabes, dolor, y así lo concibió su madre.

En 1 Crónicas 4:10 nos dice que Jabes invocó al Dios de Israel diciendo: "Oh si me dieras bendición y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo, y me libraras del mal para que no me dañe" dice que le otorgó Dios lo que pidió.

Es interesante aquí, inclusive: déjeme ir un poquito, porque esto es bien clave. En el versículo 9 dice que "Jabes fue más ilustre que sus hermanos". Esto es lo que distingue a Jabes.

Esa palabra ilustre diciendo que Jabes fue más ilustre que los hermanos es lo que hace que la Escritura lo señale a él como algo diferente, porque si usted mira, la figura de Jabes irrumpe en las Escrituras en una lista de nombres que no hay ninguna descripción acerca de ellos, es una lista de nombres interminable que tenemos en el Antiguo Testamento, pero de momento como que el escritor, inspirado por el Espíritu Santo, se detiene sobre Jabes y lo enfoca, y lo saca en un sentido del anonimato. Jabes no es un nombre más sino que de momento se constituye en una figura de tres dimensiones que amerita una mención más detenida.

La idea de que Jabes fue más ilustre que sus hermanos es reveladora porque ilustre en el hebreo es la palabra "cabad" que quiere decir: pesado. La palabra cabad se refiere a algo que tiene peso. Entonces a lo que se refiere es que Jabes, su figura tenía peso, tenía sustancia, había algo que distinguía a Jabes y eso que tenía Jabes en su personalidad fue lo que lo motivió a orar como dice en el versículo 10. Era algo excepcional, era una energía, era una cualidad de su persona que lo llevó a expresar la oración que él expresó y que probablemente lo llevó a ser un hombre de renombre, y por eso es que el escritor lo señala, porque este hombre había alcanzado un nivel de desarrollo en su vida como consecuencia del dolor que experimentó.

Quizás Jabes fue un niño solitario, y quizás en esa soledad y ese silencio de sentirse aparte, de sentirse rechazado por los demás niños, de vivir una vida un poco sombría y triste aparte de los demás, eso fue creando en él una sustancia de carácter, una actitud quizás hacia la meditación.

Quizás lo llevó a pensar sobre las cosas espirituales, porque muchas veces lo que pasa es que cuando uno tiene una vida solitaria, en vez de estar jugando con los muchachitos por allá y haciendo cosas superficiales como es típico de los niños, involucrado en los juegos físicos y los intereses de los niños, Jabes quizás se pasaba solo en una esquina quizás meditando o caminando por el campo, o pensando en Dios y quizás Dios tuvo misericordia de él, y entonces Jabes creó dentro de sí mismo una personalidad más sustanciosa, más pesada en el sentido de que era un hombre de sustancia, no estaba malgastando su tiempo en las cosas superficiales de la juventud y de los niños.

Y quizás fue eso lo que creó en él el carácter y la disposición de emprender cosas grandes y excepcionales. El dolor puede ser un aliado, puede ser uno de los grandes fertilizantes de Dios.

Quizás Jabes por su mismo dolor y su niñez dolorosa como consecuencia de su nombre, paradójicamente eso fue quizás lo que lo preparó para poder visualizar algo diferente en su vida, para poder orarle al Señor con poder y con autoridad, para hacer esa oración tan poderosa que cautivó el corazón de Dios y motivó a Dios a otorgarle todo lo que pedía.

Esos tiempos de prueba y de sufrimiento en nuestra vida pueden ser tiempos de formación, pueden ser el crisol que aumente nuestra fe y pulan nuestro carácter.

Sabemos que la prueba puede ser el mejor aliado. Muchas veces algunos de los dolores que Dios ha permitido en nuestra vida, sobre todo en la niñez y en la juventud, esos dolores en el tiempo formativo de nuestra vida, esos dolores pueden ser una limitación física, o pueden ser aún la misma pobreza en la cual crecimos, si los vemos a la luz del buen propósito de Dios para nuestras vida podemos usar estas cosas como aliados para creerle a Dios para grandes cosas en el futuro.

No huyamos del dolor. El dolor es una de las maneras maravillosas que Dios usa muchas veces para hacer las cosas que Dios quiere hacer en nuestra vida para prepararnos para las grandes cosas que Dios quiere hacer en nuestra vida.

Yo creo que el dolor en la niñez de Jabes que paradójicamente vino como consecuencia del nombre triste que su madre le puso a él fue el fertilizante que Dios usó para preparar a Jabes para un momento específico en su vida cuando Jabes dispara esta oración poderosa que cambia su destino y que lo convierte en un hombre próspero y un hombre grandemente bendecido por Dios.

Yo creo que el resúmen de mi meditación en este momento es: no huyas del dolor, no maldigas el dolor cuando viene a tu vida, úsalo como un aliado, como un trampolín hacia la grandeza, porque el dolor como dijo el gran escritor Ceis Louis, es el micrófono de Dios que nos prepara para cosas grandes que Dios quiere hacer en nuestra vida. Que Dios te bendiga y continuaremos con este fascinante personaje en nuestro próximo mensaje.