
Autor
Alberto González Muñoz
Resumen: La Biblia enseña que un dĂa todo tendrá su fin, pero no necesitamos preocuparnos por los detalles y fechas de los acontecimientos. Lo más importante es vivir una vida piadosa, ya que no siempre estaremos en la tierra y queremos ser recordados con gratitud por nuestra influencia y presencia entre los demás.
Algunas enseñanzas de la Biblia que con frecuencia han sido ridiculizadas o malinterpretadas son las que tienen que ver con el fin del mundo. Es probable que la forma insistente y a veces exagerada en que algunos creyentes se refieren a los Ăşltimos tiempos y el Ă©nfasis desmedido en las profecĂas apocalĂpticas haya ayudado a crear cierto rechazo hacia dichas verdades bĂblicas.
ÂżEnseña la Palabra de Dios que un dĂa todo terminará? Muchas porciones bĂblicas presentan diferentes facetas del fin de los tiempos. Probablemente el error de muchos es insistir en detalles y fechas y no en el gran cuadro que solo puede vislumbrarse si se logra un conocimiento general y profundo de las Escrituras. No obstante, hay un pasaje que de cierta manera resume todo y además presenta una forma de vivir para prepararnos a esos eventos: “Pero el dĂa del Señor vendrá como ladrĂłn en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán desechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas” (2 Pedro 3:10). No necesitamos entrar en pormenores ni hacer un estudio explicativo de cĂłmo serán esos acontecimientos. Siempre ha habido diferentes opiniones. Lo cierto es que, aunque no sabemos cuándo, la Biblia enseña claramente que un dĂa todo tendrá su fin.
Para mĂ, lo más primordial del pasaje citado en el párrafo anterior viene despuĂ©s: “Puesto que todas estas cosas han de ser desechas, ¡cĂłmo no debĂ©is vosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para el dĂa de Dios!” (2 Pedro 3:11).
No debemos tener temor al fin del mundo ni a ninguno de los acontecimientos a los cuales la Biblia llama el dĂa de la ira, el dĂa del Señor o el dĂa de Dios. Independientemente de cuánto ocurra en ese dĂa o la magnitud de esos acontecimientos, hay una realidad en nuestras vidas, en el plano personal, que debemos afrontar: ¡No siempre estaremos tĂş y yo en la tierra! ÂżLo has pensado? A cada uno de nosotros nos llega un dĂa final que tampoco podemos predecir.
Ignoro si estarĂ© vivo el dĂa que en Cristo venga, pero sĂ sĂ© que un dĂa me irĂ© de este mundo. Estamos aquĂ de paso. Lo más importante, pues, es vivir una vida piadosa porque ello no solo es bueno para nosotros, sino para todos los que nos rodean. El dĂa que tĂş no estĂ©s, ÂżquĂ© recuerdo tendrán las personas de tu paso por la tierra?
Vive de tal manera que tus familiares y amigos puedan recordarte con gratitud, porque el mundo y sus propias vidas, fueron mejores gracias a tu influencia y tu presencia entre ellos.
¡Dios les bendiga!