
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: Eliseo quiere hacer algo por la sunamita, pero ella rechaza cualquier favor material. Eliseo descubre que ella no tiene hijos y le profetiza que tendrá uno en un año. La sunamita inicialmente no cree, pero finalmente tiene un hijo. Cuando servimos al Señor, la vida de Dios entra y nos permite dar fruto y ser de bendición. La Palabra profética es creativa y alinea las circunstancias para encontrarse con ella. Cuando Dios visita, da vida. La sunamita recibió la bendición más maravillosa al permitir que el poder de Dios entrara en su vida.
Eliseo manda a llamar a la sunamita para ofrecerle algún favor por lo solícita que ella ha sido con ellos y lo mucho que se ha preocupado por el bienestar de su vida. Eliseo asume que lo que le interesaría sería un favor material pero la sunamita lo sorprende diciéndole: gracias pero no gracias, yo no necesito nada,
yo habito cómodamente entre mi pueblo, no necesito que usted me lleve a otros niveles con gente de alta alcurnia o que me introduzca a la sociedad porque yo estoy bien donde estoy.
Hay un elemento allí también muy lindo de esta mujer que está como contenta con su propia piel, ella no necesita estar codéandose con gente de influencia. Y yo creo que el cristiano maduro así mismo, el cristiano no se deslumbra porque una persona de gran importancia lo llame o le invite a su casa porque no está tan enamorado del mundo, las cosas del mundo no le interesan mucho. Una muestra del carácter y de la madurez espiritual es esa estabilidad, esa sobriedad en la vida donde no nos dejamos manipular por la gente o lo que piensen de nosotros, o estar siempre buscando relaciones, o influencia social. Esta mujer está segura en sí misma.
Pero vemos que aún así Eliseo quiere bendecirla, Eliseo insiste en que quiere hacer algo por ella. Y entonces le pregunta a Giezi me imagino que en privado: oye ¿qué podemos hacer por esta mujer? Giezi ha descubierto que ella no tiene hijos porque su esposo, dice, era ya un hombre avanzado en edad, lo cual nos indica que esta mujer era mucho más joven que su esposo porque estaba en edad de tener hijos, y entonces Giezi le dice a Eliseo: mira, no tiene hijos, su matrimonio no ha producido un heredero.
Y entonces Eliseo manda a llamar a la sunamita y le dijo: "El año que viene por este mismo tiempo abrazarás un hijo" y ella reacciona incrédulamente y le dice: "Señor mío, no hagas eso, no te burles de mí" es decir, para esta mujer la idea de tener un hijo le resulta tan maravillosa que ella no puede pensar que esto sea una posibilidad en su vida pero Dios es más generoso de lo que nosotros jamás podemos concebir o pensar.
La Biblia habla de que cuando nosotros nos preocupamos por el Señor dice que Él nos concederá las peticiones de nuestro corazón. Cuando nos deleitamos en Dios Él nos concede los pensamientos, los deseos, los sueños más íntimos que nosotros tenemos que a veces ni siquiera nosotros nos atrevemos a concebirlos por lo grandiosos y por lo inalcanzables que podrían parecer a primera vista.
Esta mujer es bendecida por Dios en una manera extraordinaria. El Espíritu Santo en Eliseo discierne y descubre la necesidad íntima en su corazón, la falta de un hijo y le concede esa petición de su espíritu.
Hay algo aquí también de que cuando nosotros servimos al Señor desinteresadamente la vida de Dios entra y nos permite ser fecundados, nuestra vida, cuando el Espíritu Santo cae sobre nosotros nos permite dar fruto. Como la matriz de esta mujer fue activada por la Palabra del Espíritu Santo así mismo nosotros, cuando entramos en relación íntima con Dios como esta mujer hizo invitando al profeta a quedarse en su casa haciendo un aposento para él, esto hizo que la vida de Dios entrara a su vida y que ella fuera fecundada, fuera capacitada para dar fruto.
Dios cuando entra en nuestra vida cambia nuestra esterilidad y nos permite ser de bendición, somos de bendición a nuestra propia vida, los anhelos que tenemos son realizados y también nos permite ser de bendición a nuestro alrededor.
Un detalle interesante es que Eliseo no va ante Dios y le dice: Padre, permite que esta mujer tenga un hijo sino que Eliseo da la Palabra profética, la Palabra de autoridad y como un hecho dice: el año que viene para este mismo tiempo, dentro de 12 meses tú estarás ya abrazando un hijo, tendrás un hijo en tus brazos.
Qué linda es la Palabra profética. La Palabra profética cuando se declara verbalmente, cuando se anuncia respaldada por el poder del Espíritu Santo es creativa, se alinean las circunstancias y el mundo físico es alineado para encontrarse con la Palabra declaratoria del hombreo la mujer profético.
En este caso yo me imagino que Eliseo dió la Palabra de que para el próximo año en este mismo tiempo tú vas a concebir un hijo, inmediatamente yo diría que la matriz de esta mujer comenzó a alinearse en preparación para ese hijo que habría de venir. El esposo de ella que no estaba ni siquiera enterado de esta conversación fue milagrosamente capacitado también para tener un hijo a pesar de su edad avanzada.
Qué interesante es todas las personas en la Escritura que tienen hijos ya a una edad avanzada cuando no podían tenerlos. Abraham tiene un hijo ya con su esposa Sara casi a los 100 años, la madre y el padre del profeta Juan el Bautista también por igual. María, la madre de Jesús, Ana, la madre de Samuel como vimos en un período anteriormente, así la madre de Gedeón también. Estos personajes milagrosos son concebidos por la fecundación sobrenatural del Espíritu Santo cuando no podían concebir vida porque cuando Dios visita, Dios da vida.
Qué maravilloso que, esta mujer al rechazar la oferta inicial de un mero favor social se prepara para recibir la cosa más maravillosa que ella jamás se hubiera atrevido a pensar que podría recibir, un hijo que tendría en su mano por medio de la Palabra profética creativa pronunciada por el profeta Eliseo. Así mismo nuestra vida tendrá que ser bendecida cuando el Poder de Dios entra y permitimos que Él entre a nuestra vida y se pose en nuestro ser interior. Que Dios te bendiga y en nuestra próxima meditación continuaremos con este maravilloso pasaje.