Dios nunca se queda deudor de nadie

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: El profeta Eliseo se queda en el aposento que una mujer solícitamente había preparado para él. Él le pregunta qué puede hacer por ella, y ella le dice que vive bien y no necesita ayuda material. La lección es que Dios siempre bendice a los que son generosos con Su Reino y que servir al Señor debe ser desinteresado. Esta mujer resalta por su carácter desinteresado y pasión por el Reino de Dios. En el próximo pasaje, veremos cómo Eliseo logra bendecirla.

Un día el profeta Eliseo decide quedarse en este aposento que esta mujer tan solícitamente había preparado y con tanta delicadeza, para facilitar el ministerio del profeta. Entonces dice que un día viene Eliseo por el camino, se queda, duerme en el aposento que esta mujer le había preparado.

Y entonces continúa la historia que, después de dormir allí, Eliseo llama a su criado Giezi dice en el versículo 12: "Entonces dijo a su criado Giezi: Llama a esta sunamita. Y cuando la llamó vino ella delante de él y dijo él entonces a Giezi: Dile: he aquí tú has estado solícita por nosotros con todo este esmero, ¿qué quieres que haga por ti? ¿Necesitas que hable por ti al rey o al general del ejército? Y ella respondió: yo habito en medio de mi pueblo."

Fascinante este detalle de la historia porque, Eliseo está agradecido de esta mujer. Ella ha estado tan solícita en ayudarlo, ha hecho tantas cosas a favor de él y de su ministerio, y vemos entonces que Eliseo siente gratitud hacia esta mujer y usa a su criado para darle un mensaje a esta mujer, llamarla y preguntarle: mira tú has sido tan generosa con nosotros ¿qué puedo yo hacer por ti?

Aquí hay una lección bien importante y es que, cuando nosotros nos esmeramos y somos diligentes en avanzar los intereses del Reino de Dios, cuando invertimos nuestra vida, nuestro dinero, nuestros talentos en el Reino del Señor, el Espíritu Santo siempre va a querer bendecirnos, prosperarnos, recompensarnos, Dios nunca se queda deudor de nadie.

Dios siempre está buscando formas de recompensar a los que son diligentes para con Su Reino. La mejor manera de uno asegurarse de una vida bendecida, una vida próspera, una vida protegida por la protección divina es siendo generoso con el Reino de Dios. La Biblia dice que el que siega generosamente cosechará generosamente, y que el que siembra escasamente así mismo cosechará de Dios.

La salvación es gratuita por medio de la sangre de Jesús y por medio de aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador, pero los grandes avances en el Reino de Dios, los grandes descubrimientos en la vida espiritual vienen como resultado de ser generosos y ser diligentes para con las cosas del Señor. Dios no recompensa y bendice a la persona mezquina y agarrada con Él sino a aquéllos que son generosos con Su Reino y que invierten en él.

Y cuando esa persona se manifiesta Dios siempre querrá bendecirla. Yo veo aquí al Espíritu Santo por medio de Eliseo diciendo: Esta mujer ama Mi Reino, ha querido bendecir mis cosas, ahora Yo quiero hacer algo por ella. Entonces vemos que Eliseo le pregunta a esta mujer por medio del profeta: ¿qué puedo hacer yo por ti?

Muy interesante que Eliseo subestima a esta mujer. Hay un par de ocasiones en este pasaje en que la sunamita corrige inclusive a Eliseo y como que tiene más discernimiento espiritual inclusive que el propio profeta de Dios y aquí tenemos un caso, donde Eliseo piensa que: quizás yo puedo ayudar a esta mujer dando una referencia ante el rey o el general del ejército porque eran personas poderosas y pues, quizás yo puedo ayudarla financieramente o en alguna necesidad que ella tenga, alguna conexión que ella necesite, algún favor para sus negocios o algo por el estilo con una persona de influencia, y Eliseo era un hombre muy poderoso porque, cuando la Iglesia de Cristo se mueve en el poder del Espíritu Santo aún las autoridades civiles se inclinan ante la autoridad de la Iglesia.

Entonces Eliseo tenía contacto con el rey, tenía contacto con el general del ejército y podía ayudar a esta mujer, y él piensa que esto es lo que le va a interesar a esta mujer, algún tipo de favor personal, material.

Pero fíjese cómo el carácter de esta mujer queda retratado de nuevo, su integridad, su altura espiritual, porque ella le dice en un sentido al decirle: "yo habito entre mi pueblo" esta mujer le está diciendo al profeta: gracias pero ¿sabe qué? yo vivo bien, yo tengo suficiencia, no necesito que usted me contacte con ninguna de estas personas de autoridad. Esta mujer nunca estuvo buscando ningún favor.

Qué bueno es cuando nosotros servimos al Señor inclusive porque servir al Señor es bueno, porque Él ya ha hecho tanto por nosotros por medio de Su Hijo Jesucristo, porque le debemos nuestra vida misma, y lo servimos por amor, no por los panes y los peces que Él nos pueda dar.

Qué bueno es tener un corazón desinteresado en vez de tratar de manipular a Dios de la manera de que: si yo le doy esto Él me va a dar lo otro y si yo hago esto Él me va a bendecir de esta manera. Lo que nosotros somos llamados a hacer es servir a Dios, bendecir las cosas del Señor y entonces dejar que Él haga lo que quiera en nuestra vida sabiendo que de alguna manera la bendición vendrá, pero que eso no sea lo primordial en nuestra vida sino un deseo desinteresado de bendecir el Reino del Señor.

Y por eso esta mujer resalta tanto por su carácter desinteresado y su pasión por el Reino de Dios. En nuestro próximo pasaje vamos a ver algo muy interesante también de cómo finalmente Eliseo logra bendecir a esta mujer, lo cual nos dice mucho también acerca de cómo Dios también está siempre inquieto buscando bendecirnos en nuestra propia vida. Dios les bendiga y hasta nuestro próximo mensaje.