El juicio de Dios

Alberto González Muñoz

Autor

Alberto González Muñoz

Resumen: La Biblia habla del juicio de Dios y que todos tendremos que presentarnos ante Él para rendir cuentas de nuestras vidas. Es aterrador, pero Dios ha provisto un medio para estar preparados a enfrentar ese juicio sin temor: la fe en Jesucristo, quien murió por nuestros pecados y nos ofrece la vida eterna. Al recibir su perdón, el temor al juicio final desaparece. ¡Dios les bendiga!

Cuando la Biblia dice que Dios manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan (Hechos 17:30), lo hace por una razón que a algunas personas no les gusta escuchar. La Biblia añade que Dios ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia (Hechos 17:31).

Muchos no quieren escuchar del juicio de Dios, pero la Biblia habla claramente de él. Algún día, todos nos presentaremos delante de Dios para rendir cuentas de nuestras vidas. Pablo en su carta a los Romanos nos advierte que todos compareceremos ante el tribunal de Cristo (Romanos 14:10).

Sobre ese juicio, que algunos llaman el juicio final, hay diferentes interpretaciones y los estudiosos no se han puesto de acuerdo en cómo serán los eventos que le precederán, pero en lo que sí todos coinciden es que tendremos que comparecer ante él. Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo (2 Corintios 5:12).

¿No has pensado que algún día tendrás que presentarte delante del creador para dar razones de tu conducta mientras estuviste en la tierra? Como Dios todo lo sabe y conoce los corazones, ante él no podremos presentar excusas ni justificaciones. La noticia de que hay un juicio es aterradora porque todos los humanos sabemos que no hay hombre justo en la tierra que haga el bien y nunca peque (Eclesiastés 7:20).

Sin embargo, Dios ha provisto un medio para que estemos preparados a enfrentar ese juicio sin temor de a ser condenados por nuestro creador. En el evangelio de Juan encontramos estas palabras hablando de Jesucristo: Porque no envió Dios a su hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él (Juan 3:17). La buena noticia es que Dios no desea condenarnos en el día del juicio. Por fe en Cristo nuestros pecados han sido perdonados y podemos presentarnos delante de su presencia sin temor y con la seguridad de recibir el regalo de la vida eterna en las moradas celestiales.

Jesucristo murió en la cruz del calvario y cargó sobre sí todos nuestros pecados. Solo necesitamos arrepentirnos e implorar a Dios su perdón. Al recibirlo y experimentar la gracia de Dios en nuestras vidas, el temor a la muerte y al juicio final desaparece para siempre.

¡Dios les bendiga!