La falta de una fe m谩s grande, cerr贸 la intervenci贸n milagrosa de Dios

Dr. Roberto Miranda

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Dr. Roberto Miranda

Resumen: La viuda de Sarepta pidi贸 ayuda al profeta Eliseo despu茅s de que su esposo muriera y ella tuviera deudas que pagar. Eliseo le dijo que hiciera aceite de la poca harina que ten铆a y que vendiera el aceite para pagar sus deudas. Dios milagrosamente multiplic贸 el aceite y llen贸 todas las vasijas que ella hab铆a recogido. Sin embargo, cuando se acabaron las vasijas, el aceite dej贸 de fluir. La viuda vendi贸 el aceite y pudo pagar sus deudas y vivir de lo que quedaba. Dios quiere que tomemos acci贸n y confiemos en 脡l para recibir ayuda en nuestras dificultades.

La viuda estuvo echando aceite y de una forma milagrosa Dios lo estuvo multiplicando mientras las vasijas estaban vac铆as. Pero cuando todas las vasijas estuvieron llenas esta mujer le dijo a un hijo suyo: tr谩eme a煤n otras vasijas, y 茅l dijo: no hay m谩s vasijas, entonces ces贸 el aceite.

Mientras esta mujer estuvo ocupada yo me imagino que estos muchachos estaban felices tray茅ndole todas las vasijas que hab铆an conseguido y esta mujer estaba simplemente mirando la pr贸xima vasija vac铆a y echaba el aceite, y no tuvo ocasi贸n de observar el entorno y ver todo lo que estaba pasando, y ella pues se entusiasm贸 en echar y echar aceite, y cuando ya todas las vasijas estaban llenas y ella dice: buen s铆ganme trayendo vasijas ya desgraciadamente no quedaban m谩s vasijas, y entonces uno de los hijos le dijo: no mam谩, ya no hay m谩s vasijas.

Esa palabra: no hay m谩s vasijas cerr贸 la intervenci贸n milagrosa de Dios. De nuevo, el poder del 谩mbito humano, de la palabra humana, de la dimensi贸n humana. No es como que este aceite continu贸 derram谩ndose sino que la palabra humana, la circunstancia de que ya no hab铆an m谩s vasijas que llenar cerr贸 el poder y el mover de Dios en este caso 驴no?

Dice que ella vino de nuevo y cont贸 a Eliseo lo que hab铆a sucedido, y las palabras de Eliseo al final son muy lindas y muy instructivas, le dijo: ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores, y t煤 y tus hijos vivid de lo que quede. Lindo este final porque de nuevo: uno quisiera como que estos milagros de Dios fueran m谩s elegantes, m谩s econ贸micos, m谩s fulminantes. Pero ahora esta mujer despu茅s de todo el esfuerzo que hab铆a hecho ten铆a que tomar el aceite y venderlo en el mercado, y obtener un precio de ello.

De nuevo: como parte del proceso de Dios muchas veces vamos a tener que, a煤n cuando Dios ha hecho el milagro y ha dado la Palabra de fe, entonces hay todav铆a cosas que nosotros tenemos que hacer, eso pasa en el ministerio, pasa en diferentes aspectos de la vida. Yo he aprendido tanto de cu谩nto Dios se complace en participar conmigo y trabajar conmigo, y lo importante es que yo sea un instrumento bien pulido, bien trabajado, bien preparado para que Dios pueda usar Su Poder y canalizarlo a trav茅s de m铆.

Mientras mejor preparado yo est茅, mientras m谩s quebrantado, m谩s tratado por Dios, m谩s pulido, m谩s santificado, m谩s intelectualmente capaz yo sea Dios mejor me va a poder usar porque es que Dios tiene una dimensi贸n que le gusta trabajar a trav茅s de lo que nosotros le traemos, los recursos que nosotros le traemos a su disposici贸n. Mientras m谩s le damos al Se帽or m谩s el Se帽or puede usarnos.

Esta mujer tuvo que entonces, me imagino, encontrar gente que le comprara el aceite, establecer un precio, negociar con diferentes personas que se lo iban a comprar y colectar dinero para pagarle a los acreedores, que era su raz贸n original por la cual ella vino ante el profeta Eliseo.

Interesantemente la visi贸n de ella inicialmente era muy limitada, era resolver su crisis apremiante del momento e impedir que sus hijos fueran llevados como esclavos para pagar la deuda de su esposo. Pero f铆jese que Dios la bendice a煤n m谩s all谩 de lo que ella pensaba y Eliseo le dice: "Y t煤 y tus hijos vivid de lo que quede." En otras palabras: hubo suficiente aceite no solamente para pagarle a los acreedores sino tambi茅n para que esta mujer pudiera obtener suficiente dinero para tener como una pensi贸n por el resto de su vida y poder vivir de esas rentas del aceite que ella hab铆a de vender.

Qu茅 maravilloso es el Se帽or. Me recuerda al milagro de la multiplicaci贸n de los panes y los peces que dice que sobraron doce cestas llenas de panes y de peces. Cuando Dios da, cuando Dios responde lo hace a veces en formas mucho m谩s abundantes de lo que nosotros nos atrevimos a pensar.

Esta mujer por medio de su intervenci贸n diligente de tomar la iniciativa, venir delante de Dios, usar las credenciales de su esposo, obedecer las instrucciones del profeta, Dios la bendijo con una unci贸n maravillosa. Sus hijos quedaron libres y ella pudo vivir c贸modamente con el resultado de ese aceite que ella vendi贸 por el resto de su vida.

Dios quiere usar Su Poder a nuestro favor, Dios no quiere que nos acobardemos y nos echemos a morir, Dios no quiere que nos deprimamos porque vengan las dificultades y las presiones a nuestra vida sino que 脡l quiere que tomemos acci贸n y que nos acerquemos confiadamente ante el Trono de la Gracia para recibir el oportuno socorro que 脡l promete.

Que Dios nos bendiga y haga de nosotros gente tan poderosa y tan ejemplar como esta viuda maravillosa de la Escritura. Dios les bendiga y me despido de ustedes con bendici贸n para sus vidas y para sus ministerios, en el Nombre de Jes煤s, am茅n y am茅n.