El precio de la demora

Milagros García Klibansky

Autor

Milagros García Klibansky

Resumen: La demora de aceptar a Cristo tiene un precio, especialmente cuando tenemos familiares y amigos que ya conocen nuestra vida anterior. Sin embargo, gracias a Dios, Él borra nuestro pasado y nos renueva con su palabra de justicia. Aunque la demora tenga un costo, podemos mostrar al mundo el poder de Dios en una vida renovada que refleje a Cristo. No demores más en aceptarlo.

Los que no nacimos en un hogar cristiano, traemos un lastre del mundo que no siempre nos es difícil soltar, no siempre llegamos jóvenes o aún solteros, no siempre somos personas que vivimos solas, muchos de nosotros somos miembros de una familia, que, numerosa o no, ha vivido con nosotros las consecuencias de vivir una vida sin Cristo. Cuando Él entra a nuestra vida, comenzamos a ser transformados y la pasión que sentimos en nuestros corazones, se desborda de tal manera que queremos que se convierta en una crecida cuya fuerza arrastre a todos cuantos nos rodean, sin embargo, es en esos momentos que comenzamos a darnos cuenta del precio que vamos a pagar por la demora.

Y entonces tratamos de convencernos de que el tiempo es de Dios y si no llegamos antes hasta sus pies fue porque la voluntad de Dios no lo permitió. Pero…¿Realmente es así?

Nos viene a la mente cuando una persona hace 5 años atrás nos dijo que Cristo nos amaba y que podía transformar nuestra vida, también nos acordamos que pensamos: ¿Y quién dijo que yo quiero que cambien nada en mi vida? Y después nos damos cuenta que innumerables veces, innumerables personas, en innumerables ocasiones, nos hablaron de un Dios, de un mesías, de un Espíritu Santo, de una salvación y de una vida eterna.

Pero pensamos que no necesitábamos nada de eso, no queríamos más compromisos, estábamos tan ocupados en lo que teníamos que no nos dábamos cuenta de lo que nos faltaba! Lo que nos faltaba, y al fin lo tenemos, ¿pero qué más tenemos?

Un mundo alrededor que se pierde y que no cree en nosotros porque han conocido tu vida anterior y que aunque pasen los años tienen una memoria histórica increíble ¿Cómo van a creer en lo que predicamos? ¡AaaaH! El precio de la demora, ¿sufrimos por esto? Sí, claro que sufrimos, como no va a sufrir una madre que ve a un hijo perderse en el pecado sabiendo con toda certeza que peligra la salvación de su alma y que en esa vida eterna que a ella le espera, no se volverá a encontrar con él.

¿No sufrirá una esposa que está viviendo como su esposo no camina de su mano por un camino que ella sabe que los unirá para toda la vida con un amor inmutable, un amor que resistirá todas las tempestades porque están unidos por un cordón de tres dobleces? Él, Dios y ella. La lista de los sufrimientos sería interminable.

Gracias damos por tener un Dios que tiene tan mala memoria, un Dios que cuando lo recibimos en nuestro corazón borra toda nuestra vida anterior y nos limpia para que seamos renovados con su palabra de justicia. Un Dios que nos ama tanto, tanto, que se sacrifica por nosotros y que tiene una paciencia increíble para levantarnos cada vez que damos un traspié y nos revolcamos de nuevo en el lodo. Un Dios que nos promete y cumple. Un Dios que murió por nosotros con los brazos abiertos en una cruz, esperando que tú vengas a refugiarte en su pecho.

Sí, la demora tiene un precio, pero su encanto estriba en que puedes mostrar al mundo, como consecuencia de ella, el poder de Dios en una vida renovada. Una vida que refleje a Cristo como un espejo. La luz inextinguible que vino a este mundo a darte salvación. No demores más, regatea y mengua el precio.

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