
Autor
Dr. Roberto Miranda
Resumen: En este texto de la viuda que se acercó a Eliseo para pedir ayuda en un tiempo de gran necesidad, vemos tres principios importantes. Primero, debemos clamar a Dios en situaciones de necesidad. Segundo, debemos vivir vidas que acumulen crédito para el Reino de Dios. Tercero, las pruebas vendrán a la vida de los hijos de Dios, pero debemos ceñir nuestros lomos y hacer todo lo que esté de nuestra parte para solucionar el problema. Aunque las soluciones no siempre serán óptimas, debemos confiar en Dios y dejar el resultado en sus manos. En resumen, debemos buscar soluciones en lugar de dudar de nuestra fe y de nuestro Dios cuando enfrentamos problemas en la vida.
Continuamos con el texto de la viuda que se acercó a Eliseo para pedir ayuda en un tiempo de gran necesidad. Esta mujer clamó como tenemos nosotros que clamar con fuerza delante de Dios cuando estamos en situaciones de necesidad.
Esta mujer también apeló al récord por asà decirlo de servicio al Reino de Dios de parte de su marido que era un siervo del Señor, y decÃamos que tenemos que vivir vidas que acumulen crédito por asà decirlo.
De nuevo: no estamos hablando de un Evangelio de obras, estamos hablando de que Dios honra a los que lo sirven y aman Su Reino, y como dice la Biblia, los que buscan primeramente el Reino de Dios y su justicia, y entonces saben que las demás cosas vendrán por añadidura.
Tenemos que vivir vidas diligentes a favor del Reino de Dios, invertir y sembrar en tiempos de normalidad en cosas que afirman el Reino de Dios porque esto ha de redundar en bendición en el futuro para nuestras vidas.
Un tercer principio que yo veo aquà es que esta mujer le dice a Eliseo que: "Ha venido el acreedor para tomarse dos hijos mÃos por siervos." Esta mujer sufre dos grandes crisis en su vida en este texto: número uno, pierde a su esposo, un siervo de Dios, y segundo, vienen estos acreedores a llevarse a sus hijos para pagar la deuda de su esposo.
La adversidad, el sufrimiento, las pruebas vendrán a la vida de los hijos de Dios. El que nosotros sirvamos al Señor y hagamos Su Voluntad, y hagamos vidas justas no quiere decir que no pasaremos por tribulaciones y pruebas. Las pruebas vendrán a la gente más amada por Dios y que vivan en mayor santidad.
A veces pensamos, y se nos dice en muchas predicaciones, que si estamos en la Voluntad de Dios todo va a ser victoria y todo va a estar bien, y siempre vamos a tener el dinero que necesitamos, y nunca nos vamos a enfermar, y nunca vamos a tener problemas; es bien claro que no es asÃ.
El Señor Jesucristo dijo: "En el mundo hallaréis aflicción." Ahora, añadió: "Pero confiad, Yo he vencido al mundo." Hay veces en la vida cristiana en que van a venir pruebas, van a venir dificultades, van a venir enfermedades y ¿sabe qué? la respuesta no va a venir inmediatamente si acaso vienen. Hay muchos cristianos que yo conozco que tienen toda la fe del mundo y toda la santidad del mundo, y se les diagnostica una enfermedad, y tienen que vivir el resto de sus vidas yendo a los médicos y tomando pastillas, y por más que claman y piden al Señor con toda la fe del mundo no reciben la sanidad que tanto desean, y en eso también hay promesa de parte de Dios, de vivir en victoria, de aprender de las pruebas y de crecer, y ser más fuertes, y aconsejar a otros, y ser más humildes, y ser gente de mayor dependencia de parte de Dios, y de que nuestro carácter sea cada vez más y más como el carácter de Cristo.
Es decir que las pruebas no son necesariamente una demostración de falta de fe o de falta de santidad, o de castigo de Dios o del poder del diablo en nuestras vidas. Ahora, enfatizo que cuando nos encontramos en situaciones de prueba no podemos simplemente bajar la cabeza, tirarnos al piso y dejar que el diablo nos golpee como a él le de la gana y acomodarnos como con un tipo de resignación fatalista a los problemas y las crisis.
Cuando vienen problemas a nuestra vida tenemos que hacer lo que hizo esta mujer: ceñirnos nuestros lomos, pedir con toda autoridad y contender por nuestra solución, nuestra provisión, nuestra liberación.
La Biblia es bien clara en ese sentido. Cuando nos encontramos en situaciones de necesidad debemos clamar al Señor y hacer todo lo que esté de nuestra parte para salir del problema, pero tenemos que entender que los problemas sà van a venir a nuestra vida y que no necesariamente siempre vamos a tener la solución que necesitamos.
Ahora, la Biblia es bien clara para mostrarnos que hay recursos, hay soluciones, hay puertas que se pueden abrir, tenemos que pedir y se nos dará, tocar y se nos abrirá, buscar y hallaremos, yo creo que esa es la preferencia de la Palabra de Dios, es prometernos solución cuando estamos en situaciones de necesidad. Ahora bien, cuando estamos en situaciones de necesidad tenemos que decir: Padre, yo voy a hacer todo lo que esté de mi parte y voy a dejar la última palabra a Ti.
Lo importante es eso, de que entendamos que en la vida espiritual de los hijos de Dios pueden venir pruebas. FÃjese que el esposo de esta mujer no es resucitado por el profeta. Eliseo resucitó otros muertos pero no resucitó a su esposo, sino que la solución viene a través de una provisión menor, grandemente milagrosa como lo es la multiplicación del aceite pero no es la solución óptima que se hubiera querido que hubiera sido la resurrección del esposo.
Dios tiene Su forma de operar y de responder a nuestras necesidades. Lo que tenemos que entender es que a nuestra vida pueden venir situaciones difÃciles pero tenemos que sÃ, venir ante el Señor y presentar nuestra causa, y hacer todo lo que esté de nuestra parte y entonces dejar el resultado al Señor.
Esta mujer tuvo una necesidad y no era un indicio de falta de fe en su esposo que murió o en ella que estaba padeciendo ahora una situación difÃcil pero sà lo que hace ella es venir ante el Trono de Dios por medio del profeta y pedir una solución a su problema.
Entendamos que este mundo es un mundo donde vendrán problemas matrimoniales, problemas a nuestros hijos, problemas de salud, problemas financieros, problemas de trabajo, de relaciones humanas, esto pasa en la vida. Vivimos en un mundo hostil, un mundo caÃdo, un mundo penetrado por el diablo y sus huestes de maldad que quieren hacer estragos en nuestra vida, y cuando viene la lucha y la crisis no podemos echarnos a morir, dudar de nuestra fe, dudar de nuestro Dios sino buscar una solución y afrontar el problema, y buscar la respuesta que Dios tiene para nuestra vida.
Continuaremos con nuestro estudio en nuestra próxima sesión, Dios te bendiga.