
Autor
Faustino de Jesús Zamora Vargas
Resumen: Josué ordenó a 12 hombres extraer una piedra del Jordán para edificar un altar como recordatorio de los milagros y maravillas de Dios. Esto sirvió para que las futuras generaciones recordaran la misericordia y la gracia de Dios. Nosotros también debemos recordar las experiencias espirituales y extraer piedras para que nuestros hijos recuerden la mano de Dios en nuestra vida. Jesús es la piedra recordatorio del plan de salvación de Dios para la humanidad. Debemos tener un testimonio consecuente y erigir monumentos para recordar la obra redentora de Cristo en nuestro peregrinaje espiritual. La iglesia es el nuevo Gilgal, el lugar donde nos preparamos para las batallas en el nombre de Cristo y recordamos las grandes cosas que Dios ha hecho.
Prohibido olvidar si se trata de lo que Dios ha hecho en nuestra vida. Experimentar la voluntad de Dios implica también tener presente en cada momento las veces que su mano ha estado sobre nosotros, sus bendiciones, las oraciones contestadas, los sueños hechos realidad por su gracia asombrosa.
El pueblo pasó la prueba del Jordán y ahora el Señor ordena a Josué escoger a 12 hombres y a cada uno extraer una piedra del Jordán para edificar un altar que sirviera de recordatorio al pueblo de Dios de sus milagros y maravillas. “Sea esto una señal entre ustedes, y más tarde cuando sus hijos pregunten: ‘¿Qué significan estas piedras para ustedes?’ (Josué 4.6). El propio Josué responde la pregunta. Les dirán a sus hijos que ante la presencia de Dios- el Arca del pacto- , las aguas se dividieron, el pueblo cruzó a la otra orilla y estas piedras serán recordatorio de su misericordia y su gracia en favor de su pueblo.
¡Qué olvidadizos somos a menudo los hijos de Dios! Él es fiel, nosotros no siempre. ¿Qué piedras vamos a extraer de nuestras experiencias espirituales para que nuestros hijos recuerden que la mano de Dios es poderosa y le adoren con reverencia por siempre? (Josué 4.23).
Un paralelismo asombroso entre Josué y Jesús. Josué escogió a 12 hombres de testimonio de las tribus de Israel, Jesús eligió a 12 discÃpulos para ser testimonio de salvación. Josué llevó a Israel a la tierra prometida y para ello debió cruzar el Jordán, Jesús tuvo que vencer a la muerte en la cruz del Calvario para ofrecer vida eterna. Él es la piedra recordatorio del plan de salvación de Dios para la humanidad, la Roca firme en medio del Jordán tormentoso que divide las aguas de la pecaminosidad y hace nueva la vida y nuevas criaturas y transforma el corazón que se humilla.
Un sacerdocio obediente parado en el medio del problema para hacer cumplir la voluntad y la orden de Dios (Josué 4.10).Un lÃder consecuente –Josué – que decidió erigir un monumento en el campamento de Gilgal a la memoria del Dios Eterno para recordar por generaciones el evento milagroso del Jordán. ¿Dónde está nuestro Gilgal? ¿Qué piedras usamos para recordar el testimonio de la obra redentora de Cristo en nuestro peregrinaje espiritual?
Las futuras generaciones tendrán que saber, pero dependerá del testimonio de cada uno de nosotros, de la iglesia, que es el pueblo del Reino de Dios. Cristo nos conduce a un nuevo Gilgal, a su iglesia, el campamento donde nos preparamos para las batallas en Su nombre, el rincón de reposo para restaurar las heridas y refrescar el corazón con el bálsamo de su voz, el sitio espiritual donde afilamos las espadas de fe para la conquista y le damos gloria recordando cuán grandes cosas ha hecho el Señor.
¡Dios bendiga su Palabra!
Lectura sugerida: Josué 4